El Ulixes, trabajo de Cecilia Noriega, está conformado por video arte y fotografías; mientras que Viajo para conocer mi geografía es una instalación de Mateo Maté. El lenguaje que une esta exposición es el viaje que puede ser físico o interior. Mientras Cecilia se alimenta de la realidad social, Mateo parte de lo cotidiano. Más allá de las diferencias y los modos particulares de expresión, la muestra tiene un punto en común: el sutil mensaje y la armonía existente entre los objetos con el espacio. Alejados de poses, los artistas han logrado comunicar las aventuras de sus viajes personales revelados en su arte.
La problemática de la migración late constantemente en los corazones de los que decidieron partir para vivir en exilio. Existe una situación de desarraigo y dolor que sella el pasaporte. El sueño de la tierra de las oportunidades es devorado por la realidad. ¿Hasta qué punto los emigrantes logran sus deseos? Estos temas preocupan a CECILIA NORIEGA, quien vive desde hace 5 años en España.
En su muestra se percibe un ambiente frío y casi aséptico. La migración es trabajada con guantes blancos y a la distancia semejando el trato que dan los funcionarios a los extranjeros. Dos fotografías de enorme formato nos reciben. Figuras masculinas dialogan una frente a la otra. Uno de los hombres viste elegantemente, el otro, en ropa interior. Son dos viajeros que tienen nombres iguales y una misma nacionalidad. A pesar de ser españoles existen sutiles fronteras que los separan. Diferencias sobre las cuales Cecilia ha trabajado impecablemente. Ella parte justamente de la simulación de homónimos para jugar con sutilezas casi imperceptibles. Estos personajes han sido bautizados con el nombre de Sebastián Suárez Hidalgo. Nombres españoles extraídos de los Comentarios Reales. Cecilia comenta que en este escenario ha querido, también, simular “un viaje genético”. El ADN como fuente de diferenciación y encuentro donde existe un silencioso resultado discriminatorio.
En el video utiliza personajes naturales ubicados en ciudades peruanas como españolas. Estos hablan espontáneamente de sus experiencias como emigrantes tanto desde el interior del Perú a la ciudad de Lima como a España. A pesar que se comparte la lengua y ciertas costumbres con España, ésta no es, en primera instancia, la generosidad de bienvenida. En muchos casos, lo roles a desempañar son rudos y denigrantes. Ambientarse es difícil. Hacer un esfuerzo para integrase a un sistema que no les pertenece es otra de las arduas tareas a cumplir. Muchos se acomodan a la nostalgia de los cariños, a la memoria de infancia y a los gratos recuerdos. La artista percibe al emigrante a través de la locura del eterno viajero en busca de ideales: Don Quijote.
MATEO MATÉ mira el viaje desde su mundo interior. Las fronteras geográficas son simplemente cuestiones físicas. Uno puede ser emigrante en su propia tierra sin necesidad de cruzar mares o desiertos, lo que importa es encontrar receptividad en la comunicación. Viajar no cambia ni cura los estados del alma.
Las situaciones domésticas le llama la atención. Su interés gira en torno a las relaciones con la familia, con los amigos, con su chica. El ha logrado viajar en situaciones triviales. Cuenta que una noche salió a cenar con sus amigos y cuando llegó a su casa el primer impulso fue expresar lo que percibió. Hizo un trazado de tren y con una micro cámara viajó por los restos arqueológicos de la cena.
Presenta dos instalaciones: su departamento y una cama gigante con un video. La geografía de la península Ibérica está tallada en la hornilla de gas, permanentemente encendida, de la cocina. La otra instalación representa una cama cuya forma es el mapa de Sudamérica y las sábanas son líneas montañosas.
El espectador se introduce rápidamente a la calidez de su mundo. Los objetos tienen vida propia y en conjunto multiplican sus significados. La cama nos lleva al estado del desconcierto. El personaje deambula entre el sueño y la vigilia. Mateo dice “en mi dormitorio puedo tener una gran aventura sin salir de mi cama. El viaje de la vida puede ser terrible hasta en tu propia tierra sobre todo si te has traicionado a ti mismo”. La muestra es uno de los logros del Centro Cultural de España y visitarla constituye un acierto para el espíritu. |