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Susana
de La Puente advirtió operación Bavaria-Brescia
agenciaperu.com
Se confirmó
la información que brindara agenciaperu.com el
pasado 23 de julio, Susana de la Puente, vicepresidente de J.P.
Morgan, no habría actuado con ética en relación
a las ventas del 24% de las acciones de la cervecería Backus
& Johnson, que pertenecen al grupo Brescia.
En una carta
enviada por Ricardo Obregón a William Harrison (presidente
de la cervecería colombiana Bavaria y del J.P. Morgan Chase
& Co., respectivamente) hecha pública por el un programa
televisivo, se mostró cómo la banquera peruana advirtió
a la empresa Polar (accionista de Backus) la intención de
Bavaria de comprar un importante paquete de acciones de la cervecera
local.
El 8 de abril
pasado, Bavaria contrató al JP Morgan para solicitar un crédito
de trescientos millones de dólares a fin de adquirir otras
cerveceras en la región. Dos días después,
se gestionó un adelanto de cien millones "para financiar
la adquisición del 24.5% de Backus, propiedad de la familia
Brescia".
La operación
se concretó ese mismo día, 10 de julio. Al día
siguiente se hizo pública, aunque sin revelar la identidad
del comprador.
La carta expone
que: "(además de JP Morgan Chase) nadie más,
excepto el grupo Bavaria, sus asesores y algunos funcionarios de
los gobiernos de Perú y Colombia conocían que el Grupo
Bavaria era el comprador de las acciones".
El 11 de julio,
un día después, Susana de la Puente habría
hecho alarde de conocer la operación ante un funcionario
de Bavaria, para después, "telefonear al accionista
mayoritario de Polar y revelarle la transacción relacionada
con Backus & Johnston".
Según
Obregón, la banquera habría llamado a Elías
y Carlos Bentín, "afirmando representar a Empresas Polar
y proponiéndoles una oferta mejor que la que la familia Brescia
había recibido y acordado".
La carta fue
dada a conocer por el banco de inversión Violy, Byorum &
Partners, quien evaluó el precio de Backus a pedido de Bavaria.
Así,
de la Puente afectó las negociaciones que llevaba a cabo
la familia Brescia con el grupo Santo Domingo, de la colombiana
Bavaria. Ello posibilitó que, una vez concretada la venta,
Polar impugnara la legítima adquisición.
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