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El poeta Mario Montalbetti ha publicado recientemente “Cinco Segundos de Horizonte”, obra alabada por la crítica nacional y extranjera. Entre sus anteriores publicaciones figura “Perro Negro, 31 Poemas”, “Fin Desierto” y “Llantos Elíseos”. Actualmente, este amante de la gramática chomskiana enseña lingüística en Arizona.

Escribe Roxana Chirinos / agenciaperu.com

¿Por qué has elegido la poesía como medio creativo?
No sé si alguien la elige o uno termina escribiendo poesía. De joven escribía prosa, pero me di cuenta que no era por ahí. Uno encuentra su forma de expresarse. Hay gente que maneja dos o tres formas de expresión. En mi caso, la creación literaria es exclusivamente poesía, salvo los ensayos lingüísticos. Me gusta la forma que tiene el poema de desestabilizar significados, la forma anti institucional de subvertir cosas. La poesía no se apoya necesariamente en una anécdota, o en contar una historia. Con ella se rearman significados desestabilizando otros. En un poema no tratas de convencer a nadie de nada. Eso me parece parte de la gran libertad y de la maravilla del poema.

¿Crees que en narrativa se trate de convencer a alguien de algo?
En todo caso el sesgo es moral. Moralizante por el apoyo en la anécdota. La narración es la historia de algo que cuentas. Entonces se presta fácilmente para que, consciente o inconscientemente, transmitas algún tipo de moraleja o convenzas a alguien de algo. El poema es distinto. Inclusive para un lector no es claro qué es lo que un poeta trata de hacer. Es la forma poética lo extraño.

Como lingüista ¿te interesa más el significante?
Siempre me interesa más el significante por deformación profesional. En el fondo, el significado es un efecto del significante. Es significado es una fantasía. Lo cual no está mal. Es una fantasía producida por efectos del significante.

¿Es una fantasía real o irreal?
La sociedad está basada en la existencia del significado. Solamente que esos significados pertenecen al mundo imaginario. No pertenecen al lenguaje estrictamente. Hacemos significados de las cosas como hacemos figuritas y estampitas. Es el gran ansiolítico de los seres humanos: decir que las cosas tienen significados. El significado es una parte importante del ser humano, solamente que es un subproducto del significante.

Y ¿los temas recurrentes de la poesía?
La poesía no es una cuestión de temas es una cuestión de palabras. Se puede hablar de cualquier cosa. Se puede hacer poemas buenos sobre el amor, la política, etc. El problema radica en las palabras que eliges. En cómo las colocas una al costado de otra. Es lo que determina el éxito o no de un poema. Probablemente el único gran tema de la poesía sea el amor.

¿El trabajo de la palabra es lo que determina el éxito en la poesía?
Depende de lo que sea éxito en la poesía. Si el éxito radica en hacer un buen poema y no un mal poema, entonces sí es una cuestión de las palabras que eliges y del cómo las eliges. Mucho más que el tema. Esto es válido para cualquier expresión literaria.

¿Cómo es tu proceso creativo?
No creo en los demonios internos que uno trata de exorcizar. No lo siento así. El poema es más un arma de investigación. Seguirles la pista a ciertas ideas y afectos que son parte de tu vida cotidiana. Examinarlos de una manera distinta. No racional o simbólica, sino desde el extraño punto de vista de lo que es un poema. Un poema tiene una cierta utilidad. Son formas de pensar con afecto ciertas cosas que pasan. El poema tiene restricciones distintas ante cualquier otra manifestación artística.

En tu poesía ¿es la metáfora la elegida?
La metonimia. Porque la metonimia es la expresión del deseo. Deseo que nunca satisfaga. Volvemos al tema del amor: amar es querer más, no solamente querer amar más sino sentir que lo que haces nunca es suficiente. La poesía expresa este deseo metonímico que en algún momento controlas porque el poema termina.

Tus versos finales son especialmente trabajados ¿por qué?
Sí. Los finales son como la zurcida terminal del poema. Sino lo zurces se descose todo. Hay que reamar el poema al final. Todo depende del poema. Si éste es muy extenso es necesario trabajar los finales. La otra técnica que uso es hacer el poema abierto a una continuación que no está expresada.

Cinco Segundos de Horizonte ¿en quién está inspirado?
Este libro está mucho más dedicado a mi hijo que “Llantos Elíseos”, libro que fue escrito mientras su madre lo estaba gestando. Nació alrededor del proceso de tener un hijo. Este último libro (Cinco Segundos de Horizonte), es más para él. Mi hijo que tiene 4 años sabe que hay un poema de sus clases de natación.

¿Qué piensas de la poesía peruana en general?
La poesía peruana tiene un padre tutelar demasiado fuerte que es Vallejo. Es el poeta a quien tienes que matar para poder escribir. Todo poeta peruano escribe con Vallejo soplándole en la nuca aire caliente. Vallejo es uno de los grandes poetas de la historia de la poesía mundial. Hay gente que prefiere “Poemas Humanos” a “Trilce”, yo prefiero “Trilce”. En el Perú tenemos una tradición impresionante de poetas buenos como José María Eguren, Martín Adán, Blanca Varela, Jorge Eduardo Eielson, Pablo Guevara, en fin.

¿Y la poesía hecha por jóvenes?
Buenísima. José Carlos Irigoyen es de los poetas más interesantes. Probablemente el mejor. Acaba de sacar un libro que reúne tres libros suyos que es excelente. Pero hay mucha gente que escriba bien.

¿Encuentras que en el Perú se produce más poesía que narración?
Sin ninguna duda. Creo que la poesía peruana es mejor que la narración. La narrativa peruana tiene el problema de estar hipertrofiada por el mercado. Es decir, la distinción entre publicar y escribir se ha perdido. La gente no quiere escribir y quieren publicar y vender en Wong. El poeta va por otro lado. No está hipertrofiado por las fuerzas del mercado. Escribir prosa se ha convertido en satisfacer un estilo de vida. Es mucho más sexy y tiene los premios más sabrosos. Lamentablemente, el tipo de narración que se está produciendo es descartable y desechable. Son novelas que uno lee y ya no se vuelven a leer. Los poemas se leen varias veces. No es que no existan buenas novelas. Hay buenas novelas peruanas y no peruanas. Por ejemplo, Alonso Cueto acaba de ganar un premio importante de literatura: el premio Herralde. En la narrativa existe acción en términos publicitarios.

El mercado consumista permite la proliferación de literatura chatarra.
Eso no importa mientras a lado de la literatura chatarra uno encuentre buenos productos. Lo importante es que haya un montón de oferta.

El hecho de publicar por publicar ofende a la literatura
Claro. Lo patético es la falta de crítica literaria. Vemos que cuando sale al mercado una novela como resultado se tiene una entrevista. Esta es la forma que los críticos tienen de no decir nada sino preguntarle al autor de algo. Otra forma es dar la noticia en el periódico. Hay más crítica de arte, de cine y teatro. De literatura no hay una página de referencia. Al no haber crítica ni opiniones todo está en el mismo nivel.

 
 
 
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