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Conversación
sobre dictadores, libertad, y ficción
Fernando
de Szyszlo (pintor) y Alfredo Bryce (escritor) son dos de los intelectuales
más grandes, queridos, y respetados de nuestro país.
En esta entrevista ambos hablan no sólo de arte, sino además
de temas a veces tanto o más fantásticos, como los
golpes de estado, la dictadura cubana, o la corrupción en
varios gobiernos latinoamericanos
Entrevista Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com .
VENEZUELA Y LA DICTADURA CARIBEÑA
Uno de los
temas que todo el mundo está siguiendo es el de Venezuela.
Lo que acaba de pasar es tan increíble, que nos hace recordar
a esos dictadores caribeños que aparecen en la literatura.
Pero realmente todo esto es verdad: existen, y los vemos cotidianamente.
¿Cómo se entiende lo que ha pasado en Venezuela?
Fernando de Szyszlo: Creo que ha habido una presión
de los militares. Parece ser que se arrepintieron de haber sacado
a Chávez. Pero, toda la operación, para mí,
estuvo mal manejada. Han debido intentar por lo menos poner al vicepresidente,
darle alguna forma democrática. Además, no podemos
decir: "estamos contra la dictadura", o "estamos
contra los golpes de estado", y cuando se produce un golpe
decir "no, ese tipo de golpe está bien".
Claro, seriamos
inconsecuentes. Pero la OEA (Organización de los Estados
Americanos), que en algunos casos funciona, y en otros no, ha sido
ahora muy puntual: esto fue técnicamente un golpe de estado.
Ellos no lo respaldaron. ¿Pero qué pasó el
5 de abril del 92?
Alfredo Bryce: Antes que nada quería recordar,
ya que hemos empezado por Venezuela, los golpes de estado, y la
literatura, que fue un gran autor español, Valle Inclán,
el que escribió Tirano Banderas y la situó en Venezuela.
Estoy totalmente de acuerdo con Fernando de Szyslo en que esto ha
sido un mal manejo absoluto, porque han querido a la dictadura casi
darle ingredientes de más dictadura: un cuartelazo, los militares
torpes han puesto a un hombre que ha querido cerrar el Congreso,
es decir, pareciéndose enormemente al 5 de abril para ya
dar el gran salto. Lo que pasa es que el 5 de abril, para ser sincero,
mucha gente aplaudió eso. El parlamentarismo en el Perú
estaba profundamente desprestigiado. A esto contribuyó una
campaña de descrédito organizada por Fujimori y su
asesor Montesinos, que hasta ese entonces era desconocido. Le pusieron
mil nombres para no decir que fue un golpe de estado.
Y el 5 de
abril la OEA transó.
AB: Sí. Habría que preguntarse quién
estaba al mando de la OEA, quiénes fueron los responsables.
Detrás de las instituciones había personas con nombre
y apellido.
FS: Yo diría que en la OEA había elecciones,
y que el voto de Perú lo necesitaba en Secretario General
para ser reelegido.
EL MITO CUBANO
Cuba es un
país donde se vive una dictadura por más de 40 años.
El Perú pronto va a suscribir un acuerdo de las Naciones
Unidas para obligar a Cuba por lo menos a responder en materia de
derechos humanos. Ustedes han tenido, como la mayoría de
intelectuales del mundo, una relación de entusiasmo, y luego
de desilusión o desencanto con Cuba. Usted don Fernando se
desencantó con el caso Padilla.
FS: Sí, pero te voy a decir: antes había
tenido mucha ilusión. Una ilusión tan fuerte que me
hizo tragar los juicios populares, los fusilamientos, los comités
de defensa, la aprobación de la invasión de Checoslovaquia.
Todas esas cosas que a los que éramos partidarios nos chocaba
mucho. Pero el caso Padilla fue demasiado. Casi la repetición
de una novela: "Oscuridad al medio día". El caso
del intelectual convencido que es convencido de que tiene que inculparse
y desprestigiar a todo aquel que no estaba de acuerdo con el régimen.
Eran cosas muy penosas.
Mi interés por Cuba era grande. Recuerdo que fui invitado
el año 69 por el décimo año de la revolución,
y fui a Cuba cuando el gobierno tenía prohibido los viajes
allí. Fui con José María Arguedas, Nicanor
Parra, y Jorge Edwads, en un vuelo increíble de Lima a Madrid,
donde tomamos un avión de Cubana de Aviación, cuatrimotor
a hélice.
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Alfredo
Bryce .
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Alfredo tu
caso fue diferente. Tú te entusiasmaste después. En
"Permiso para vivir" cuentas un poco de ese desencanto,
allá por los 90.
AB: En efecto, yo, no por ser de una generación
distinta a la de Fernando, viví en Lima a los de los primeros
cubanos. Me parecían tan brutales, tan matones, tan presumidos,
caminando por las calles con unos vestidos militares cuando ni siquiera
lo eran. Recuerdo al primer embajador, metiéndose a San Marcos,
apoderándose del cadáver de Raúl Porras Barrenechea.
Esto me produjo un rechazo profundo por la revolución cubana
en los primeros años. Es más, cuando publiqué
mi primer libro, y unos amigos míos (Julio Ramón Ribeyro
y Mario Vargas Llosa) mandaron el manuscrito sin que yo lo sepa
a Cuba, recibí al poco tiempo dos telegramas el mismo día:
"ganó usted el premio", y por la tarde "no
ganó usted el premio". Yo andaba por ahí diciendo
ya aprendí lo que es la relatividad: tener y no tener. Por
la mañana lo tenía, y por la tarde no.
Lo que quiero decir es que las formas me chocaron. Muy tarde, cuando
ya los intelectuales latinoamericanos empezaban a desencantarse,
que es lo que cuento en Permiso para vivir, voy a Cuba cuando allí
ya no invitaban a nadie, seguro por falta de invitados. Ellos habrán
dicho: bueno traigamos a uno de la lista negra aunque sea. Y en
efecto, me contaron que yo estaba en la lista negra.
Fue en los 80. Y, a esto quiero llegar, confundí mi amor
por el pueblo cubano, por "Bola de Nieve", y por tantas
cosas más. Los gobiernos pasan, la gente queda, y yo confundí
eso. Además eso es lo que vuelve a este un tema muy sensible.
La gente percibe que ha habido un intercambio en la visita del presidente
Bush, que sería la condena a Cuba. Luego, el presidente Toledo
se retracta. Pero creo que en el futuro va ha haber una relación
del tipo: déjenos a los latinoamericanos decidir lo que hacemos
con Cuba, porque es "cosa nostra". Recordemos la torpeza
con la cual Estados Unidos llevó el caso cubano al comienzo.
Cuando Fidel va a pedirle ayuda y el presidente le dice que está
jugando golf y le dio un cheque personal.
Sí, yo condeno, censuro tanto como Fernando de Szyslo lo
que pasa en Cuba. Me desencanté, me desilusioné, y
lo he dejado escrito. No he podido volver, no me han dejado, pero
extraño a esa gente.
Por qué
creen ustedes que tantos intelectuales europeos que se expresan
públicamente en contra de la forma cómo se tratan
los derechos humanos en China, Asia, o África, sí
se solidarizan con Fidel Castro, como si él fuera el "buen
salvaje" o el "buen guerrillero". ¿Por qué
esta suerte de enamoramiento con Castro?
FS: Creo que mucho de eso es porque la izquierda dominó
la crítica de arte y de literatura mucho tiempo, entonces
eso ha creado una especie de tabú en torno a hablar mal sobre
Cuba, y hacer de ella un caso aparte cuando no es tal. Es una dictadura
con más de 30 años, donde no hay libertad de prensa,
ni derechos, ni garantías. Y sin embargo todo el mundo la
trata como si se la tuviera que tomar con guantes. Además,
por otro lado, el argumento que está esgrimido aquí,
de que tradicionalmente hemos votado de una manera, no me parece
válido.
Pero usted
no reconoce algo a Fidel Castro
FS: Yo le reconozco el interés inicial que
tuvo la revolución cubana, que era un sueño para los
latinoamericanos. Teníamos a Somoza, a Franco en España,
a Trujillo, la revolución en Guatemala que había sido
sofocada de la forma más horrible, y de repente surge esta
persona que es del otro lado, que habla un lenguaje culto, invita
a intelectuales: Sartre, Simon de Bouvier, quienes fueron a la Cumbre
de la Habana. Y sin embargo, inmediatamente después de eso,
viene lo de Padilla, descubre críticas soterradas, ni siquiera
políticas, de cómo era de dura la vida en Cuba, cómo
eran contra los homosexuales. Una vez Cortazar me contó que
le había dicho a Fidel que cómo era posible que en
Cuba ataquen a los homosexuales. ¿Por qué?
¿Y
tú qué le condenas a Fidel Castro, Alfredo?
AB: Ahora absolutamente todo. Lo logros de la revolución,
que sí existieron en un primer momento con todo el apoyo
soviético, sí llegaron a la gente. Pero todo eso después
se pierde. Ya no llega la ayuda, no crean nada, se ponen a reprimir,
y todo se pudre. Al final queda una idea fija de esclavitud a un
dictador, y desconocimiento a todo lo demás. Es una gran
desilusión. Unos la tuvieron antes, otros la tuvimos después.
El régimen es absolutamente condenable.
LA COMISIÓN
DE LA VERDAD
La última
semana se han transmitido en vivo los testimonios de los deudos
y víctimas de la violencia que vivimos los últimos
años. Imágenes muy duras, difíciles. Pero,
¿es tan necesaria una comisión de este tipo?
FS: Yo creo que sí. Tenemos que exorcizar todo
eso que ha pasado. La gente que ha sufrido tiene que contarlo. Además,
la Comisión ha dejado muy en claro que no solamente se van
a ver los casos de los militares, sino que va a escuchar también
a las víctimas de Sendero.
Rafael Rey
ha dicho que a él le parece morboso ver que desentierran
cadáveres, y que el dolor no se debería hurgar. ¿Qué
piensas?
AB: Estoy en total desacuerdo con eso. Creo que los
pueblos que no conocen su historia, o no la reconocen, vuelven a
cometer los errores. Así que la verdad es necesaria. La sociedad
está compuesta por hombres y mujeres que tienen que conocer
su historia. Creo que el trabajo de esta comisión es importantísimo.
Eso tiene que ser hecho sin cuestionamiento alguno, y además
creo que lo que acaba de decir Fernando de Szyslo es cierto. No
puede ser el Congreso, porque algo como esto va a otro ritmo, puede
tomar años.
EL APRA ha
emitido una serie de calificativos contra algunos de lo miembros
de la Comisión de la Verdad. Mauricio Mulder, uno de los
congresistas apristas, ha dicho que los cuestiona porque tiene pasado
político. Pero, a determinada edad: ¿qué persona
inteligente no tiene pasado político?
FS: Es una cosa tan evidente. Si la Comisión
de la Verdad dijera que sólo se va a ocupar del gobierno
de Fujimori, sería perfecta. Si se va a ocupar de más
atrás, eso ya es intocable. Parece que hubieran algo guardado.
Es tonto decir que esta comisión no sirve porque tengo miedo
a que me investiguen. El APRA no va a ganar con ese ataque, sino
que se le va a volver en contra porque es evidente que lo que no
quieren es que se investigue lo que pasó en el gobierno del
presidente García.
Otro de los
argumentos, el de Jorge del Castillo, es que ellos ganan demasiado,
o son jubilados del Estado y por lo tanto no deberían estar
allí porque perciben doble renumeración.
AB: Bueno, yo pienso que todos deberíamos ganar
más siempre.
Pero en realidad creo que no deben tener miedo. Si la gente se da
cuenta que la Comisión de la Verdad falta a la verdad, pues
la traerá abajo. Si tienen miedo de volver a presentar al
mismo candidato, que fue un pésimo presidente en el 85, que
cuando volvió al Perú no quiso hablar con los jueces,
pese a que habla muy bien. Ahora por qué no le dice a su
partido "no me defiendan compadres".
LOS MEDIOS
Y LA CORRUPCIÓN
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Fernando
de Szyslo.
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En el Perú
está en cuestión la televisión de señal
abierta, cuyos dueños se aliaron con la mafia de Montesinos.
En todo este lío de cambios de propietarios y demandas, los
implicados se defienden diciendo que se está intentando vulnerar
la libertad de expresión. ¿Le parece eso cierto?
FS: Yo no soy abogado, por lo que mi opinión
legal no tiene ningún valor. Pero sí soy una persona
que he visto lo que ha pasado aquí, y me parece intolerable
que lo que pasó quede impune. Ver ahora a estos propagandistas
de Fujimori, defensores de Montesinos, como protectores de la libertad
de expresión, rasgándose las vestiduras porque les
van a atacar su libertad de opinar me parece escandaloso.
Alfredo.
Recientemente, tú haz dicho en Costa Rica que la televisión
de Perú es muy mala. ¿Qué propondrías
para mejorarla?
AB: Creo que la televisión no es culpable de
ser mala, los hombres que están detrás de la televisión
son los que tienen toda la culpa. Creo que durante 10 años
hubo un trabajo asqueroso de rebajar la mente, el alma, el estado
de ánimo, de una población que necesitaba salud, ingresos,
educación. Eso es lo que produce una televisión mala,
sórdida. He visto cadáveres, por no mencionar a los
que trabajaron en América o Panamericana TV, que sí
ameritarían una Comisión de la Verdad, o por lo menos
un poco más de verdad. Incluso conductores de otros canales,
no necesariamente los mencionados, están recurriendo a lo
peor, a lo que dejó el fujimontesinismo.
Una Comisión
de la Verdad para la prensa. Creo que sería lo más
justo para la opinión pública.
AB: Sí, porque hay gente que consideró
que el acontecer nacional eran ellos. A veces la prensa confunde
un accidente en bicicleta, con la caída de una civilización.
FS: Hay una cosa que es tremenda, y es la falta de responsabilidad
que han tenido, o tienen, los que manejaban los canales de televisión
durante el fujimorismo. Ellos buscaron qué era lo que pedía
la gente: fútbol, telenovelas, y notas policiales, para no
hablar del problema que todos vivíamos: la falta de libertades.
Pienso: si le preguntáramos a nuestros hijos qué quieren
comer, ellos dirían helados y caramelo. Así, tú
no les puedes preguntar a personas que tienen un cierto nivel cultural
qué venderles para dárselo.
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