"EE.UU.
prácticamente está diciendo I love Chile"
Tras un
prolongado silencio, el presidente del congreso de la República,
Carlos Ferrero Costa, conversó con Cecilia Valenzuela en
Entre Líneas y se mandó con todo.
Entrevista Cecilia
Valenzuela / agenciaperu.com
Usted ha
guardado un perfil bajo desde que asumió la presidencia del
congreso y los políticos no son necesariamente tímidos
y modestos. ¿Por qué razón actuó así?
Porque pensé
que para conducir el parlamento era preferible no estar en la discusión
de la coyuntura diaria porque en la Mesa Directiva hay representantes
de todos los grupos políticos, que piensan distinto y que
constantemente discuten en público. El presidente del congreso
-creo- no debe estar todos los días en las discusiones políticas.
Y eso me ha permitido ser más...
¿Y
por qué decidió... ?
Creo que el
congreso tampoco puede estar en silencio. Hemos entrado en un período
de comisión permanente por un mes.
¿Y
no es que ha ocurrido algo especial en la política? Porque
de pronto esta semana lo hemos visto en la prensa escrita y ahora
está usted aquí con nosotros.
Había
ofrecido que terminada la legislatura iba a aceptar algunas invitaciones
y, con mucho gusto por supuesto, he venido. Pero además hay
ciertas cosas que tampoco pueden silenciarse. El Congreso está
trabajando de una manera interesante y creo que nos esforzamos por
cumplir las expectativas de la ciudadanía.
¿Va
a ir usted también a Panorama Dry Cleaner o a La Revista
Dominical? ¿Va a ser coherente? Porque el alcalde estaba
ahora en uno de estos programas y uno no entiende, a veces, cuál
es la coherencia de la gente.
No, no he estado
en esos programas y tampoco he sido invitado. Supongo que únicamente
si hubiera una cosa grave que haya que retrucar, lo haría.
Usted ha
logrado concertar y hacer funcionar un congreso sin mayoría.
Ese es un logro de Ferrero. Y no es fácil ¿verdad?.
No lo lograron en el congreso de 1945 con Bustamante y Rivero, tampoco
en el primer gobierno de Belaunde ni en 1990. Ese fue uno de los
pretextos que uso Alberto Fujimori para el golpe del 5 de abril
de 1992. Es un logro importante.
Es cierto, normalmente
ha caído un gobierno que no ha tenido mayoría. Simplemente
desaparece. En este caso creo que los peruanos, todos, hemos madurado.
O se radicaliza,
como el caso de Alberto Fujimori en 1992.
Si, pero al
final termino mal ¿no?.
Pero diez
años después.
Lo que quiero
decir es que después de mucho tiempo hay un congreso en el
que el presidente no tiene mayoría. Es decir que no puede
hacer lo que quiere. Esto tiene dos caminos: o nos ponemos a llorar
y no funciona o nos ponemos de acuerdo con los demás y sacamos
las leyes en las que hay consenso. Eso es lo que hemos tratado de
hacer y tengo unos cuadros estadísticos que muestran la forma
cómo se ha votado y en ellas se ve que los porcentajes de
leyes aprobadas por mayoría, o por el 90 por ciento de los
votos de la sala, son enormes. Otro cuadro muestra una columna de
color azul que corresponde a las votaciones por unanimidad, la columna
roja muestra las votaciones logradas con un 80 y 90 por ciento de
la sala y la columna amarilla señala las votaciones con un
70 y 80 por ciento. Quiere decir que el nivel de concertación
llega al punto que el 80 por ciento de las leyes han sido aprobadas
por consenso.
¿Pero
no es el ejecutivo, su propio gobierno, el que lo ha criticado?
Ellos piensan que hay una serie de leyes, veintitantas leyes, sobre
todo en el área de economía que han quedado atracadas.
A veces los
ministros critican porque las cosas no salen como a ellos les gustan,
lo cual me parece absolutamente normal porque ellos no son parlamentarios.
Si nosotros vamos a hacer lo que el titular de un portafolio desea,
ya no tendríamos razón de ser. ¿Qué
paso con las 23 leyes observadas? Hemos insistido en cinco de ellas,
es decir el dos por ciento, hemos corregido otras cinco y estamos
pensando las otras trece. En realidad es un ejercicio democrático
que nos fortalece. Nos habíamos acostumbrado a un parlamente
en el que el premier o un ministro llamaba el premier y solicitaba
que se le saque la ley para el día siguiente y el parlamente
así lo hacía.
¿Estos
ministros han intentado inicialmente hacer lo mismos?
¡Claro!
Y lo intentan a veces cuando están apresurados y lo vuelven
a hacer aunque hayan pasado tres o cuatro meses porque los ministros
siempre creen que lo suyo es muy urgente y que no pueden esperar.
Lamentablemente en un congreso todo tiene que pasar por una comisión,
colocarse en una agenda, publicarlo en Internet, emitir un dictamen,
ponerlo en una prioridad y llevarlo al plenario. Todo es un proceso.
Cuando el gabinete se reúne con el presidente Toledo, por
ejemplo, todos reunidos conversan un rato, toman agua y al final
sale un decreto supremo en media hora. Cuando van al parlamente
también quieren que en media hora o en dos días salga
ese proyecto. No entienden que el parlamente es distinto, que son
120 y no 14 sus integrantes, que todo es público y no privado
como el consejo de ministros, que todos intervienen y que eso demora
el proceso.
Concertar,
definitivamente por lo que nos ha explicado tiene pros y contras.
En el actual congreso, a partir de esa suerte de compañerismo
y ese ambiente de concertación, ha prendido una comisionistis.
Hay comisiones para todo y todos los congresistas están muy
interesados en salir en la prensa, en ser fotografiados y en dar
declaraciones. El protagonismo se les ha agudizado y ya, por ejemplo,
el ex procurador José Ugaz se quejó de la intromisión
de las comisiones del congreso en las investigaciones contra la
corrupción.
Lo que José
Ugaz dijo fue que en algunos casos esos temas deberían ya
dejarse en el Poder Judicial. Es una opinión respetable pero
yo le pregunto al ciudadano común si él esperaba o
no que el congreso, al llegar al poder en las elecciones pasados,
lucharan o no contra la corrupción. Le pregunto al ciudadano
"dígame señor elector, ¿usted esperaba
que su congresista, cualquiera sea su partido, limpiara la basura
o no?". Creo que el elector va a decir que sí. Eso hemos
hecho sin descuidar la legislación.
Pero la mayoría
de los miembros de la mafia montesinista que ha sido invitado al
congreso para alguna de las comisiones ha salido beneficiado ante
la opinión pública. Es evidente, todos los seguimos,
Canal N transmite en vivo las reuniones entre los acusados y los
miembros de las comisiones, que algunos de los congresistas no están
preparados o no son especialistas. Confunden el concepto de interrogatorio
con el de la entrevista. Por ejemplo, invitan a Huamán Azcurra
y le preguntan si es el número 2 de Montesinos. La respuesta
de Huamán es obvia porque lo contrario sería admitir
una culpa. Todo eso es perjudicial para el proceso.
Es posible que
un parlamentario no interrogue como lo haría un juez porque
no estamos preparados para eso. Sin embargo la tarea de fiscalización
la cumplen en la etapa que significa la obligación constitucional.
Por ejemplo, usted menciona el caso de Huamán Azcurra pero
se olvida de los ex ministros, ex vocales supremos, ex parlamentarios
que la constitución dice que un juez no puede tocarlos si
el parlamento no lo autoriza. Todos ellos han pasado por el parlamento
y hoy están en la cárcel.
De acuerdo.
Pero cuando una autoridad judicial se enfrenta a un reo y lo interroga,
lo entrevista, no entra en discusión. Pero hemos visto, por
ejemplo, ese vídeo donde Montesinos da casi una cátedra
sobre derechos humanos y derechos civiles frente a un grupo de congresistas.
Eso -y le estoy transmitiendo el sentimiento de la gente de la calle-
causó enorme indignación.
La Mesa Directiva
del Congreso se opuso a que ese vídeo fuera dado a conocer,
pero al final hubo una transacción con la comisión
para que pudiera sacarse algunas partes. Ahora, lo que hay que decir
siempre es que el congreso pone indicios pero no condena, no juzga,
no multa ni mete preso.
¿Entonces
para qué interroga?
Porque su labor
fiscalizadora que, en algunos casos, viene de la obligación
constitucional y en otros porque actúa de manera inmediata.
Por ejemplo en el caso de Mesa Redonda o en el de Flor de la Frontera.
En el primero el informe estuvo listo en quince días y en
el segundo caso estará dentro de una semana.
La investigación
sobre lo ocurrido en Mesa Redonda no está resuelta. Es más,
el tema se convirtió en un problema político contra
el alcalde de la ciudad.
Eso fue después.
En la parte que se refiere al informe nosotros hemos cumplimos con
hacer la primera indagación y pasarla al Ministerio Público.
Las declaraciones del congresista Barba contra el alcalde de Lima
fueron hechas después, cuando ya la comisión había
terminado su trabajo. Ahí hay un pleito que será juzgado
en el poder judicial porque no se encuentra en el congreso.
Pero lamentablemente
es lo único que la gente tiene en la memoria. Las víctimas
y el tema real de la investigación no están en la
prensa, nadie se ocupa ya del asunto.
Porque están
en el Ministerio Público y eso no le corresponde ya al congreso.
¿Están
en el Ministerio Público a partir de la investigación
del Congreso o de las investigaciones del propio Ministerio Público?
No, yo creo
que las dos cosas comenzaron casi en paralelo pero la nuestra avanzó
más rápido. Ahora ya es responsabilidad de las autoridades
del Ministerio Público y judiciales.
El mayor
cuestionamiento tiene que ver con el caso Montesinos y la mafia
que organizó.
Hemos trabajado
porque hemos dado casi 200 leyes mientras fiscalizábamos
a la vez.
Pero la fiscalización
no es necesariamente interferir.
No, de ninguna
manera. Por ejemplo, tenemos los informes ya terminados por las
respectivas comisiones de los casos del radar del aeropuerto, en
el cual hay fundadas sospechas de que hubo irregularidades en el
proceso, de los tractores chinos y de Pucalá. Eso jamás
lo hubiera podido hace el poder judicial en el plazo que lo ha hecho
el congreso. El congreso ha avanzado mucho y es porque estamos haciendo
una esforzada labor y sin parar..
Hace unos
días vimos al comandante general de la FAP salir por la puerta
de atrás del Congreso. Había sido invitado por una
comisión, fue a declarar y prácticamente huyó
empujando a periodistas y hasta se cambió de camisa. Creo
que el congreso debe defender la dignidad del Estado. Un comandante
de nuestras Fuerzas Armadas tiene que tener el coraje de enfrentar
a la prensa. ¿Por qué el congreso permite este tipo
de situaciones?
Cuidado, Cecilia,
piensa también en la autoridad. El congreso tiene una responsabilidad
y a quien debe responder el interpelado es a los congresistas. El
declarante no está obligado a responderle a la periodista
Valenzuela si no quiere, por más simpática que sea,
el declarante puede decir "disculpe si ahora no voy a declarar,
ya respondí ante el congresista ", no es verdad.
Exactamente,
si el declarante dice eso yo saludo al declarante, pero el declarante
huye por atrás, cambiándose de camisa y empujando
a los periodistas, por más simpáticos o antipáticos
que les parezca. Entonces la situación cambia.
Pero a veces
es difícil. A veces cuando la persona dice no voy a declarar
ya tiene seis micros en la nariz, cuatro en a boca y uno en la cabeza.
Entonces ya no lo dejan moverse. Es muy difícil, yo creo
que en el congreso deben respetar el derecho del declarante si no
quiere declarar a la prensa. Pero como las sesiones son públicas,
puede hablar en el momento en que está siendo interrogado.
Cuando el
presidente Alejandro Toledo repliega de alguna forma a los ministros
de Perú Posible usa el argumento de la necesidad de fortalecer
el Congreso. ¿Usted se sintió bien con ese comentario?
¿Lo consideró una crítica contra usted?
Yo pensé
que lo que quería el presidente y el premier era homogenizar
un poco su gabinete, donde parecería que un determinado sector,
que era la gente de su partido tenía alguna divergencia y
a la vez también retornarle al grupo parlamentario el diez
por ciento de su porcentaje de votos porque una cosa que la gente
no sabe es que en la sala de las sesiones los grupos parlamentarios
sólo aportan el setenta por ciento de sus miembros. : unos
están con licencia, otros están trabajando en las
comisiones y otros están de viaje. Entonces nuestro promedio
es treinta o treinta y cinco. Tres es el diez por ciento, que es
muy importante, sobre todo si se trata de parlamentarios preparados
o con experiencia. Pero yo creo que van a volver. Prefiero siempre
que en el gabinete de un gobierno de Perú Posible haya gente
del partido Perú Posible. Creo que así debería
ser.
Cecilia Tait
se fue por esa circunstancia.
Cecilia Tait
tiene algunas diferencias que yo creo que puedan resolverse.
¿Usted
cree que va a regresar?
Quisiera.
¿Ha
hablado con ella sobre el tema?
No, entiendo
que los voceros han hablado con ella porque el grupo parlamentario
es conducido por los voceros, que son elegidos. Esa es una cosa
que muchas personas no conocen. El presidente del Congreso no maneja
ningún grupo parlamentario, al contrario no debe hacerlo.
Los grupos parlamentarios son independientes. El presidente representa
a todo el Congreso y por consiguiente no debe de parcializarse en
el manejo del parlamento para permitir esa concertación.
El regreso
de Luis Solari al parlamento le quita a usted protagonismo.
Solari va a
ser un líder en cualquier sitio, él tiene condiciones
para eso, este o no en el parlamento..
¿Va
a postular Solari a la presidencia del congreso?
La verdad no
lo sé
¿O
usted se va a postular nuevamente?
Me parece que
eso debe verse en junio.
¿Le
gustaría a usted?
Yo creo que
no hay ningún congresista que honestamente se negase a ejercer
un cargo así si se lo pidiera. Pero también creo que
tenemos que ser demócratas como para aceptar si la decisión
es diferente porque hay muchos campo en los cuales uno puede trabajar.
NO es la presidencia del Congreso lo único que existe para
un parlamentario.
Su partido,
doctor Ferrero, está partido.
¿Te parece?
Es la sensación
del público.
Es un proceso
electoral y en uno siempre están divididos por la competencia.
Pero se dan
duro, ¿no? Hasta cocachos.
¡Qué
bonito! Eso es democrático. Para un partido nuevo, imagínese
usted. Se acuerda los congresos de otros partidos, no quiero mencionar
nombres. Había balazos, habían muertos.
El congresista
Andrés Townsend dijo, por ejemplo, hace años, creo
que en 1963, dijo que Acción Popular era un Frente de Independientes.
¿Perú Posible es un partido de qué?
Todo partido
nuevo tiene que amalgamarse. En consecuencia al comienza parecen
muchas individualidades y que quizás le falta todavía
consolidarse, lo cual es verdad, porque fíjese usted fundado
el 94, actúa el 95, baja completamente su perfil de 1996
a 1998 y ese año se reactiva, en la práctica funcionando
tiene cinco años contra sesenta, cincuenta, cuarenta y treinta
de sus competidores, quiere decir que éste partido nuevo,
que comenzó con cinco por ciento en noviembre cuando Alejandro
Toledo me dice que además de ser la cabeza de la lista voy
a ser su candidato a la primera vicepresidencia, en ese momento
teníamos el 5 por ciento y en cuatro meses ocho veces multiplicamos
el ascenso en los votos y competimos en la primera vuelta con Fujimori.
Ese es un crecimiento vertiginoso, es una avalancha.
Usted cree
que las próximas elecciones que son ahora el 9 de febrero
van a lograrse menos candidatos porque inicialmente se dijo que
había muchísimos candidatos, es decir trece militantes
de Perú Posible para la presidencia del partido.
Puede ser, pero
no me parece de vida o muerte. Si hay un candidato unitario esta
bien.
¿Por
quién va a votar usted?
No lo podría
decir y además todo no está todavía definido.
Eso se va a aclarar recién este próximo sábado.
¿Cree
que va a postular el ministro Carlos Bruce?
Es posible.
Es un invitado.
¿Puede postular? ¿O es un miembro... ?
Hay interpretaciones
sobre eso. Me parece que considerando las estadísticas que
acabo de mencionar de cuál ha sido la actividad propia del
partido, Bruce tendría todo el derecho. Pero le corresponderá
al Comité Electoral.
Este asunta
que acaba de ocurrir sobre la adquisición chilena de los
diez aviones F16, el Perú ha reaccionado, los políticos
han reaccionado, los militares han declarado. Usted cree que guarda
proporción realmente la bulla que se está haciendo
alrededor de este tema. ¿Debemos preocuparnos de esa manera?
Yo creo que
sí, porque evidentemente no entendemos para qué se
arma Chile o sea contra quién. Argentina ha termina sus problemas
con ellos, nosotros también, con Bolivia tienen un tratado.
En la lógica
militar la renovación es una cuestión casi normal.
Pero no en momentos
en que justamente todos, por lo menos en palabras, estábamos
declarando que queríamos reducir los gastos militares y en
ese preciso momento trae sus avioncitos y malogra todo el proceso.
Pero este
es un proceso interno chileno que comienza en 1995. Los chilenos
tienen un presupuesto que proviene del impuesto al cobre y que permanentemente
les permite la investigación y adquisición de armamentos.
Bueno, esa es
una buena disculpa pero en el año 95 tampoco no podía
asegurarse que el proceso de búsqueda de homologación
o de reducción de armamentos pudiera variar con el tiempo.
Pero además hay una conducta de los Estados Unidos que no
está siendo analizada-
El tema no
es sólo quién compra sino quién vende.
Claro, Estados
Unidos dice "vamos todos por la paz" "somos hermanos",
"la integración". Y le vende a uno, prácticamente
esta diciendo "I love Chile".
Bueno a nosotros
no nos vendería, porque nuestro armamento es de origen soviético.
Bueno pero tiene
una preferencia clara y además demuestra que en el sistema
capitalista norteamericano la influencia del productor es muy grande
sobre su gobierno. Entonces los productores de armamentos le dicen
al gobierno americano "o me dejas pasar esta venta que a mí
me da plata" o yo voto a los obreros que trabajan para mí,
etc. Etc. Y eso está representado en la presión que
se ejerce también en el ámbito parlamentario. De tal
manera que este es un bussiness de los Estados Unidos y puede significar
también para ellos decir ponemos una punta de lanza acá,
mañana le vendemos a otro y a otro, etc.
¿Y
el congreso se va a pronunciar?
Pudiera ser
que haya alguna moción en el congreso, pero un pronunciamiento
nuestro en realidad debe ser en el ámbito diplomático
como país.
¿El
Perú va a tener un pronunciamiento entonces?
Yo creo que
por los canales correspondientes el Perú hará saber
si este tipo de actitudes perturba la relación entre nosotros,
dificulta la homogeneidad de nuestras políticas comerciales
y de integración y a la larga habrá que analizar los
acontecimientos con más cuidado en nuestras relaciones con
Chile.
¿Esta
usted de acuerdo en reconsiderar la visita de Alejandro Toledo a
Chile?
Es una decisión
que para tomarla yo no tengo todos los elementos que Toledo debe
tener porque los aviones es un tema y Toledo tiene otras cosas en
la mesa.
Sería
lamentable que no hiciéramos esa visita. ¿O usted
no lo cree?
No, no lo sé porque también pudiera ser conveniente
que si las otras cosas que están en el tablero junto con
el tema de los aviones lo justifican se haga una expresión
lo suficientemente clara de que si queremos realmente nosotros usar
nuestros recursos en función de los grandes intereses nacionales,
gastar en armamento por un país vecino coloca en una situación
incómoda. Quisiéramos hacer escuelas y no tanques,
quisiéramos tener hospitales y no aviones, quisiéramos
alimentar a nuestros niños y no comprar submarinos. Si otros
países lo quieren hacer, eso no debe obligarnos a nosotros
a loquearnos y a empezar desesperadamente a cerrar los hospitales,
cancelar las escuelas, quitarles el pan a los niños.
Pero tampoco
volvernos paranoicos, no es cierto.
¿En qué
sentido?
En el sentido
en que empecemos a romper estas relaciones que estaban avanzando
de una manera tan grata para los pueblos en el caso de Chile y en
el caso de Ecuador, por ejemplo. Una de las posiciones más
aguerridas del Frente Patriótico de Loreto en este momento
es plantear la revisión del Tratado de Itamarati.
Pero eso es
imposible. El tratado pone fin a un litigio colocando la frontera
entre Perú y Ecuador donde siempre debió estar y donde
nosotros reclamábamos que debía estar. Y para lograr
eso el Perú cede el principio de la libre navegación
para que a través de los ríos ecuatorianos que llegan
al Amazonas ellos puedan cruzar el territorio peruano.
¿Por
qué no hemos logrado convencer a nuestros hermanos loretanos?
En primer lugar
porque nos hemos equivocado de camino desde el comienzo. Acuérdese
que Fujimori pidió un cheque en blanco, cuando el cheque
vino con el número decía Tiwinza. Ya ahí era
un problema, pero a pesar de eso firmado el tratado hemos preferido
tragarnos lo de Tiwinza porque eso comparativamente es menor a la
ventaja que significa una frontera que es la de siempre, por lo
demás la libre navegación entre los ríos de
la cuenca amazónica no sólo la tiene el Pacto Amazónico
sino además lo tienen los principios generales que se aplican
a esa materia. Yo espero que con el tiempo se pueda entender. En
todo caso el Perú ha puesto su firma como Estado no como
gobierno y eso no se cambia ni una coma.
Pero en Loreto
la gente no lo entiende así. La gente discrepa y está
enardecida y ese es un problema que tampoco se puede desentender.
Pero ellos piden,
por ejemplo, una región super autónoma. Nosotros vamos
a tener, conforma la nueva constitución regiones. Pero no
puede Loreto decir que quiere ser más autónomo que
Arequipa o que Trujillo. No lo podemos aceptar. Tiene que ser una
autonomía igual en todas las regiones del Perú frente
al gobierno central.
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