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"Encontramos
cables que no tenían explicación y con destino desconocido"
José
Ramón Vela, director gerente de Telefónica del Perú,
fue acusado por Vladimiro Montesinos de colaborar con el Fujimorato
en las interceptaciones telefónicas. El ingeniero Vela conversó
con Cecilia Valenzuela en el programa Entre Líneas,
de Canal N, negó estas acusaciones y contó detalles
hasta ahora no revelados de la relación entre Telefónica
y el gobierno de Fujimori. Además, la situación de
Canal N y el retiro de Locomotion.
Entrevista Cecilia
Valenzuela / agenciaperu.com
Usted ya
declaró cuál fue su relación con Vladimiro
Montesinos. ¿Por qué cree que Montesinos ahora lo
acusa de haber sido el cómplice en la empresa de telefonía?
He dado muchas
vueltas al asunto para intentar explicar el por qué. Tengo
varias teorías, pero la que me parece más sólida
y me tiene más convencido últimamente es el de la
venganza.
¿Por
qué razón una venganza?
Simplemente
porque no colaboramos con ellos. De todas las teorías que
hay, de distintos calados y longitudes en el tiempo, con la que
me estoy quedando últimamente es la de la venganza. Probablemente
les interese para las condenas que les pudiera corresponder en los
juicios, pues no será lo mismo si Telefónica colaboró
o no.
¿Por
qué a su persona ingeniero Vela? ¿Por qué no
a otro funcionario?
Supongo que
porque soy el máximo responsable ejecutivo de Telefónica.
Esta última
semana Montesinos, según el congresista Luis Iberico, volvió
a ratificar ante la subcomisión que Telefónica del
Perú estaba de acuerdo con la interceptación del espionaje.
Sí, pero
yo también me ratificaré si es que me lo piden. Es
imposible que las declaraciones de Montesinos sean verdad porque
él dice que cuando Antonio Paúcar -ex presidente de
la Compañía Peruana de Teléfonos (CPT)- dejó
Telefónica, yo me hice cargo de la coordinación de
la interceptación telefónica. Debo aclarar que el
señor Paúcar dejó Telefónica en enero
de 1998 y ese año yo estaba en Argentina, a donde había
sido trasladado hacía tres meses y no volví al Perú,
sino nueve meses después. Era imposible que ocurrieran los
hechos que relata Montesinos, porque yo estaba trabajando en otro
país y en otra actividad. Por lo menos esa parte de la historia
es mentira. Así hay otras muchas. Telefónica tiene
un código de ética que define claramente su accionar
y no participa jamás en interceptaciones telefónicas
porque lo prohíben las leyes. Las transnacionales tienen
unos códigos de ética muy estrictos y para nosotros
está claro que la empresa no va a auspiciar ni subvencionar
a ninguna campaña política ni a tomar partido político
por nadie. Es simple lógica, porque si tenemos una vocación
de permanencia a largo plazo en los países donde operamos,
sería estúpido dedicarse a subvencionar o a dar fondos
para una campaña política. No lo hacemos y no lo haremos.
Sin embargo,
se sabe que la interceptación se realizaba a políticos
tanto de la oposición como del gobierno; a personalidades,
a periodistas y a todas las personas que estaban vinculadas de alguna
que otra forma a la cúpula de la mafia fujimontesinistas,
es decir a esposas, hijos, amantes, socios, amigos, colaboradores,
etc. Si el carácter de la interceptación fue masivo,
¿cómo podemos, realmente creer que la empresa no tenía
conocimiento?
Esa es una de
las grandes dudas y una de las preguntas que me hacen con mayor
frecuencia. La mayoría de la gente, entre las que me incluyo,
conoce poco de interceptación telefónica. Nosotros
somos especialistas en telefonía clara y legal, esto es en
dar servicio y no en la parte oscura, del espionaje y esas cosas.
Interceptar no es unir dos hilitos, ahora hay infinidad de tecnologías
supermodernas y militares que desconocemos y que más parecen
de la Guerra de las Galaxias. El propio Vladimiro Montesinos habla
de un equipo que compró y que, decía, le permitía
escuchar los teléfonos celulares apagados. No sé si
será verdad, a mí me resulta difícil de creer,
pero supongo que debe haber algún equipo en el mercado que
pueda hacer este tipo de interceptaciones. Lo cierto es que hace
muchos años que no se necesitan operadoras de telecomunicaciones,
pero también es cierto que, según las investigaciones,
habría algún trabajador involucrado. Telefónica
tiene, directamente en planilla, diez mil trabajadores; a ellos
hay que agregar el personal de las empresas que contratamos, con
lo cual superamos las 32 mil personas. Entonces, Montesinos que
ha corrompido y ha comprado tantas conciencias pudo encontrar, me
imagino, fácilmente algunas personas que hubieran colaborado.
Pero lo que sí aseguro es que Telefónica, como empresa,
jamás ha participado en ese tipo de prácticas, ni
participará.
Usted ha
realizado investigaciones internas durante los años en los
que había denuncias periodísticas de interceptación.
Una de las cosas que el congresista Iberico ha dicho es que Montesinos
ha confirmado como ciertas las publicaciones y los reportajes periodísticos
que denunciaban las interceptaciones desde el año 1997. También
dijo que los periodistas acertamos cuando denunciamos, no sólo
la interceptación, sino también los lugares donde
éstos se realizaban en secreto. ¿Ustedes no tomaban
en cuenta estas denuncias y estas publicaciones?
Nuestra función
llega hasta un punto determinado y es la denuncia. La información
que los periodistas tienen la ponen en conocimiento de la opinión
pública y, supongo, de las autoridades. Nosotros hacemos
lo mismo. Cuando detectamos algo lo ponemos en conocimiento de las
autoridades, que es la que tiene que investigar. Hemos puesto más
de 900 denuncias sobre actuaciones extrañas en la red, que
pasan por robo de cable y de línea y supongo que también
habrá algo sobre interceptación. Lo que ocurre es
que no seguimos investigando porque esa misión le corresponde
a la policía. Los que sí hacemos y periódicamente
son auditorias, tenemos un equipo que va por sorpresa revisando
cosas de la empresa. Entre las cosas que, lógicamente, se
han estado revisando todos estos años son los repartidores
en las zonas más sensibles de la red, donde pudieran estar
ocurriendo no solamente interceptación telefónica,
fraude, robo de línea y una serie de cosas que afectan a
los clientes.
¿Cuándo
comenzaron estas auditorias?
Desde el principio;
desde 1994, cuando compramos CPT. Y de hecho se han detectado muchas
irregularidades, se ha sacado personal y se han hecho denuncias
ante la policía.
¿Estas
denuncias son también desde 1995?
Sí. Ahora
no hay que olvidar que Telefónica no posee aparatos para
interceptar telefónicamente porque no grabamos las conversaciones,
simplemente pasan por nuestras redes. Sin embargo mucha gente, incluso
algunas autoridades, piensa que las conversaciones quedan grabadas.
Nosotros jamás grabamos las conversaciones telefónicas
y no tenemos equipamiento para ello. Nuestra red no está
preparada para ello. El que quiera grabar una conversación
tiene que utilizar elementos ajenos a Telefónica. Como decía,
hemos hecho auditorias de todos los distintos elementos que pertenecen
a la red y que pudieran ser sensibles no sólo para la interceptación
telefónica sino para el robo de línea, que también
estuvo muy de moda largo tiempo. Se detectaron mafias internas que
ya salieron pero sabemos al servicio de quién o de quiénes
estaban. A lo mejor simplemente eran fraudes o además de
fraudes hacían otras cosas. Nosotros hemos hecho una labor
de limpieza importante.
Usted ha
declarado que tiene pruebas para desmentir la acusación de
Montesinos. ¿Tiene documentos, grabaciones o algún
elemento gráfico?
Pruebas hay
directas e indirectas. Como prueba directa ya expliqué que
no era ni es posible que nosotros colaboráramos. Se habla,
por ejemplo, de que han descubierto 19 ó 20 pisos en Lima
y en provincias destinados a la interceptación. Si Telefónica
hubiera colaborado no hubiera necesitado tantos pisos para hacerlo.
Hay muchas otras pruebas que se pueden argumentar como por ejemplo
las instrucciones que se daban dentro de la empresa. Por ejemplo,
yo me reúno cada tres meses con los aproximadamente mil mandos
y directivos que tiene Telefónica y comentamos los resultados
trimestrales y se les informa de determinadas directrices. Cuatro
de estas reuniones están grabadas porque se transmitieron
por videoconferencia a provincias. En ellas claramente he tocado
el tema de la interceptación telefónica y dimos directrices
clarísimas para, en caso de detectar alguna, denunciar inmediatamente
el hecho y ponerlo en conocimiento de la organización y de
su jefe.
Frente a
la denuncia que hizo el congresista Javier Diez Canseco sobre la
computadora que está conectada a las oficinas de Telefónica
desde la ONPE a través de la fibra óptica, ustedes
han dicho que forma parte de la conexión entre ambas instituciones.
Pero un informe que apareció recientemente en la prensa,
firmado por el especialista Farik Matuk, dice que estos equipos
de cómputo, vinculados con la preparación del padrón
electoral, tienen una capacidad instalada ociosa de alrededor de
un 90 por ciento y que al tener conexión con la telefonía
data permiten un reconocimiento para un total de cinco mil registros
de voz en tiempo real, es decir, a la vez.
Lo que dice
ese informe es que se podría haber utilizado superordenadores
con esa capacidad para grabar conversaciones telefónicas.
Supongo que también podría haber dicho que se podría
haber utilizado este gran computador para otros cincuenta mil tipos
de aplicaciones. Lo importante es que tenía una conexión
con Telefónica, que la ONPE contrata y que es un servicio
que la empresa brinda públicamente y que está regulado
como tantos otros que tenemos. Yo no digo que se haya o no utilizado
ese ordenador para hacer interceptación telefónica.
Lo que sí le aseguro es que Telefónica, en el otro
extremo de ese circuito, tendría que haber puesto algo, cosa
que no ha hecho. Pero además esas conexiones son necesarias
para los procesos típicos de la ONPE. En el último
proceso electoral, transparente fuera de toda duda, se instaló
una capacidad doce veces mayor a la usual.
Cuando compran
CPT en el año 1994, ustedes ordenaron una auditoria inmediata
y enviaron a sus técnicos a revisar las instalaciones. Pero
acá en el Perú se interceptan las comunicaciones y
los teléfonos desde la época del gobierno de Alan
García. ¿Cuando ustedes asumieron el cargo, encontraron
este problema?
Nosotros habíamos
hecho unos trabajos de diseño de la red y sabíamos
qué red queríamos y cuál teníamos. Sabíamos
que teníamos que sustituir toda la planta externa, y no tanto
porque hubiéramos investigado y supiéramos que se
estaba haciendo interceptación telefónica, sino porque
técnicamente esa red estaba absolutamente obsoleta. Por ejemplo,
los cables que existían en la red peruana eran muy antiguos,
con cubierta de papel y muy sensibles a la humedad. Todo eso daba
mala calidad. Sabíamos que teníamos que cambiar todos
los cables y botarlos a la basura y esto es lo que se hizo. En el
proceso de sustitución de los cables se encontró algunos
que no tenían explicación y con destinos desconocidos.
Todo se sustituyó con cables nuevos y tecnologías
mucho más modernas y de mayor calidad. Ahí terminó
todo. No nos dedicamos a investigar para qué estaban esos
cables, quién los instaló ni quién los compró
porque nuestra primera obligación era poner operativa a la
compañía lo más rápido posible y con
un servicio de mejor calidad.
Usted ha
dicho que visitó el Servicio de Inteligencia en tres oportunidades,
que habló con Montesinos sobre tres temas distintos. Pero
¿sólo habló sobre esos tres temas o hubo también
otros temas?
Yo visité
el SIN en tres ocasiones. La primera de ellas yo no sabía
que iba porque había quedado para almorzar con José
Francisco Crousillat y recién cuando subí al carro
me dijo a dónde íbamos a ir. En alguna ocasión
él ya me había manifestado que tenía que conocer
a Vladimiro Montesinos. Cuando llegamos me encontré con los
entonces ministros Víctor Joy Way y Alberto Pandolfi, éste
último a cargo de la cartera de Transportes y Comunicaciones,
y con Vladimiro Montesinos. Lo primero que me sorprendió
fue encontrar gente tan relevante del gobierno sin haber sido una
invitación preparada.
¿Pero
usted sabía lo que era el SIN? ¿Se asustó?
¿Se sintió incómodo?
Sí, claro
sí sabía lo que era y no me asusté. Pero sí
no me sentía a gusto porque uno no está en su ambiente
ni está en su entorno, pero sí que tenía claro
qué era lo que tenía que hacer.
¿Se
sintió como un rehén?
No, lo que yo
sentí era que tenía que hacer una gran faena y lidiar
con un toro complicado que tenía en la mesa. No sabía
para qué me querían y de hecho algunos de los temas
que se tocaron en la conversación eran verdaderamente intrascendentes.
Pero sí hubo algunos otros muy importantes.
¿Ahí
fue cuando le pidió que retirara usted la señal de
Canal N?
Sí, al
concluir mi conclusión fue que el objetivo de esa reunión
era que querían sacar del aire a Canal N.
¿Dejo
traslucir Montesinos qué era lo que era lo que más
le molestaba de Canal N?
En la conversación
se habla de El Comercio, de su personal y de que no están
dando informaciones coherentes del gobierno, no estaban colaborando.
Había un desagrado general con la familia propietaria.
Esa versión,
que usted ha hecho pública en estos días, ha sido
ratificada por el presidente del directorio de Canal N, Bernardo
Roca Rey, quien nos hizo saber que usted se lo comunicó en
su momento. Nicolás Lúcar ha dicho que es mentir que
le hayan pedido que intervenga para que Canal N contrate a ese periodista.
Es justo lo
contrario. En ese momento, recuerdo, Nicolás Lúcar
había salido de América Televisión y se hablaba
de una discusión entre él y los Crousillat. Ellos
probablemente tuvieron miedo era que Canal N fichara a Nicolás
Lúcar y por lo tanto que éste se dedicara a hacerle
la guerra.
¿En
algún otro país donde Telefónica tiene inversiones
han tenido que soportar este tipo de presiones? ¿Han tenido
que ir sus funcionarios a ver al jefe del Servicio de Inteligencia?
La verdad es
que desconozco. Lo que sí es verdad es que nos hemos reunido
con alto mandos militares porque la relación entre las empresas
operadoras y los organismos militares es muy importante, porque
ambas redes se necesitan.
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CANAL
N : MAYOR RATING EN SEÑAL DE CABLE
Telefónica
ha tenido una evolución importante en nuestro país,
incluyendo a sus empresas colaterales como la que provee de
cable. Una encuesta última de CPI señala que
Canal N es la señal de mayor audiencia en el cable.
La misma encuesta también señala que desde 1999,
año de la aparición de Canal N, se ha triplicado
la publicidad en cable.
Consultado
respecto a si su decisión de mantener Canal N fuera
de las presiones de Montesinos se debió a lo rentable
que estas cifras resultaban para Telefónica, el ingeniero
Vela dijo que para era cierto que el cable en el país
ha tenido un desarrollo importante, no sólo a nivel
de noticias sino también en las otras áreas
como deportes. Pero él, en particular, dijo sentir
un orgullo especial por haber participado, de alguna manera,
en el proyecto de Canal N desde que se iniciaron las conversaciones
hasta que se cristalizó en un canal de noticias.
LOCOMOTION
Respecto
al retiro de Locomotion de la programación de Cable
Mágico, el máximo representante de Telefónica
dijo que éste forma parte de un paquete de señales
dentro de los cuales hay varios que no tienen mucho rating.
Precisó que éstos se están renovando
con ofertas nuevas pero que a la vez están intentando,
intensamente, llegar a un acuerdo para la reposición
del popular canal de animación.
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