¿Desde cuando eres artista?
Desde los 14 años, decidí ser pintor cuando pinté unos cuadros con la cara de Cristo. Hasta ese día quería ser cura. Me gustaba mucho la religión y la arquitectura.
¿Tus padres no se opusieron?
Mi mamá me dijo que mejor no estudie arte. Los artistas son muy bohemios y no tienen qué comer. Pero bueno estoy contento con mi carrera y creo que lo volvería hacer.
¿Es duro ser artista?
En nuestro país sí. No hay una política de estado en cuanto al arte y existen muchos tabúes en nuestra sociedad. Las cosas más decorativas son las que se venden más. Entonces es difícil. Este país es muy prejuicioso.
¿Cómo empiezas tu trabajo?
Es un chispazo que viene en un segundo. Siempre anoto para no olvidar mis ideas y voy haciendo bocetos. La concepción de toda la muestra la hago partiendo de un guión. La literatura, en este caso los textos bíblicos, sirven para desarrollar mi arte. Trabajo más la anécdota. Me gusta el soporte de las letras. La obra puede nacer a partir del título o de un graffiti.
En esta muestra se nota un trabajo arquitectónico.
Me gusta la arquitectura. Estuve en duda al elegir mi carrera entre el arte y la arquitectura. Si hubiera sido arquitecto hubiera construido iglesias. Como eso es casi imposible en nuestros tiempos me decidí por la pintura.
¿Por qué haces una muestra en relación al retrete?
El baño ha girado en mis trabajos desde hace muchos años. Es una evolución esperada. Me atrae por le significado que encierran el espacio como lugar íntimo. Ahora que está de moda el culto al cuerpo los baños se utilizan mucho. Si te fijas en mis cajas he puesto espejos de techo a piso porque en los gimnasios están por todos lados. Esta muestra esta dedicada al cuerpo.
La idea del espejo ¿es la del narcisismo?
Por supuesto. Es el hedonismo. Si una persona quiere tener el cuerpo perfecto es porque le gusta verse bien y no solamente por salud. Uno de los placeres ocultos es mirarse el cuerpo. Hoy en día hay muchas metrosexuales.
Eres un recepcionista de tu realidad
Como pintores somos cronistas de nuestra época. Antes pinté la violencia y la parte religiosa. Ahora pinto el cuerpo.
Son los conceptos lo que marcan tu arte
Una muestra tienes que tener algo que decir. Sino se tiene nada que decir se pasa a ser aburrido. Yo no quiero ser un aburrido y pasar al olvido. La obra tiene que dar algo que hablar para bien o para mal.
En esta obra todos tus personajes son hombres. Hay ausencia de mujeres ¿es por algo especial?
Porque son una serie de autorretratos idealizados. Los espejos son para involucrar al que ve la obra. Son autorretratos míos y de todos.
Tu obra tiende a conceptos duales. ¿Es así?
Tiene que ver con la limpieza y la suciedad. Es el hombre en su intimidad. La suciedad antes de la limpieza. La segunda parte de esta muestra, que son las cortinas, encierra el significado del acto de la purificación. Es como el pecado y el perdón. El bien y el mal. El día y la noche. Por eso el piso de los baños es de dos tonos. Como las locetas de las casas antiguas que simbolizan lo claro y oscuro.
¿Qué resaltas con la desnudez?
En el renacimiento la pureza es la desnudez. En cambio, el estar semivestido es lo profano. En este caso las mujeres pueden ver la desnudez de la carne y la intimidad de los hombres, a diferencia de la antigüedad. Por ejemplo, las mujeres solteras, en la antigua Grecia, estaban prohibidas de ver los actos gimnastas.
Hay ausencia de obesos
Bueno, no se ama lo que no se conoce. Yo siempre he sido flaco. En estos tiempos el flaco es considerado modelo.
La figura humana es lo que más caracteriza tu obra. ¿por qué?
Para mí es el eje de mi trabajo, el punto focal. El hombre es el ser principal de lo que es arte, es el centro del universo y de la creación.
Tu arte no es comercial, este hecho ¿te perjudica?
Exacto la calle está dura. Mi arte es invendible. No se vende. La gente no se atreve, a veces, a tener mi arte. Soy conciente de esto.
La segunda parte de tu muestra se soporta en cortinas de baño. Material que has elegido como tela de pintura, ¿tiene que ver con el sentido de purificación?
Sí es la purificación. Me provocaba hace tiempo trabajar en cortinas. Siempre me gustaba esa transparencia que logro ver a través de la tina. Cuando estoy en la ducha veo a través de las cortinas las cosas borrosas que hay afuera.
¿Crees que para los conservadores tus pinturas produzcan cierto rechazo?
Sí creo que sí. Por dos razones. El hecho del desnudo y de presentar una intimidad. A la gente no le gusta que sepan sobre sus intimidades, si es posible ni mencionar que van al baño a defecar. Es un acto que no se puede ni conversar. Es de mal gusto y peor que lo vean expuesto. El rechazo es doble si hay desnudez.
¿Te consideras pintor de vanguardia?
Eso lo dirá la crítica. Me considero pintor.
Es una muestra interactiva y de hechos no aislados
Sí. Desde que el espectador se puede ver reflejado en los espejos y pueda tocar los detalles está participando en la obra. Tengo un discurso en mi obra.
Qué piensas de los baños públicos
No me gustan mucho. Trato de no ir. Uno está sujeto a cualquier fisgón. No hay reserva.
¿Alguna vez te ha interesado pintar nuestra idiosincrasia andina?
Pinto lo que conozco, en este caso vivo en una ciudad. Malo sería que me ponga a pintar sobre lo que no tenga conocimiento. No podría hacer algo que no he vivido. La verdad es que no me arriesgaría.
¿Y tu fuerte fervor religioso no te ha llevado a pintar nuestras fiestas religiosas que se festejan en los pueblos serranos?
Como católico no puedo trabajar sino tengo un exegetatema directo. Si he pintado Santa Rosa ha sido dentro de una iconografía convencional y dentro de la atmósfera que le doy. |