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En este país son pocos los que se pueden considerar pioneros en algo. Diana Levine pertenece a esa selecta lista. Como principal impulsora en la enseñanza y difusión del “stand up” en el Perú, Diana ha enseñado a generaciones de comediantes y actores. Por sus manos han pasado Carlos Galdós, Saskia Bernaola, Fabiola Arteaga o Renzo Schuller.

El “stand up comedy” es un género de la comedia contemporánea que consiste en hacer monólogos humorísticos en base a experiencias y sapiencias personales. Las únicas armas son el micrófono y el ingenio.

Semanas atrás, Diana tuvo amabilidad de concedernos esta entrevista. Este es el producto de aquella agradable conversación.

Escribe Jimmy Carrillo / agenciaperu.com

¿Cuáles son las bases del “stand up”? ¿Qué lo diferencia de otros géneros de la comedia?
El “stand up comedy” tiene un ritmo especial. Es una sucesión de temas que tienen un formato que se llama “set up” y el “punch”. Es decir, primero, la preparación: la parte seria, el enganche con el tema; y después, el remate. Pero uno debe medir los ritmos. Así, quienes no conocen bien esta técnica, o no tienes la intuición, deben estudiarla.
Otra cosa: todos aquellos que quieran dedicarse a la comedia, les recomiendo que no se preocupen por ser graciositos, hacer reír. Concéntrense en su material, y la risa es una consecuencia.

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¿Qué comediantes influyeron en tu decisión de dedicarte al stand up?
El primer comediante, sin el mundo llegar a conocerlo, fue mi padre. Mi padre fue un neoyorquino que vino al Perú, se enamoró perdidamente de una tacneña, y se quedó. Él era muy gracioso. Fue economista, pero tenía una amplia visión del humor. Con él me reía muchísimo.
También, claro, influyeron los hermanos Marx. Para mí son clásicos. Además, quien que me enseñó mucho sobre la esencia de la comedia fue Alberto Ísola. Luego, en Estados Unidos, aprendí de maestros grandes.

Los temas que se tocan en el stand up son por lo general cotidianos. Este es uno de los rasgos centrales de esta forma de hacer humor.
Exacto. En el caso del clown, por ejemplo, te pones tu nariz y sacas tu pequeño personaje interno. Pero es un personaje. Por el contrario, el stand up es muy sobrio. Cobra vida en tu material.
Cuando alguien me llama y me dice “mira tengo 50 años, soy muy viejo, no se si estoy mayor para hacer esto”, yo le respondo: “No, tú tienes más horas de vuelo, comparte”. El material nace de lo cotidiano.

Es cierto, hay muchos de esos temas. Sin embargo también existen los comediantes que toman otra clase de temas: desde Dios hasta la situación política actual.
En mi clase empiezo diciendo que hay tres niveles. El primero es el entorno íntimo: mamá, papá, esposo, hijos; el segundo es el social: tu relación con el mundo, con la gente con la que trabajas, con la que estudias; y el tercero corresponde a tus características físicas. Lo bonito de la comedia es que si no eres el “súper bonito” o el galán de cine, no importa. Todo es material. A todo le puedes dar la vuelta. Le das la vuelta, logras un distanciamiento, te ríes de eso, y después viene la catarsis.

Hablemos de la gente que ha pasado por tu taller. ¿Tú crees que alguno de ellos esté en un nivel muy destacado?
Lo que admiro es el progreso de algunas personas, a todo nivel. No admiro a las personas por el simple hecho de que sus caras salgan en un gran afiche. He conocido a gente grande, muy sencilla, humilde, yo admiro eso. Lo que tu hagas con tu oficio, bacán. Yo me limitó a ser tu maestra.
Lo que me da mucha pena es que a veces he tenido uno, o máximo dos casos, de ex alumnos que no me mencionan para nada. Gente que aprendió conmigo. Pero eso es tema de ellos. Yo sigo adelante: me divierto, trabajo, me divierto.

No hay una tradición muy arraigada del stand up en el país. ¿Tú crees que es por un problema con los medios, o debidos al humor de estas personas?
No tiene nada que ver el humor. El humor acá es vital. Creo que lo que falta de preparación. La gente es improvisada. Tiene que estudiar. Hay que tener respeto por el arte. Me gustaría que la gente respetase un poquito más la profesión, que la tome más en serio, que estudie, se prepare.

Muchos de los chicos que están empezando tienen pocos referentes, en relación a humoristas de stand up. Algunos tienen en mente sólo a Adal Ramones y Jerry Seinfeld. ¿Tú crees que este puede ser otro factor?
Hoy en día, con la globalización y Internet, no lo creo. El que no sabe más es porque no ha hecho su tarea. Hoy en día sí hay acceso a esa información.

 

Diana Levine prepara nuevos talleres de “Stand Up Comedy”. Para más información sobre sus clases escriba a comedyperu@gmail.com o llame al 97152776.

 
 
 
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