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Por
corrupción Caja Militar Policial perdió más
de US$ 500 millones
Entre
1991 y el 2000, la Caja de Pensiones Militar Policial fue
virtualmente tomada por asalto por la mafia de Montesinos.
En ese período, para favorecer el manejo corrupto
de sus "administradores" la Caja desvió
sus inversiones de activos financieros a riesgosas compra
de bienes inmuebles. Un análisis contable revela
que las pérdidas ascenderían a por lo menos
US$ 500 millones. Este desequilibrio pone en riesgo el pago
de pensiones a miles de militares y policías que
deben ser atendidos por la Caja a partir del 2004.
Escribe
Gerardo Barraza / agenciaperu.com
La Caja
de Pensiones Militar Policial (CPMP) fue creada mediante
Decreto Ley 21021, el 17 de diciembre de 1974, para administrar
el régimen de pensiones y compensaciones de los miembros
de las Fuerzas Armadas y Policiales.
Sus
fondos se han ido sumando progresivamente con los descuentos
a millares de militares y policías. Estaba implícito
que los administradores de la Caja no sólo debían
velar por el mantenimiento de estos recursos sino también
por incrementarlos con inversiones adecuadas.
En esa
orientación básica operó en sus primeros
16 años. Entonces Fujimori llegó al poder.
LA
REORGANIZACIÓN INNECESARIA
El
19 de diciembre de 1991 la sesión No. 022-91 del
Consejo Directivo de la CPMP decidió suspender por
60 días las operaciones de la entidad.
De las
investigaciones preliminares que viene efectuando el Ministerio
Público respecto al manejo de los fondos de la CPMP,
se ha llegado establecer que Vladimiro Montesinos en esa
fecha inició formalmente su intromisión en
el manejo de los fondos de la Caja con la anuencia y participación
directa de altos mandos militares y policiales encargados
de su supervisión y administración toda inversión
o colocación de dinero.
Según
fuentes de la fiscalía, para ese objetivo Montesinos
delegó ilícitamente el manejo de estos fondos
a Víctor Alberto Venero Garrido, secundado por sus
socios Luis Duthurburu Cubas y Juan Silvio Valencia Rosas,
quienes decidieron asegurar el éxito de sus negocios
ilícitos poniendo en dicha entidad pública
a directivos y funcionarios allegados.
El entonces gerente general Hugo Ledesma Jaramillo había
recibido "instrucciones verbales en el sentido de no
efectuar ninguna colocación de los recursos de la
Caja en un plazo aproximado de 60 días, plazo en
el cual se llevará a cabo una probable reorganización
o reestructuración de la institución",
según declaró.
Por
esa fecha se desempeñaba como ministro de Defensa
el ahora prófugo general EP Oscar Malca Villanueva
y como ministro del Interior el general EP, Juan Briones
Dávila. Al frente de la CPMP se encontraba el general
EP Manuel Alvarez Peralta.
Cumplidos
los 60 días, el 19 de febrero de 1992, se reabrieron
las operaciones de la Caja. Esta vez el consejo directivo
había sido completamente renovado. Ahora lo presidía
el Contralmirante AP José Duffo Boza. Lo acompañaban
en el directorio el mayor general FAP, Luis Arroyo Jaime,
el contralmirante AP Luis Bianchi Muñoz (vinculado
al general Malca), el mayor general FAP Danfer Suarez Carranza
(estrechamente relacionado a Venero).
También
integraban este directorio dos personajes cercanos al SIN,
el general EP, Luis Pérez Documet y el general EP,
Juan Rivero Lazo. Completaban el directorio los generales
PNP Hugo Gallegos Barriga y Rodolfo Calderón Cornejo.
SAQUEO
Y SEQUÍA
Tomado
el control de la Caja por personas vinculadas a Montesinos,
empezó el desmadre en la entidad financiera. Así
lo revela el informe presentado por una comisión
investigadora nombrada durante el gobierno de Valentín
Paniagua. Esta presentó su informe el 11 de noviembre
del 2000, con los balances a diciembre de 1999.
Uno
tras otro se fueron sucediendo las operaciones cuestionables
en esta entidad: caso Cimex, caso Rotex, la compra de acciones
del Banco de Comercio y de Finsur, la compra del hotel Las
Américas y de otras instalaciones hoteleras.
Considerando
los objetivos de la CPMP estaba claro que su viabilidad
económica y financiera no sólo dependía
de la solvencia económica de sus inversiones, sino
también de la capacidad de hacer líquidas
estas inversiones.
Bajo
ese criterio la comisión evaluó cuatro parámetros
(liquidez, solvencia económica, rentabilidad y riesgo)
tomando como base un análisis en detalle de los Estados
Financieros auditados presentados por la CPMP desde 1991
hasta 1999 (Balance General y Estado de Ingresos y Egresos).
La evaluación
determinó que la Caja enfrenta un gravísimo
problema de iliquidez. Entre fines de 1991 y 1999 este parámetro
descendió de US$ 124 millones a sólo US$ 5
millones en las cuentas Caja y Bancos y Certificados Bancarios
en Moneda Extranjera.
Con
relación a la cartera de activos, en el mismo período,
también reveló que se había producido
un significativo desplazamiento de la disponibilidad de
efectivo, en las cuentas Caja y Bancos y Certificados Bancarios
en 1991, a una situación en la que los principales
activos en 1999 eran las cuentas por cobrar y los bienes
inmobiliarios.
Así,
entre 1991 y 1999 la cuenta Caja Bancos se redujo de 18.92%
a 0.8% de todos los activos.
En el
mismo período la cuenta Certificados Bancarios en
Moneda Extranjera se extinguió de 36.41% a 0.0% de
los activos totales.
En contraste
las Cuentas por Cobrar crecieron de 30.10% en 1991 a 65.3%
en 1999. En la misma tendencia la cuenta de Inmuebles, Maquinaria
y Equipo Neto creció de 14.55% en 1991 a 29.7% en
1999.
Con
relación a las inversiones inmobiliarias estas se
multiplicaron de US$ 32 millones en 1991 a US$ 217 millones
en 1999.
Como
ya se anotó, las Cuentas por Cobrar también
crecieron de US$ 67 millones en 1991 a aproximadamente US$
479 millones en 1999. De este último monto la mayor
parte (el 85%) corresponde a las cuentas por cobrar al Estado
(US$ 409 millones)
El desmanejo
también condujo a un sustancial incremento de los
pasivos (conjunto de deudas y obligaciones de la CPMP) totales
de la Caja que crecieron de US$ 282 millones en 1991 a US$
670 millones en 1999, incluyendo la denominada Reserva Técnica
(obligaciones futuras de la Caja para pagar pensiones y
compensaciones).
DESCAPITALIZACIÓN
ACELERADA
Con
estos resultados contables las conclusiones del informe
son preocupantes ya que detecta un serio problema de pérdida
de liquidez que pone en riesgo la posibilidad que la CPMP
pueda cumplir con sus obligaciones a partir del 2004.
La
comisión investigadora también concluye que
si el objetivo central de la CPMP es "poder contar
con los fondos a futuro necesarios para cumplir con el régimen
de pensiones y compensaciones de los pensionistas",
hay un fuerte desequilibrio entre los fines de la entidad
y su realidad.
Como
en los últimos años se dedico básicamente
a adquisiciones inmobiliarias (edificios de departamentos
y hoteles), la comisión llega a la conclusión
que los "activos que tiene la Caja a diciembre de 1999
son de difícil realización y de una baja calidad
para los objetivos trazados".
Como
se sabe la inversión inmobiliaria es de naturaleza
riesgosa ya que su éxito esta condicionado a futuras
ventas. Por eso para la comisión investigadora resultó
sorprendente que los "administradores" de la Caja
consideraran que los proyectos inmobiliarios pudieran servir
como fuente permanente de ingresos para el pago de pensiones
y compensaciones.
La situación
se agrava al constatarse que los valores en el mercado de
inmuebles han bajado considerablemente. Por lo demás,
concentrar cerca de US$ 217 millones en inmuebles equivale
a tener "capital inmovilizado" que está
perdiendo dinero en términos de costo de oportunidad
ya que además de descapitalizarse no esta percibiendo
intereses. Lo contrario hubiera ocurrido si se tomaba la
decisión de invertir en activos de carácter
financiero.
Por
eso la comisión investigadora concluye que cuanto
más se demore la Caja en vender los proyectos inmobiliarios
mayor será el costo financiero en términos
de intereses no recibidos. En ese sentido recomienda, dada
la escasez de liquidez, proceder a la venta de inmuebles
a la brevedad.
LO
QUE SE PERDIÓ
Para
demostrar que los fondos de la Caja fueron invertidos ineficiente
y delictuosamente, la comisión investigadora hizo
un ejercicio. Calculó qué habría ocurrido
con los fondos de la Caja si en lugar de "invertirse"
en la compra de inmuebles y otras transacciones, un empleado
de la entidad, sin mayores conocimientos financieros los
hubiera colocado como depósitos de ahorro en el sistema
bancario a una tasa de interés pasiva promedio. Si
éste hubiera sido el caso entre 1991 y 1999, el valor
de los activos de la Caja se habría multiplicado
de US$ 224 millones a US$ 1,028 millones.
Al
31 de diciembre de 1999, el valor en libros de los activos
de la Caja sólo sumó US$ 732 millones. Por
ello, la comisión concluye que entre 1991 y 1999
se produjo una descapitalización o pérdida
cercana a los US$ 300 millones.
Sin
embargo, este último monto no sería todo lo
perdido por la Caja en el pasado decenio.
Si los
mismos recursos se hubieran colocado con mayor destreza
financiera, con tasas preferenciales en el sistema bancario,
los activos de la CPMP se habrían multiplicado de
US$ 224 millones a aproximadamente US$ 1, 178 millones,
por lo que la pérdida habría aumentado a US$
450 millones.
Además,
si se toma en cuenta que en la compra de inmuebles (US$
217 millones registrados en libros) hay una sobrevaluación
de aproximadamente el 25% (US$ 54 millones), las pérdidas
totales de la Caja sumarían US$ 504 millones.
Con estos elementos la comisión concluye que la viabilidad
en el corto plazo de la Caja depende básicamente
del reconocimiento de la deuda estatal por parte del Gobierno.
Esto le permitiría contar con la liquidez suficiente
para hacer frente a sus primeros desembolsos en el 2004,
otorgando el tiempo suficiente para que la Caja recomponga
su cartera de activos.
REPARANDO
DAÑOS
El informe
sirvió de base para que el ministerio de Defensa
efectúe la denuncia correspondiente ante el Poder
Judicial. Actualmente el proceso está en manos de
la fiscal Ana Cecilia Magallanes.
Actualmente
la CPMP esta presidida por el general FAP, Augusto Mengoni.
La gerencia general esta a cargo del ingeniero Jorge Guzmán.
Su objetivo, afirman, es recuperar la situación de
la entidad financiera.
Entre
las acciones previstas está la venta de la cadena
de hoteles por un valor proyectado de US$ 100 millones.
También la búsqueda de un socio estratégico
para repotenciar el Banco de Comercio y su posterior venta.
No hay una valorización definida de la entidad bancaria
pero se proyecta que esta podría representar un ingreso
de US$ 30 millones a las arcas de la Caja.
Otra
de las acciones a realizarse es la venta de los inmuebles
con un valor en libros de US$ 217 millones. Se sabe que
la Caja actualmente es propietaria de más de 7,500
departamentos ubicados en los distritos de Miraflores (Malecón
de la Marina) y San Isidro (avenida Javier Prado). Hoy los
precios de estos inmuebles estarían sobrevaluados
en aproximadamente 30%. Un sinceramiento de estos precios
facilitará su venta.
El directorio también tiene proyectado gestionar
el reconocimiento por parte del Estado de la deuda que este
mantiene con la CPMP por aproximadamente US$ 409 millones.
Esta sería abonada por partes y de acuerdo a las
posibilidades del fisco.
La CPMP
empezará a tener obligaciones para el pago de pensiones
a partir del 2004. En el primer año no serán
muy significativas. Según el cronograma de pensiones
las mayores presiones para el pago de esta deuda se producirán
dentro de 10 años.
Otra
de las acciones medulares del actual directorio es la recuperación
de los aproximadamente US$ 500 millones extraídos
a la Caja durante el decenio fujimontesinista.
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