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"Creen
que pueden meter preso a quien les venga en gana"
El
28 de febrero, un vocal dirimente decidirá si el periodista
César Hildebrandt deberá pagar al empresario
Julio Vera Abad la suma de un cuarto de millón de dólares,
como producto de la demanda entablada contra el periodista
en un largo juicio, nacido en los tiempos en que el Poder
Judicial era manipulado por Vladimiro Montesinos.
La posibilidad de que Hildebrandt pierda esta querella ha
llamado poderosamente la atención de la ciudadanía,
sobre todo, con respecto al comportamiento de un sector de
la justicia en nuestro país.
agenciaperu.com
Después
de casi dos años de proceso judicial, la Primera Sala
Civil de Lima no ha logrado resolver la demanda entablada
por Julio Vera Abad contra el periodista César Hildebrandt,
pese a que no sólo la razón, sino que también
aparentemente la ley, están de lado del hombre de prensa.
VERA Y MONTESINOS: EL PACTO
Todo se
inició el año 1998, cuando Julio Vera Abad,
entonces propietario de Andina de Televisión, Canal
9, se reunió en la ya famosa 'salita' del SIN junto
al ex asesor Vladimiro Montesinos, a quien vendió los
programas periodísticos de su canal a cambio de dinero
de la corrupción.
En esa
misma oportunidad, y tal como ha quedado registrado en un
vladivideo, Vera pidió a Montesinos "destrozar"
a Hildebrandt, quien hasta hace poco trabajaba para él.
En respuesta, el otrora brazo derecho de Alberto Fujimori
prometió derivar la denuncia de Vera a "la sala
adecuada".
Hasta
ese entonces, Canal 9 era el único medio televisivo
que no había caído bajo la nada apreciable tutela
de Montesinos. Hasta antes de la reunión, Vera Abad
tenía un empeño especial en mantener un contrato
con Hildebrandt, mismo que databa del año 1997. Pero
todo era una suerte de provocación. Vera buscaba que
el ex asesor lo llame para una reunión. La finalidad:
vender su línea periodística a la mafia.
Hildebrandt
recuerda esta etapa de una forma muy clara: "Vera, al
mismo tiempo que pretendía el desmantelamiento interno
del programa, usaba esta política contradictoria: quería
negociar nuestra cabeza, pero al mismo tiempo, su miseria
de horizontes no le alcanzaba para estar donde estaban los
presupuestos".
"Así,
nosotros estabamos entre el problema de la censura, la fiscalización
y el de las llamadas, además del problema del presupuesto",
recuerda el hombre de prensa.
Es ante
esta falta de compromiso mostrada por el dueño de ATV,
que Hildebrandt y su grupo deciden renunciar al canal. El
periodista escribió, de puño y letra, su resolución
de contrato.
Las razones
caían por su propio peso: Vera Abad se había
comprometido a brindar el soporte logístico y financiero
para la realización del espacio periodístico,
sin embargo, no cumplió con su palabra.
EL
JUICIO Y LAS EVIDENCIAS
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| Hildebrandt:
"El mensaje me parece claro, y es 'estamos vivos,
estamos actuando, estamos concertando, y además,
eventualmente, estamos gobernando'". |
Tiempo
después, lo esperado: amparado por la justicia que
controlaban Montesinos y Fujimori, Julio Vera Abad entabló
una demanda por incumplimiento de contrato contra César
Hildebrandt. La consigna era clara, y la expresaba el propio
Vera en su ya conocido vladivideo: "destrozar" al
periodista.
Pese a
todo, este indicio en este largo proceso no ha sido aceptado
como prueba en el juicio por dos de cuatro de los vocales.
"El
pasaje ha sido considerado por los dos vocales que se han
pronunciado en contra como irrelevante, es decir, no tiene
que ver con el asunto de fondo, que para ellos es la carta
de resolución, donde yo digo 'chau, me largo, no me
dan las facilidades, están incumpliendo el contrato
en tal y tal cláusula'. Ello no es motivo de rescisión,
es decir, no es una convincente carta de resolución
de contrato", expresa Hildebrandt.
Sin embargo,
para el periodista, esta aseveración es una mentira:
"yo, como hombre que no sabe de leyes, le pregunté
a mi abogado si había metido la pata, y él me
dijo que 'no, no metió usted la pata, porque las resoluciones
no tienen formato previo, ningún código civil
del mundo dice que las resoluciones deben de tener tal formato
o tal tipología. Cosa que es cierta, ya que yo consulté
sobre este tema con otros abogados, y todos me dieron la razón
en este caso".
Sin embargo,
lo más grave es que "es moralmente inaceptable
que un tribunal considere que esa reunión no tiene
conexión con ese proceso. La justicia no puede estar
desvinculada de los hechos, es un asunto de derecho más
que de apreciación periodística o ciudadana,
simplemente".
"El
mensaje me parece claro, y es 'estamos vivos, estamos actuando,
estamos concertando, y además, eventualmente, estamos
gobernando, la prueba es que podemos prescindir de un periodista
de relativa importancia, atacar de una manera vil, por ejemplo,
a un ex procurador que es la encarnación del proceso
anticorrupción, y demostrar que en el Poder Judicial
tenemos no sólo proveedores de sentencia, sino además
defensores ilustres, como Víctor Raúl Mansilla'.
Ellos creen que pueden meter preso a quien les venga en gana",
afirma.
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