Desde su fundación, el año 1632, este edificio barroco y neoclásico ha sufrido algunas transformaciones. Diferentes puntos de vista y estilos han marcado tantos sus expresiones artísticas como arquitectónicas. La Puerta del Perdón es el nombre que llevó la fachada. Dos décadas después se terminó de construir. En el intento murió el alarife Juan Martínez de Arona. Cuentan los historiadores que fue elaborada con piedras traídas desde Panamá.
Ingresar a la Catedral sorprende. La nave Central nos recibe con uno de los coros más rico y elaborados. La sillería rodea el Altar Mayor desde 1632. Rica en sus tallas de madera y de expresión barroca, fue el inicio de una escuela escultórica que influyó en el país.
Muchos de los altares barrocos, que en una época acompañaron a la Catedral, han desaparecido. Queda como muestra el altar de la Concepción, de Nuestra Señora de la Evangelización. Virgen que lleva una Rosa de oro en la mano y se erige entre escenas religiosas. La Presentación del Niño, la Boda de María son parte de esta magnífica obra que hasta el momento conserva su espléndida forma original.
Un fino encaje de reja compone la entrada al Baptisterio. Ahí descansa los restos de Francisco Pizarro, fundador de la ciudad de Lima. En sus muros, entre azulejos, se destaca algunas imágenes de la conquista del Perú.
Visitar la Catedral es como asistir a un Museo dentro de otro. La riqueza de sus expresiones artísticas se manifiestan en tallas, pinturas, esculturas. Escuela Cusqueña, Limeña, Quiteña forman el panorama artístico que está implícito en el arte religioso. Cuadros que cuentan la vida de Santa Rosa de Lima, Nacimientos, Santos y Vírgenes, como la escenificación de la Virgen Pastora con su oveja descarriada, forman parte de esta compleja e interesante expresión que siempre nos conmueve y sorprende.
Basílica Catedral de Lima, informes al teléfono 427 9647
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