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Banco
de Comercio comprometido en lavado de dólares
agenciaperu.com
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tuvo acceso a la declaración jurada presentada por
el Agente Especial de la Dirección Federal de Investigaciones
(FBI) Robert J. Jones ante el Juez Letrado del Distrito
Sur de Florida, Peter Palermo en abril de este año.
El documento informa sobre el resultado de la investigación
de un equipo de agentes del FBI que estuvieron en el Perú.
DINERO DE LA MAFIA NO REGRESARÍA A PERÚ
La declaración
tiene por objeto sustentar tres solicitudes de inmovilización
y bloqueo de cuentas bancarias registradas en los Estados
Unidos por US$ 10´176,000.
Estas
son las siguientes:
- Cuenta
No. 3290226044 del Citibank por US$ 3´976,000 a nombre
de Greco Business Ltd. , César Gamarra y Víctor
A. Venero.
- Cuenta No. 0ME555046 del Prudential Securities Inc. Por
US$ 5´700,000 a nombre de Cheryle Mangino Diaz, esposa
de Pedro Díaz, primo de Venero.
- Cuenta No. 003447665856 del Bank of America por US$ 500,000
a nombre de Sandro Tafur Arevalo, yerno de Venero.
El agente
del FBI afirma que estas cuentas deben ser confiscadas por
las autoridades estadounidenses por cuanto han vulnerado
las leyes norteamericanas por estar involucrados en delitos
de lavado de dinero, fraude bancario y haber sido transferidos
ilegalmente a los EE.UU.
Según
el agente, el FBI pudo rastrear y localizar estos fondos
"pertenecientes" a Víctor Alberto Venero
Garrido y Vladimiro Montesinos.
Para
las autoridades policiales estadounidenses está claro
que estos fondos fueron obtenidos "por una amplia gama
de conductas delictivas en el Perú y los Estados
Unidas".
Por
eso afirma que tiene sujetas a investigación tanto
a Venero como Montesinos y Cheryle Magnino, la esposa de
Pedro Diaz, primo de Alberto Venero.
El agente
declara que "existen elementos suficientes para pensar
que los investigados, a sabiendas de que los fondos eran
producto de actividades ilícitas, realizaron múltiples
transacciones financieras con estos fondos para ocultar
su naturaleza, ubicación y procedencia".
Según
las leyes estadounidenses constituye un delito federal transportar,
trasmitir o transferir títulos-valores o sumas de
dinero en comercio internacional por un valor de US$ 5,000
o más a sabiendas que han sido robados, apropiados
ilícitamente o adquiridos mediante fraude".
Por lo tanto estos fondos están sujetos a confiscación.
CONTRA
LA CPMP
La investigación
que el FBI ha conducido en el Perú concluye que se
ha podido establecer que Venero Garrido, Vladimiro Montesinos
y otros participaron en un patrón y una conspiración
de actos delictivos de fraude, hurto y apropiación
ilícita en contra del gobierno peruano".
Añade
que esta conducta delictiva "empleó métodos
fraudulentos y de otro tipo para arrebatar al gobierno peruano,
las instituciones financieras peruanas y la Caja de Pensiones
Militar y Policial millones de dólares y su derecho
inalienable a servicios honestos".
La investigación
también menciona al prófugo ex mandatario
Fujimori. En uno de sus párrafos anota que "este
patrón y conspiración para cometer actos delictivos
comenzó a inicios de 1990 y continúo hasta
fines del año 2000 en que el presidente Alberto Fujimori
renunció a su cargo y pidió asilo".
CASOS
CONCRETOS
El agente
del FBI relata que Alberto Venero influyó en el directorio
de la Caja de Pensiones Militar y Policial (CPMP) para que
en marzo de 1994 adquiriera el 51% de las acciones de Financiera
del Sur (Finsur).
Luego
Venero se encargaba de buscar proyectos de construcción
inmobiliaria para Finsur que la CPMP se encargaba de financiarlos.
"Por ejemplo, anota el agente, construían un
centro comercial, un edificio nuevo o adquirían o
remodelaban edificios antiguos. Venero Garrido poseía
o controlaba encubiertamente las compañías
constructoras que ganaban las licitaciones para los proyectos
de inversión. Venero Garrido creo el patrón
de inflar el costo real de los proyectos de inversión
de la Caja de Pensiones en un 25% y facturaba a Finsur según
correspondía".
El agente
afirma que los proyectos que Venero recomendaba eran automáticamente
aprobados por el directorio de la Caja ya que varios de
sus miembros recibían coimas del propio Venero.
En uno
de esos proyectos Venero construyó un centro comercial
como inversión de Finsur. "El proyecto que estaba
valorizado en US$ 25´000,000 fue fraudulentamente
inflado en US$ 8´000,000. Venero y sus secuaces compartieron
el excedente de US$ 8´000,000".
Añade
que Venero constituía empresas de fachada para canalizar
créditos de Finsur a cambio del pago de una coima
equivalente a un porcentaje del valor del préstamo.
La investigación
también refiere que Venero y algunos miembros del
directorio de Finsur fueron autorizados por las autoridades
locales para comprar aviones y equipos de guerra. El trabajo
de los agentes del FBI identifica a por lo menos dos transacciones
importantes que involucraban aeronaves de guerra durante
los años 1995 y 1998. El primero por US$ 402 millones
y el segundo por US$ 350 millones.
"Estos
precios incluían un margen ilegal del 30% respecto
del precio efectivo que Venero Garrido y sus asociados pagaron
por los aviones de guerra, que costaron al gobierno peruano
una suma excedente de US$ 150 millones", declara el
agente.
Si se
toma en rigor la investigación del agente estadounidense
sólo por estas dos transacciones Venero y Montesinos
habrían recibido una coima de US$ 225 millones.
El agente
añade que los fondos ilícitamente logrados
primero fueron depositados en el Banco de Comercio y luego
distribuidos "en múltiples cuentas bancarias
internacionales y posteriormente transferidos a instituciones
financieras norteamericanas".
En base
a los testimonios y declaraciones tomadas por los agentes
del FBI se establece que Venero utilizó "muchas
veces el Pacific Industrial Bank y el Banco Wiese, en el
Perú y en las Islas Caimán, así como
el Citibank de los Estados Unidos".
La investigación
también incluye las declaraciones que el propio Venero
entregó a las autoridades estadounidenses, admitiendo
la comisión de delitos.
Después
de su regreso al Perú, Venero admitió que
retiró US$ 30 millones en efectivo a partir de marzo
del 2000 en representación de Montesinos.
La entidad
bancaria que recibió los depósitos en efectivo
fue el Banco de Comercio (el mismo banco que había
sido adquirido por Finsur).
Para
lavar estos fondos se usaron los nombres de varias personas
como titulares de cuentas. De esta manera, aunque el dinero
en efectivo se depósito a favor de Vladimiro Montesinos,
se hizo creer que pertenecía a muchas otras personas
y, por lo tanto, que provenían de fuentes legítimas.
"Algunas de estas personas no tenían conocimiento
de que se estaba usando cuenta abierta a su nombre"
refiere el agente.
Para
realizar las transferencias, se llevaron enormes sumas de
dinero en maletas a las oficinas de Banco de Comercio. Según
instrucciones de Venero Garrido, su representante dijo a
los funcionarios del banco que le dinero en efectivo provenía
de "depósitos de repatriación" (es
decir, dinero ganado en el extranjero que estaba siendo
reingresado al Perú).
Algunos
días después de depositar los US$ 30 millones,
el dinero fue transferido por cable a varios bancos internacionales
y eventualmente puesto en fideicomiso en el Pacific Industrial
Bank.
Analizando
las declaraciones de impuesto a la renta de Venero entre
1990 y 1999, las autoridades policiales estadounidenses
encuentran que son incongruentes con sus depósitos
en el exterior. Venero sólo declara tener en ese
período ingresos por US$ 1.5 millones.
Según
las mismas investigaciones, Venero depositó en bancos
suizos otros US$ 10.2 millones y una suma indeterminada
en Islas Caimán.
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