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¿Se
podría declarar la vacancia presidencial?
Dos
de los periodistas más conocidos y destacados del país,
César HIldebrandt y Gustavo Gorriti, se presentaron
este domingo en el programa Entre Líneas, que conduce
Cecilia Valenzuela. Allí, conversaron sobre el más
reciente escándalo del régimen de Alejandro
Toledo: las presuntas presiones a ex directivos de Panamericana
Televisión.
agenciaperu.com
El
tema de la semana, las denuncias de Pedro Arbulú, ex
directivo de Panamericana Televisión y amigo personal
del prófugo Ernesto Schutz, sobre supuestas presiones
por parte del jefe de Estado para cambiar la línea
editorial y, eventualmente, comparar este medio de comunicación,
fueron analizadas por los periodistas César Hildebrandt
y Gustavo Gorriti.
Hildebrandt
no cree, como asegura Arbulú, que las presiones se
deban a la "línea independiente" de Panamericana,
ya que "la línea independiente de Panamericana
tiene las virtudes de las hermosas señoritas que, alrededor
de la medianoche, pueblan la cuadra 14 de la avenida Arequipa".
Para
el conductor de televisión, "las llamadas prueban
que Arbulú quiere hablar con Palacio, y Palacio le
devuelve la llamada". Sin embargo, los pormenores de
la reunión oculta son los que más llaman la
atención, sobre todo, con alguien que es, a todas luces
un "emisario de un delincuente como Schutz".
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| Gorriti:
"Arbulú ha querido inferir que cuando Toledo quería
algo, pulsaba un botón, y automáticamente tenía una orden
del Poder Judicial. Eso me parece exageradí" |
Por
su parte, Gustavo Gorriti coincidió con Hildebrandt
en que el problema de este caso no son las llamadas que realizó
Arbulú, sino el hecho que se hayan realizado conversaciones
"con un emisario de uno de los delincuentes, fugado".
"Algunas
cosas de las que dice Arbulú, no se sabe si son claras
o no. Por ejemplo está aquello de que lo llama Avilés
para pedirle avisos: ¿se los dio o no se los dio?,
¿negociaba a no negociaba la línea informativa?,
¿quién llamaba a quién?", indicó
el hombre de prensa.
"Arbulú
ha querido inferir que cuando Toledo quería algo, pulsaba
un botón, y automáticamente tenía una
orden del Poder Judicial. Eso me parece exagerado, yo no veo
que la cosa funciones así", añadió.
VACANCIA
PRESIDENCIAL
En
la entrevista en el programa Entre Líneas, Hildebrandt
dejó en claro que cabía la posibilidad de declarar
la vacancia presidencial a Alejandro Toledo, si es que éste
"la sigue embarrando", entonces "le corresponde
a él la responsabilidad, pero no embarquemos al gobierno
democrático en eso".
"¿Por
qué se sentó, si se sentó, el señor
presidente de la República con el señor Pedro
Arbulú, representante del delincuente Ernesto Schutz?
Tiene que explicárselo al país. Si no lo explica,
evidentemente vamos a presumir que esas reuniones tenían
un objetivo, el cual sería pasar una expediente por
sobre el Poder Judicial. Eso, para mí si sería
motivo de vacancia presidencial, al margen de cualquier consideración
que podamos tener con el señor Toledo", señaló.
Por
su parte, Gorriti indicó los riesgos que traen un caso
como este el contexto actual: "la democracia significó
tener un presidente determinado en una nación extremadamente
presidencialista como esta, y además un gobierno que
se forjó, por la cualidades mismas de la lucha, como
una suerte de coaliciones muy veloces, que fueron produciendo
gente muy buena, gente muy honesta, que está en el
gobierno y otros lados como el APRA, y también gente
de la calaña de Jorge Mufarech o de Víctor Valdez.
Entonces, cuando tú llegas a una crisis cuando las
cosas se centran finalmente alrededor del presidente, estás
ante un problema que compromete, queramos que no, la vigencia
del proceso democrático".
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| Hildebrandt:
"el país aceptaría una autocrítica que pasara por
la destitución de todo su entorno, y eso implica a los
'pereiras' y demás". |
Sin
embargo, César Hildebrandt enfatizó que la democracia
en el Perú no estaba en riesgo, sino más bien,
el presidente Toledo, "que desde hace año y medio
viene dando muestras de un deterioro personal en la tan delicada
función pública, algo que da cuenta de su incapacidad
intelectual y moral para un cargo que, efectivamente, era
inmenso".
"Cada
Nixon tiene su Ford, cada Toledo deberá tener su Diez
Canseco", aseveró.
El
periodista, indicó como un factor de descrédito
para el Jefe de Estado, sus asesores más próximos,
quienes "son en realidad una especie de escolta".
"El necesita la unanimidad y la anuencia de su entorno",
indicó.
Asimismo,
agregó que "el país aceptaría una
autocrítica que pasara por la destitución de
todo su entorno, y eso implica a los 'pereiras' y demás".
Finalmente,
Gustavo Gorriti indicó que "para llegar a una
situación de esta magnitud, como es pedir la vacancia
presidencial en el primer régimen democrático
después de una dictadura tan extensa, deberíamos
pedir pruebas concretas".
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