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7 de setiembre del 2002
Su primera entrevista
Mariana Farkas en referencia a informes periodísticos sobre un supuesto secuestro impostado: "sólo mente enferma puede tejer esta clase de cuentos".
En este artículo
El secuestro

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Mariana Farkas de Pollack: "no especulen con el dolor de la gente"

La recientemente liberada Mariana Farkas de Pollack narra por primera vez todo lo que vivió durante los días que estuvo secuestrada a agenciaperu.com, en esta entrevista de Cecilia Valenzuela.

agenciaperu.com

Mariana: ¿esta fue la peor semana de su vida?
Fue una de las perores.

¿Cómo se siente ahora?
Es muy difícil de describir, porque un secuestro, aunque sea de tres días, en una cosa bien difícil. Siento lagunas en mi mente, temor, pero además vi algo que sabía que existía, pero no en tanta magnitud: el amor de la gente que me rodea. Por ejemplo, el padre Martín Sánchez, al que tanto quiero, me dio una fuerza enorme.

¿Usted escuchaba la radio, veía la televisión?
Si, en los últimos momentos ellos parece que se dieron cuenta de que había problemas, eso es lo que yo especulo, porque la gente ya no cambiaba, ya no se turnaba como antes, me quedaba con la misma gente. Ellos no tenían acceso a la información, sólo a un pequeño televisor que está en mi cuarto. Yo estaba vendada, no vi, pero sí escuché parte de las noticias, entre ellas reconocí la voz quebrantada de mi esposo, escuché la voz de aliento de Martincito, de mi ahijado, del Hogar de Cristo, y creo que la prensa me dio bastante apoyo moral en esos momentos. Yo estoy muy agradecida a esa prensa que sí comprendió mi situación, y me dieron apoyo en los momentos posteriores a mi liberación.

Sin embargo, Mariana, su liberación ha sido un éxito policial tan sorprendente tal vez porque en nuestro país no tenemos muy buena memoria para los éxitos policiales, por lo que algunos periodistas incluso ha cuestionado la veracidad del secuestro.
Mira, me parece muy inhumano especular con el dolor de la gente. Ellos deberían investigar antes de declarar algo, y no crear esta imagen, que yo la considero una ofensa personal.

¿Usted qué sitió cuando escuchó esos comentarios?
Es increíble, realmente después de todo este susto, de estar allí tres días vendada, esposada, escuchando palabras como "te vamos a cortar en pedazos y arrojarte al desagüe" o simplemente reclamando que coopere. Era una situación para la cual yo no estaba preparada. Cuando escucho esos comentarios, simplemente les invocó a que no especulen con el dolor de la gente, y no siembren el la opinión pública cosas que no son verdaderas.

Pero usted y su esposo son muy amigos de la pareja presidencial, y a partir de esa amistad se han tejido una serie de especulaciones, desde que había una relación interesada en amistad y por eso Adam Pollack permanece asesorando, o acompañando al presidente Toledo, hasta que usted se pudo haber prestado, a través de este secuestro, para que el gobierno recupere puntos en la credibilidad o la aceptación con la sociedad.
Bueno, sólo mente enferma puede tejer esta clase de cuentos.

EL SECUETRO

¿Usted iba en su auto, estaba saliendo de su oficina, venía de su casa?
Había hablado por teléfono y decía dónde iba, había tenido un día muy feliz, de éxitos en el trabajo, estaba planeado qué iba a hacer el siguiente día, y de repente me encuentro con la sorpresa del golpe en la luna, los disparos en el aire, no me di mucha cuenta porque soy una persona un poco distraída. De repente, siento que me arrastran a otro carro, comprendo que es un secuestro, me siento impotente, me encapuchan, me esposan, me llevan a un lugar desconocido.

¿La llevan a la parte trasera del auto?
Si, en la parte de atrás, donde había también otra persona, porque yo escuchaba que estaban hablando por teléfono. Escucho sirenas, un sonido como de avión, y llegamos a un lugar, aunque estaba encapuchada podía distinguir entre luz y oscuridad, y me di cuenta que estaba en una zona muy oscura.

¿Usted gritó?
No, no, en el momento no dije nada.

¿Opuso resistencia?
Ninguna resistencia.

¿Y el rasguñó?
No recuerdo bien, tenía la mente un poco bloqueada. De repente cuando me pasaron de un carro a otro, posiblemente por los vidrios, porque no es una herida profunda, más bien, si me quejo de algún dolor físico, son mis muñecas, que todavía las tengo hinchadas por las esposas.

¿En el auto, cuando la llevaban le decían algo, trataban de amedrentarla?
En el auto no. Estaban tan concentrados en la huída, que no se acordaron de mí, simplemente me tenían inmovilizada. Pero cuando llegamos a este sitio, donde me parece no había luz, me sacaron del auto, y cargaron sus armas, de allí me introdujeron a un ambiente donde no se cuántas personas habían, pero eran muchas, porque escuchaba distintas voces que hablaban en voz baja.
Al momento de llegar tocaron la puerta, y una voz de mujer les preguntó "¿quién es?", no me acuerdo qué contestaron, sólo palabras como "llave" o "puerta". Me meten al cuarto, me vigilan toda la noche, parece que los que vigilaban se turnaban para descansar, me obligaron a echarme en una cama, y se turnaban para recostarse en la misma cama conmigo, eso no fue para nada agradable el tener a alguien recostado al lado mío sin saber quién es, y a veces se levantaba, regresaba, y no sabía si era la misma persona, u otra, porque en ningún momento he visto la cara de nadie. No lo vi porque no quería verlo, y tampoco podía.

Su primera noche, entonces, fue realmente un tormento.
Fue un tormento, lo único que me dieron fue agua, no la tomé por miedo, para que no me hagan dormir, yo quería estar atenta a todo sonido, esa noche escuché una sirena y al día siguiente un helicóptero sobrevolando. Luego, bueno, las llamadas escasearon las personas ya no se turnaban, no había comida, entonces percibí que algo pasaba, escuchaba helicópteros sobrevolando, y sirenas de vez en cuando, o sea que pensaba que la zona estaba rastreada y eso me daba mucho temor, tenía miedo a la balacera, incluso en algún momento temí que me llevaran a otro lugar, porque de vez en cuando entraba una llamada, el chico salía afuera, y no lo cambiaban. No me daban comida, pero al final sí, incluso me trajeron los remedios que pedí.

¿Usted exigió las medicinas?
Sí, yo sabía que me podía subir la presión, hace poco tuve una embolia, así que me podía morir, les expliqué que por un cadáver nadie iba a pagar nada, por lo que convenía que me mantuvieran en buena salud.

Alguna vez lloró frente a ellos.
Seguramente sentí la necesidad de llorar, pero no lo hice porque me imaginaba siempre cómo piensa el otro, pensaba que iba a ser bien desagradable estar encerrado con una mujer lloricona. Más bien les decía si tenían un casette con huaynos, que me gusta, y de vez en cuando escuchábamos televisión.

Usted se esforzó por no ser un rehén complicado.
Exactamente, y capté que el que me vigilaba era uno que estaba de forma constante, mientras que otro entraba y salía. Capté que mi vigilante era también preso, y se lo dije: "no vienen a cambiarte, tu también, de repente, eres preso".

¿Y qué le contestó?
No, no, no, me decía que tenía mucha confianza. Pero todo eso me hacía temer que de repente estaban preparando algo para mudarme, entonces, me dije, si vienen a rescatarme cómo se yo que vienen para eso y no para llevarme a otro lado. Pensaba que me podía llevar a algún lugar por el miedo, incluso al interior del país, y eso haría mucho más difícil mi rescate.
Pero, en el momento de rescate pude identificar los sonidos, porque ya estaba acostumbrada a los de la zona, pero estos fueron nuevos, como de mucha gente, de repente a alguien que golpeaba la puerta gritando "abran esta puerta". Me dije "vienen", me pare, alcé mi capucha, y vi unas linternas en la oscuridad. En el momento que me liberan sólo tenía esposadas las manos, porque había logrado convencerlos para que no me amarren en otro lado, ya que a veces me esposaban a la cama.
Luego vi que entró más gente, tres, cuatro, cinco, cuando me vi que eran muchos, más tranquila me ponía. Alguien se me acercó y me dijo: "señora no se preocupe, hemos venido para liberarla", luego me abrazaron y hicieron vítores, estaban muy alegres, ellas tal vez fueron los que celebraron más esta victoria, yo todavía no me despertaba de todo lo que había pasado.

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