Una serie de dibujos hechos a lápiz es parte de tu historia artística. ¿Qué nos puedes decir al respecto?
Estos bocetos tienen muchos años de trabajo. Algunos son mayores de edad. Sobre ellos hago mis propias indicaciones para después plasmarlo en la obra definitiva. Una manera de tener el recuerdo en la memoria es llevando una libretita. De pronto surgen imágenes a raíz de momentos inesperados. La idea entonces me parece linda y la dibujo para que no se vaya. Las ideas son muy infieles: como los sueños se esfuman.
¿Este método es el menos ingrato?
Sí. Es necesario mantener el apunte de las ideas que van surgiendo. De todas maneras, tiene que ver con mi espíritu. Imágenes medio surrealistas y simbólicas aparecen por lo general con una cuestión poética. Las anoto porque van formando parte de mi repertorio visual. No siempre las utilizo en algún cuadro pero uno nunca sabe. A veces hay bocetos que se han convertido en parte de una obra de arte después de muchos años.
¿Qué otra forma tienes de expresar tu proceso creativo?
Para mí todo es cíclico. Hay que esperar el momento adecuado del nacimiento de la idea o ideas. Muchos de los cuadros también nacen por correspondencia, quiero decir, haces un cuadro y ese te genera otra idea, sin necesidad de boceto, sea por extensión o contraste. Una obra te sugiere su opuesto o su continuidad.
¿Por qué el homenaje al Bosco?
El motivo del cuadro que origina la muestra la tuve hace tiempo, hace diez años tenía el deseo de hacer una versión contemporánea sobre el Jardín de las Delicias. En el 2004 se ha cumplido quinientos años de cuando Bosco terminó el cuadro. Lo hizo entre 1503 y 1504.
¿Qué es lo que más te llama la atención del Bosco? ¿Sus temas?
Su imaginación más que nada. Creo que no sólo a mí sino a todos los que vemos el trabajo del Bosco. Es una obra extraordinariamente imaginativa, llena de imágenes de exuberantes formas. Los seres son diminutos porque los concibe así para poder abarcar la mayor cantidad de temas y pecados. El mundo donde él juzga el comportamiento humano
¿Haces lo mismo en tu obra? ¿Juzgas?
No. Hay una pequeña diferencia. El asunto está que en el cuadro del Bosco el único pecado que se expresa es la lujuria, mientras que en sus otros cuadros se manifiestan diferentes pecados. Lo que presento no es en sí la lujuria, sino, un estado previo: el deseo. Si ves, los personajes están ofreciendo y conversando para después, quizá, llegar a otra etapa
Pero en tu obra hay mucha sensualidad.
Claro, pero no es la lujuria plasmada en personajes desparramados por ahí o danzando que se ve en el cuadro del Bosco. Es diferente.
Podríamos afirmar que la obra del Bosco es descriptiva.
El Bosco no era un pintor explícito. Era un poeta y un artista muy plástico. Aparentemente se ve descriptivo pero va más allá de eso. Más bien, la gente de la época se quedaba en el tema, en la parte superficial de los pecados y sobre todo de los monstruos, que fueron pintados pensando que ese era un estilo por el cual se podría tener fama. El Bosco usó los monstruos para representar el infierno.
A partir de tu obra, ¿cómo ves el infierno?
Como lectura yo comienzo con el infierno a diferencia del Bosco que lo coloca al final muy propio de la época. El tema, en el Jardín de las Delicias, representa el Apocalipsis, la parte del fin del mundo donde la gente sufre por el exceso de sus placeres en vida. Esto personalmente me parece desesperanzador. El infierno mío no es el religioso, que proviene de estos temores de la edad media con la presencia de la inquisición. El infierno que represento es el cotidiano, la contaminación, la experimentación con los animales.
En tu muestra haces homenajes a otros pintores, ¿nos puedes decir algo de eso?
Es simplemente como los libros abiertos. Una obra no es sólo una obra sino el producto de toda una experiencia. Es el resultado de un camino recorrido donde el estilo de alguien es la suma de los estilos de otra gente. Cuando llegas a tu propia creación da ganas de rendir homenaje, como una gracia, a ciertos personajes de la historia que te han gustado.
Existe una fuerte preocupación tuya por los animales ¿es así?
Claro. Tengo una serie de cuadros que se llaman los animales ausentes. Es una sucesión que no tiene fin. Siempre van saliendo temas nuevos a partir de imágenes que vuelvo a recrear. Muchas de ellas tienen que ver con los animales en peligro de extinción o con los animales que se han extinguido o los que son agredidos por los hombres sea por experimentación científica o por otras razones. Por ejemplo, la imagen del ave con alas arrancadas nació de un derrame de petróleo.
¿Tienes alguna influencia de la literatura para crear?
No. He querido pero no he podido. Por ejemplo leyendo Cien años de Soledad he tratado. El hecho es que saldría una ilustración y hay gente que sí es ilustradora. Mi espíritu no es de un ilustrador.
Y ¿la religión?
Todo está mezclado de alguna manera. Hay un mundo espiritual que nos alimenta.
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