DE PORTADA  
Alfredo Márquez:
“La patria, más allá de la familia, no existe”
Entrevista de Jimmy Carrillo
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Estuviste preso durante bastante tiempo.

Así es, durante cuatro años, hasta que salí indultado. No hubo cargos, sólo alguien a quien se le ocurrió que yo pertenecía a ese grupo, y que mis ideas estaban emparentadas con aquellas manifestaciones. Además, me 'avalaba' mi trabajo como artista. Pero fue todo muy relativo, porque, por ejemplo, el poner a Mao con los labios rojos no era bien visto por la gente que seguía a Mao, y era observado con reserva por las autoridades. Ninguno de estos bandos podía entender el discurso que estaba detrás de aquella imagen. Por aquello y más es que el individuo para mí es un misterio.

¿No guardas resentimiento por lo sucedido con aquellos años, con la autoridad, con el poder?
No, no, para nada. La autoridad es siempre cambiante, y siempre responde de manera bruta al poco o mucho poder que tiene entre sus manos. Desde los guachimanes hasta los políticos más poderosos. No. Lo que si guardo es un deseo por saber por qué el ser humano puede llegar a esos niveles de raciocinio.

¿Cuál es la primera idea que se te viene a la mente cuando menciono la palabra ‘patria’?
A mi me gusta una frase de Lennon que dice: “Dios es un concepto por el cual medimos nuestro dolor”. Esta idea de proyectar en una idea lo que es la patria real, es la noción de patria. Patria es un concepto, a mi parecer, vendido para la dominación. Sin embargo es un concepto que apela a una noción no sólo mística sino además sentimental, diría yo hasta sensiblera y lastimera. Al pueblo que constituye un territorio le importa muy poco la noción de patria, salvo para recordar algo que les atañe individual y colectivamente. La patria, más allá de la familia, no existe.

Estás haciendo un distingo entre lo que es patria y lo que es nación.
No existe una nación, lo que hay es una agresión. En el proceso de violencia interna, la gente terminaba asesinado o asesinándose entre hermanos, primos, tíos. Ni siquiera la noción de nación relacionada a una etnia funcionaba. Nada de eso te coloca como un grupo que sea autosuficiente, autónomo, que tenga un marco de referencia, que te permita decir “nosotros”.

¿Cómo inscribes a tu obra ‘Katatay‘, a este concepto?
Katatay en quechua significa “temblar”. Para realizar el trabajo, partí de un texto de Arguedas que empieza con esta frase que esconde algo de resentimiento, y dice “somos el atraso”. El texto termina imaginado esta construcción apocalíptica, que será la construcción nueva, misma que ahora ya no es teoría: un mundo emergente que está ya presente en nuestra sociedad.
Coloqué esto inicialmente en la vía pública, y el efecto fue interesante porque estaban estas figuras modificadas, parecidas a imágenes en negativo, o rayos x, con esa luz fuerte saliendo de su interior, junto a aquellas palabras. Los transeúntes, si bien inicialmente no le hacían caso al panel, al poco tiempo se fijaban en ese par de sujetos sin identidad, pero que bien podían ser individuos de la calle, una persona cualquiera.

Más de una vez te han definido como un “artista político”. ¿Qué sientes cuando escuchas eso?
Si ‘polis’, que es ciudad, y política se refiere a conjuntos organizados, lo cual es una parte constitutiva del ser humano, entonces claro que soy una persona, un hombre, por lo tanto soy un ‘ser político’. Eso no me molesta. Lo que me puede disgustar es que no exista alguna actividad humana, sea reflexiva o mágica, que esté fuera de la política. Si mejorar la calidad de vida de la gran mayoría de gentes pasa por la recuperación de lo que se nos ha arrebatado, estoy de acuerdo con eso.

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¿Crees que uno de los objetivos del arte es el enseñar, ilustrar o dar a entender algunas cosas que están más allá del propio objeto artístico?
No, el sentido del arte es ser arte, no otra cosa. Lo que pasa es que se entiende el arte como un apéndice. Creo que en la dimensión artística está un poco lo que define al hombre. El arte es aquello que me ubica en una situación, no sólo como individuo, sino a cualquier ser social, porque en el arte está algo que culturalmente hemos estado abandonado en todos los otros sectores, y es la posibilidad de la creación más allá de la necesidad. El arte es una actividad donde uno hace algo que no va a servir para nada. Sin embargo, es aquello que nos permite existir a todos, pues es lo que nos llena de sentimientos, un espacio que no tiene lugar, donde todo es posible, y todo está por hacerse.
El trabajo del artista es el de un provocador. Tampoco es que te van a cambiar la cabeza, pero la idea es ver las cosas por un momento, desde otro punto de vista.

¿Podría tu trabajo estar relacionado con la idea de la búsqueda de una identidad nacional?
No, porque no tengo la más mínima idea de lo que es una nación. Además no tengo la experiencia de formar parte de una nación. Lo que sí estoy muy preocupado por aquello que te define como ser humano, es decir, aquello que te pueda cobijar en algo que pueda llamarse la condición humana, y ver la mierda absoluta, o lo sublime, que podemos ser. Todo esto en un contexto social y geográfico, que no lo puedo separar, y es el lugar donde vivo.

Háblame un poco del trabajo que se hizo en Perú Fábrica. ¿Cuál fue la idea detrás de este grupo?
Perú Fabrica era una estructura de trabajo, un nombre, que servía como una plataforma de trabajo. Algunos de nosotros teníamos nuestros talleres, y habían otras personas que estaban trabajando con este taller. Lo que me interesaba es que tenía poder, tenía capacidad de mover cosas porque era un nombre que estaba afuera de los nombres que lo constituyen. Era más fácil hablar de una estética Perú Fábrica, de un proyecto de Perú Fábrica visto desde afuera, a reconocer los individuos que lo hacían. Ese era para mí su poder, que fue lo mismo que le dio muerte, porque cuando estas personas quisieron figura por sí mismos es que este proyecto terminó.

Pero fue importante el aporte de Perú Fábrica. Eso se ve por ejemplo en la muestra ‘Sobre héroes y tumbas’, que está en la galería Pancho Fierro.
Evidentemente. Y esa fue la importancia del grupo, que pudo trascender su tiempo, de alguna manera. Lo interesantes es, además, que estos artistas muchos de los cuales pertenecieron a Perú Fábrica, han tomado como base ese estilo para re construir su universo próximo, y volverlo personal.

 
 
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