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Calle El Tejar.
(Centro Histórico de Quito, 2003)
Sebastián Crespo. |
Sebastián Crespo, joven fotógrafo quiteño, dejó la comunicación y literatura para andar por el mundo en su propia fiesta fotográfica.
Crespo estudió por dos años fotografía en el Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña. Su obra tiene un estilo muy moderno y particular. La influencia de la fotografía arquitectónica es llamativa. ¿Cómo nace el interés por la fotografía?
Nació del viaje y de la pura casualidad cuando vivía en Inglaterra. Quería que las ciudades que visitaba quedaran registradas. Despertó mi curiosidad.
Supe de inmediato que la fotografía era mi tema. Me sentí súper cómodo y que me realizaba personalmente. Poco a poco fui desarrollando una fotografía personal.
¿Por qué la arquitectura?
Por dos razones. La primera es porque muchos se interesan en la fotografía documental, la caza del instante preciso. Como respuesta, yo he tratado de hacer lo contrario y no seguir la corriente.
En segundo lugar, he descubierto que soy muy citadino. Me gusta lo urbano, no soy del campo. Barcelona me abrió el camino. Yo viví en un barrio gótico y cuando empecé a tomar conciencia de mi entorno es cuando nació mi forma de expresión.
Te interesa mucho, pedazos, trozos, fragmentos de la arquitectura.
Es por una visión. Puedo encontrar formas abstractas que son las que me interesan. Veo la fotografía a través de pequeños fragmentos que me permite crear.
Hay una razón por la que no fotografío a personas. Soy tímido y no me acerco a la gente cómodamente.
Y Gaudí, ¿qué te parece?
Me encanta. Me gusta la gente que ha sabido crear una ruptura. Gaudí es un gran visionario que fue capaz de diseñar hasta los pasamanos. |