Investigación
 Reportes
 Actualidad
 Entrevistas
 Cultural
 Columnas
 Economía
 Sociedad
 Boca Floja
 Multimedia
 Archivo
 Servicios
 Interactiva
 Especiales
 La Agencia

 

 Economía  
09 de abril del 2003
La verdad sobre el tratado comercial
El ALCA podría definir no sólo nuestra futura producción agrícola, sino además el consecuente empleo o desempleo masivo de nuestra gente.

Artículos relacionados

Bush firmó el ATPA y el "fast track" (06/08/02)

En este artículo
El ALCA soñado

Los críticos

Antiguos ejemplos

Detrás del ALCA soñado

El Perú tiene una enorme esperanza en el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un tratado comercial entre treinta y cuatro países de América Latina, el Caribe, además de Estados Unidos, y que regirá a partir del año 2005.
El ALCA podría definir no sólo nuestra futura producción agrícola, sino además el consecuente empleo o desempleo masivo de nuestra gente, aunque han surgido voces críticas y advertencias alarmadas respecto de este tratado.

Escribe Daniel Yovera / agenciaperu.com

En México, entre los años 1994 y 2001 se duplicaron las importaciones de granos básicos. Pero, en aquel período, los precios para los productores cayeron hasta en 60%. En Haití, en 1994, el arancel al arroz importado cayó de 35% a 3%. Ahora, dos tercios del arroz que consumen son subsidiados en EE. UU., y cincuenta mil familias arroceras se han empobrecido.

En Perú, la importación de algodón creció en un 284% el 2002. Pero ahora, miles de pequeños productores de algodón han reducido severamente sus campos de cultivo. Estas cifras revelan sólo parte de la realidad que enfrenta la agricultura en nuestros países.

En el 2005 empezará a funcionar el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas). Este tratado buscará uniformar los aranceles de los productos latinoamericanos y hacer fluido el comercio entre los países sudamericanos.

EL ALCA SOÑADO

Para algunos analistas, el ALCA, en lugar de mejorar, podría empeorar la situación de los productores latinoamericanos. El ALCA será el más grande mercado comercial del mundo, desde Canadá hasta Argentina, con 34 países y 800 millones de consumidores. Pero hay pesimismo.

En estos días, los ministros de Comercio Exterior de América Latina trabajan contra el reloj: la idea es negociar lo más sólidamente posible con Estados Unidos.

En el papel, los países latinoamericanos tendrán la posibilidad de hacer realidad un gran sueño comercial: vender e importar productos en iguales condiciones con el gigante mundial.

El ministro de Agricultura, Álvaro Quijandría, señala que en su cartera saben "que el ALCA nos va a dar un número grande de oportunidades, y es un poco la continuación de las ventajas que hemos obtenido con el ATPADEA"

Quijandría es claro: "nuestro interés central es el ALCA... pero hay que acceder en condiciones justas y de equidad".

LOS CRÍTICOS

Empero el entusiasmo de los gobiernos, los críticos del ALCA piensan que el acuerdo privilegiará los intereses de las grandes transnacionales.

Así, los entendidos señalan que la apertura desmedida de los mercados a inicios de los 90 empobreció los mercados locales, y en particular la agricultura, precisamente uno de los sectores más apetecidos del ALCA.

Para estos analistas, con la liberalización de los mercados se eliminaron las medidas de protección comercial y de apoyo interno que antes existían para los productores de estos países. De esa manera, los productos de los países desarrollados ingresaron fácilmente a los mercados pobres. Mientras los desarrollados exportaban, los subdesarrollados importaban.

El ministro Quijandría señala: "es lamentable, en el año 92, el Perú se puso a la cabeza de este proceso. El Perú renunció a muchos mecanismos de salvaguarda que podría haber utilizado y que en estos momentos no puede utilizar. Nuestro sector agrícola tiene menos protección de la que tienen algunos países vecinos".

Lo cierto es que la apertura debió ser regla para todos, pero los países desarrollados no hicieron lo que recomendaron. Además, gracias a su política de subsidios a su producción, los productores norteamericanos y europeos exportan sus productos a precios por debajo de sus costos.

Por ejemplo, si a un arrocero norteamericano le cuesta 100 dólares producir un costal de arroz, su gobierno le paga la mitad del costo de producción; de esa manera, el arrocero baja el precio del costal a 50 dólares. Por eso cuando ese arroz llega a los países subdesarrollados, cuesta menos que el arroz de los agricultores locales. Esta competencia desleal, llamada "dumping", obliga a los productores locales a disminuir aún más sus bajos precios porque no tienen otra salida. El perjuicio económico, es muy alto.

Miguel Caillaux, de Conveagro, explica que "de esa manera han arrasado con las economías agrarias, pobres de países africanos y latinoamericanos. En el caso peruano ha significado que la principal causa y no otra, sea el problema de precios. En el caso del algodón ha significado que pasemos de doscientos cincuenta mil hectáreas, que teníamos en algún momento, a tener hoy en día cincuenta mil.

Por su parte, el analista Alan Fairlie, indica que "no hay en realidad un libre comercio, sino un doble estándar: mientras se predica el libre comercio y se busca que nosotros liberalicemos todos los mercados, los países desarrollados mantienen protección en lo que consideran sus sectores estratégicos o sensibles".

Caillaux agrega: "el problema de fondo es un problema de invasión de mercados con prácticas tramposas de comercio. Eso es lo que hay denunciar y hay que controlare.

ANTIGUOS EJEMPLOS

Los críticos del ALCA piensan que México fue la primera gran víctima. Hace diez años firmó el NAFTA, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que para muchos, es la versión pequeña de lo que sería el ALCA.

El politólogo argentino Carlos Vilas, investigador de la Universidad Autónoma de México, señala algunos de los efectos causados por ese tratado comercia: "ha habido una contracción muy fuerte de los niveles de vida de la mayoría de la población, un crecimiento de la pobreza, de la desigualdad social... una rápida sustitución de producción agrícola nacional por importaciones de menor calidad nutritiva"

Para Vilas, "ha habido una aceleración muy grande del proceso migratorio del campo a la ciudad y un empobrecimiento muy grande de los pequeños y grandes agricultores. Eso ha favorecido la introducción de la narcoagricultura en algunos lugares".

Muchos especialistas e instituciones han empezado a exigir a los gobiernos que negocien adecuadamente los términos de acceso al ALCA, para que no se profundice la crisis. OXFAM Internacional, por ejemplo, ha iniciado a nivel mundial una campaña que busca cambiar las actuales reglas internacionales de comercio; lo que plantea es un trato especial y diferenciado para los países subdesarrollados.

Patricia Amat, analista de Oxfam, opina que "uno de los temas fundamentales que hay que precisar es el trato especial y diferenciado hacia las economías más vulnerables y pequeñas. ¿Porque, qué pasa en el ALCA? Es un acuerdo de libre comercio que está integrando a las economías más desiguales del mundo. Lo que promueve el trato especial y diferenciado es un régimen de aranceles adecuados y un apoyo interno a la agricultura en especial para aquellos productos que garanticen la subsistencia".

Sobre esto, Miguel Caillaux piensa que "entrar al ALCA sin lograr las condiciones que permitan el espacio suficiente para los productores peruanos agropecuarios, para mí no se justifican, por lo menos en esos productos. Podemos entrar en otros productos, pero no en los agropecuarios. Hay países que le han dicho "no, yo no voy así". No necesariamente todos están por el abuso".

Por su parte, Alan Fairlie señala: "Brasil, en las negociaciones, no ha presentado oferta de liberalización para los servicios, que es lo que más le interesa a EE. UU. Y ha dicho que no las presenta mientras EE. UU. no liberalice o no elimine subsidios del sector agrícola, o no le permita acceso a su mercado para los productos que ellos exportan".

El propio ex presidente del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, manifestó a inicios de marzo: "mi preocupación es que en verdad, no será un área de libre comercio, pues Estados Unidos no abre completamente sus mercados y sigue subsidiando a la agricultura y mantiene tarifas arancelarias que favorecen el dumping".

Además, un editorial del importante diario norteamericano, The New York Times, decía en diciembre pasado: "el sistema agrícola del mundo está manipulado para favorecer a los ricos (...) Cualquier esfuerzo serio para combatir la pobreza extrema, promover el desarrollo en el Tercer Mundo y compartir los beneficios de la globalización debe empezar, más justamente, con un ataque radical contra los subsidios agrícolas. Y debe empezar ahora".

La analista Patricia Amat añade: "el subsidio en sí mismo no es malo... el subsidio puede favorecer el desarrollo de los mercados locales. El problema es cuando se da a nivel de los productos claves en la agricultura, que compiten con nuestros países, y lo que hacen es crear el dumping, es decir, que lleguen esos productos a nuestros países a menor precio de producción y compiten deslealmente con la producción nuestra".

Sin embargo, para el ministro Quijandría, "el problema es que el monto original de subsidios en los países desarrollados se ha ido incrementando. Primero empezaron con algunos productos y luego se ha ido incrementando más. En estos momentos los lobbys y las presiones de los países desarrollados son muy fuertes".

Los analistas consultados confirmaron lo manifestado por el ministro: existen fuertes lobbys y presiones. Y es que, agregan, son las corporaciones transnacionales que se dedican a la exportación de productos agrícolas, más que el propio gobierno norteamericano, las interesadas en el ALCA. Las negociaciones con transparencia y de cara al país, serán determinantes para que la historia no se repita.

 
    Más en Economía

  Buscador
  Especiales
 Interactiva
ENCUESTAS

Derechos Reservados © 2006 / agenciaperu.com / Lima - Perú