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Ketín
Vidal cuenta cómo capturó a Montesinos
Hace un
año, el 23 de junio del 2001, Vladimiro Montesinos fue capturado
en Venezuela. Los detalles de su captura los ha querido contar hasta
el presidente Hugo Chávez, pero todos sabemos que la captura
del ex asesor comenzó cuando un oficial del primer grupo
policial, que después se convertiría en la Policía
Anticorrupción, en un operativo de inspección en uno
de los locales del Pacific Industrial Bank de Lima encontró
en el piso un papel doblado con un número telefónico.
El oficial llamó y se encontró con que correspondía
a una pequeña agencia de camiones de mudanza. El policía
indagó, dio con el chofer que había cumplido con su
trabajo en ese local, y así llegó a la casa del conserje
de esa oficina, que por instrucciones de los funcionarios del banco
en Lima se había llevado todo, especialmente las computadoras,
a su casa en un pueblo joven de chorrillos.
Gracias a la rápida intervención del Juez Saúl
Peña, se llegó a descubrir la cuenta que Montesinos
tenía en el Pacific Industrial Bank de Miami. En esas oficinas,
el FBI, con la información de la Policía peruana,
capturó a José Guevara, uno de los hombres que cuidaba
de Montesinos en Venezuela. Este fue el hilo de la madeja que puso
en marcha la jugada final de la operación Jaque Mate.
Agenciaperu.com entrevistó al general Antonio Ketín
Vidal, el ministro del Interior que coordinó y dirigió,
personalmente, la captura del siglo XXI. En el siguiente reportaje,
los detalles de su caída.
Entrevistan Alexa Vélez y Silvia Cuevas / agenciaperu.com
General Vidal,
usted además haber capturado a Vladimiro Montesinos, tiene
entre sus méritos la captura del líder senderista
Abimael Guzmán. Aunque sabemos que se trata de dos personajes
distintos, y por lo tanto dos estrategias totalmente diferentes,
¿cómo se sintió al saber que nuevamente el
país le confiaba una tarea tan importante como era atrapar
a Vladimiro Montesinos?
Fue un honor que el gobierno transitorio de Valentín Paniagua
me encomendara esta difícil misión. El destino nuevamente
me ubicaba en una situación muy especial.
¿Cómo
imaginó usted que sería ese primer momento frente
Montesinos?
Luego de su captura, una vez dentro del avión tuvimos un
encuentro muy breve, yo me le acerque a decirle: bueno Vladimiro
qué pasó, hemos estado buscándote mucho tiempo,
finalmente has perdido. Yo solo he cumplido con mi deber, me manifestó
que lo entendía muy bien, que era conciente de su situación
y que asumía las consecuencias.
¿Esperaba
usted, encontrar a un Montesinos tan desencajado? ¿Qué
sensación le produjo esto?
Bueno, lo encontré físicamente extenuado, obviamente
era de suponerse que era por haber estado tantos meses en la clandestinidad
a salto de mata. Sin embargo, cuando lo vi en el aeropuerto por
primera vez, lo encontré muy seguro, no exhibía ningún
atisbo depresivo, lo vi, desde el punto de vista puramente psicológico,
casi normal, hasta un poco desafiante.
¿Usted
diría que estaba arrepentido?
Cómo saberlo, supongo pues que habrá tenido emociones
encontradas, imaginarse todo el poder que obtuvo en el país
y por otro lado sentirse intervenido por la policía. ¿Cómo
saber lo que el sentía y pensaba? En todo caso lo hemos visto
en los últimos meses, por los canales de televisión,
bastante recuperado, hasta provocador.
La operación se llamó Jaque Mate, ¿porqué
ese nombre?
Se nos ocurrió que por la naturaleza del trabajo el nombre
debía ser Jaque Mate Recordemos que no se trataba de cualquier
caso, era un problema muy complicado. En ese momento Montesinos
era un hombre todopoderoso, tenia suficiente dinero para poder movilizarse
en cualquier parte del mundo y un grupo de gente que lo cuidaba
bien. Entonces teníamos que avanzar con habilidad, moviendo
las piezas correctas en una lucha entre Montesinos y nosotros.
En el camino fuimos desmontando varias piezas en el tablero del
ajedrez, hasta que al final dejamos a la reina. La jugada que se
conoció con el nombre de la "jugada final", y se
desarrolló en Caracas, Venezuela.
¿Cómo
estaba organizado el equipo de la operación Jaque Mate?
Una vez aceptado el encargo, nosotros tuvimos que formar de cero
dos equipos, uno denominado Zeus, que se encargaba de hacer la investigación
rastreo relacionado a los fiscales y jueces, y el trabajo de campo.
Otro equipo que se llamaba ODESA que se encargaba de hacer trabajo
puramente de inteligencia fuera y dentro del país.
También diseñamos una estrategia hacia fuera y para
eso hicimos trabajos de coordinación sistemáticos
con otros órganos de inteligencia de países amigos,
entre los cuales estaba el Servicio de Inteligencia Americano, el
equipo de inteligencia que estaba en Aruba, en Holanda y principalmente
el FBI. Con ellos hicimos un trabajo muy consistente, muy planificado
porque había una relación química muy interesante
con la gente de del FBI. Pero, desde luego, el eje central de este
trabajo era la Policía Nacional del Perú con los equipos
que ya le he mencionado.
Sobre la
captura de Vladimiro Montesinos hubo muchos rumores, ¿Cuál
fue el rastro certero que los condujo al asesor de Fujimori?
Sí, creo que hasta en dos ocasiones estuvimos muy cerca de
Vladimiro Montesinos. Se llevaron a cabo dos operativos basados
en informaciones que se tenían y se manejaba en un equipo
que nos denominamos el bloque venezolano. Esos datos señalaban
que Vladimiro Montesinos se encontraba en el Ato Piñeiro,
aunque claro, ese no fue el camino que nos condujo directamente
a la captura de Vladimiro Montesinos.
Un oficial del equipo Zeus encontró un papel, en él
había unos datos, un poco genéricos pero en los que
encontró un número telefónico. El oficial,
muy acucioso, lo recogió y coordinó con el equipo
y por iniciativa propia, iniciaron las indagaciones, por esa ruta
llegaron al Pacific Industrial Bank.
Con mas pistas, se profundizaron las investigaciones, y se llegó
a establecer que se había afiliado una entidad bancaria que
era administraban en Lima y que tenía su central estaba en
Miami. A partir de ese momento encontramos el hilo de una madeja.
Se detectó una cuenta. Estábamos sobre una pista muy
importante de trabajo, dimos con José Guevara, uno de los
custodios de Montesinos y gracias a ese rastro logramos su ubicación.
¿José
Guevara fue la pieza clave para descubrir donde estaba Montesinos?
Sí. José Guevara fue a Miami con la intención
de sacar dinero del Pacific y allí fue que se encontró
con la red tendida por el FBI. Desde ese momento fue sólo
cuestión de días de hacerle un seguimiento, se llegó
a descubrir que detrás de él estaba Montesinos. Por
eso es que ante esa certeza el día 23 de junio el FBI nos
avisa que la fruta ya estaba madura y había que cosecharla,
entonces se interviene a José Guevara y se inició
la jugada final.
¿En
qué consistió la "operación final"?
Una vez atrapado José Guevara, y después de un interrogatorio
prolongado, se llegó a un acuerdo. Guevara y los otros custodios
de Montesinos debían entregarlo en la residencia del embajador
peruano en Venezuela. Ese era el lugar más conveniente para
la seguridad tanto de Vladimiro Montesinos como de los custodios.
La entrega estaba prevista para las diez y quince de la noche. A
las nueve y media partió Vladimiro Montesinos con dirección
a la residencia. Pero pasaban los segundos, los minutos y perdimos
la comunicación. Nos quedamos con esa preocupación,
con cierta frustración. ¿Qué pasó?,
no sabíamos que había pasado. Al día siguiente
se anuncio su captura, claro no lo llevaron a la residencia de la
embajada sino que en el camino, les tembló las piernas y
hay que comprender eran seres humanos, ellos decidieron entregarlos
al servicio de inteligencia militar, ninguna institución
policial.
La versión
oficial del gobierno venezolano aseguraba que únicamente
ellos habían sido los responsables de la captura de Montesinos,
eso genero tensión entre el Perú y Venezuela, ¿cómo
tomó usted esas afirmaciones?
Recuerdo que el ministro del Interior venezolano, Luis Miquilena,
con quien yo tuve dos encuentros en los que le pedí su colaboración,
manifestó que el trabajo fue realizado íntegramente
de principio a fin por la policía venezolana. En ese camino
hizo un desafío para que yo le demostrara lo contrario. Sus
frases fueron un poco desacomedidas con la policía peruana
y el FBI.
Entonces pensé que era oportuno contestarle y la mejor forma
de hacerlo fue demostrando ante la opinión pública
nacional y mundial como se había hecho el trabajo. No fue
un trabajo improvisado como algunas personas o alguna prensa carente
de información lo han creído. Este trabajo fue el
resultado de una estrategia diseñada con la participación
de equipos de trabajo en el país y también de organismos
de inteligencia de otros países específicamente el
FBI.
¿En
algún momento pensó usted que sería no llegaría
a capturar a Vladimiro Montesinos?
Durante los siete meses de búsqueda hubo tantos momentos
de luz y sombra de avances y percances pero sin perder la ruta la
dirección en el trabajo. En todos los momentos, Dios me dio
la serenidad para acabar este trabajo. Pero no puedo ocultar la
preocupación cercana a la angustia que teníamos conforme
se acercaba la hora final de entregar el gobierno de Paniagua. Estábamos
ya entrando al mes de junio, y teníamos una pista muy importante
pero no podíamos tener la seguridad absoluta de que la captura
se daría durante el mandato de Paniagua, esa fue la promesa
que hicimos y Dios quiso que se cumpla el objetivo.
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