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| Fernando
León de Aranoa, director de "Barrio"
y "Los lunes al sol". |
“Los
géneros cinematográficos me parecen aburridos”
Fernando
León de Aranoa es un apasionado del cine. Está
convencido de que una película se construye a partir
de los personajes, y no en base a fórmulas o guiones
preestablecidos. Por ello, se puede decir que este joven director
español, de paso en Lima para presentar “Los
lunes al sol” (cinta ganadora de la ultima edición
del Festival de San Sebastián y candidata al Oscar
en el apartado a mejor película extranjera el año
pasado), hace un cine a contra corriente de las tendencias
que marca Hollywood. En tiempos como este, obras como la suyas
siempre son bien recibidas.
Entrevista
Jimmy Carrillo / agenciaperu.com
Tu
cine se caracteriza por poseer una temática realista,
creas personajes urbanos para hablar sobre cuestiones sociales.
¿Consideras que estos temas se pueden tocar mucho mejor
desde este enfoque, y no desde otros géneros del cine
más centrados en la ficción, como el cine de
época, por citar un ejemplo?
Mira, de hecho las mejores películas, incluso las de
época, son las que te cuentan algo actual, aquello
que esta pasando ahora. Se hacen muy buenas películas
que hablan del presente por hacia atrás, algo que,
a fin de cuentas es como hablar a través de una metáfora.
A mi personalmente me interesa más el mundo que me
rodea, que me es más cercano, el que creo que voy a
poder contar mejor. Me cuesta el cine de época, me
gusta si que cuente historias reales. Para ser franco, en
realidad no me gustan mucho los géneros, me parecen
aburridos, como si tuvieran algo de plantilla, de salvavidas
para los directores que los hacen, algo así como un
mínimo garantizado. Me atrae más cruzar los
géneros. Por ejemplo, hacer comedia con elementos de
drama, o drama con chispas de humor. Lo encuentro un poco
más divertido.
Suelo hablar sobre las cosas que suceden ahora, las que para
mi tienen un sentido. Los personajes que protagonizan mis
películas, “Barrio”, “Los lunes al
sol” o “Caminantes”, son un poco como los
héroes modernos, son la gente que tiene que salir de
su país para trabajar.
Por
lo general, tus guiones no mantienen un esquema clásico,
como un principio, medio y final o plot points (giros dramáticos)
claramente establecidos, pese a que en ellos hay nexos con
la forma de crear historias en el cine, como la creación
de personajes, su crecimiento argumental, o la elaboración
de obstáculos, retos, en la historia. ¿Qué
es lo primero en lo que centras tu atención a la hora
de elaborar un guión de ficción?
Primero, considero a la creación de historias como
un proceso, es una cuestión a la que voy llegando y
me voy reforzando cada día mas. Pero, un poco a partir
de Barrio, traté de olvidarme de todo lo aprendido:
el plot, la trama, la evolución de personajes. Yo tengo
muy en cuenta aquello de que para hacer una historia primero
tienes que aprender a destruirla, olvidándote un poco
de los trucos, de las historia ya conocidas.
Me centro mucho en los personajes. Lo último que he
realizado, desde Barrio a Los Lunes al sol, y en adelante,
va más por allí. Miro más a los personajes
y trato de que la trama que los soporta sea los más
invisible posible. Intento que los andamios que sujetan todo
ese edifico, que es una película, no se vean, porque
te distancian mucho de la historia.
¿Crees
que eso es muy notorio en el cine actual?
Absolutamente. Hace poco fui al cine con un sobrino mío
de siete años a ver una película de “estudio”,
con los quiebres muy impuestos y toda la parafernalia. En
la tercera secuencia veías que el protagonista estaba
fuera de su cabaña, y era muy bueno tirando con la
ballesta. Él me dijo: al final éste lo va a
matar con la ballesta, en tal lugar, y de tal forma. Al final,
desde luego, acertó. Este es un claro ejemplo de lo
estandarizadas que están estas cintas: los adultos
nos podemos dejar llevar por todas esas cortinas de humo que
aparecen en el argumento, pero los niños lo ven muy
claro. Mucho de este cine está hecho de plantillas,
y las plantillas son muy aburridas.
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León de Aranoa junto a Javier Bardem en un alto
del rodaje de "Los lunes al sol". |
Aunque
se le puede sacar la vuelta muchas veces.
Sí, de hecho cuando juegas con eso es mucho más
divertido: cuando tomas los elementos y los perviertes, los
cambias y amoldas a tu gusto. Pero con ello muchas veces se
corre el riesgo de convertir lo realizado en un ejercicio
de estilo, ejercicio ingenioso para tratar de reconstruir
la percepción clásica del guión, pero
que a la larga puede ser un problema. Por eso, para mi lo
principal es mirar a los personajes. Yo intento mirarlos por
igual, siempre pienso que con cada personaje de una película
debo ser capaz de hacer algo... como irme un fin de semana
a vivir con ellos. Si tu estableces un vínculo con
ellos, es más probable que el espectador cree un vinculo
con los mismos. Cuando esta conexión existe, el espectador
puede disfrutar mucho más la película, le va
a importar lo que pasa con los personajes que ve en pantalla:
si sufren, ríen o gozan. Se crea empatía.
Cuando le pasé a un amigo el guión de “Barrio”,
para que me lo critique, me aseguró que “estaba
perdido”, porque el primer plot sucedía a los
catorce minutos. “Se van a ir del cine”, me dijo.
Yo le respondí: me importa una mierda el primer plot,
o que se vayan del cine, lo que quiero es contar una historia,
si consigo que la gente se enamore de estos tres tíos,
sin consigo eso en diez, doce, quince o veinte minutos, se
van a quedar, no se van a ir porque les va a importar lo que
les pase.
En
este sentido, ¿qué tan importante es la cuestión
visual para ti, la composición, los planos, el color...?
Le doy más importancia de la que pueda parecer, si
uno mira mis películas. Las películas las planifico,
dibujo las escenas, de hecho fui dibujante antes de cineasta.
Lo que intento es hacer una planificación muy transparente,
intento que no se vea la cámara. Me interesa que la
historia llegue al espectador de la forma más nítida
posible. Por ahí que sigo prestando más atención
a la dirección de actores que a la dirección
de cámara.
Ahora bien, creo mucho en la funcionalidad de la cámara.
Hace poco vi una cinta de Ford, de los años cuarenta
“Qué verde era mi valle”, donde no encontrabas
un plano detalle de nada. Sin embargo, ahora nos volvemos
locos por ello. Ahora tienes que ver el plano de un dedo apretando
el botón. ¿Por qué? ¡Si todos sabemos
cómo se aprieta un botón! En ese sentido, creo
que cada día soy más riguroso en esas cosas.
Intento rodar representando la mirada de los personajes.
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