 |
| > Distintivo del Museo de Arte Colonial Santa Teresa |
El Monasterio de Santa Teresa de Jesús, en Arequipa, ha abierto sus puertas que por más de doscientos años estuvieron celosamente cerradas. El 16 de junio del 2005 se inauguró el Museo de Arte Colonial. Ubicado en la calle Melgar , sus muros son una joya de la arquitectura arequipeña. El sillar (piedra que habita en las canteras) va formando las gruesas paredes, bóvedas, arcos y zaguanes, de este monasterio de clausura que habitan las monjas Carmelitas Descalzas de San José.
Su fundación (1710) fue un gran acontecimiento social. Una serie de actos y festividades religiosas se hicieron en las calles. Las monjitas acompañadas de sus santos favoritos y usando el hábito de la Virgen del Carmen , siguieron la procesión junto a los ciudadanos hasta el ingreso del convento. Cada esquina del centro de la ciudad fue adornada con altares. Los castillos y juegos artificiales daban su respuesta estallando de júbilo.
A partir de esa tarde (23 de noviembre de 1710) el portón principal se selló. Guardó el hondo sentimiento religioso de las madres y sus tesoros. La clausura, el voto a la obediencia, castidad y silencio fueron promesas para toda la vida. Sostenidas por su fe y dedicadas a la oración renunciaron a la propiedad privada. Como resultado vivieron en “obsequio” a la meditación y trabajo.
Las devotas, que no podían ser más de 21, ingresaban al convento y, si su condición económica les permitía, con dote y empleadas a su servicio. Tal fue el caso de Catalina Correa, quien esperó años para conseguir una vacante. Sus mensajeros llegaban siempre tarde. Cuando se produjo el milagro, elegante y orgullosa, caminó sobre planchas de plata colocadas a su paso desde su casa ubicada en la calle La Merced hasta el monasterio. En agradecimiento la familia Correa otorgó muchas riquezas.
 |
| > Mapa Monasterio de Santa Teresa |
En sus silenciosos claustros se produjeron los más encontrados sentimientos. La monja Dominga Gutiérrez esperó el momento oportuno para huir de sus votos y del riguroso sistema del convento. La historia teñida de literatura conmueve. Catorce años fueron suficientes para sobornar a la portera. En una sociedad conservadora, Dominga, se convirtió en la paria arequipeña del S. XVIII.
Los ambientes destinados al Museo Colonial pertenecen al Claustro de las Oficinas del monasterio carmelita. Gracias a la labor profesional de Franz Grupp y Zully Mercado se ha logrado una excelente museografía. Son doce salas que albergan los tesoros artísticos. Cuadros con escenas religiosas, finas esculturas de santos, vírgenes, objetos antiguos, laboriosos trabajos de orfebrería enriquecen el recorrido. Especial atención merece el Baúl de Navidad donado en el año 1720 por un cura apellidado Arbe. La mayoría de las salas organizadas temáticamente cumplen con la norma didáctica. El recorrido es libre y se teje alrededor del jardín. Otras salas como la Capitular, ha sido respetada sin modificación alguna.
El museo es uno de los grandes aciertos culturales. Permite guardar, proteger y dar a conocer nuestro patrimonio de una forma dinámica y entretenida. La imagen de un pasado vuelve a la vida. |