¿Retirar
la licencia a los canales de televisión que se vendieron
a Montesinos?
En
los últimos días, diversos especialistas han
estado analizando la posibilidad de retirar las licencias
de funcionamiento de los canales de televisión de
señal abierta, como una sanción del Estado
y de la opinión pública, a los propietarios
que vendieron su línea informativa a Vladimiro Montesinos.
El
tema fue analizado en el programa Entre Líneas, que
conduce Cecilia Valenzuela, por Belisario Bernales, abogado
y alto ejecutivo de Red Global, actual presidente de la
Asociación de Radio y Televisión; y por César
Zamalloa, profesor de la facultad de Comunicaciones de la
Universidad de Lima. Intervino también, telefónicamente,
el abogado, especialista en Derecho de la Comunicación,
José Perla Anaya.
agenciaperu.com
¿Se
puede o no sancionar? ¿Pueden la opinión pública
y el Estado aplicar una sanción?
Belisario
Bernales: Lo primero es que el espectro electromagnético
pertenece a la comunidad internacional y el Perú
es firmante de un tratado, suscrito en Ginebra en la UIT
(Unión Internacional de Telecomunicaciones), y que
está plasmado, además, en una norma que dice
que las comunicaciones a distancia se rigen por la ley de
telecomunicaciones y por los tratados internacionales, suscritos
por el Perú.
Ahora bien, la ley se da en 1991. El texto unificado promulga
en 1993 y el reglamento un año más tarde.
Entre 1998 y 1998 se modifican 73 artículos del reglamento.
Algunos de los críticos actuales, han leído
la ley y el reglamento, pero no las 73 modificaciones y
en dos de ellas, los artículos 183 y 184, se especifica
que el Estado se somete a las regulaciones de la UIT. Ese
es el primer problema que hay que ver.
César
Zamalloa: Yo no hablaría de sanción porque
no se trata de un problema coyuntural. Creo que debe ser
el Poder Judicial el que juzgue a los propietarios de canales
de televisión que actuaron de la forma en que todos
los vimos. Me parece que este es un problema estructural
que habría que enfrentarlo de otra manera. No es
nuevo lo ocurrido entre el Estado y algunos de estos empresarios.
Es más, es un problema que tiene la antigüedad
de la televisión en el Perú. Hay una larga
lista de acontecimientos que muestran esta relación,
casi perversa, entre el Estado y los empresarios, con quienes
ha ido haciendo una serie de transacciones, en las cuales
el poder del dinero ha buscado el poder político
y viceversa.
Lo que ha pasado con el gobierno en los últimos diez
años no me parece nada nuevo. Yo enseño Economía
Política de la Comunicación en la universidad
de Lima y este tema lo converso con mis alumnos desde hace
20 años. Lo que nosotros buscamos no es una sanción
sino un nuevo orden en la relación de las tres instancias:
Estado, propietarios de medios -es decir el capital privado-
y la sociedad civil. No es un asunto de sancionar ni de
quitar la licencia por que fueron donde Montesinos. Ese
no es el problema. De eso se encargará el Poder Judicial.
¿La
Constitución del Perú permite hacer cambios
en la ley de comunicaciones o no?
José
Perla Anaya: La norma constitucional tiene varios artículos
relativos a comunicaciones. Está la proclamación
del derecho de libertad de opinión, expresión,
de función, información. En el artículo
2 se habla de la responsabilidad social de los medios de
colaborar con la educación y en el 14 sobre la formación
moral y cultural. Sobre la libre competencia y el no acaparamiento
de señales se establece en el artículo 61.
Por lo tanto, son hasta tres los puntos en la Constitución
que pueden reglamentarse.
¿Esto
quiere decir, entonces, que es una decisión política
únicamente?
José
Perla Anaya:
Creo que hay cuatro niveles de orden legal que tendrán
que tener la correspondencia política para resolverse.
El primer punto es preservar ese derecho fundamental de
la población y de los políticos para informarse,
opinar y difundir información. El segundo es penal
y se relaciona a los juicios a los representantes de las
empresas que recibieron dinero y comprometieron la línea
informativa de sus empresas. Un tercer nivel de comprensión
legal es la norma de administración del Estado, que
todavía no está en marcha, que señala
principios para operar licencias. Un cuarto nivel es sobre
la responsabilidad de los propios socios.
En
una encuesta que realizó Calandria se preguntó
si se deben establecer sanciones a los propietarios de los
medios de comunicación comprometidos con la corrupción.
La respuesta fue un 93.4% por sí y un 6.5% por no.
Sólo un 1% dijo que no sabe / no opina. A la pregunta
"qué tipo de sanción le parece la mas
adecuada", un 43.4% de los encuestados respondió
"juzgarlos y penalizarlos como a cualquier ciudadano";
un 43.2% planteó retirarle el uso de la frecuencia
(el canal y no la Empresa); un 10.9% propuso quitarle toda
financiación estatal. Otros castigos fue la respuesta
de un 2.5%.
Belisario
Bernales: Creo que están equivocados. Autorización
o concesión no es lo mismo. La autorización
es para establecer un servicio, el permiso es para instalar
unos equipos y la licencia es para operarlo. Hay causales
expresas en la ley y en el reglamento para retirar la licencia
o para sancionar faltas graves, muy graves o leves a las
empresas, no a las personas. El plazo que se da, de diez
años renovables, es por el alto monto de las inversiones
que se realizan para establecer un servicio de difusión.
No es cierto eso que se dice que se pueden quitar las licencias,
lo que esta ocurriendo con eso es que estamos creando un
factor más de problema político para el gobierno.
Se trata de sancionar a los empresarios cuando ellos pueden
haber cometido delitos a titulo personal, no las empresas.
César
Zamalloa: Pienso que si les hubieran preguntado si creen
que la televisión en el Perú ha sido democrática
en estos últimos 30 años, creo que el 90%
hubiera dicho que no. No es solamente el periodo Fujimori-Montesinos,
esto viene desde atrás. La ley que ahora está
en discusión para la renovación automática
de licencia, que es una aberración, la dio Belaúnde
en el año 83. Ahí empezó el asunto
y ahí también se puede ver una relación
perversa entre el gobierno de Belaúnde y un canal
de televisión, concretamente el canal 5, que suscribe
un contrato extraño con el gobierno para explotar
la red de microondas del Perú, casi un monopolio,
pagando el 70% o el 80% del contrato, con publicidad para
el Estado.
Si se empieza a revisar todas estas cosas para atrás
uno se da cuenta que no hay novedad. El problema no es sancionar
a los dueños por lo que hicieron esta vez, el problema
es buscar un nuevo orden, una nueva relación. Por
ejemplo, cuando se empieza la televisión abierta,
el Estado separa dos canales de los siete autorizados, para
servicio público cultural. En estos momentos sólo
trabaja como tal, el canal 7. Por una extraña razón,
que también se produce en el gobierno de Belaúnde,
el canal 13, que debía ser un canal cultural y que
en un momento lo administró la Universidad de Lima,
ahora es un canal comercial.
Me pregunto por qué no tener cuatro canales comerciales
y de los otros tres, uno que sea público, otro cultural
y el último cooperativo. En Europa, la televisión
no sólo la pública, sino también la
privada, están reglamentadas y controladas por la
ley, no por el Estado. Así es en el resto del mundo,
uno que no es comunista, ni totalitario ni velasquista,
sino uno mucho más democrático. Yo creo que
esos son los problemas que podemos discutir. Pero creo que
hay un poder Judicial que debería meter preso al
dueño del canal 5 y eventualmente al señor
Abad; y también debería decirle algo al señor
Delgado Parker.
¿Qué
pensarían los dos de cotizar en bolsa las acciones
de los canales de televisión? ¿Eso los volvería
mucho mas transparentes? ¿Se pedirían las
cuentas?
Belisario
Bernales:
Periódicamente hay que revisar los aspectos legales
de la actividad para actualizarlos al mundo actual que vivimos.
Si se considera conveniente que haya inversión extranjera
en un porcentaje, como en los Estados Unidos, que es un
25 %; si se permitiera la fusión de dos cadenas para
disminuir el numero de canales, como en México, donde
la cadena Televisa tiene cuatro canales o la Azteca, que
tiene dos. En Europa la televisión comenzó
como entidad publica y ahora es privada.
¿Por
qué no modificar las leyes si estamos frente a situaciones
que, evidentemente, arremete a la sociedad por la forma
cómo los contenidos fueron tergiversados y cómo
fueron manipuladas las empresas de televisión?
Belisario
Bernales:
Yo estoy de acuerdo con modificar la ley. Lo que no se puede
pedir es, a priori, sanciones que no están previstas
en la ley porque eso es desarticular el orden jurídico.
¿Por
que separar la responsabilidad de las personas y de las
empresas, sí al final ellos son los propietarios
de los medios?
Belisario
Bernales:
La ley establece tres tipos de faltas para las empresas.
Estas son las relacionadas a interferencias, apagar sus
equipos a pesar de tener licencia para operarlos y/o a usarlos
con otros fines.
César
Zamalloa: Es falso que la televisión pública
se está privatizando en Europa. Lo que ha ocurrido
es que en los últimos 15 años es que también
ha ingresado a competir la televisión privada, porque
antes en sólo funcionaba la televisión pública
o estatal.
Yo sí creo que debe haber una nueva ley, que en principio
debe disponer la suspensión de las licencias, pero
no como castigo a lo que hicieron estos señores,
sino porque tiene que haber un nuevo orden jurídico
para democratizar el uso de la televisión y de la
radio en el Perú. Creo que además se debe
ir a una nueva licitación, con nuevas reglas, nuevas
leyes y nuevas formas. Pero no porque los actuales propietarios
pasaron bajo el aro de Montesinos, sino porque este orden
jurídico, que permite estas aberraciones, viene de
mucho tiempo atrás. Pero el problema no es solo el
Estado corrupto, sino también el de algunos empresario
corruptos.
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