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"Mucha
gente tiene interés en que la democracia no tenga
éxito"
Mario
Vargas Llosa conversó esta semana con Cecilia Valenzuela
en el programa Entre Líneas de Canal N. El
escritor peruano vivo más importante se explayó
con su visión de personajes como Toledo, Fujimori,
Montesinos y García; insistió en el retiro
de las licencias de los canales montesinistas; dijo que
Olivera "mete la pata" pero que su presencia hace
bien a la democracia; declaró que le "alegraría
mucho" si la ausencia de Castro a la Cumbre se debió
a él, y se escabulló de algunas preguntas
personales.
Entrevista
Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com
¿Usted
ha escuchado en las últimas reuniones en las que
ha estado que Alejandro Toledo no dura más de dos
años?¿Qué piensa de eso?
Creo
que mucha gente tiene interés en que, no Alejandro
Toledo, sino el sistema que él encarna en este momento,
la democracia, no tenga éxito en el Perú.
Desde luego la magia fujimontesinista está allí,
pero si la democracia triunfa, será sancionada y
perderá los privilegios que todavía conserva.
Por eso está haciendo todo lo posible para que el
gobierno fracase y con él el sistema democrático,
que es muy frágil y que el Perú trata de reconstruir
después de diez años de oprobio.
¿Usted
desde hace cuánto tiempo conoce a Alejandro Toledo?
Lo conocí
cuando estuve de profesor visitante en Harvard en el año
1992 o 1993.
¿Después
del 5 de abril?
Yo estaba
en Harvard cuando ocurrió lo del 5 de abril. Conocí
a Alejandro después de esa fecha. Él estaba
como "fellow" en la universidad de Harvard y una
noche cenamos con Gustavo Gorriti, que era viejo amigo mío
y allí conocí a Toledo. Fue una larga y muy
interesante reunión. Creo que no volví a ver
a Toledo hasta ahora.
¿Hasta
el año pasado? ¿Hasta la lucha por recuperar
la democracia?
Me parece
que lo vi antes en Davos, en esa reunión económica
mundial. Estaba invitado para participar en una mesa redonda
y ahí estuvo Toledo. Ahí lo vi por segunda
vez.
¿Por
qué confió tanto en Alejandro Toledo?
Porque
creo que sin Alejandro Toledo probablemente la dictadura
de Fujimori y Montesinos seguiría aquí. En
un momento crítico, neurálgico, él
tuvo el coraje de decir "no". No aceptó
el fraude electoral, que ya había aceptado buena
parte del Perú, para no hablar de la comunidad internacional,
que además y en muchos casos amparaba lo ocurrido.
Él dijo "no" y llamó al pueblo peruano
a rechazar el fraude y a salir a las calles y si no es por
la movilización que culminó en la Marcha de
los Cuatro Suyos, me temo que todavía seguiríamos
en el horror de estos diez últimos años. Así
que por eso le tengo mucha admiración y agradecimiento
como peruano.
Pero
el agradecimiento no es igual que la confianza. ¿Usted
confía en Toledo?
No conozco
mucho a Toledo, pero creo que hasta ahora no hay razón
para desconfiar de él. Creo que ha sido elegido por
los peruanos en elecciones limpias y es una persona que
ha llamado a integrar su gabinete a gente que no colaboró
con él. Hubiera podido formar un equipo de partidarios
y en lugar de eso ha llamado a gente que conocía
poco y se fijó más en sus credenciales profesionales,
técnicas o en su integridad política. Conozco
a un buen número de ministros y siento mucho respeto
por gente como Fernando Rospigliosi, como Roberto Dañino
o Pedro Cateriano, que es viceministro y una persona que
quiero y admiro mucho por su limpieza política. Hacía
mucho tiempo que no pasaba por el gobierno gente tan respetable.
Para mí esa es una buena credencial de este gobierno.
¿Usted
recomendó a algunos ministros?
Yo no
recomendé a nadie.
¿A
Roberto Dañino?
Absolutamente
no. Recibí un día una llamada de Toledo, ya
presidente, y me contó que había pedido a
Roberto Dañino que fuera primer ministro. No tenía
idea de que Toledo conocía a Dañino y me alegré
mucho porque yo sí lo conozco muy bien. Él
fue un estrecho colaborador mío cuando lo del movimiento
Libertad y lo he visto en Washington, en los años
de la dictadura, hacer lo posible y lo imposible por ayudar
a los demócratas y por denunciar los horrores que
se cometían en el Perú, los abusos contra
los derechos humanos, los delitos contra la moral y contra
la ética. Que una persona como él, que tenía
una magnífica posición y que no necesitaba
ningún tipo de poder, haya aceptado venir al Perú
y esté al frente del gabinete es para mí una
garantía. Realmente creo que es bueno y positivo
que haya gente de ese nivel y de esas credenciales en el
gobierno.
"HAY
EMPRESARIOS QUE PIENSAN QUE ERA MEJOR VIVIR CON MONTESINOS"
Mario,
usted ha dicho que los empresarios que apoyaron al Fredemo
y que luego apoyaron a Fujimori son los mismos que están
contra Toledo. ¿Por qué cree que pasa eso?
No hay
que generalizar. También he dicho que hay empresarios
muy respetables y algunos de esos ministros que estoy elogiando
son empresarios. Pero ha habido muchos empresarios que nos
han dado una imagen tan decepcionante. No hay que olvidar
que gracias a la democracia los empresarios salvaron sus
empresas cuando Alan García quiso nacionalizar todo
el sistema financiero. Fue la democracia la que permitió
esa gran movilización que frenó la ley de
nacionalización y esa batalla la dimos en nombre
de la democracia, de la libertad, de la legalidad. Cuando
vino la dictadura de Fujimori buen número de ellos
y su organismo representativo, la Confiep, apoyó
el golpe y desde entonces se estableció un sistema
de complicidades muy estrecho con la dictadura. Eso es una
vergüenza para el país, una vergüenza para
el empresariado nacional y hay que decirlo y criticarlo
de una manera muy severa. Ahora, desde luego, las empresas
son fundamentales y no hay que extrapolar, porque hay empresarios
deshonestos que medraron con la dictadura, la empresa privada
debe desaparecer en el Perú.
¿Pero
usted cree que parte de estas personas, algunos miembros
de este sector, realmente están en la batalla por
desestabilizar al gobierno?
Yo creo
que hay empresarios que piensan que era mejor vivir con
Montesinos y con Fujimori porque ganaron buen dinero.
¿Y
ahora a quién prefieren?
En estos
momentos no sé a quién prefieren, pero desde
luego que a muchos les molesta que haya un sistema democrático
en el cual tienen que lidiar con instituciones que difíciles
de manejar, porque están acostumbrados a los gobiernos
autoritarios con los que es fácil acomodarse y medrar.
Esas malas costumbres, por desgracia, tiñen profundamente
la vida política peruana y también la vida
económica e institucional. Por eso es tan importante
que salvemos la democracia.
Eso
quiere decir que ellos también están activamente
en la política. ¿En la política de
la conspiración o en la política de la oposición?
Activamente
no sé si lo están todos, pero sí sé
que hay un clima de distancia y de antipatía hacia
un gobierno que no les facilita enteramente la cosa. En
fin, creo que es un sector importante de lo que se llama
la clase dirigente, que es muy visible y que está
muy maleada, desgraciadamente, por diez años de dictadura.
Es la que hemos visto en esos empresarios, dueños
de los medios de comunicación, que recibían
maletas de dólares para mentirle al pueblo peruano,
para justificar fraudes electorales, para desacreditar y
satanizar, a quienes se atrevían a criticar a la
dictadura. No todos los empresarios actuaron así,
pero quienes sí lo hicieron fueron los grandes responsables
de la destrucción de la democracia, el peor crimen
cívico que se puede cometer en una sociedad.
"LA
DEMOCRACIA TIENE QUE SOBREVIVIR"
¿Entonces
Mario, usted cree que Toledo tiene buenas intenciones?
Sin
ninguna duda, yo creo que tiene muy buenas intenciones.
¿Cree
usted que Fujimori, cuando llegó al poder, también
tenía buenas intenciones? ¿Usted cree que
sólo se corrompió cuando se unió con
Montesinos?
Él
tenía muy malos antecedentes. Cuando nosotros descubrimos,
luego de esa primera vuelta electoral, quién era
Fujimori, descubrimos que era un señor que tenía
montones de juicios por haber burlado impuestos; sus credenciales
eran muy poco recomendables. Por eso a mí me causó
mucho temor la victoria de Fujimori. No lo dije en ese momento
porque si el pueblo peruano había elegido a ese señor,
pese a esas credenciales, pues el pueblo es soberano en
una elección. Pero, desde luego, me inspiró
mucho temor y no podía sospechar lo que llegaría
a hacer inmediatamente que subiera al poder. Eso lo hemos
visto después y ojalá eso sirva de lección
para el futuro al pueblo peruano.
Fujimori
sigue, continúa mandando mensajes a la nación,
a pesar de todo lo que hemos visto. Radio Programas del
Perú, por ejemplo, propala sus mensajes grabados.
¿Por qué es que pasa esto?
Pasa
porque hay un interés en toda una mafia, que todavía
existe y que tiene gran poder económico. No olvidemos
que saqueó a este país, que robo cientos de
millones de dólares y que eso da un extraordinario
poder; que tuvo medios de comunicación a su servicio
y que comenzó un proceso de socavamiento y demolición
sistemática y muy bien hecha, con periodistas talentosos
de nuestro medio, no todos, sino aquellos que sirvieron
a la dictadura. Hubo buenos periodistas, como tú
por ejemplo Cecilia, también los periodistas de Frecuencia
Latina, de quienes recuerdo cómo resistieron y cómo
se encerraron cuando la dictadura dio el zarpazo para entregar
el canal a esos empresarios que eran los Winter, para convertirlo
en su vocero y en el desaguadero de Montesinos. Hubo periodistas
muy decentes y muy valientes. Pero también los hubo
serviles y que fueron agentes de la dictadura ante el gran
público a través de algunos canales de televisión
de señal abierta, cuyos dueños vendieron por
millones de dólares al régimen. Hoy en día
esos señores nos dan lecciones de democracia y de
libertad de expresión. El señor Lúcar,
veo que da lecciones de civismo. ¡Es maravilloso!
Al señor Lúcar yo lo conozco muy bien. Cuando
hubo el golpe de Estado a mí me llamó por
teléfono y me ofreció su programa como una
tribuna para hablar y yo acepté. Yo quería
expresar realmente lo que pensaba. Recuerdo la entrevista,
una en la que no pude hablar porque me cortaba el micro
y mientras él vomitaba proclamas fujimoristas yo
no pude expresarme. Ese señor hoy día defiende
la libertad de expresión y la libertad de empresa.
Entonces, hay algo que anda profundamente trastornado, corrompido
y maleado en nuestro país. Esa es la consecuencia
de una dictadura.
¿Cuánto
tiempo nos va costar sanear nuestro país? Porque
realmente este tipo de personajes a los que usted acaba
de hacer referencia salen en la televisión de señal
abierta y tienen, en efecto, rating; los mismo canales,
los mismos programas.
Mira,
Cecilia, yo acabo de regresar de Ayacucho. Ahí no
se ve tu programa porque sólo llegan señales
de Panamericana y de América Televisión. Esos
son los canales sobre los que se informan los ayacuchanos.
Entonces el problema es muy serio. La respuesta a tu pregunta
es en qué país se va a limpiar de esas malas
costumbres si la democracia no sólo sobrevive sino
se fortalece y se extiende y se convierte en nuestra mejor
costumbre. Pero para eso la democracia tiene que sobrevivir.
Y si ella esta copada por una mafia tan poderosa, que tiene
tantos instrumentos y tantos medios de intoxicación
y de corrupción pues no va a sobrevivir. Ha pasado
ya muchas veces por desgracia en la historia peruana. Pasó
con Bustamante y Rivero y con Belaúnde Terry y de
cada dictadura el Perú ha salido más pobre
y con instituciones más lastimadas. Nunca hubiéramos
vivido nosotros una experiencia como la de Montesinos sino
hubiera habido una larga tradición de descomposición
institucional. Por eso es que esta vez no debemos permitir
que la democracia se desplome y debemos defenderla con uñas
y dientes, dentro de la más estricta legalidad.
FUJIMORI
Y GARCÍA
Tenemos
mala suerte los peruanos porque esos dictadores siempre
son casi personajes de segunda, para ponerlo en términos
literarios. Usted por ejemplo, ha pensado en Fujimori como
para convertirlo en un personaje de la literatura latinoamericana
o ni siquiera alcanza la bala.
Lo más
triste es que Fujimori es una mediocridad, es un pobre diablo
que hizo horrores. El daño que ha causado a este
país es inconmensurable. Ha sido capaz de destruir
un sistema democrático, de robar cientos de millones
de dólares, de corromper a infinidad de gente. ¿Cuál
fue la colaboración de Montesinos en esta operación?
No lo sabemos. Montesinos parece ser más inteligente
y culto que Fujimori. La impresión de Fujimori es
que es un pobre ser, un pobre diablo que en ciertos aspectos
tenía una gran capacidad para el mal, para mentir
y representar lo que no era, además de una total
falta de escrúpulos. En eso hay una cierta genialidad
instintiva. Ahora, al mismo tiempo, cuando uno se acerca,
lo escucha hablar y oye lo que dice pues ve a un ser inexistente,
a un pobre diablo.
Es
decir, no da para un personaje.
Bueno,
sería el hombre sin cualidades, pero (Robert von)
Musil ya escribió ese libro tan maravilloso que es
El hombre sin cualidades. Creo que Fujimori es eso, el hombre
sin cualidades.
¿Y
Alan García?
Alan
García es todo lo contrario. Es un hombre muy inteligente
con un
carisma enorme, arrollador, capaz de defender con la misma
convicción las tesis más absolutamente contradictorias
porque tiene esa capacidad persuasiva. Me dicen que ha cambiado,
que ya no es el presidente que produjo la más alta
inflación de nuestra historia y que nos hizo declarar
país inelegible en el concierto de naciones, que
hoy día es una persona responsable y democrática,
que ha entendido lo que es a modernidad. Nadie, a pesar
de que yo no soy aprista, desea tanto que eso sea verdad
ya que el APRA es, otra vez hoy día, gracias a Alan
García, una oferta política en nuestro país.
Ojalá el APRA manifieste esa responsabilidad defendiendo
la democracia y las instituciones democráticas, ya
que ese partido, no lo olvidemos, llevó a Fujimori
al poder en las elecciones del 90. Ha sido una de las fuerzas
políticas que ha pagado más caro ese error.
¿Pero
de todas maneras, usted ha pensado en el arquetipo psicológico
de Alan García con intenciones de novelarla alguna
vez? ¿De verdad que no?
Confieso
que Alan García no me ha inspirado hasta ahora la
idea de una novela o de un personaje.
En
un editorial de Expreso esta semana...
Otro
"defensor" de la libertad de expresión
y de la libertad de empresa. Veo que Expreso es realmente
uno de los "adalides" de la democracia y de la
libertad.
Bueno,
en uno de esos editoriales, ellos le piden a Alan García
que haga lo que usted hizo en 1987 cuando García
intentó estabilizar la banca, que lidere un movimiento
que convoque a la Plaza San Martín para evitar que
se revisen las licencias de los canales comprados por la
mafia.
Pues
vamos a probar si es cierto que ha madurado, que es una
persona responsable y sensata o si sigue siendo un oportunista
capaz de aprovechar una operación, una circunstancia
de este tipo para golpear al gobierno que es, por supuesto,
un gobierno de oposición al partido aprista. Yo creo
que no va a seguir el consejo de Expreso.
"QUIEREN
DESTRUIR A ESTE GOBIERNO PORQUE ASÍ ELIMINAN UN SISTEMA
QUE LOS PERJUDICA"
Últimamente,
el APRA ha hecho cosas inéditas; ha defendido a La
Marina, hubo un intento de tumbarse a un ministro del gobierno
de Toledo. ¿Por qué cree que pasa esto?
Hay
que distinguir dos cosas. Hay el juego político normal
dentro de una democracia de fuerzas que están en
el gobierno y de las que están en la oposición.
Eso es bueno y sano para una democracia; que esa pugna sea
intensa y a veces enconada es lo normal, sobre todo en países
como los nuestros con problemas tan dramáticos y
donde la lucha política no tiene la tradición
democrática de la coexistencia pacífica en
la diversidad. De tal manera que eso no debe sorprendernos
y tampoco debemos lamentarlo. Es bueno que este país,
que durante diez años no ha tenido nada parecido,
tenga hoy día una pugna política.
Y luego está la conspiración, que es distinta
porque ahí las fuerzas políticas quieren destruir
la democracia en el Perú y no están en pugna
política ni van a presentarse a las elecciones. Si
lo hacen presentan a testaferros. Ellos quieren destruir
a este gobierno porque piensan que eliminan un sistema que
los perjudica. Nosotros debemos combatir eso y no permitir
que sigan manteniendo poder, por ejemplo, en los medios
de comunicación para destruir esa libertad de prensa
que ellos ya destruyeron a lo largo de diez años.
Creo que hay que hacer esa distinción, establecer
esa discriminación fundamental entre lo que es la
lucha política dentro de un sistema democrático
y lo que es la conspiración del enemigo declarado
de la democracia que son, además y en muchos casos,
delincuentes prófugos.
En
ese camino empiezan a pasar estos enfrentamientos y a verse
de forma desproporcionada una serie de sucesos y Montesinos
ha ganado un espacio. Vemos que hay congresistas que lo
graban y que hay canales que pertenecen a los socios de
Montesinos que lo apoyan y lo muestran dando charlas sobre
derechos humanos y democracia.
Pero
también hay, desde luego, la ingenuidad y el oportunismo
de muchos políticos que no se atreven a enfrentarse,
a criticar a unos canales que les pueden cerrar los espacios,
que les pueden restar publicidad o que, por el contrario,
si actúan de determinada manera pueden abrirle esos
espacios, promoverlos publicitariamente y todo eso está
utilizando la mafia, por supuesto, en su batalla contra
la democracia en el Perú.
Pero
eso permite que Montesinos avance, ¿no es cierto?
Y por
eso es que Montesinos, hoy en día, tiene poder como
para fijar un poco la agenda política.
Ha
recuperado poder.
Pues
eso es una derrota de la democracia. Eso es una prueba de
que la mafia es muy poderosa y que está ganando un
espacio y consiguiendo, todavía de una manera muy
limitada, su objetivo de ir mermando el funcionamiento de
la democracia en el Perú.
EL
PERSONAJE MONTESINOS
Montesinos
es un personaje realmente más inteligente, más
cultivado...
Ese
sí. Ese es un personaje literario y estoy seguro
que algún escritor peruano escribirá en un
futuro próximo un libro que será interesante
leer, inspirado en Montesinos o investigando realmente la
vida y las hazañas, llamémoslas así,
de este personaje.
¿Ese
escritor no va a ser Mario Vargas Llosa?
No,
no. Yo no voy a escribir sobre Montesinos, pero estoy seguro
que habrá y quizás más de un escritor
peruano lo hará.
¿Por
qué es que a usted no le interesa como personaje?
Usted ha trabajado, fundamentalmente, sobre la base de los
vicios del poder.
Porque
para escribir se necesita una distancia, una serenidad,
una neutralidad que frente a gente como Montesinos y Fujimori
yo no tengo. A mí esa gente me inspira un desprecio
tan profundo, un asco tan inmenso por lo que han hecho,
por lo que han dejado hacer en este país, por lo
que han convertido al Perú, cuando vemos esas filmaciones
de los empresarios, de los jueces, de los militares, vendiéndose
por puñados de dólares como en una película
truculenta de última categoría.
Yo no tengo ninguna imparcialidad, ninguna serenidad, tengo
una repugnancia como ante alimañas absolutamente
despreciables y no se puede escribir con esos sentimientos.
Hay que escribir con mucha serenidad, con mucha frialdad
para poder crear una estructura, un lenguaje que haga persuasiva
una historia. Tendría que pasar mucho tiempo para
que, sobre este periodo de horror, de vergüenza que
hemos vivido pueda escribir una obra de ficción.
Puedo escribir artículos y ensayos, pero una obra
de ficción necesita de serenidad y de una imparcialidad
que para mí es imposible tener hacia acontecimientos
tan recientes que, además, siguen de alguna manera
dejando secuelas en la vida política y cultural peruana.
El
psicólogo Jorge Bruce decía que Montesinos
reúne las características de un líder
maligno que tiene de psicópata, de paranoico y de
narciso. Con quiénes o a quién se parece,
usted que ha estudiado tantos personajes como éstos.
Todos
esos personajes que en las dictaduras operan desde la sombra
son los brazos derechos de los dictadores, y están
a cargo, generalmente, de la represión y la seguridad.
Son todos personajes profundamente perturbados a los que
ese poder y los crímenes y horrores que conlleva
el cargo convierten en personajes monstruosos. En ese sentido
no creo que sea una excepción. Un personaje como
López Rega, por ejemplo en la Argentina, maléfico,
llamado El Brujo porque en su caso se añadía,
además, la práctica de la brujería
y cierto esoterismo.
¿Pero
quién era peor?
Creo
que López Rega, pues probablemente mató mucho
más gente que Montesinos, que también mató
un buen número de personas, como sabemos, pero probablemente
Montesinos robó mucho más que López
Rega. Yo creo que Montesinos ha robado como pocos ayudantes
de dictadores lo hicieron en la historia latinoamericana.
Se
le ha comparado con Fouché y con Rasputín.
Bueno,
pero Fouche no robó. Fouché era el genio del
mal porque era una persona que tenía un talento extraordinario
para introducirse con sus espías en la vida de las
familias y de las personas, pero no fue un ladrón.
Fouché no fue un hombre que robara, era un hombre
de seguridad, el policía que utilizaba para sus labores
de espionaje, el policía con una falta total de escrúpulos,
pero no fue ladrón. Lo terrible de Montesinos es
que a él parece haberlo guiado en la vida únicamente
el deseo de enriquecerse. No hay una idea no hay un idealismo
que uno pueda detectar de saber lo que dice de algún
tipo. Bueno, no hay ninguna doctrina. Era robar, robar y
acumular cada vez más dinero utilizando el narcotráfico,
el contrabando de armas, utilizando la extorsión
a los empresarios.
Pero
también acumular poder. Hay una ambición por
el poder.
Hay
una enorme ambición por el poder, pero el poder fundamentalmente
para enriquecerse. Por ejemplo hay dictadores que tienen
un apetito de poder monstruoso y sin embargo no les interesa
el dinero. Un caso interesante era Trujillo. Trujillo robaba,
robaba a la familia, robaba a todos sus colaboradores, pero
él personalmente no tenía interés en
el dinero. Para él el dinero era algo que se reunía
y se echaba porque sólo le interesaba el poder absoluto,
que es lo que tuvo hasta su muerte. Pero en el caso de Montesinos
y Fujimori uno descubre que detrás de sus acciones
y sus conductas, está el robo, el acumular sumas
vertiginosas de dinero y esto es lo que los hace, además,
tan profundamente despreciables. Porque algunos dictadores
tienen una cierta idea de lo que debe ser la sociedad, de
lo que debe ser el mundo, equivocada, aberrante, muchas
veces monstruosas, pero por lo menos hay detrás de
sus acciones un cierto principio. En el caso de estos pobres
diablos no había otro principio que llenarse los
bolsillos de dólares lo más rápido
posible valiéndose de cualquier maña.
Por
que hay dictaduras de izquierda, de derecha, ideologizadas.
Este era un narcoestado.
No había
ninguna ideología salvo la del ganster. O sea rápidamente
utilizar el poder para ganar mucho dinero, sacarlo al extranjero
y utilizar también ese dinero para corromper a todo
lo corrompible que, como hemos visto, por desgracia era
mucho en el Perú.
EN
CASO DE OLIVERA Y CIPRIANI: "EL GOBIERNO HA SIDO UN
INSTRUMENTO MANIPULADO POR LA IGLESIA"
Usted
ha dicho Mario que hace muchos años no piensa en
la religión. Pero esta semana se armó en Lima
la de San Quintín después de este lío
entre el cardenal Cipriani y las cartas apócrifas
del ministro Olivera.
Creo
que lo que ha ocurrido es un episodio, en última
instancia, bastante menor y transeúnte dentro de
un proceso, que ocurre, fundamentalmente, dentro de la iglesia
católica. Esto la iglesia católica no lo va
a reconocer jamás y es que internamente hay una pugna
que dura ya mucho tiempo y que es muy fuerte entre dos tendencias
totalmente antagónicas. Una que representa, por ejemplo,
monseñor Cipriani que no sé cómo llamarla,
porque no siendo yo católico no sé cuál
es la etiqueta que le corresponde, conservadora, tradicional
o integrista; y otra, digamos, progresista, más moderna,
más liberal. Es una pugna muy fuerte.
Lo que hemos visto en estos días nos ha recordado
las intrigas de la Iglesia de la época del renacimiento,
intrigas florentinas, con cartas falsificadas, con príncipes
de la Iglesia involucrados, es decir, el renacimiento redivivo
en nuestro país. Pero no es raro que ocurra. Como
sabes, tenemos el primer cardenal del Opus Dei, que es,
dentro de la Iglesia, la institución que representa
mejor esa línea, como digo tradicional, conservadora.
Entonces no me extraña que haya esta pugna. Hay un
sector de la Iglesia que ve con mucho temor un crecimiento
del poder, no teológico sino temporal, dentro de
la Iglesia de esa corriente. Aquí el gobierno ha
sido más un instrumento manipulado por príncipes
de la Iglesia, para llamarlos de alguna manera, que desde
la sombra están en una lucha muy florentina y maquiavélica
que nosotros, los no católicos, debemos observar
con mucho interés, aprendiendo pero sin involucrarnos
en algo que, creo, es fundamentalmente un problema de los
católicos.
Ha
sido un poco extraño ver en medio de esto a Toledo
y a Olivera.
Porque
inmediatamente la mafia ha actuado y ha utilizado eso para
golpear al gobierno, para golpear a la democracia y decir
que está contra la Iglesia católica. Yo creo
que en este gobierno hay católicos -y católicos
muy beatos y muy practicantes- que de ninguna manera participarían
jamás en una operación contra la Iglesia Católica.
Pero sin embargo hay una mafia que aprovecha todo esto inmediatamente
y además si se pueden cargar a Olivera están
encantados.
Olivera es un ministro muy peligroso porque es muy peleador
y es, además, una persona que tiene unas credenciales
muy claras en la lucha contra la corrupción. Se le
puede criticar por muchas cosas a Olivera. Entiendo que
los apristas lo critiquen porque es una persona que ha tenido
pugnas fortísimas con el APRA, pero es un hombre
que ha dado una batalla contra la corrupción, que
la está dando hoy y también hay mucha gente
que quiere cortarle la cabeza y que ha encontrado en esta
circunstancia argumentos para golpearlo. Mi impresión
es que es una tempestad en un vaso de agua de una querella,
silenciosa, discreta, profunda, que no comienza ahora sino
que ha comenzado hace muchos años y que seguramente
va a durar muchos años más.
La
fracción del Opus Dei de Unidad Nacional ha pedido
también la cabeza de Olivera.
Bueno,
no me sorprende. Pero espero que no pierda la cabeza Olivera
porque creo que está prestando un buen servicio,
no al gobierno al cual creo más bien le produce dolores
de cabeza, pero sí a la democracia peruana. Creo
que el ministro Olivera está haciendo algo bueno,
está actuando con valentía y mucha energía.
A veces, como es explosivo y dramático, pues sí
mete la pata y pone muy nerviosos a sus colaboradores. Pero
todo eso forma parte de la democracia. Que bueno que esas
cosas suceda en el Perú. Hoy día nadie desde
la sombra está dictando lo que deben decir los ministros,
como ocurría cuando el señor Montesinos era
el que determinaba no sólo que decían los
noticiarios, sino también qué decían
los pobres ministros.
LA
AUSENCIA DE FIDEL
Joaquín
Ibarz, corresponsal de La Vanguardia, dijo que él
ha estado en todas las cumbres iberoamericanas y que siempre
iban el rey Juan Carlos de España, Fidel Castro de
Cuba y él. Esta vez falló Fidel Castro, pero
falló porque Vargas Llosa era condecorado.
Yo no
lo sé, Cecilia. Leí en alguna parte esa interpretación
de la ausencia de Fidel Castro. Si fue así desde
luego yo me alegraría mucho, porque debemos estar
muy contentos en el Perú de que en nuestro país,
la Cumbre Iberoamericana fue, por primera vez en once años,
una reunión de presidentes y jefes de Estado democráticos.
Pues, en buena hora, por fin la cumbre va a tener un cierto
sentido, porque hasta ahora esas cumbres aprobaban documentos
defendiendo la democracia, defendiendo los derechos humanos
y quiénes firmaban esos documentos eran Fidel Castro
y Fujimori. ¿Qué credibilidad podrían
tener esos papales? Ninguna. Las cumbres iberoamericanas
eran una ceremonia retóricas que no tenían
la mejor huella. Por primera vez en la cumbre peruana se
ha acordado un texto por ejemplo de defensa de la democracia
que tiene sentido porque quienes firman solo se comprometen
a defender y a actuar orgánicamente en defensa de
la democracia son todos gobiernos elegidos, gobiernos constitucionalistas,
nacidos de elecciones. Así que debemos alegrarnos
de que la cumbre haya tenido esa característica.
¿Cuándo
se enteró usted que iba a recibir la condecoración
más alta del gobierno peruano?
Cuando
yo llegué al Perú recibí una cariñosa
llamada del presidente Toledo para darme la bienvenida y
me dijo "quiero que tal día vengas a Palacio
de Gobierno donde tenemos una sorpresa para ti". Entonces
yo me quedé un poco preocupado porque eso de la sorpresa,
bueno puede ser algo agradable, pero también podría
no serlo. Supe después por un amigo que me iban a
dar una condecoración y la verdad es que me sentí
un poco incómodo.
En otras circunstancias no la hubiera aceptado, porque de
alguna manera puede dar la idea de que quien la recibe ya
no tiene la misma independencia. Pero si acepté recibirla
porque era una ocasión para manifestar mi solidaridad
con el gobierno democrático peruano, un gobierno
que está muy acosado, un gobierno que, si las encuestas
son ciertas, ha perdido mucha popularidad. Hay muchos peruanos
que evidentemente no están apoyando a este gobierno
y se sienten decepcionados. Creo que en gran parte es éxito
de la mafia y sus campañas, poderosas y eficientes
contra Toledo, contra el gobierno y contra la democracia.
Entonces por esa razón acepté, para hacer
pública una manifestación de solidaridad con
un gobierno que yo creo que los peruanos tendríamos
que defender, seamos partidarios o adversarios de Toledo,
si queremos que la democracia no nos la arrebaten una vez
más de nuestra historia.
EL
ESCRIBIDOR
Y
hablando de historia. ¿Su última novela "El
paraíso de la otra esquina" para cuando la vamos
a tener?
Pues
no lo sé, Cecilia. Yo sé cuando empiezo una
novela, no cuando la termino, tengo un borrador acabado.
Tengo una primera versión terminada que para mí
es lo más difícil siempre, es lo que me cuesta
más dolores de cabeza. Pero cuando comienzo a corregir
trabajo con más seguridad y también con más
alegría y eso me divierte mucho más. Eso es
lo que estoy haciendo ahora, tengo la esperanza de terminar
el próximo año.
¿Es
como reescribir?
Sí;
es reescribir, es cortar, editar, recomponer toda la organización
de la historia y ya me puedo centrar mucho más en
los detalles. Es lo que me gusta, lo que realmente me divierte.
Yo puedo pasar horas de horas trabajando en esa reestructuración
de la novela, cuidando el estilo, cuidando la forma, que
es tan importante. La primera versión es salir de
la sensación de impotencia que tengo cada vez que
comienzo un libro, una lucha contra la inseguridad, contra
la sensación de que nunca voy a poder concretar lo
que estoy haciendo. Cuando termino ese borrador ya cambia
completamente mi ánimo y entonces empiezo a pasarla
realmente muy bien. Por eso digo que a mí no me gusta
realmente escribir, sino reescribir. Soy un reescritor.
¿Qué
es lo último que ha leído de las publicaciones
aquí en el Perú? ¿El Enano?
Lo he
leído, sí. Es un libro divertido, pero un
peruano no lo puede leer como un libro puramente literario,
porque es un libro que está evidentemente referido
a una persona, es una diatriba. Dicen que quien siembra
vientos cosecha tempestades. Por el temperamento del personaje
que inspira este libro no me extrañó que un
día saliera un libro como "El enano". Aunque
Fernando Ampuero es muy buen escritor y muy interesante,
no me parece que este libro sea lo mejor que haya escrito
ni mucho menos. Es también un libro escrito desde
la indignación, el dolor y el agravio, así
que creo que el contexto no puede ser separado a los lectores
peruanos, distintos a los lectores de otras nacionalidades
que no conocen ese contexto.
Tengo
una pregunta personal. ¿Es usted rencoroso? Porque
todo Lima comenta que en la embajada de España Rafael
Rey le estiró la mano para saludarlo y que usted
se siguió de frente. ¿Es verdad?
Es verdad,
sí. Yo le tuve mucho cariño a Rafael. Él
fue, si puedo usar esa formula que puede parecer quizá
un poco paternalista, algo así como el joven mimado
dentro del movimiento Libertad. Yo lo quise mucho a Rafael,
me parecía un muchacho muy puro e idealista y que
estaba ahí realmente inspirado por los mejores sentimientos.
Entonces yo lo apoyé mucho porque pensé qué
bueno que una persona como él tuviera responsabilidades
políticas en nuestro país. Y la conducta de
Rafael a mí me decepcionó mucho, no tanto
porque creo que fue desleal conmigo, eso no tiene importancia,
sino porque creo que en un momento dado él no respondió
en absoluto a esa imagen que me había formado de
él. Pero en fin, esto ya entra dentro de lo puramente
personal, que tiene que ver con el mundo de la amistad,
del cariño, del afecto o la pérdida del cariño
y del afecto y ese es un mundo más bien privado,
que no conviene ventilar en público.
Bueno,
Vargas Llosa es un poquitín rencoroso, pero valiente
y honesto como pocos.
Cecilia,
dicho por ti eso me llega directamente al corazón.
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