Investigación
 Reportes
 Actualidad
 Entrevistas
 Cultural
 Columnas
 Economía
 Sociedad
 Boca Floja
 Multimedia
 Archivo
 Servicios
 Interactiva
 Especiales
 La Agencia

 

  Entrevistas 
4 de enero del 2002
Carlos Ferrero, Presidente del Congreso

"EE.UU. prácticamente está diciendo I love Chile"

Tras un prolongado silencio, el presidente del congreso de la República, Carlos Ferrero Costa, conversó con Cecilia Valenzuela en Entre Líneas y se mandó con todo.

Entrevista Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com

Usted ha guardado un perfil bajo desde que asumió la presidencia del congreso y los políticos no son necesariamente tímidos y modestos. ¿Por qué razón actuó así?

Porque pensé que para conducir el parlamento era preferible no estar en la discusión de la coyuntura diaria porque en la Mesa Directiva hay representantes de todos los grupos políticos, que piensan distinto y que constantemente discuten en público. El presidente del congreso -creo- no debe estar todos los días en las discusiones políticas. Y eso me ha permitido ser más...

¿Y por qué decidió... ?

Creo que el congreso tampoco puede estar en silencio. Hemos entrado en un período de comisión permanente por un mes.

¿Y no es que ha ocurrido algo especial en la política? Porque de pronto esta semana lo hemos visto en la prensa escrita y ahora está usted aquí con nosotros.

Había ofrecido que terminada la legislatura iba a aceptar algunas invitaciones y, con mucho gusto por supuesto, he venido. Pero además hay ciertas cosas que tampoco pueden silenciarse. El Congreso está trabajando de una manera interesante y creo que nos esforzamos por cumplir las expectativas de la ciudadanía.

¿Va a ir usted también a Panorama Dry Cleaner o a La Revista Dominical? ¿Va a ser coherente? Porque el alcalde estaba ahora en uno de estos programas y uno no entiende, a veces, cuál es la coherencia de la gente.

No, no he estado en esos programas y tampoco he sido invitado. Supongo que únicamente si hubiera una cosa grave que haya que retrucar, lo haría.

Usted ha logrado concertar y hacer funcionar un congreso sin mayoría. Ese es un logro de Ferrero. Y no es fácil ¿verdad?. No lo lograron en el congreso de 1945 con Bustamante y Rivero, tampoco en el primer gobierno de Belaunde ni en 1990. Ese fue uno de los pretextos que uso Alberto Fujimori para el golpe del 5 de abril de 1992. Es un logro importante.

Es cierto, normalmente ha caído un gobierno que no ha tenido mayoría. Simplemente desaparece. En este caso creo que los peruanos, todos, hemos madurado.

O se radicaliza, como el caso de Alberto Fujimori en 1992.

Si, pero al final termino mal ¿no?.

Pero diez años después.

Lo que quiero decir es que después de mucho tiempo hay un congreso en el que el presidente no tiene mayoría. Es decir que no puede hacer lo que quiere. Esto tiene dos caminos: o nos ponemos a llorar y no funciona o nos ponemos de acuerdo con los demás y sacamos las leyes en las que hay consenso. Eso es lo que hemos tratado de hacer y tengo unos cuadros estadísticos que muestran la forma cómo se ha votado y en ellas se ve que los porcentajes de leyes aprobadas por mayoría, o por el 90 por ciento de los votos de la sala, son enormes. Otro cuadro muestra una columna de color azul que corresponde a las votaciones por unanimidad, la columna roja muestra las votaciones logradas con un 80 y 90 por ciento de la sala y la columna amarilla señala las votaciones con un 70 y 80 por ciento. Quiere decir que el nivel de concertación llega al punto que el 80 por ciento de las leyes han sido aprobadas por consenso.

¿Pero no es el ejecutivo, su propio gobierno, el que lo ha criticado? Ellos piensan que hay una serie de leyes, veintitantas leyes, sobre todo en el área de economía que han quedado atracadas.

A veces los ministros critican porque las cosas no salen como a ellos les gustan, lo cual me parece absolutamente normal porque ellos no son parlamentarios. Si nosotros vamos a hacer lo que el titular de un portafolio desea, ya no tendríamos razón de ser. ¿Qué paso con las 23 leyes observadas? Hemos insistido en cinco de ellas, es decir el dos por ciento, hemos corregido otras cinco y estamos pensando las otras trece. En realidad es un ejercicio democrático que nos fortalece. Nos habíamos acostumbrado a un parlamente en el que el premier o un ministro llamaba el premier y solicitaba que se le saque la ley para el día siguiente y el parlamente así lo hacía.

¿Estos ministros han intentado inicialmente hacer lo mismos?

¡Claro! Y lo intentan a veces cuando están apresurados y lo vuelven a hacer aunque hayan pasado tres o cuatro meses porque los ministros siempre creen que lo suyo es muy urgente y que no pueden esperar. Lamentablemente en un congreso todo tiene que pasar por una comisión, colocarse en una agenda, publicarlo en Internet, emitir un dictamen, ponerlo en una prioridad y llevarlo al plenario. Todo es un proceso. Cuando el gabinete se reúne con el presidente Toledo, por ejemplo, todos reunidos conversan un rato, toman agua y al final sale un decreto supremo en media hora. Cuando van al parlamente también quieren que en media hora o en dos días salga ese proyecto. No entienden que el parlamente es distinto, que son 120 y no 14 sus integrantes, que todo es público y no privado como el consejo de ministros, que todos intervienen y que eso demora el proceso.

Concertar, definitivamente por lo que nos ha explicado tiene pros y contras. En el actual congreso, a partir de esa suerte de compañerismo y ese ambiente de concertación, ha prendido una comisionistis. Hay comisiones para todo y todos los congresistas están muy interesados en salir en la prensa, en ser fotografiados y en dar declaraciones. El protagonismo se les ha agudizado y ya, por ejemplo, el ex procurador José Ugaz se quejó de la intromisión de las comisiones del congreso en las investigaciones contra la corrupción.

Lo que José Ugaz dijo fue que en algunos casos esos temas deberían ya dejarse en el Poder Judicial. Es una opinión respetable pero yo le pregunto al ciudadano común si él esperaba o no que el congreso, al llegar al poder en las elecciones pasados, lucharan o no contra la corrupción. Le pregunto al ciudadano "dígame señor elector, ¿usted esperaba que su congresista, cualquiera sea su partido, limpiara la basura o no?". Creo que el elector va a decir que sí. Eso hemos hecho sin descuidar la legislación.

Pero la mayoría de los miembros de la mafia montesinista que ha sido invitado al congreso para alguna de las comisiones ha salido beneficiado ante la opinión pública. Es evidente, todos los seguimos, Canal N transmite en vivo las reuniones entre los acusados y los miembros de las comisiones, que algunos de los congresistas no están preparados o no son especialistas. Confunden el concepto de interrogatorio con el de la entrevista. Por ejemplo, invitan a Huamán Azcurra y le preguntan si es el número 2 de Montesinos. La respuesta de Huamán es obvia porque lo contrario sería admitir una culpa. Todo eso es perjudicial para el proceso.

Es posible que un parlamentario no interrogue como lo haría un juez porque no estamos preparados para eso. Sin embargo la tarea de fiscalización la cumplen en la etapa que significa la obligación constitucional. Por ejemplo, usted menciona el caso de Huamán Azcurra pero se olvida de los ex ministros, ex vocales supremos, ex parlamentarios que la constitución dice que un juez no puede tocarlos si el parlamento no lo autoriza. Todos ellos han pasado por el parlamento y hoy están en la cárcel.

De acuerdo. Pero cuando una autoridad judicial se enfrenta a un reo y lo interroga, lo entrevista, no entra en discusión. Pero hemos visto, por ejemplo, ese vídeo donde Montesinos da casi una cátedra sobre derechos humanos y derechos civiles frente a un grupo de congresistas. Eso -y le estoy transmitiendo el sentimiento de la gente de la calle- causó enorme indignación.

La Mesa Directiva del Congreso se opuso a que ese vídeo fuera dado a conocer, pero al final hubo una transacción con la comisión para que pudiera sacarse algunas partes. Ahora, lo que hay que decir siempre es que el congreso pone indicios pero no condena, no juzga, no multa ni mete preso.

¿Entonces para qué interroga?

Porque su labor fiscalizadora que, en algunos casos, viene de la obligación constitucional y en otros porque actúa de manera inmediata. Por ejemplo en el caso de Mesa Redonda o en el de Flor de la Frontera. En el primero el informe estuvo listo en quince días y en el segundo caso estará dentro de una semana.

La investigación sobre lo ocurrido en Mesa Redonda no está resuelta. Es más, el tema se convirtió en un problema político contra el alcalde de la ciudad.

Eso fue después. En la parte que se refiere al informe nosotros hemos cumplimos con hacer la primera indagación y pasarla al Ministerio Público. Las declaraciones del congresista Barba contra el alcalde de Lima fueron hechas después, cuando ya la comisión había terminado su trabajo. Ahí hay un pleito que será juzgado en el poder judicial porque no se encuentra en el congreso.

Pero lamentablemente es lo único que la gente tiene en la memoria. Las víctimas y el tema real de la investigación no están en la prensa, nadie se ocupa ya del asunto.

Porque están en el Ministerio Público y eso no le corresponde ya al congreso.

¿Están en el Ministerio Público a partir de la investigación del Congreso o de las investigaciones del propio Ministerio Público?

No, yo creo que las dos cosas comenzaron casi en paralelo pero la nuestra avanzó más rápido. Ahora ya es responsabilidad de las autoridades del Ministerio Público y judiciales.

El mayor cuestionamiento tiene que ver con el caso Montesinos y la mafia que organizó.

Hemos trabajado porque hemos dado casi 200 leyes mientras fiscalizábamos a la vez.

Pero la fiscalización no es necesariamente interferir.

No, de ninguna manera. Por ejemplo, tenemos los informes ya terminados por las respectivas comisiones de los casos del radar del aeropuerto, en el cual hay fundadas sospechas de que hubo irregularidades en el proceso, de los tractores chinos y de Pucalá. Eso jamás lo hubiera podido hace el poder judicial en el plazo que lo ha hecho el congreso. El congreso ha avanzado mucho y es porque estamos haciendo una esforzada labor y sin parar..

Hace unos días vimos al comandante general de la FAP salir por la puerta de atrás del Congreso. Había sido invitado por una comisión, fue a declarar y prácticamente huyó empujando a periodistas y hasta se cambió de camisa. Creo que el congreso debe defender la dignidad del Estado. Un comandante de nuestras Fuerzas Armadas tiene que tener el coraje de enfrentar a la prensa. ¿Por qué el congreso permite este tipo de situaciones?

Cuidado, Cecilia, piensa también en la autoridad. El congreso tiene una responsabilidad y a quien debe responder el interpelado es a los congresistas. El declarante no está obligado a responderle a la periodista Valenzuela si no quiere, por más simpática que sea, el declarante puede decir "disculpe si ahora no voy a declarar, ya respondí ante el congresista ", no es verdad.

Exactamente, si el declarante dice eso yo saludo al declarante, pero el declarante huye por atrás, cambiándose de camisa y empujando a los periodistas, por más simpáticos o antipáticos que les parezca. Entonces la situación cambia.

Pero a veces es difícil. A veces cuando la persona dice no voy a declarar ya tiene seis micros en la nariz, cuatro en a boca y uno en la cabeza. Entonces ya no lo dejan moverse. Es muy difícil, yo creo que en el congreso deben respetar el derecho del declarante si no quiere declarar a la prensa. Pero como las sesiones son públicas, puede hablar en el momento en que está siendo interrogado.

Cuando el presidente Alejandro Toledo repliega de alguna forma a los ministros de Perú Posible usa el argumento de la necesidad de fortalecer el Congreso. ¿Usted se sintió bien con ese comentario? ¿Lo consideró una crítica contra usted?

Yo pensé que lo que quería el presidente y el premier era homogenizar un poco su gabinete, donde parecería que un determinado sector, que era la gente de su partido tenía alguna divergencia y a la vez también retornarle al grupo parlamentario el diez por ciento de su porcentaje de votos porque una cosa que la gente no sabe es que en la sala de las sesiones los grupos parlamentarios sólo aportan el setenta por ciento de sus miembros. : unos están con licencia, otros están trabajando en las comisiones y otros están de viaje. Entonces nuestro promedio es treinta o treinta y cinco. Tres es el diez por ciento, que es muy importante, sobre todo si se trata de parlamentarios preparados o con experiencia. Pero yo creo que van a volver. Prefiero siempre que en el gabinete de un gobierno de Perú Posible haya gente del partido Perú Posible. Creo que así debería ser.

Cecilia Tait se fue por esa circunstancia.

Cecilia Tait tiene algunas diferencias que yo creo que puedan resolverse.

¿Usted cree que va a regresar?

Quisiera.

¿Ha hablado con ella sobre el tema?

No, entiendo que los voceros han hablado con ella porque el grupo parlamentario es conducido por los voceros, que son elegidos. Esa es una cosa que muchas personas no conocen. El presidente del Congreso no maneja ningún grupo parlamentario, al contrario no debe hacerlo. Los grupos parlamentarios son independientes. El presidente representa a todo el Congreso y por consiguiente no debe de parcializarse en el manejo del parlamento para permitir esa concertación.

El regreso de Luis Solari al parlamento le quita a usted protagonismo.

Solari va a ser un líder en cualquier sitio, él tiene condiciones para eso, este o no en el parlamento..

¿Va a postular Solari a la presidencia del congreso?

La verdad no lo sé

¿O usted se va a postular nuevamente?

Me parece que eso debe verse en junio.

¿Le gustaría a usted?

Yo creo que no hay ningún congresista que honestamente se negase a ejercer un cargo así si se lo pidiera. Pero también creo que tenemos que ser demócratas como para aceptar si la decisión es diferente porque hay muchos campo en los cuales uno puede trabajar. NO es la presidencia del Congreso lo único que existe para un parlamentario.

Su partido, doctor Ferrero, está partido.

¿Te parece?

Es la sensación del público.

Es un proceso electoral y en uno siempre están divididos por la competencia.

Pero se dan duro, ¿no? Hasta cocachos.

¡Qué bonito! Eso es democrático. Para un partido nuevo, imagínese usted. Se acuerda los congresos de otros partidos, no quiero mencionar nombres. Había balazos, habían muertos.

El congresista Andrés Townsend dijo, por ejemplo, hace años, creo que en 1963, dijo que Acción Popular era un Frente de Independientes. ¿Perú Posible es un partido de qué?

Todo partido nuevo tiene que amalgamarse. En consecuencia al comienza parecen muchas individualidades y que quizás le falta todavía consolidarse, lo cual es verdad, porque fíjese usted fundado el 94, actúa el 95, baja completamente su perfil de 1996 a 1998 y ese año se reactiva, en la práctica funcionando tiene cinco años contra sesenta, cincuenta, cuarenta y treinta de sus competidores, quiere decir que éste partido nuevo, que comenzó con cinco por ciento en noviembre cuando Alejandro Toledo me dice que además de ser la cabeza de la lista voy a ser su candidato a la primera vicepresidencia, en ese momento teníamos el 5 por ciento y en cuatro meses ocho veces multiplicamos el ascenso en los votos y competimos en la primera vuelta con Fujimori. Ese es un crecimiento vertiginoso, es una avalancha.

Usted cree que las próximas elecciones que son ahora el 9 de febrero van a lograrse menos candidatos porque inicialmente se dijo que había muchísimos candidatos, es decir trece militantes de Perú Posible para la presidencia del partido.

Puede ser, pero no me parece de vida o muerte. Si hay un candidato unitario esta bien.

¿Por quién va a votar usted?

No lo podría decir y además todo no está todavía definido. Eso se va a aclarar recién este próximo sábado.

¿Cree que va a postular el ministro Carlos Bruce?

Es posible.

Es un invitado. ¿Puede postular? ¿O es un miembro... ?

Hay interpretaciones sobre eso. Me parece que considerando las estadísticas que acabo de mencionar de cuál ha sido la actividad propia del partido, Bruce tendría todo el derecho. Pero le corresponderá al Comité Electoral.

Este asunta que acaba de ocurrir sobre la adquisición chilena de los diez aviones F16, el Perú ha reaccionado, los políticos han reaccionado, los militares han declarado. Usted cree que guarda proporción realmente la bulla que se está haciendo alrededor de este tema. ¿Debemos preocuparnos de esa manera?

Yo creo que sí, porque evidentemente no entendemos para qué se arma Chile o sea contra quién. Argentina ha termina sus problemas con ellos, nosotros también, con Bolivia tienen un tratado.

En la lógica militar la renovación es una cuestión casi normal.

Pero no en momentos en que justamente todos, por lo menos en palabras, estábamos declarando que queríamos reducir los gastos militares y en ese preciso momento trae sus avioncitos y malogra todo el proceso.

Pero este es un proceso interno chileno que comienza en 1995. Los chilenos tienen un presupuesto que proviene del impuesto al cobre y que permanentemente les permite la investigación y adquisición de armamentos.

Bueno, esa es una buena disculpa pero en el año 95 tampoco no podía asegurarse que el proceso de búsqueda de homologación o de reducción de armamentos pudiera variar con el tiempo. Pero además hay una conducta de los Estados Unidos que no está siendo analizada-

El tema no es sólo quién compra sino quién vende.

Claro, Estados Unidos dice "vamos todos por la paz" "somos hermanos", "la integración". Y le vende a uno, prácticamente esta diciendo "I love Chile".

Bueno a nosotros no nos vendería, porque nuestro armamento es de origen soviético.

Bueno pero tiene una preferencia clara y además demuestra que en el sistema capitalista norteamericano la influencia del productor es muy grande sobre su gobierno. Entonces los productores de armamentos le dicen al gobierno americano "o me dejas pasar esta venta que a mí me da plata" o yo voto a los obreros que trabajan para mí, etc. Etc. Y eso está representado en la presión que se ejerce también en el ámbito parlamentario. De tal manera que este es un bussiness de los Estados Unidos y puede significar también para ellos decir ponemos una punta de lanza acá, mañana le vendemos a otro y a otro, etc.

¿Y el congreso se va a pronunciar?

Pudiera ser que haya alguna moción en el congreso, pero un pronunciamiento nuestro en realidad debe ser en el ámbito diplomático como país.

¿El Perú va a tener un pronunciamiento entonces?

Yo creo que por los canales correspondientes el Perú hará saber si este tipo de actitudes perturba la relación entre nosotros, dificulta la homogeneidad de nuestras políticas comerciales y de integración y a la larga habrá que analizar los acontecimientos con más cuidado en nuestras relaciones con Chile.

¿Esta usted de acuerdo en reconsiderar la visita de Alejandro Toledo a Chile?

Es una decisión que para tomarla yo no tengo todos los elementos que Toledo debe tener porque los aviones es un tema y Toledo tiene otras cosas en la mesa.

Sería lamentable que no hiciéramos esa visita. ¿O usted no lo cree?

No, no lo sé porque también pudiera ser conveniente que si las otras cosas que están en el tablero junto con el tema de los aviones lo justifican se haga una expresión lo suficientemente clara de que si queremos realmente nosotros usar nuestros recursos en función de los grandes intereses nacionales, gastar en armamento por un país vecino coloca en una situación incómoda. Quisiéramos hacer escuelas y no tanques, quisiéramos tener hospitales y no aviones, quisiéramos alimentar a nuestros niños y no comprar submarinos. Si otros países lo quieren hacer, eso no debe obligarnos a nosotros a loquearnos y a empezar desesperadamente a cerrar los hospitales, cancelar las escuelas, quitarles el pan a los niños.

Pero tampoco volvernos paranoicos, no es cierto.

¿En qué sentido?

En el sentido en que empecemos a romper estas relaciones que estaban avanzando de una manera tan grata para los pueblos en el caso de Chile y en el caso de Ecuador, por ejemplo. Una de las posiciones más aguerridas del Frente Patriótico de Loreto en este momento es plantear la revisión del Tratado de Itamarati.

Pero eso es imposible. El tratado pone fin a un litigio colocando la frontera entre Perú y Ecuador donde siempre debió estar y donde nosotros reclamábamos que debía estar. Y para lograr eso el Perú cede el principio de la libre navegación para que a través de los ríos ecuatorianos que llegan al Amazonas ellos puedan cruzar el territorio peruano.

¿Por qué no hemos logrado convencer a nuestros hermanos loretanos?

En primer lugar porque nos hemos equivocado de camino desde el comienzo. Acuérdese que Fujimori pidió un cheque en blanco, cuando el cheque vino con el número decía Tiwinza. Ya ahí era un problema, pero a pesar de eso firmado el tratado hemos preferido tragarnos lo de Tiwinza porque eso comparativamente es menor a la ventaja que significa una frontera que es la de siempre, por lo demás la libre navegación entre los ríos de la cuenca amazónica no sólo la tiene el Pacto Amazónico sino además lo tienen los principios generales que se aplican a esa materia. Yo espero que con el tiempo se pueda entender. En todo caso el Perú ha puesto su firma como Estado no como gobierno y eso no se cambia ni una coma.

Pero en Loreto la gente no lo entiende así. La gente discrepa y está enardecida y ese es un problema que tampoco se puede desentender.

Pero ellos piden, por ejemplo, una región super autónoma. Nosotros vamos a tener, conforma la nueva constitución regiones. Pero no puede Loreto decir que quiere ser más autónomo que Arequipa o que Trujillo. No lo podemos aceptar. Tiene que ser una autonomía igual en todas las regiones del Perú frente al gobierno central.

    Más en Entrevistas

  Buscador
  Especiales
 Interactiva
FORO
ENCUESTAS

Derechos Reservados © 2006 / agenciaperu.com / Lima - Perú