Teresina Múñoz Nájar y Omar Zevallos, dos periodistas nacidos en Arequipa, dejaron la nevada para vivir en medio del barullo limeño. Ella es una reconocida periodista, que se deja llevar por la gracia de la marinera en su tiempo libre. Él es un verdadero mago del dibujo y el color. Su pluma crea, con gracia y expresividad, historias. Ambos nos sorprenden con dos libros que son el inicio de una serie denominada Historias Deliciosas.
El atractivo de estos cuentos radica en sus protagonistas: los productos nativos del Perú y América latina, como la papa, el maíz, el ají, el tomate, la calabaza o la chirimoya. Todos con historias fantásticas sobre su pasado e influencia hasta la actualidad.
Por ejemplo, una de las estrellas de los relatos es el cacao. Semilla oriunda de México, el cacao fue llevado a Europa inicialmente por el curioso Cristóbal Colón, y después por el conquistador español Hernán Cortez. La corte española y los plebeyos aceptaron sus bondades hasta que un curioso holandés, Coenraad van Houten, lo transformó, para el contento de todos, en el riquísimo chocolate.
Pero nadie más gitana que la papa. Famosa en todo el mundo, ella ha servido para satisfacer a ricos y pobres. Hay papas de todos los colores y para todos los gustos, y son fáciles de crecer en cualquier piso ecológico. Los españoles las llevaron en sus goletas a Europa, pero en “200 años casi nadie les dio bola”. Fue un austriaco, Charles de L’ Ecluse, quien las hizo cruzar fronteras y todos quedaron enamorados de ella.
Las historias que se cuentan en estos pequeños libros (editados por Wong) entretiene a niños y adultos. Los personajes seducen al lector de una forma fácil y divertida. Parece que las palabra que utiliza Teresina han sido cuidadosamente seleccionadas para acercase a la imaginación y al corazón de los niños. Los dibujos de Omar son muy expresivos. No ha descuidado detalle alguno para graficar escenarios, costumbres y actitudes.
Sin duda, estos ejemplares, son el inicio de otras historias que enriquecerá el deseo de saber de niños y adultos.
Roxana Chirinos |