EL TARTUFO
“Lo que me atrae de Tartufo es lo rápido que ocurre la historia y hasta cierto punto lo predecible que puede ser. Esta obra, que la he hecho tres veces, me produce la sensación de que hay un lado que no he explorado suficiente. Tiene cosas perversas, muy retorcidas y oscuras que nunca llegan a salir a flote. Además, posee el lado juguetón que es muy abierto. Me atrae esa combinación”.
LO CLÁSICO Y LO MODERNO
“Siempre he sentido que cuando leo la obra hay cosas que me suenan en su equivalente moderno. No me ha costado mucho trabajo encontrar esas analogías. Cuando uno tiene la actitud apropiada, es decir, no tanto respeto como lo paralicen a uno, ni tampoco tanto descontrol como para que no se tome en cuenta los valores del texto, existe un campo que me permite dialogar con la obra. Eso es muy rico”.
DUALIDAD
“En la música se establecen unas rupturas. Se establece una convención nueva, donde podemos viajar y cambiar. Lo que cuenta es el tono de la escena, el tono de humor y drama de la escena. Mientras ese tono se respete no importa de donde venga la fuente. Si es antigua o moderna. Igual va a funcionar”.
EL AMBIENTE
“Diseñé la escenografía. Fue una inspiración basada en el hotel Anno de Miami Beach. Es una réplica de algunas de las zonas. Los muebles, el estilo me inspiraron para lograr el escenario de Tartufo”.
DENUNCIA SOCIAL
“Es intrínsico en la obra que es muy retórica. Hay un problema de lenguaje donde se siente el pasar de los años. El personaje Cleanto es el que denuncia el comportamiento humano. Explica en monólogos muy largos la forma de darse cuenta en distinguir entre los verdaderos beatos y los falsos. Creo que hay esa crítica. Ese tipo de conducta, de gente y tendencia existe en toda sociedad. En esa época, el problema fue que se identificaba muy rápidamente a los individuos de quienes la obra trata. Eso le causó la censura y el control. Por razones obvias hoy en día es más suave. No tiene ninguna resonancia de feroz denuncia. El teatro en general se ha vuelto más libre y menos peligroso”.
PERSONAJES DIFÍCILES
“El (personaje) más difícil suele ser Tartufo porque es el más complejo. El que tiene más lados incompletos. Es enigmático y no explica muchas cosas. Además es un personaje del cual se habla mucho y aparece recién en el tercer acto. Hay otro personaje que es más difícil el de Cleanto. Él es justamente el que explica todo y habla mucho. Fue un trabajo muy importante de tratar. Había que encontrar un equilibrio entre un lado divertido y ligero con el rasgo pesado y cortante del personaje para tomarlo en serio. Si Cleanto se declararía como un charlatán desde el comienzo se perdería la mitad de la obra por la presencia que tiene este personaje en la historia”.
TÉCNICAS CON LOS PERSONAJES
“Soy bien flexible. No impongo un método hasta ver cómo trabaja cada uno. Me adapto a los actores, y en este caso, como el elenco es relativamente pequeño (once actores) he podido trabajar de manera distinta con cada uno para tratar de sacar lo más fuerte. Dorina por ejemplo es un caso aparte. Hice varios ejercicios para que ella encontrara la vena de este personaje que es muy vivaracho y cambiante. Llego a trabajar el aspecto físico y la gestualidad que me interesa mucho. Un actor profesional debería olvidarse de las teorías de las técnicas porqué estas surgen espontáneamente. Es mejor dejar que tengan el contacto directo de la obra y no una especie de canon teórico”.
DISEÑO DE LOS VESTIDOS
“El diseño del vestuario lo trabajé con Pepe Corzo. Con él hemos realizado varios trabajos. Conoce mucho su elemento y es muy creativo. Converso con él y le suelto mis ideas. Él escribe y anota. Creamos un lenguaje a dúo. Me responde con imágenes. Le buscamos coherencia y el hilo conductor. El resultado es la imagen que tenía pero con su visión que es más técnica. Leemos revistas, miramos fotos, que permiten abrir el panorama y el registro de posibilidades. En esta obra, no tenía la idea de hacer la moda de los años 60 lo que pensaba fue en una moda vagamente contemporánea que no fuera de hoy un poco como el hotel Anno. Algo minimalista”.
VOLVER AL PERÚ
“Tengo muchos amigos acá. Siempre he tenido ganas de volver. Entonces conseguí un trabajo. Siento que en el Perú hay más receptividad para mi trabajo a pesar que no me quejo de lo que he hecho allá. Ya me estaba cansando. Uno llega a una edad que tiene que pensar lo que va hacer definitivamente. Preferí dar el salto ahora y no esperar más. Estoy dirigiendo la escuela del TUC y he vuelto a lo que hacía hace 27 años. Estoy contento”.
EL TEATRO EN EL PERÚ
“Es bastante vigoroso. Es muy interesante, con muchas nuevas tendencias, voces y corrientes que lo hacen vibrante. No es muy numeroso pero está creciendo”. |