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La Muerte se escribe sola es el primer libro publicado por agenciaperu.com. Hace algunos años escuché a Cecilia Valenzuela, directora de agenciaperu.com, expresar su deseo de realizar una serie de publicaciones que encajara dentro del género de la novela negra. Los sucesos reales iban alimentando las ansias de hacer crónicas periodísticas. Con el tiempo, la idea siguió rondando, y fue madurando de mano con las investigaciones. Entonces, ella misma, y sin saber por qué, eligió entre otras historias un hecho ocurrido por los años 70 en Arequipa: el crimen de Challapampa.
Diego Fernández Stoll y Daniel Yovera, periodistas de agenciaperu.com, dirigieron sus ojos y oídos hacia la investigación. Sin perder tiempo y detalle, viajaron varias veces a esa tierra volcánica. Con grabadoras y libretas en mano, se dispusieron a desempolvar los secretos de este drama. Llegaron al lugar de los hechos, Challapampa, zona de elegantes casas y tierras de cultivo. El escenario se les presentó como único testigo presencial del terrible asesinato donde dos jóvenes enamorados fueron las inocentes víctimas.
Los periodistas escudriñaron puntualmente los añejos papeles de la justicia; textos y fotografías del diario El Pueblo, El Tiempo, evidenciaron una cruel realidad; familiares y testigos empezaron a contar su experiencia con puntos y señales. Diego, uno de los investigadores, comenta: “la verdadera historia te la cuenta la gente. Las verdaderas historias nunca quedan en papel”. Es así que después de 30 años este suceso comenzó a cobrar vida.
El hecho conmovió a los lugareños. Las imaginación desató una y mil habladurías. Las versiones cambiaban sobre el inexorable crimen. El murmullo, la pena, el morbo, el asombro se acumuló en calles y plazuelas arequipeñas. La justicia después de las debidas y formales investigaciones archivó y condenó su memoria al polvo del olvido.
Cecilia Valenzuela me comentó: “Legalmente el caso nunca se resolvió. La Corte Superior de Arequipa cerró el expediente acusando a un narcotraficante que se había fugado del país y a un violador que se había suicidado”.
La Muerte se Escribe Sola ya está en las librerías. Gracias a que Santillana (bajo el sello Aguilar) y agenciaperu.com unieran esfuerzos la novela ha visto la luz. Fuera de clásicos detectives detrás de escondidas pistas, la obra escrita en tercera persona, pretende rescatar los valores humanos.
El libro no describe la sutileza del mundo profesional del crimen donde las divisiones del bien y el mal son imperceptibles. Los victimarios como las víctimas son personajes unidos por un dramático y violento destino. El relato, que cobra vida de principio a fin, busca la verdad.
Roxana Chirinos |