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01 de agosto del 2003
Fernando León de Aranoa:
Fernando León de Aranoa, director de "Barrio" y "Los lunes al sol".

“Los géneros cinematográficos me parecen aburridos”

Fernando León de Aranoa es un apasionado del cine. Está convencido de que una película se construye a partir de los personajes, y no en base a fórmulas o guiones preestablecidos. Por ello, se puede decir que este joven director español, de paso en Lima para presentar “Los lunes al sol” (cinta ganadora de la ultima edición del Festival de San Sebastián y candidata al Oscar en el apartado a mejor película extranjera el año pasado), hace un cine a contra corriente de las tendencias que marca Hollywood. En tiempos como este, obras como la suyas siempre son bien recibidas.

Entrevista Jimmy Carrillo / agenciaperu.com

Tu cine se caracteriza por poseer una temática realista, creas personajes urbanos para hablar sobre cuestiones sociales. ¿Consideras que estos temas se pueden tocar mucho mejor desde este enfoque, y no desde otros géneros del cine más centrados en la ficción, como el cine de época, por citar un ejemplo?
Mira, de hecho las mejores películas, incluso las de época, son las que te cuentan algo actual, aquello que esta pasando ahora. Se hacen muy buenas películas que hablan del presente por hacia atrás, algo que, a fin de cuentas es como hablar a través de una metáfora.
A mi personalmente me interesa más el mundo que me rodea, que me es más cercano, el que creo que voy a poder contar mejor. Me cuesta el cine de época, me gusta si que cuente historias reales. Para ser franco, en realidad no me gustan mucho los géneros, me parecen aburridos, como si tuvieran algo de plantilla, de salvavidas para los directores que los hacen, algo así como un mínimo garantizado. Me atrae más cruzar los géneros. Por ejemplo, hacer comedia con elementos de drama, o drama con chispas de humor. Lo encuentro un poco más divertido.
Suelo hablar sobre las cosas que suceden ahora, las que para mi tienen un sentido. Los personajes que protagonizan mis películas, “Barrio”, “Los lunes al sol” o “Caminantes”, son un poco como los héroes modernos, son la gente que tiene que salir de su país para trabajar.

Por lo general, tus guiones no mantienen un esquema clásico, como un principio, medio y final o plot points (giros dramáticos) claramente establecidos, pese a que en ellos hay nexos con la forma de crear historias en el cine, como la creación de personajes, su crecimiento argumental, o la elaboración de obstáculos, retos, en la historia. ¿Qué es lo primero en lo que centras tu atención a la hora de elaborar un guión de ficción?
Primero, considero a la creación de historias como un proceso, es una cuestión a la que voy llegando y me voy reforzando cada día mas. Pero, un poco a partir de Barrio, traté de olvidarme de todo lo aprendido: el plot, la trama, la evolución de personajes. Yo tengo muy en cuenta aquello de que para hacer una historia primero tienes que aprender a destruirla, olvidándote un poco de los trucos, de las historia ya conocidas.
Me centro mucho en los personajes. Lo último que he realizado, desde Barrio a Los Lunes al sol, y en adelante, va más por allí. Miro más a los personajes y trato de que la trama que los soporta sea los más invisible posible. Intento que los andamios que sujetan todo ese edifico, que es una película, no se vean, porque te distancian mucho de la historia.

¿Crees que eso es muy notorio en el cine actual?
Absolutamente. Hace poco fui al cine con un sobrino mío de siete años a ver una película de “estudio”, con los quiebres muy impuestos y toda la parafernalia. En la tercera secuencia veías que el protagonista estaba fuera de su cabaña, y era muy bueno tirando con la ballesta. Él me dijo: al final éste lo va a matar con la ballesta, en tal lugar, y de tal forma. Al final, desde luego, acertó. Este es un claro ejemplo de lo estandarizadas que están estas cintas: los adultos nos podemos dejar llevar por todas esas cortinas de humo que aparecen en el argumento, pero los niños lo ven muy claro. Mucho de este cine está hecho de plantillas, y las plantillas son muy aburridas.

León de Aranoa junto a Javier Bardem en un alto del rodaje de "Los lunes al sol".

Aunque se le puede sacar la vuelta muchas veces.
Sí, de hecho cuando juegas con eso es mucho más divertido: cuando tomas los elementos y los perviertes, los cambias y amoldas a tu gusto. Pero con ello muchas veces se corre el riesgo de convertir lo realizado en un ejercicio de estilo, ejercicio ingenioso para tratar de reconstruir la percepción clásica del guión, pero que a la larga puede ser un problema. Por eso, para mi lo principal es mirar a los personajes. Yo intento mirarlos por igual, siempre pienso que con cada personaje de una película debo ser capaz de hacer algo... como irme un fin de semana a vivir con ellos. Si tu estableces un vínculo con ellos, es más probable que el espectador cree un vinculo con los mismos. Cuando esta conexión existe, el espectador puede disfrutar mucho más la película, le va a importar lo que pasa con los personajes que ve en pantalla: si sufren, ríen o gozan. Se crea empatía.
Cuando le pasé a un amigo el guión de “Barrio”, para que me lo critique, me aseguró que “estaba perdido”, porque el primer plot sucedía a los catorce minutos. “Se van a ir del cine”, me dijo. Yo le respondí: me importa una mierda el primer plot, o que se vayan del cine, lo que quiero es contar una historia, si consigo que la gente se enamore de estos tres tíos, sin consigo eso en diez, doce, quince o veinte minutos, se van a quedar, no se van a ir porque les va a importar lo que les pase.

En este sentido, ¿qué tan importante es la cuestión visual para ti, la composición, los planos, el color...?
Le doy más importancia de la que pueda parecer, si uno mira mis películas. Las películas las planifico, dibujo las escenas, de hecho fui dibujante antes de cineasta. Lo que intento es hacer una planificación muy transparente, intento que no se vea la cámara. Me interesa que la historia llegue al espectador de la forma más nítida posible. Por ahí que sigo prestando más atención a la dirección de actores que a la dirección de cámara.
Ahora bien, creo mucho en la funcionalidad de la cámara. Hace poco vi una cinta de Ford, de los años cuarenta “Qué verde era mi valle”, donde no encontrabas un plano detalle de nada. Sin embargo, ahora nos volvemos locos por ello. Ahora tienes que ver el plano de un dedo apretando el botón. ¿Por qué? ¡Si todos sabemos cómo se aprieta un botón! En ese sentido, creo que cada día soy más riguroso en esas cosas. Intento rodar representando la mirada de los personajes.

 
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