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"El
APRA constantemente está promoviendo acciones violentas"
A propósito
de los informes que señalan a Patria Roja como responsable
de la violencia urbana y de los alarmantes reportes periodísticos
del ingreso de las FARC al Perú, Entre Líneas entrevistó
al ministro Fernando Rospigliosi quien, entre otras sorpresas, afirmó
encontrarse ahora más cercano al liberalismo.
Entrevista Cecilia
Valenzuela / agenciaperu.com
Acabamos
de ver un reportaje que muestra con la reunificación de Patria
Roja y el PC-Unidad. Además, existe la sospecha policial
de que algún sector de Patria Roja estaría detrás
de la violencia urbana. ¿Está usted en condiciones
de confirmar esa hipótesis policial?
Respecto a lo
primero, sobre la unión de Patria Roja y el Partido Comunista
hay que aclarar que sólo es un intento de alianza electoral
con miras a las elecciones municipales. Como ambos grupos están
muy débiles, tratan de revivir lo que fue en parte la Izquierda
Unida de los años 80, pero todavía varios grupos están
midiendo sus fuerzas porque muchos no tienen ni siquiera la inscripción.
Así es que yo creo que no se puede hablar de unión
de estos dos grupos.
Pero ha habido
una conferencia de prensa.
Por eso digo
que es un intento. He leído el comunicado que sacaron y ni
siquiera han llegado a una alianza electoral, porque están
viendo con quién se unen esta vez. Conozco de estas cosas
y siempre se juntan para ver qué pasa con los otros y viceversa.
Usted conoce
este juego porque usted ha militado en Vanguardia Revolucionaria.
Sí, entre
el 68 y el 80 y sé cómo funciona. Después he
seguido, ya como analista político, cómo seguía
funcionando la izquierda. Por eso digo que eso no significa la unión
de estos dos grupos.
Respecto a lo segundo, sobre la violencia, puedo decir que hay varios
grupos que están practicándola. Específicamente
el grupo que realizó estos actos contra el Ministerio de
Transportes no es de Patria Roja, sino gente que tuvo vinculación
con Sendero. No sé hasta qué punto mantendrá
o no esa vinculación, pero varios estuvieron procesados por
terrorismo en los años 80 y 90.
Se refiere
usted a Peña Noblecilla.
A Peña
Noblecilla, a Nina, a Calderón, hay varios que tienen vinculación
con Sendero y ese antiguo sindicato -porque ya no existe-, del Ministerio
de Transportes es uno en el cual Sendero tenía influencias.
Eso era historia conocida desde fines de los años 80. Esta
gente está tratando de volver a usar la violencia, a realizar
acciones comando y otros hechos realmente brutales, como el ataque
a una dependencia del Ministerio de Transportes, el incendio de
dos carros, el secuestro de un policía, al que además
torturaron y despojaron de su arma, etc.
Usted ha
utilizado un término estrictamente político: guerrilla
urbana.
Dije que era
una suerte de guerrilla urbana. Es decir, gente que claramente se
está entrenando para acciones cada vez más violentas.
¿Así
actuó Sendero en 1980? ¿Con acciones similares?
Sendero empezó
en los 70 realizando acciones violentas en Huanta, Ayacucho y de
esa manera fue entrenando a la gente, que no empieza disparando
un fusil. Las personas comienzan con estos entrenamientos y algunos
terminan en una guerrilla. Nosotros estamos viendo claramente esto.
Ya tenemos experiencia y no nos van a contar el cuento de que esto
es sindicalismo y no una acción violenta.
Hablando
exactamente de experiencia, la democracia fue débil entre
1980 y 1990.
Fue débil,
claro.
Tremendamente
débil.
Y aún
hay algunas personas que quieren que se mantenga débil.
Y los subversivos
que eran apresados eran liberados muy rápidamente. Hace unas
horas, o hace un par de días, el señor Peña
Noblecilla fue liberado. ¿Quién lo ha liberado?
Un fiscal. Bueno,
lo liberó el juez, pero el fiscal hizo una mala acusación.
Los delitos que ha cometido Peña tienen pena de cárcel.
Secuestrar a un policía, amenazarlo de muerte y torturarlo
tiene pena de cárcel. También los que cometieron delito
al incendiar los vehículos en una acción comando y,
sin embargo, están en libertad. Nosotros estamos siguiendo
muy de cerca este proceso y no vamos a dejar las cosas así.
Si hay que denunciar al fiscal lo vamos a hacer, porque nuevamente
se está actuando como se hizo en los años 80.
Nos costó Dios y su ayuda intervenir el sindicato. No es
tan sencillo como pedirle una orden al juez a pesar de que se sabía
que había un policía secuestrado y que desde ahí
salieron a incendiar vehículos y a cometer otros actos violentos.
Tuvimos que pasar toda la noche, hasta la 3 de la mañana,
para conseguir la orden de intervención en el local.
Nosotros hemos enviado una ley al Congreso de la República
que no impide las manifestaciones ni las movilizaciones, pero que
sí impone mano dura para los que infrinjan la ley. Por ejemplo,
se pide pena de cárcel para los que bloquean las calles porque
perjudican a cientos de miles de personas y no se les puede hacer
nada. Se les captura y en una hora están libres. ¿Por
qué? Porque como no hay pena de cárcel el fiscal no
acusa.
En nuestro proyecto se mantienen los mismos artículos del
código penal y lo único que hemos aumentado son las
penas a partir de cuatro años. Con cuatro años ya
hay cárcel efectiva y las personas quedan detenidas. Creemos
que eso puede disuadirlos. ¿Cuánta gente participaba
en el paro de Chimbote, por ejemplo? Habrán sido cientos
de personas, quizás unos pocos cientos de una ciudad de 300
mil habitantes y mire todo el daño que hicieron: cerraron
la carretera, realizaron actos de vandalismo y de saqueo.
En el caso
de Chimbote por ejemplo, el propio obispo de Chimbote, monseñor
Luis Bambaren denunció la presencia de grupos políticos
detrás de la violencia y detrás, sobre todo, de la
exacerbación de la gente. Señaló al Partido
Aprista y lo dijo abiertamente. Ustedes tienen información
desde la policía, desde la propia DINCOTE de que hay, además
de esta información, otros grupos políticos? ¿El
APRA por ejemplo está detrás?
Lo ha denunciado
el obispo de Chimbote y lo hemos visto en la televisión,
marchando con la bandera del APRA y la ciudad pintarrajeada impulsando
esta acción violenta.
Pero el APRA
a la vez está dialogando para la concertación.
Es conocida
la escopeta de dos cañones. Fíjate quién estuvo
en el bloqueo a la carretera a Cajamarca, por ejemplo.
¿Quién
estaba?
El APRA. No
digo que ellos sean los que hacen todo, sino que cuando algo se
está moviendo están ahí para desarrollar la
violencia y para dar la impresión de que en el país
hay caos. Es una política suicida porque al final, ellos
mismos terminarán, seguramente, siendo perjudicados. Pero
lo hacen y constantemente están promoviendo acciones violentas.
No todo es de ellos, también hay otros grupos políticos.
Usted es
conocido ante la opinión pública como el segundo ministro
más antiaprista. ¿Esto no perjudica su análisis?
¿No cree usted que la evaluación en determinado momento
podría no creer o creer que usted exagera cuando señala
a grupos políticos detrás de esta motivación
para el caos?
Para nada. Primero
que no soy anti aprista y segundo que los hechos están ahí.
Si el obispo Bambaren dice que el APRA está empujando los
desórdenes en Chimbote, qué podemos decir. ¿Quién
conoce mejor Chimbote que el obispo Bambaren, que vive hace muchos
años ahí y que no tienen ningún interés
político?
Hace unos
momentos usted aceptó su militancia en Vanguardia Revolucionaria
entre los años 60 y 80...
Del 68 al 80,
en todo el periodo de la dictadura militar.
Usted abandonó
la militancia de izquierda, pero sigue siendo un hombre idiologizado.
¿En este momento dónde está, más cerca
de quién está? ¿Del social cristianismo, de
la social democracia, del liberalismo? ¿Es usted liberal,
ministro Rospigliosi?
¿Liberal en qué? ¿En economía?
Claro, en
política, en todo.
Sí, yo
respaldé a Mario Vargas Llosa el año 90. No tuve ninguna
participación política, pero sí fui partícipe
de las ideas que introdujo Vargas Llosa, que desarrolló a
fines de los 80 y principios de los 90 y me parece que le hicieron
un gran bien en el país.
Usted entonces
está en este momento en la derecha. ¿Alejandro Toledo
está gobernando hacia la derecha o hacia la izquierda?
El gobierno
de Toledo es un gobierno de centro. Es un gobierno como él
mismo lo ha definido muchas veces "de todas las sangres".
Hay gente de muy diversa procedencia.
¿Y
el partido de gobierno ideológicamente dónde está?
Eso habría
que preguntarle al mismo partido, dado que hay tantas dificultades
ahí.
La semana
pasada se lo preguntamos al doctor Solari y no nos respondió.
Pero usted ha sido el vocero de Perú Posible,
No, no, no.
Yo he sido vocero del candidato Alejandro Toledo. No pertenezco
a Perú Posible. El partido tiene su propio vocero y yo no
puedo hablar por ellos de ninguna manera.
Usted ha
dicho en declaraciones al diario La República que hay sectores
importantes de la política nacional que buscan un "argentinazo".
¿Está usted seguro de eso? ¿Por qué
afirma algo tan serio?
Hay evidencia
de ello. Hay gente que está promoviendo el caos y los saqueos.
Desde el 3 de junio del año pasado, cuando Toledo ganó
las elecciones, hubo gente que dijo que no duraba un año.
La experiencia argentina no es la única. También recuerdo
los movimientos sociales que terminaron derribando los gobiernos
de los ecuatorianos Bucharan y Mahuad.
Luego vino el caso de la Argentina de De la Rúa, en diciembre
del año pasado. Sin duda hay gente que está entusiasmada
con estas experiencias y quiere acabar con el gobierno de Toledo
y con la democracia. Hay muchos intereses, sino recordemos que recién
hemos salido de un gobierno dictatorial, y que hubo una mafia que
todavía sigue teniendo algunos tentáculos funcionando
y que, obviamente, están interesados en el fracaso de la
democracia. Pero hay también grupos que tienen impulsos auto
destructivos y suicidas y que también quisieran que este
gobierno caiga antes de terminar su periodo.
Al inicio
del programa estuvo aquí el señor Sandro Montori Roggero,
representante, secretario general y dirigente de la Unión
de Transportistas anunciando una paralización para el miércoles
20 de febrero. Eso significa, si el señor Montori está
en lo correcto, una paralización peligrosa porque está
hablando de transporte urbano e interprovincial y de los conos a
través de los mototaxis. ¿Qué significa eso
para el gobierno?
Quiero hacer
una diferenciación. Hay una serie de organizaciones laborales
y populares que tienen demandas que son por cierto atendibles, que
realizan marchas, mítines, movilizaciones, a veces paros
y eso es perfectamente no solo factible sino también aceptable
en una democracia. Y el gobierno no tiene nada contra eso, el gobierno
dialoga y si hay sectores que deciden hacer una movilización,
marcha o paro, lo pueden hacer. A lo que yo me estaba refiriendo
en la primera parte es a las acciones de violencia como bloquear
carreteras, destruir la propiedad pública e invadir terrenos
privados como cuando apedrearon la embajada de Argentina, que no
tenía nada que ver. Cuando se quiere hacer una paralización
y se está dentro de los marcos legales no hay ningún
problema.
EL SUPUESTO
INGRESO DE LAS FARC
La supuesta
alianza entre Sendero Luminoso y las FARC de Colombia es un tema
que, por recurrente, empieza a preocupar a la gente, sobre todo
por las recientes publicaciones que mencionan sobre su presencia
en nuestro territorio. Usted cree posible una alianza ideológica
entre las FARC y Sendero Luminoso?
Yo lo veo muy
difícil porque son grupos absolutamente distintos.
La revista
Newsweek ha publicado dos reportajes. Uno de ellos es recogido hoy
por el diario Correo y menciona que las FARC estarían en
nuestro territorio desde abril del año 2000.
Pero es equívoco
ese titular, porque parece que no es Newsweek la que lo asegura,
sino una reportera, que es la misma que hizo el primer artículo.
Menciona
algunas cosas sorprendentes. En un momento dice que la población
de Pucallpa vio a los miembros de la FARC, perfectamente uniformados,
caminando por el monte. Si uno ve el mapa del Perú, para
que las FARC lleguen a Pucallpa tendrían que haber ingresado
¿por Brasil? ¿Han caminado atravesado todo Loreto?
¿O pueden haber llegado en un avión a Lima? ¿Cómo
hubieran llegado a Pucallpa?
Nada de eso
tiene sentido. Mire, a partir de la información que salió
en Newsweek reiniciamos investigaciones y no hay nada de eso, absolutamente
nada. Es una fantasía que las FARC hayan llegado hasta Pucallpa
como una columna armada. En cualquier mapa de nuestro territorio
se puede ver que tendrían que atravesar toda la selva durante
meses, porque vendrían a pie o si lo hacen por río
no pueden pasar desapercibidos ¿cómo puede no verse
a una columna de 80 personas armadas? Eso no tiene sentido. Las
FARC están en la frontera entre Putumayo ahí se les
ha visto, pero sin realizar acciones. De eso sí hay información.
Pero a través de la selva, que además es una zona
de difícil desplazamiento por lo intrincada.
En otro momento
del reportaje mencionan también que se vio a guerrilleros
de las FARC en Tingo María, en Huánuco.
Eso también
es imposible.
Lo que no
se descarta es que las FARC puedan ingresar no es cierto por la
frontera con Colombia a territorio peruano. ¿Estamos preparados
para eso?
Se están
tomando todas las previsiones del caso, porque lo que sí
es cierto es que en los últimos meses se ha reportado cierta
presencia, no masiva, de elementos de las FARC en el Putumayo Aparecen
por ahí, a veces cruzan al lado peruano, compran algunos
alimentos, lanzan arengas y regresan. Eso preocupa por cierto, pero
no de la manera exagerada como se viene tratando. Toda la frontera
con Colombia es una selva muy agreste, no es como el límite
entre Colombia y el Ecuador, que es permeable y donde si hay poblaciones
en las que puede haber, eventualmente, un trasiego de esa gente
con las FARC. En la frontera nuestra hasta el momento no hay nada
de lo que se está diciendo.
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