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"¡Ojalá
pudiera decirte lo que pienso sobre la situación del señor Bedoya!"
Luego del
revuelo que se formó en torno al fallo del Tribunal Constitucional
que permitió la excarcelación de Luis Bedoya de Vivanco,
el presidente de la Corte Superior de Lima, Sergio Salas Villalobos
afirmó que los jueces son los únicos envestidos para
determinar la condición jurídica de un procesado.
Sobre este comentario y las razones del Tribunal para emitir la
controvertida sentencia, conversó Cecilia Valenzuela con
la doctora Delia Revoredo.
Entrevista Cecilia
Valenzuela / agenciaperu.com
¿Qué
le parecen los comentarios del doctor Sergio Salas Villalobos?
Creo que el
doctor Sergio Salas Villalobos incurre en algunos errores. Los jueces
no son lo únicos que pueden aplicar la constitución,
también lo hacen los magistrados del Tribunal Constitucional,
que además velan porque se aplique la norma, inclusive por
los propios jueces. Así lo dice la Constitución en
su artículo 139, la que a la letra dice que "los jueces
deben motivar, fundamentar y explicar las razones cuando detienen
y ponen en la cárcel a una persona". Esta es una obligación
de los jueces y es un derecho constitucional de todas las personas.
Nadie puede ir a cárcel sin saber por qué, sin una
explicación de por qué es detenido antes de que exista
una condena en contra suya. En el caso del expediente del doctor
Luis Bedoya de Vivanco, el fiscal que vio el caso valorizó
las pruebas y dijo que no había peligro de una fuga.
Eso
lo hemos visto y ha sido motivo de mucha discusión a lo largo
de esta semana.
El proceso se
convirtió en irregular cuando se decretó la orden
de detención del inculpado Luis Bedoya de Vivanco sin analizar
ni atender el dictamen del fiscal, que representa a la sociedad,
en el que se especifica que no hay peligro de fuga. El Tribunal
Constitucional intervino en el procedimiento, es decir, en chequear
si la detención del señor Bedoya de Vivanco ha cumplido
o no con los requisitos del artículo 135 que dice que "hay
suficientes elementos probatorios para el delito de peculado, que
es un delito con más de cuatro años de pena privativa
de libertad y, sobre todo, si hay o no peligro de fuga. No es que
el Tribunal haya valorizado esas pruebas. Lo que ha hecho es recoger
la valorización que está en el expediente, hecha por
el fiscal y no fue desvirtuada por la Sala. Entonces el proceso
es indebido por la incongruencia entre la fundamentación
a favor de la excarcelación que hace el fiscal y la orden
de detención de la sala.
Pero la gente
tiene otra percepción. ¿Usted es amiga personal del
doctor Luis Bedoya Reyes, lo conoce personalmente, por ejemplo?
No, una vez
conversé con él, pero no soy amiga del él ni
de la familia Bedoya.
El doctor
Manuel Aguirre Roca ha declarado que Bedoya de Vivanco es un hombre
blanco con un lunar. Me imagino que ese lunar se refiere al dinero
de Montesinos. Pero eso significa un juicio de valor. ¿Un
magistrado del Tribunal Constitucional puede emitir un juicio de
valor?
No. Cuando yo
me refiero a que el Tribunal no ha valorizado las pruebas me refiero
a las que están en el expediente.
Yo me estoy
refiriendo al juicio de valor emitido por el doctor Aguirre Roca.
No lo he escuchado
y no sé en qué contexto lo ha dicho.
El tema aquí
es que el juez no valoriza el argumento del fiscal. Pero ustedes
también han dicho que no está probado si el dinero
era sucio o no lo era, si era del Estado o era del propio Montesinos.
Eso es relleno, dicen. Entonces nuestras ideas empiezan a complicarse.
Repito, nosotros
no hemos valorizado las pruebas. Lo que el juez dice, textualmente,
es que si bien los testigos aludidos por la defensa han referido
que Vladimiro Montesinos también recibía dinero proveniente
de terceras personas, sin embargo, estas circunstancias denotan
aparentemente una fuente pública. Y el fiscal agrega "más
aún cuando se puede decir, que de las diligencias actuadas
resulta que el tema por probarse en cuanto al recurrente, sólo
comprendería la determinación del origen público
de los fondos recibidos". Estos argumentos no los da el Tribunal,
sino que los recoge del expediente y analiza si la orden de detención
es congruente o no.
Los
argumentos del Tribunal Constitucional tienen asidero razonable
y seguramente legal. Pero a la opinión pública no
le suena justo que un Tribunal, que además ha sido un testigo
excepcional de la dictadura, y una víctima, además,
libere a un político que estuvo relacionado a Montesinos.
¿Cuál es la diferencia entre lo justo y lo legal?
Es que la gran
mayoría de ese 68% de la ciudadanía que piensa que
el Tribunal hizo mal, cree que nosotros nos pronunciamos por la
inocencia del señor Bedoya y no es así. El Tribunal
no se está pronunciando sobre la inocencia o culpabilidad
del ex alcalde de Miraflores. Yo no te puedo decir lo que pienso
sobre la situación del señor Bedoya de Vivanco. ¡Ojalá
pudiera! Pero no puedo por ser magistrado del máximo órgano
de control constitucional. El Tribunal se ha pronunciado sólo
sobre la actuación de los jueces y de los fiscales en base
al expediente, nada más.
¿Hasta
dónde llega la responsabilidad del Tribunal? Porque al pronunciarse,
de manera formal, recogiendo lo actuado...
Y la irregularidad
del expediente...
...ustedes
están abriendo las puertas a estos abogados de estos mafiosos
para que denuncien a los jueces.
No, pónlo
de otra manera.
Es que lo
primero que ha pasado ha sido eso. Usted sabe que Panamericana Televisión
y América Televisión siguen en manos de los socios
de Montesinos. Y las primeras noticias que han pasado esos canales
ha sido que "el abogado de Bedoya va a recusar y a denunciar
a estos magistrados". Por eso la opinión pública
no sabe qué creer ni qué entender.
Aclaremos primero
que el Tribunal no se pronunció en absoluto sobre la inocencia
o la culpabilidad de Luis Bedoya de Vivanco, solo si el expediente
estuvo bien llevado o no. Y el Tribunal considera que el expediente
no estuvo bien llevado, que fue un proceso irregular y que los jueces
y los fiscales son lo que actuaron mal. Nada más. Repito,
hemos recogido la valorización que han hecho los jueces y
los fiscales. Eso no quiere decir que el Tribunal considere inocente
al señor Bedoya. En cuanto a los jueces anticorrupción,
cada expediente es único. Yo creo que nuestra sentencia sobre
el señor Bedoya va a evitar que en el futuro los jueces omitan
fundamentar sus sentencias sin decir por que detienen a las personas.
¿Qué quiere el doctor Salas Villalobos? ¿Que
cuando detengan arbitrariamente a una personas los magistrados del
tribunal constitucional tengan miedo de defenderlo? No. Para eso
estamos aquí, para defender a las personas.
Bueno, tampoco
queremos que los jueces anticorrupción tengan miedo de procesar
a los corruptos.
Pero nosotros
sí queremos que los magistrados anticorrupción fundamenten
su sentencia. Estoy segura que a partir de ahora lo van a hacer.
¿Qué
pasaría con el sistema anticorrupción si es que el
Tribunal Constitucional declara que el proceso contra Vladimiro
Montesinos es irregular?
Al Tribunal
Constitucional no le ha llegado hasta el momento el expediente o
el hábeas corpus de Vladimiro Montesinos. Pero si el proceso
fuera irregular, el Tribunal corrige la irregularidad. Hay mil y
tantas irregularidades en la que puedan incurrir los jueces. La
ventaja del expediente de Bedoya es que fue una falla específica:
no se fundamentó la razón por la que se le detuvo.
Mañana lo pueden detener de nuevo si justifican las razones
por las cuales lo detienen. A ninguno de nosotros ningún
juez nos puede detener sin dar una razón. Ese es un derecho
constitucional que tenemos y nosotros, los jueces del Tribunal estamos
para eso, para defender a todos a las arbitrariedades del Poder
Ejecutivo, de los congresistas y también de los jueces.
Pero ninguno
de nosotros, ni los miembros del Tribunal aparece en un vladivideo
recibiendo 25 mil dólares de Vladimiro Montesinos.
Eso no quita
que algún juez o autoridad pueda extralimitarse en sus funciones
y, arbitrariamente, proceder a una detención. Tu argumento,
Cecilia, apunta a la culpabilidad de Bedoya. Otra vez estamos cayendo
en el mismo error. Nosotros no hemos valorizado el vídeo
ni la culpabilidad de Bedoya.
Mi argumento
se basa en la necesidad de que nos expliquen a los ciudadanos cuál
es la diferencia entre lo que es justo y lo que legal, porque de
pronto la ley no aplica justicia o las formas y los métodos
en el Perú no corresponden a la realidad de lo que ha ocurrido.
Ustedes han dicho, por ejemplo, que no había posibilidad
de que Bedoya se fugue.
Nosotros no
lo hemos dicho. Está en el expediente. El fiscal lo ha visto
y la sala no lo ha desvirtuado. El fiscal dice, textualmente, de
seis argumentos "por lo tanto no hay posibilidades de que Bedoya
se fugue".
Puede que no haya una fuga real pero hay una fuga moral. El señor
salió y dijo que no ha cometido ningún delito y que
está considerando regresar a la municipalidad de Miraflores.
Por favor, pregúntale
entonces al fiscal que valorizó la conducta de Bedoya y que
explique por qué se pronunció para que fuera excarcelado.
No el Tribunal.
El tema del
dinero, que ustedes recogieron según el magistrado Aguirre
Roca también como relleno, es parte de los actuados judiciales
que heredaron.
El leído
que el tema por probarse es el origen del dinero.
Montesinos
le dio un dinero, y todos los vimos, al señor Bedoya. Los
jueces no tienen también la facultad de usar la razón
y la lógica para contextualizar un delito político.
Sí, y
esas pruebas inciden en el ánimo y en el criterio del juez
cuando el delito es casi flagrante, porque lo estas viendo en un
vídeo. Pero nuestras leyes procesales dicen que, además
del delito y de la comprobación de su ejecución, debe
existir, copulativamente, peligro de fuga para que se proceda a
encarcelar al inculpado antes de que el Poder Judicial dicte sentencia.
Es decir mientras los jueces averiguan si uno es culpable o no,
la Constitución presume que es inocente y que no debe estar
encarcelado, salvo que haya peligro de fuga. Eso dice la Constitución
y el Tribunal tiene que hacerlo valer.
¿Existe
la posibilidad de razonar en términos de coyuntura, de contexto?
Por ejemplo a Bedoya lo acusan de peculado, pero además participa
en un fraude electoral. Esto ocurrió en 1998, cuando se anularon
las elecciones en el distrito de Miraflores porque el SIN había
regado por las calles de ese distrito actas electorales, razón
por la cual los otros candidatos impugnaron las elecciones. En ese
momento el Jurado Nacional Especial, que era presidida por Salas
Villalobos, dice no hay razón para la impugnación,
que todo es demasiado extraño y que contexto muy cargado.
Sin embargo, quien sí cree que hay razón para una
impugnación, y así lo hace, es Luis Serpa Segura,
el magistrado presidente del Jurado Nacional en ese momento y amanuense
de Vladimiro Montesinos. Y gana Bedoya, el candidato de Montesinos.
Uno se pregunta por qué Montesinos le tendría que
dar dinero, un aporte a su candidatura, como dice Bedoya, cuando
el ex asesor era vecino de San Isidro o quizá de Chorrillos
o, por último, de Lurín donde queda la playa Arica.
¿Por qué tendría que haberle dado el dinero
al postulante a la alcaldía de Miraflores? Todos esos argumentos
no tienen valor.
Por supuesto
que sí. No hay que olvidar que nadie ha sufrido más
que yo el fujimorismo. Pero entiendan no me debo pronunciar sobre
la culpabilidad o inocencia del señor Bedoya. Estamos hablando
de cosas distintas y yo tengo que guardar silencio.
Una
conclusión, actualmente las leyes no se adecuan a la realidad
que vivimos, dejan demasiados vacíos y los obligan a ustedes,
que son magistrados decentes, probos, que tienen todo nuestro respeto
y nuestro cariño a tomar esas decisiones.
Nos vemos obligados
a sentenciar de esa manera porque la Constitución nos dice
que se presume inocente mientras el poder judicial no sentencie
y al inocente sólo se le encarcela cuando hay peligro de
fuga.
Así
de sencillo. Los que hicieron la Constitución nunca imaginaron
que la mafia no sería sólo Los Injertos, sino que
iba a estar enquistada en el gobierno, iba a ocupar alcaldías,
ministerios y hasta la presidencia de la República.
Déjeme
decir algo. Esta actuación del congresista Daniel Estrada
me ha hecho acordar mucho a la de Enrique Chirinos Soto y no creo
que sea muy saludable para la ciudadanía, ni para su órgano
protector, que es el Tribunal Constitucional, que sus magistrados
se vean amenazados por un congresistas con una acusación
constitucional, con la destitución o con años de prisión,
así, precipitadamente antes de, por ejemplo, haber leído
nuestra aclaración de la sentencia. Nosotros tenemos nuestras
simpatías, tenemos nuestra opinión. Yo la tengo formadísima,
no la puedo decir porque soy magistrado del Tribunal Constitucional
y no puedo adelantar opinión sobre estos casos. Pero la tengo
y es más fuerte que la tuya, te lo aseguro.
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