“A mí no me gusta mi poesía pero es la única que puedo hacer” confiesa Blanca. Y dice que no le gusta porque es una insatisfecha que anda buscando algo inalcanzable, inasible. El destino de la vida es terrible. El mundo es duro, a veces hermoso y “La sordera de Dios es evidente… tengo la soledad de quien se busca desesperadamente” cuenta.
“el querido animal
cuyos huesos son un recuerdo
una señal en el aire
jamás tuvo sombra ni lugar
desde la cabeza de un alfiler
pensaba
él era el brillo ínfimo
el grano de tierra sobre el grano
de tierra
el auto eclipse
el querido animal
jamás de pasar
me da la vuelta “
(De Persona)
Nació en el seno de una familia de artistas. Su madre Serafina Quinteros (compositora de valses criollos), de alguna manera le enseñó el lado menos convencional de la vida. Desde los siete años escribió versos que los guardó en un cajón escolar. En su casa, escribir era lo común. Entonces inventó historias y prefirió los libros. Su padre alimentó el deseo literario.
Es en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos donde se relacionó con jóvenes escritores. Allí conoció a Sebastián Salazar Bondy, Jorge Eduardo Eielson, Francisco Bendezú entre otros. Las lecturas (de poesía) de César Moro y Emilio Adolfo Wesphalen comenzaron a marcar su poética.
Así, la poesía de Blanca nace como un secreto. Se origina en el más íntimo silencio. Es difícil confesar la vida en verso. Ella eligió que fuera de ese modo: “inevitable y doloroso oficio”. La pluma audaz y precisa expresa su particular mirada sobre el mundo: guiño agudo que cala hondo. La hermética voz será el medio de desentrañar la realidad:
"y te rendimos diosa
el gran homenaje
el mayor asombro
el bostezo".
(A la Realidad)
En los cincuentas París la acogió. Casada en ese entonces con el artista plástico Fernando de Szyszlo, vivió intensamente la vida amorosa e intelectual de la ciudad. Fue en esa ciudad donde afianzó su personalidad. Eran los años de la post guerra, los intelectuales se reunían y el surrealismo andaba en boga. Blanca escribía sus Cantos. Fue allí que Octavio Paz la anima a publicar su primer libro: Ese Puerto Existe calificado por el Nóbel mexicano como: “El canto solitario de una muchacha peruana”.
Blanca atenta al mundo entre la sombra y la luz escribe. Nos dice que: “La eternidad es hoy, entonces, hoy mientras estoy viva tengo que decir que esto no me convence” La condición humana la enfrenta y la desgarra. Testigo de ese universo, labra minuciosa cada palabra. Muestra cruel e imperturbable nuestra caótica y bella naturaleza. Sobria pierde y gana batallas.
"Digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra fue la única
y desleal competidora"
(De Currículo Vitae )
Escribe despojada de adornos innecesarios. El adjetivo puntual enaltece y sostiene el verso. La economía de palabras es su estilo. La fuerza de sus imágenes está en los contrastes que la autora otorga sorprendiéndonos. A veces violentamente: …. Como una flor de carne recogida, a veces descarnadamente: y de pronto la vida/ en mi plato de pobre/ un magro trozo de celeste cerdo/ aquí en mi plato.. Sus palabras se tiñen de terribles metáforas: Es la rosa de grasa/ que envejece/ en su cielo de carne. Sus versos musicales bailan fina y pausadamente. No hay caos ni alboroto simplemente la palabra en orden y el puntual cuchillo que todo lo atraviesa:
“así debe ser el rostro de dios
el cielo rabiosamente cruzado
por nubes grises violetas y naranjas
y su voz
el mar de abajo
diciendo siempre lo mismo
tan monótono
tan monótono
como el primer día “
(De Así debe ser)
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EL LIBRO DE BARRO Y OTROS POEMAS
De Blanca Varela.
INC / Lima, 2005. |
En la obra de Blanca no hay maneras y modos comunes de vivir. Su visión de poca fe va marcando las horas perdidas. La muerte y el amor rondan cruelmente. “El poema es el descubrimiento que sólo valida la inutilidad fáctica de una existencia fallida, pero imprescindible.” Siempre la eternidad a destiempo. A veces siempre la patita del cangrejo atrapada/en la trampa del ser.
El INC acaba de publicar un nuevo volumen: El libro de barro y otros poemas. Esta vez los poemas incluidos han sido ordenados y seleccionados por la propia Blanca. Nosotros sus lectores nos acercamos al templo literario de su poesía.
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