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4 de diciembre del 2001

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"Mucha gente tiene interés en que la democracia no tenga éxito"

Mario Vargas Llosa conversó esta semana con Cecilia Valenzuela en el programa Entre Líneas de Canal N. El escritor peruano vivo más importante se explayó con su visión de personajes como Toledo, Fujimori, Montesinos y García; insistió en el retiro de las licencias de los canales montesinistas; dijo que Olivera "mete la pata" pero que su presencia hace bien a la democracia; declaró que le "alegraría mucho" si la ausencia de Castro a la Cumbre se debió a él, y se escabulló de algunas preguntas personales.

Entrevista Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com

¿Usted ha escuchado en las últimas reuniones en las que ha estado que Alejandro Toledo no dura más de dos años?¿Qué piensa de eso?

Creo que mucha gente tiene interés en que, no Alejandro Toledo, sino el sistema que él encarna en este momento, la democracia, no tenga éxito en el Perú. Desde luego la magia fujimontesinista está allí, pero si la democracia triunfa, será sancionada y perderá los privilegios que todavía conserva. Por eso está haciendo todo lo posible para que el gobierno fracase y con él el sistema democrático, que es muy frágil y que el Perú trata de reconstruir después de diez años de oprobio.

¿Usted desde hace cuánto tiempo conoce a Alejandro Toledo?

Lo conocí cuando estuve de profesor visitante en Harvard en el año 1992 o 1993.

¿Después del 5 de abril?

Yo estaba en Harvard cuando ocurrió lo del 5 de abril. Conocí a Alejandro después de esa fecha. Él estaba como "fellow" en la universidad de Harvard y una noche cenamos con Gustavo Gorriti, que era viejo amigo mío y allí conocí a Toledo. Fue una larga y muy interesante reunión. Creo que no volví a ver a Toledo hasta ahora.

¿Hasta el año pasado? ¿Hasta la lucha por recuperar la democracia?

Me parece que lo vi antes en Davos, en esa reunión económica mundial. Estaba invitado para participar en una mesa redonda y ahí estuvo Toledo. Ahí lo vi por segunda vez.

¿Por qué confió tanto en Alejandro Toledo?

Porque creo que sin Alejandro Toledo probablemente la dictadura de Fujimori y Montesinos seguiría aquí. En un momento crítico, neurálgico, él tuvo el coraje de decir "no". No aceptó el fraude electoral, que ya había aceptado buena parte del Perú, para no hablar de la comunidad internacional, que además y en muchos casos amparaba lo ocurrido. Él dijo "no" y llamó al pueblo peruano a rechazar el fraude y a salir a las calles y si no es por la movilización que culminó en la Marcha de los Cuatro Suyos, me temo que todavía seguiríamos en el horror de estos diez últimos años. Así que por eso le tengo mucha admiración y agradecimiento como peruano.

Pero el agradecimiento no es igual que la confianza. ¿Usted confía en Toledo?

No conozco mucho a Toledo, pero creo que hasta ahora no hay razón para desconfiar de él. Creo que ha sido elegido por los peruanos en elecciones limpias y es una persona que ha llamado a integrar su gabinete a gente que no colaboró con él. Hubiera podido formar un equipo de partidarios y en lugar de eso ha llamado a gente que conocía poco y se fijó más en sus credenciales profesionales, técnicas o en su integridad política. Conozco a un buen número de ministros y siento mucho respeto por gente como Fernando Rospigliosi, como Roberto Dañino o Pedro Cateriano, que es viceministro y una persona que quiero y admiro mucho por su limpieza política. Hacía mucho tiempo que no pasaba por el gobierno gente tan respetable. Para mí esa es una buena credencial de este gobierno.

¿Usted recomendó a algunos ministros?

Yo no recomendé a nadie.

¿A Roberto Dañino?

Absolutamente no. Recibí un día una llamada de Toledo, ya presidente, y me contó que había pedido a Roberto Dañino que fuera primer ministro. No tenía idea de que Toledo conocía a Dañino y me alegré mucho porque yo sí lo conozco muy bien. Él fue un estrecho colaborador mío cuando lo del movimiento Libertad y lo he visto en Washington, en los años de la dictadura, hacer lo posible y lo imposible por ayudar a los demócratas y por denunciar los horrores que se cometían en el Perú, los abusos contra los derechos humanos, los delitos contra la moral y contra la ética. Que una persona como él, que tenía una magnífica posición y que no necesitaba ningún tipo de poder, haya aceptado venir al Perú y esté al frente del gabinete es para mí una garantía. Realmente creo que es bueno y positivo que haya gente de ese nivel y de esas credenciales en el gobierno.

"HAY EMPRESARIOS QUE PIENSAN QUE ERA MEJOR VIVIR CON MONTESINOS"

Mario, usted ha dicho que los empresarios que apoyaron al Fredemo y que luego apoyaron a Fujimori son los mismos que están contra Toledo. ¿Por qué cree que pasa eso?

No hay que generalizar. También he dicho que hay empresarios muy respetables y algunos de esos ministros que estoy elogiando son empresarios. Pero ha habido muchos empresarios que nos han dado una imagen tan decepcionante. No hay que olvidar que gracias a la democracia los empresarios salvaron sus empresas cuando Alan García quiso nacionalizar todo el sistema financiero. Fue la democracia la que permitió esa gran movilización que frenó la ley de nacionalización y esa batalla la dimos en nombre de la democracia, de la libertad, de la legalidad. Cuando vino la dictadura de Fujimori buen número de ellos y su organismo representativo, la Confiep, apoyó el golpe y desde entonces se estableció un sistema de complicidades muy estrecho con la dictadura. Eso es una vergüenza para el país, una vergüenza para el empresariado nacional y hay que decirlo y criticarlo de una manera muy severa. Ahora, desde luego, las empresas son fundamentales y no hay que extrapolar, porque hay empresarios deshonestos que medraron con la dictadura, la empresa privada debe desaparecer en el Perú.

¿Pero usted cree que parte de estas personas, algunos miembros de este sector, realmente están en la batalla por desestabilizar al gobierno?

Yo creo que hay empresarios que piensan que era mejor vivir con Montesinos y con Fujimori porque ganaron buen dinero.

¿Y ahora a quién prefieren?

En estos momentos no sé a quién prefieren, pero desde luego que a muchos les molesta que haya un sistema democrático en el cual tienen que lidiar con instituciones que difíciles de manejar, porque están acostumbrados a los gobiernos autoritarios con los que es fácil acomodarse y medrar. Esas malas costumbres, por desgracia, tiñen profundamente la vida política peruana y también la vida económica e institucional. Por eso es tan importante que salvemos la democracia.

Eso quiere decir que ellos también están activamente en la política. ¿En la política de la conspiración o en la política de la oposición?

Activamente no sé si lo están todos, pero sí sé que hay un clima de distancia y de antipatía hacia un gobierno que no les facilita enteramente la cosa. En fin, creo que es un sector importante de lo que se llama la clase dirigente, que es muy visible y que está muy maleada, desgraciadamente, por diez años de dictadura. Es la que hemos visto en esos empresarios, dueños de los medios de comunicación, que recibían maletas de dólares para mentirle al pueblo peruano, para justificar fraudes electorales, para desacreditar y satanizar, a quienes se atrevían a criticar a la dictadura. No todos los empresarios actuaron así, pero quienes sí lo hicieron fueron los grandes responsables de la destrucción de la democracia, el peor crimen cívico que se puede cometer en una sociedad.

"LA DEMOCRACIA TIENE QUE SOBREVIVIR"

¿Entonces Mario, usted cree que Toledo tiene buenas intenciones?

Sin ninguna duda, yo creo que tiene muy buenas intenciones.

¿Cree usted que Fujimori, cuando llegó al poder, también tenía buenas intenciones? ¿Usted cree que sólo se corrompió cuando se unió con Montesinos?

Él tenía muy malos antecedentes. Cuando nosotros descubrimos, luego de esa primera vuelta electoral, quién era Fujimori, descubrimos que era un señor que tenía montones de juicios por haber burlado impuestos; sus credenciales eran muy poco recomendables. Por eso a mí me causó mucho temor la victoria de Fujimori. No lo dije en ese momento porque si el pueblo peruano había elegido a ese señor, pese a esas credenciales, pues el pueblo es soberano en una elección. Pero, desde luego, me inspiró mucho temor y no podía sospechar lo que llegaría a hacer inmediatamente que subiera al poder. Eso lo hemos visto después y ojalá eso sirva de lección para el futuro al pueblo peruano.

Fujimori sigue, continúa mandando mensajes a la nación, a pesar de todo lo que hemos visto. Radio Programas del Perú, por ejemplo, propala sus mensajes grabados. ¿Por qué es que pasa esto?

Pasa porque hay un interés en toda una mafia, que todavía existe y que tiene gran poder económico. No olvidemos que saqueó a este país, que robo cientos de millones de dólares y que eso da un extraordinario poder; que tuvo medios de comunicación a su servicio y que comenzó un proceso de socavamiento y demolición sistemática y muy bien hecha, con periodistas talentosos de nuestro medio, no todos, sino aquellos que sirvieron a la dictadura. Hubo buenos periodistas, como tú por ejemplo Cecilia, también los periodistas de Frecuencia Latina, de quienes recuerdo cómo resistieron y cómo se encerraron cuando la dictadura dio el zarpazo para entregar el canal a esos empresarios que eran los Winter, para convertirlo en su vocero y en el desaguadero de Montesinos. Hubo periodistas muy decentes y muy valientes. Pero también los hubo serviles y que fueron agentes de la dictadura ante el gran público a través de algunos canales de televisión de señal abierta, cuyos dueños vendieron por millones de dólares al régimen. Hoy en día esos señores nos dan lecciones de democracia y de libertad de expresión. El señor Lúcar, veo que da lecciones de civismo. ¡Es maravilloso! Al señor Lúcar yo lo conozco muy bien. Cuando hubo el golpe de Estado a mí me llamó por teléfono y me ofreció su programa como una tribuna para hablar y yo acepté. Yo quería expresar realmente lo que pensaba. Recuerdo la entrevista, una en la que no pude hablar porque me cortaba el micro y mientras él vomitaba proclamas fujimoristas yo no pude expresarme. Ese señor hoy día defiende la libertad de expresión y la libertad de empresa. Entonces, hay algo que anda profundamente trastornado, corrompido y maleado en nuestro país. Esa es la consecuencia de una dictadura.

¿Cuánto tiempo nos va costar sanear nuestro país? Porque realmente este tipo de personajes a los que usted acaba de hacer referencia salen en la televisión de señal abierta y tienen, en efecto, rating; los mismo canales, los mismos programas.

Mira, Cecilia, yo acabo de regresar de Ayacucho. Ahí no se ve tu programa porque sólo llegan señales de Panamericana y de América Televisión. Esos son los canales sobre los que se informan los ayacuchanos. Entonces el problema es muy serio. La respuesta a tu pregunta es en qué país se va a limpiar de esas malas costumbres si la democracia no sólo sobrevive sino se fortalece y se extiende y se convierte en nuestra mejor costumbre. Pero para eso la democracia tiene que sobrevivir. Y si ella esta copada por una mafia tan poderosa, que tiene tantos instrumentos y tantos medios de intoxicación y de corrupción pues no va a sobrevivir. Ha pasado ya muchas veces por desgracia en la historia peruana. Pasó con Bustamante y Rivero y con Belaúnde Terry y de cada dictadura el Perú ha salido más pobre y con instituciones más lastimadas. Nunca hubiéramos vivido nosotros una experiencia como la de Montesinos sino hubiera habido una larga tradición de descomposición institucional. Por eso es que esta vez no debemos permitir que la democracia se desplome y debemos defenderla con uñas y dientes, dentro de la más estricta legalidad.

FUJIMORI Y GARCÍA

Tenemos mala suerte los peruanos porque esos dictadores siempre son casi personajes de segunda, para ponerlo en términos literarios. Usted por ejemplo, ha pensado en Fujimori como para convertirlo en un personaje de la literatura latinoamericana o ni siquiera alcanza la bala.

Lo más triste es que Fujimori es una mediocridad, es un pobre diablo que hizo horrores. El daño que ha causado a este país es inconmensurable. Ha sido capaz de destruir un sistema democrático, de robar cientos de millones de dólares, de corromper a infinidad de gente. ¿Cuál fue la colaboración de Montesinos en esta operación? No lo sabemos. Montesinos parece ser más inteligente y culto que Fujimori. La impresión de Fujimori es que es un pobre ser, un pobre diablo que en ciertos aspectos tenía una gran capacidad para el mal, para mentir y representar lo que no era, además de una total falta de escrúpulos. En eso hay una cierta genialidad instintiva. Ahora, al mismo tiempo, cuando uno se acerca, lo escucha hablar y oye lo que dice pues ve a un ser inexistente, a un pobre diablo.

Es decir, no da para un personaje.

Bueno, sería el hombre sin cualidades, pero (Robert von) Musil ya escribió ese libro tan maravilloso que es El hombre sin cualidades. Creo que Fujimori es eso, el hombre sin cualidades.

¿Y Alan García?

Alan García es todo lo contrario. Es un hombre muy inteligente con un
carisma enorme, arrollador, capaz de defender con la misma convicción las tesis más absolutamente contradictorias porque tiene esa capacidad persuasiva. Me dicen que ha cambiado, que ya no es el presidente que produjo la más alta inflación de nuestra historia y que nos hizo declarar país inelegible en el concierto de naciones, que hoy día es una persona responsable y democrática, que ha entendido lo que es a modernidad. Nadie, a pesar de que yo no soy aprista, desea tanto que eso sea verdad ya que el APRA es, otra vez hoy día, gracias a Alan García, una oferta política en nuestro país. Ojalá el APRA manifieste esa responsabilidad defendiendo la democracia y las instituciones democráticas, ya que ese partido, no lo olvidemos, llevó a Fujimori al poder en las elecciones del 90. Ha sido una de las fuerzas políticas que ha pagado más caro ese error.

¿Pero de todas maneras, usted ha pensado en el arquetipo psicológico de Alan García con intenciones de novelarla alguna vez? ¿De verdad que no?

Confieso que Alan García no me ha inspirado hasta ahora la idea de una novela o de un personaje.

En un editorial de Expreso esta semana...

Otro "defensor" de la libertad de expresión y de la libertad de empresa. Veo que Expreso es realmente uno de los "adalides" de la democracia y de la libertad.

Bueno, en uno de esos editoriales, ellos le piden a Alan García que haga lo que usted hizo en 1987 cuando García intentó estabilizar la banca, que lidere un movimiento que convoque a la Plaza San Martín para evitar que se revisen las licencias de los canales comprados por la mafia.

Pues vamos a probar si es cierto que ha madurado, que es una persona responsable y sensata o si sigue siendo un oportunista capaz de aprovechar una operación, una circunstancia de este tipo para golpear al gobierno que es, por supuesto, un gobierno de oposición al partido aprista. Yo creo que no va a seguir el consejo de Expreso.

"QUIEREN DESTRUIR A ESTE GOBIERNO PORQUE ASÍ ELIMINAN UN SISTEMA QUE LOS PERJUDICA"

Últimamente, el APRA ha hecho cosas inéditas; ha defendido a La Marina, hubo un intento de tumbarse a un ministro del gobierno de Toledo. ¿Por qué cree que pasa esto?

Hay que distinguir dos cosas. Hay el juego político normal dentro de una democracia de fuerzas que están en el gobierno y de las que están en la oposición. Eso es bueno y sano para una democracia; que esa pugna sea intensa y a veces enconada es lo normal, sobre todo en países como los nuestros con problemas tan dramáticos y donde la lucha política no tiene la tradición democrática de la coexistencia pacífica en la diversidad. De tal manera que eso no debe sorprendernos y tampoco debemos lamentarlo. Es bueno que este país, que durante diez años no ha tenido nada parecido, tenga hoy día una pugna política.
Y luego está la conspiración, que es distinta porque ahí las fuerzas políticas quieren destruir la democracia en el Perú y no están en pugna política ni van a presentarse a las elecciones. Si lo hacen presentan a testaferros. Ellos quieren destruir a este gobierno porque piensan que eliminan un sistema que los perjudica. Nosotros debemos combatir eso y no permitir que sigan manteniendo poder, por ejemplo, en los medios de comunicación para destruir esa libertad de prensa que ellos ya destruyeron a lo largo de diez años. Creo que hay que hacer esa distinción, establecer esa discriminación fundamental entre lo que es la lucha política dentro de un sistema democrático y lo que es la conspiración del enemigo declarado de la democracia que son, además y en muchos casos, delincuentes prófugos.

En ese camino empiezan a pasar estos enfrentamientos y a verse de forma desproporcionada una serie de sucesos y Montesinos ha ganado un espacio. Vemos que hay congresistas que lo graban y que hay canales que pertenecen a los socios de Montesinos que lo apoyan y lo muestran dando charlas sobre derechos humanos y democracia.

Pero también hay, desde luego, la ingenuidad y el oportunismo de muchos políticos que no se atreven a enfrentarse, a criticar a unos canales que les pueden cerrar los espacios, que les pueden restar publicidad o que, por el contrario, si actúan de determinada manera pueden abrirle esos espacios, promoverlos publicitariamente y todo eso está utilizando la mafia, por supuesto, en su batalla contra la democracia en el Perú.

Pero eso permite que Montesinos avance, ¿no es cierto?

Y por eso es que Montesinos, hoy en día, tiene poder como para fijar un poco la agenda política.

Ha recuperado poder.

Pues eso es una derrota de la democracia. Eso es una prueba de que la mafia es muy poderosa y que está ganando un espacio y consiguiendo, todavía de una manera muy limitada, su objetivo de ir mermando el funcionamiento de la democracia en el Perú.

EL PERSONAJE MONTESINOS

Montesinos es un personaje realmente más inteligente, más cultivado...

Ese sí. Ese es un personaje literario y estoy seguro que algún escritor peruano escribirá en un futuro próximo un libro que será interesante leer, inspirado en Montesinos o investigando realmente la vida y las hazañas, llamémoslas así, de este personaje.

¿Ese escritor no va a ser Mario Vargas Llosa?

No, no. Yo no voy a escribir sobre Montesinos, pero estoy seguro que habrá y quizás más de un escritor peruano lo hará.

¿Por qué es que a usted no le interesa como personaje? Usted ha trabajado, fundamentalmente, sobre la base de los vicios del poder.

Porque para escribir se necesita una distancia, una serenidad, una neutralidad que frente a gente como Montesinos y Fujimori yo no tengo. A mí esa gente me inspira un desprecio tan profundo, un asco tan inmenso por lo que han hecho, por lo que han dejado hacer en este país, por lo que han convertido al Perú, cuando vemos esas filmaciones de los empresarios, de los jueces, de los militares, vendiéndose por puñados de dólares como en una película truculenta de última categoría.
Yo no tengo ninguna imparcialidad, ninguna serenidad, tengo una repugnancia como ante alimañas absolutamente despreciables y no se puede escribir con esos sentimientos. Hay que escribir con mucha serenidad, con mucha frialdad para poder crear una estructura, un lenguaje que haga persuasiva una historia. Tendría que pasar mucho tiempo para que, sobre este periodo de horror, de vergüenza que hemos vivido pueda escribir una obra de ficción. Puedo escribir artículos y ensayos, pero una obra de ficción necesita de serenidad y de una imparcialidad que para mí es imposible tener hacia acontecimientos tan recientes que, además, siguen de alguna manera dejando secuelas en la vida política y cultural peruana.

El psicólogo Jorge Bruce decía que Montesinos reúne las características de un líder maligno que tiene de psicópata, de paranoico y de narciso. Con quiénes o a quién se parece, usted que ha estudiado tantos personajes como éstos.

Todos esos personajes que en las dictaduras operan desde la sombra son los brazos derechos de los dictadores, y están a cargo, generalmente, de la represión y la seguridad. Son todos personajes profundamente perturbados a los que ese poder y los crímenes y horrores que conlleva el cargo convierten en personajes monstruosos. En ese sentido no creo que sea una excepción. Un personaje como López Rega, por ejemplo en la Argentina, maléfico, llamado El Brujo porque en su caso se añadía, además, la práctica de la brujería y cierto esoterismo.

¿Pero quién era peor?

Creo que López Rega, pues probablemente mató mucho más gente que Montesinos, que también mató un buen número de personas, como sabemos, pero probablemente Montesinos robó mucho más que López Rega. Yo creo que Montesinos ha robado como pocos ayudantes de dictadores lo hicieron en la historia latinoamericana.

Se le ha comparado con Fouché y con Rasputín.

Bueno, pero Fouche no robó. Fouché era el genio del mal porque era una persona que tenía un talento extraordinario para introducirse con sus espías en la vida de las familias y de las personas, pero no fue un ladrón. Fouché no fue un hombre que robara, era un hombre de seguridad, el policía que utilizaba para sus labores de espionaje, el policía con una falta total de escrúpulos, pero no fue ladrón. Lo terrible de Montesinos es que a él parece haberlo guiado en la vida únicamente el deseo de enriquecerse. No hay una idea no hay un idealismo que uno pueda detectar de saber lo que dice de algún tipo. Bueno, no hay ninguna doctrina. Era robar, robar y acumular cada vez más dinero utilizando el narcotráfico, el contrabando de armas, utilizando la extorsión a los empresarios.

Pero también acumular poder. Hay una ambición por el poder.

Hay una enorme ambición por el poder, pero el poder fundamentalmente para enriquecerse. Por ejemplo hay dictadores que tienen un apetito de poder monstruoso y sin embargo no les interesa el dinero. Un caso interesante era Trujillo. Trujillo robaba, robaba a la familia, robaba a todos sus colaboradores, pero él personalmente no tenía interés en el dinero. Para él el dinero era algo que se reunía y se echaba porque sólo le interesaba el poder absoluto, que es lo que tuvo hasta su muerte. Pero en el caso de Montesinos y Fujimori uno descubre que detrás de sus acciones y sus conductas, está el robo, el acumular sumas vertiginosas de dinero y esto es lo que los hace, además, tan profundamente despreciables. Porque algunos dictadores tienen una cierta idea de lo que debe ser la sociedad, de lo que debe ser el mundo, equivocada, aberrante, muchas veces monstruosas, pero por lo menos hay detrás de sus acciones un cierto principio. En el caso de estos pobres diablos no había otro principio que llenarse los bolsillos de dólares lo más rápido posible valiéndose de cualquier maña.

Por que hay dictaduras de izquierda, de derecha, ideologizadas. Este era un narcoestado.

No había ninguna ideología salvo la del ganster. O sea rápidamente utilizar el poder para ganar mucho dinero, sacarlo al extranjero y utilizar también ese dinero para corromper a todo lo corrompible que, como hemos visto, por desgracia era mucho en el Perú.

EN CASO DE OLIVERA Y CIPRIANI: "EL GOBIERNO HA SIDO UN INSTRUMENTO MANIPULADO POR LA IGLESIA"

Usted ha dicho Mario que hace muchos años no piensa en la religión. Pero esta semana se armó en Lima la de San Quintín después de este lío entre el cardenal Cipriani y las cartas apócrifas del ministro Olivera.

Creo que lo que ha ocurrido es un episodio, en última instancia, bastante menor y transeúnte dentro de un proceso, que ocurre, fundamentalmente, dentro de la iglesia católica. Esto la iglesia católica no lo va a reconocer jamás y es que internamente hay una pugna que dura ya mucho tiempo y que es muy fuerte entre dos tendencias totalmente antagónicas. Una que representa, por ejemplo, monseñor Cipriani que no sé cómo llamarla, porque no siendo yo católico no sé cuál es la etiqueta que le corresponde, conservadora, tradicional o integrista; y otra, digamos, progresista, más moderna, más liberal. Es una pugna muy fuerte.
Lo que hemos visto en estos días nos ha recordado las intrigas de la Iglesia de la época del renacimiento, intrigas florentinas, con cartas falsificadas, con príncipes de la Iglesia involucrados, es decir, el renacimiento redivivo en nuestro país. Pero no es raro que ocurra. Como sabes, tenemos el primer cardenal del Opus Dei, que es, dentro de la Iglesia, la institución que representa mejor esa línea, como digo tradicional, conservadora. Entonces no me extraña que haya esta pugna. Hay un sector de la Iglesia que ve con mucho temor un crecimiento del poder, no teológico sino temporal, dentro de la Iglesia de esa corriente. Aquí el gobierno ha sido más un instrumento manipulado por príncipes de la Iglesia, para llamarlos de alguna manera, que desde la sombra están en una lucha muy florentina y maquiavélica que nosotros, los no católicos, debemos observar con mucho interés, aprendiendo pero sin involucrarnos en algo que, creo, es fundamentalmente un problema de los católicos.

Ha sido un poco extraño ver en medio de esto a Toledo y a Olivera.

Porque inmediatamente la mafia ha actuado y ha utilizado eso para golpear al gobierno, para golpear a la democracia y decir que está contra la Iglesia católica. Yo creo que en este gobierno hay católicos -y católicos muy beatos y muy practicantes- que de ninguna manera participarían jamás en una operación contra la Iglesia Católica. Pero sin embargo hay una mafia que aprovecha todo esto inmediatamente y además si se pueden cargar a Olivera están encantados.
Olivera es un ministro muy peligroso porque es muy peleador y es, además, una persona que tiene unas credenciales muy claras en la lucha contra la corrupción. Se le puede criticar por muchas cosas a Olivera. Entiendo que los apristas lo critiquen porque es una persona que ha tenido pugnas fortísimas con el APRA, pero es un hombre que ha dado una batalla contra la corrupción, que la está dando hoy y también hay mucha gente que quiere cortarle la cabeza y que ha encontrado en esta circunstancia argumentos para golpearlo. Mi impresión es que es una tempestad en un vaso de agua de una querella, silenciosa, discreta, profunda, que no comienza ahora sino que ha comenzado hace muchos años y que seguramente va a durar muchos años más.

La fracción del Opus Dei de Unidad Nacional ha pedido también la cabeza de Olivera.

Bueno, no me sorprende. Pero espero que no pierda la cabeza Olivera porque creo que está prestando un buen servicio, no al gobierno al cual creo más bien le produce dolores de cabeza, pero sí a la democracia peruana. Creo que el ministro Olivera está haciendo algo bueno, está actuando con valentía y mucha energía. A veces, como es explosivo y dramático, pues sí mete la pata y pone muy nerviosos a sus colaboradores. Pero todo eso forma parte de la democracia. Que bueno que esas cosas suceda en el Perú. Hoy día nadie desde la sombra está dictando lo que deben decir los ministros, como ocurría cuando el señor Montesinos era el que determinaba no sólo que decían los noticiarios, sino también qué decían los pobres ministros.

LA AUSENCIA DE FIDEL

Joaquín Ibarz, corresponsal de La Vanguardia, dijo que él ha estado en todas las cumbres iberoamericanas y que siempre iban el rey Juan Carlos de España, Fidel Castro de Cuba y él. Esta vez falló Fidel Castro, pero falló porque Vargas Llosa era condecorado.

Yo no lo sé, Cecilia. Leí en alguna parte esa interpretación de la ausencia de Fidel Castro. Si fue así desde luego yo me alegraría mucho, porque debemos estar muy contentos en el Perú de que en nuestro país, la Cumbre Iberoamericana fue, por primera vez en once años, una reunión de presidentes y jefes de Estado democráticos. Pues, en buena hora, por fin la cumbre va a tener un cierto sentido, porque hasta ahora esas cumbres aprobaban documentos defendiendo la democracia, defendiendo los derechos humanos y quiénes firmaban esos documentos eran Fidel Castro y Fujimori. ¿Qué credibilidad podrían tener esos papales? Ninguna. Las cumbres iberoamericanas eran una ceremonia retóricas que no tenían la mejor huella. Por primera vez en la cumbre peruana se ha acordado un texto por ejemplo de defensa de la democracia que tiene sentido porque quienes firman solo se comprometen a defender y a actuar orgánicamente en defensa de la democracia son todos gobiernos elegidos, gobiernos constitucionalistas, nacidos de elecciones. Así que debemos alegrarnos de que la cumbre haya tenido esa característica.

¿Cuándo se enteró usted que iba a recibir la condecoración más alta del gobierno peruano?

Cuando yo llegué al Perú recibí una cariñosa llamada del presidente Toledo para darme la bienvenida y me dijo "quiero que tal día vengas a Palacio de Gobierno donde tenemos una sorpresa para ti". Entonces yo me quedé un poco preocupado porque eso de la sorpresa, bueno puede ser algo agradable, pero también podría no serlo. Supe después por un amigo que me iban a dar una condecoración y la verdad es que me sentí un poco incómodo.
En otras circunstancias no la hubiera aceptado, porque de alguna manera puede dar la idea de que quien la recibe ya no tiene la misma independencia. Pero si acepté recibirla porque era una ocasión para manifestar mi solidaridad con el gobierno democrático peruano, un gobierno que está muy acosado, un gobierno que, si las encuestas son ciertas, ha perdido mucha popularidad. Hay muchos peruanos que evidentemente no están apoyando a este gobierno y se sienten decepcionados. Creo que en gran parte es éxito de la mafia y sus campañas, poderosas y eficientes contra Toledo, contra el gobierno y contra la democracia. Entonces por esa razón acepté, para hacer pública una manifestación de solidaridad con un gobierno que yo creo que los peruanos tendríamos que defender, seamos partidarios o adversarios de Toledo, si queremos que la democracia no nos la arrebaten una vez más de nuestra historia.

EL ESCRIBIDOR

Y hablando de historia. ¿Su última novela "El paraíso de la otra esquina" para cuando la vamos a tener?

Pues no lo sé, Cecilia. Yo sé cuando empiezo una novela, no cuando la termino, tengo un borrador acabado. Tengo una primera versión terminada que para mí es lo más difícil siempre, es lo que me cuesta más dolores de cabeza. Pero cuando comienzo a corregir trabajo con más seguridad y también con más alegría y eso me divierte mucho más. Eso es lo que estoy haciendo ahora, tengo la esperanza de terminar el próximo año.

¿Es como reescribir?

Sí; es reescribir, es cortar, editar, recomponer toda la organización de la historia y ya me puedo centrar mucho más en los detalles. Es lo que me gusta, lo que realmente me divierte. Yo puedo pasar horas de horas trabajando en esa reestructuración de la novela, cuidando el estilo, cuidando la forma, que es tan importante. La primera versión es salir de la sensación de impotencia que tengo cada vez que comienzo un libro, una lucha contra la inseguridad, contra la sensación de que nunca voy a poder concretar lo que estoy haciendo. Cuando termino ese borrador ya cambia completamente mi ánimo y entonces empiezo a pasarla realmente muy bien. Por eso digo que a mí no me gusta realmente escribir, sino reescribir. Soy un reescritor.

¿Qué es lo último que ha leído de las publicaciones aquí en el Perú? ¿El Enano?

Lo he leído, sí. Es un libro divertido, pero un peruano no lo puede leer como un libro puramente literario, porque es un libro que está evidentemente referido a una persona, es una diatriba. Dicen que quien siembra vientos cosecha tempestades. Por el temperamento del personaje que inspira este libro no me extrañó que un día saliera un libro como "El enano". Aunque Fernando Ampuero es muy buen escritor y muy interesante, no me parece que este libro sea lo mejor que haya escrito ni mucho menos. Es también un libro escrito desde la indignación, el dolor y el agravio, así que creo que el contexto no puede ser separado a los lectores peruanos, distintos a los lectores de otras nacionalidades que no conocen ese contexto.

Tengo una pregunta personal. ¿Es usted rencoroso? Porque todo Lima comenta que en la embajada de España Rafael Rey le estiró la mano para saludarlo y que usted se siguió de frente. ¿Es verdad?

Es verdad, sí. Yo le tuve mucho cariño a Rafael. Él fue, si puedo usar esa formula que puede parecer quizá un poco paternalista, algo así como el joven mimado dentro del movimiento Libertad. Yo lo quise mucho a Rafael, me parecía un muchacho muy puro e idealista y que estaba ahí realmente inspirado por los mejores sentimientos. Entonces yo lo apoyé mucho porque pensé qué bueno que una persona como él tuviera responsabilidades políticas en nuestro país. Y la conducta de Rafael a mí me decepcionó mucho, no tanto porque creo que fue desleal conmigo, eso no tiene importancia, sino porque creo que en un momento dado él no respondió en absoluto a esa imagen que me había formado de él. Pero en fin, esto ya entra dentro de lo puramente personal, que tiene que ver con el mundo de la amistad, del cariño, del afecto o la pérdida del cariño y del afecto y ese es un mundo más bien privado, que no conviene ventilar en público.

Bueno, Vargas Llosa es un poquitín rencoroso, pero valiente y honesto como pocos.

Cecilia, dicho por ti eso me llega directamente al corazón.