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Vargas
Llosa aboga por reforma en el PJ
El
laureado escritor Mario Vargas Llosa se presentó en
el programa Entre Líneas, y fue entrevistado por Cecilia
Valenzuela. Allí declaró sobre los rezagos de
corrupción en el Poder Judicial, y adelantó
aspectos de su última: "El Paraíso en la
Otra Esquina".
Entrevista
Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com
El sábado
26 de enero se cumplen veinte años de la tragedia de
Uchuraccay, donde murieron ocho periodistas. En ese entonces,
un sector importante de la opinión pública culpó
a la Marina de haber cometido el crimen. El escritor Mario
Vargas Llosa partió a Ayacucho, encabezando una Comisión
investigadora. Su informe determinó que el asesinato
lo habían ejecutado los propios comuneros. Vargas Llosa
sufrió entonces las peores infamias y los ataques más
arteros. En las próximas semanas, la Comisión
de la Verdad hará pública el resultado de su
investigación respecto del caso Uchuraccay. La Comisión
de la Verdad ha confirmado que la investigación de
la Comisión Vargas Llosa, en 1983, en plena guerra
fraticida, estuvo en lo cierto; fue valiente, limpia y veraz.
A la
luz de lo que la Comisión de la Verdad está
ahora en condiciones de verificar. ¿Dirías que
el tiempo hace justicia?
Efectivamente, yo no he dudado en todos estos de que, en lo
esencial, nosotros exigimos la verdad, es decir, la muerte
de los periodistas se debió, sigo creyendo, a un trágico
error, y que no fue el Ejército, sino los propios campesinos,
que vivían unos momentos terribles, unos días
de gran confusión y violencia, los que los asesinaron.
Nosotros fuimos muy atacados porque un sector muy amplio,
sobre todo la izquierda, desde un principio decretó
que el asesinato había sido cometido por el Ejército,
que había cometido muchas violaciones a los derechos
humanos, tal y como se señalaba en nuestro informe,
pero concretamente ese asesinato no fue obra de los militares.
La investigación que hicimos se realizó en profundidad,
sin ninguna prisa, y con el deseo de llegar a esclarecer una
verdad, y esa verdad, desde luego, fue muy dolorosa. Lo que
se mostró fue una violencia que no había llegado
a la opinión pública, donde se cometían
crímenes feroces contra los campesinos, y donde estos
hacían justicia por su propia mano, porque tradicionalmente
había sido así.
Incluso
se llegó a afirmar que la investigación ayudaba
al gobierno de entonces.
Sí, se dijo muchas cosas, como que la investigación
ayudaba al gobierno de Fernando Belaunde, cosa que no puede
ser más falsa, porque de las tres personas que conformaban
la comisión, una de ellas era el decano del Consejo
de Periodista, Mario Castro Arenas, en ese tiempo dirigente
aprista, que estaba en la oposición, y que no tenía
ningún interés en servir al gobierno contra
el que su partido estaba en guerra política. La pasión
política de esos años, que era intensa, enturbió
enormemente el caso.
¿Diría
usted que ha cambiado el pensamiento y la actitud de la mayoría
de políticos en el Perú?
Creo que lo que ha cambiado es la percepción de lo
que significó el gobierno de Fujimori. Hay que recordar
que, para vergüenza nuestra, esa dictadura fue popular
al principio, tuvo muchos partidarios que aceptaron la idea
de dictadura, se dejó convencer de que un gobierno
duro y fuerte era el que iba a resolver los problemas del
Perú, y quienes nos opusimos fuimos muy impopulares.
Eso ha cambiado. Creo que ahora hay una inmensa mayoría
de peruanos que ve con sonrojo lo que fue esa dictadura por
los atropellos que perpetró o por la corrupción
sin precedentes en nuestra historia.
REFORMAS
EN EL PJ
A la
luz de los últimos fallos del Poder Judicial, ¿cómo
ve esta recomposición del montesinismo en este poder
del Estado?
Ese es un problema muy serio, pero antes que eso creo que
debemos salir al frente del pesimismo de quienes señalan
que estamos peor que antes. Eso desde luego no es cierto,
no es verdad, no estamos peor que cuando estaban Montesinos
y Fujimori gobernando este país. Decir aquello es una
injusticia monstruosa, hoy día estamos en una democracia,
antes teníamos una dictadura. Hoy tenemos una vida
política, que es confusa y en cierta no extremadamente
brillante, ese es un progreso considerable con el pasado.
Ahora, también en el contexto de América Latina,
el Perú es un país que está mejor, o
en todo caso menos mal, que otros. Claro que hay desempleo,
hay tremenda pobreza, pero hemos progresado en algo con respecto
al pasado. Eso es una realidad que no podemos negar.
Pero también hay razones para preocuparse, lo que tú
haz mencionado es lo más preocupante: la lucha contra
la corrupción y la moralización del país
está frenada porque, evidentemente, en el Poder Judicial
todavía el fujimontesinismo tiene una fuerza tremenda
que, últimamente, da la impresión que hubiera
pasado a la ofensiva: quieren mostrar que son capaces de frenar
la moralización, y creo que allí la sociedad
tiene que protestar y exigir que la moralización se
lleve a cabo, porque sino la reconstrucción de la democracia
será un mero espejismo.
¿Está
usted de acuerdo en que el principal problema de nuestro país
en la actualidad es la corrupción, como en algún
momento lo fue el terrorismo?
Yo creo que el problema son las secuelas, las reverberaciones
que deja toda dictadura, y la que ha dejado Fujimori la estamos
viendo de muchas maneras, sobre todo en el Poder Judicial.
Pero tampoco hay que generalizar, hay jueces probos, fiscales
y procuradores que vienen realizando una labor muy loable
y denodada, pero, también es cierto que la institución
es la que no funciona, está impregnada de fujimontesinistas.
Por lo pronto han exonerado al señor Montesinos de
sus vínculos con el narcotráfico, de asesinatos
absolutamente probados durante la marcha de los Cuatro Suyos,
ahora exoneran al señor Navarrete de una responsabilidad
probada en el caso de la falsificación de firmas, eso
no puede ser sólo ineptitud, allí hay complicidad,
y algo hay que hacer al respecto. Lo ideal sería que
existiera un gran consenso de partidos políticos y
fuerzas democráticas, para exigir una reforma profunda
en el Poder Judicial, no hay democracia que funcione sin un
Poder Judicial probo, eficiente, y evidentemente el que tenemos
no es ni uno ni otro.
El
presidente de la República ha anunciado que iniciará
una 'cruzada' en este tema, sin embargo el mismo día
que realizó este anuncio, en el Congreso diez congresistas
de su agrupación retiraban las firmas que se necesitaban
para la creación de una comisión que iba a investigar
al ex ministro aprista Agustín Mantilla. Pareciera
que hubiera una serie de pactos políticos para cubrir
esta serie de hechos de la corrupción.
Bueno, ahora tenemos libertad de información por lo
que es muy importante que la prensa, que los periodistas,
los investigadores saquen a la luz esos 'enjuagues', los denuncien
y la opinión pública pueda operar. Esa es la
ventaja que tiene la democracia sobre las dictaduras.
PRÓXIMA
NOVELA
Se
espera con ansiedad su novela sobre Flora Tristán y
Paul Gaugin, "El Paraíso en la Otra Esquina",
¿cuándo saldrá?
Sale a fines de marzo, por el 20 de ese mes, más o
menos.
¿Qué
lo incentivó a ocuparse del tema?
Es un viejo proyecto que nació con la lectura de las
"Peregrinaciones de una Paria" de Flora Tristán.
Leí ese libro de memorias, donde cuenta sobre todo
su viaje al Perú, cuando era universitario, y desde
entonces el personaje de Flora Tristán me fascinó,
me inquietó, me dio muchas ideas para escribir algo
a partir de ella, por lo que esa novela se gestó hace
muchos años. Sólo cuando comencé a escribirla,
se me ocurrió incluir a Gaugin, al nieto de Flora Tristán,
cuando descubrí que había un gran parecido de
caracteres entre la abuela y el nieto, así, al final
la novela ha resultado ser una suerte de narración
con 'vasos comunicantes' entre estos dos personajes que, si
bien fueron franceses, tuvieron una relación con el
Perú. Los padres de Tristán eran peruanos, y
pasó muchos años aquí, mientras que Gaugin
pasó seis de sus primeros siete años en el Perú,
aprendió a hablar español antes que francés,
y todos sus primeros recuerdos son peruanos, esos mismos recuerdos
tuvieron una influencia curiosa en su pintura.
¿Influyó
su parentesco materno con los Tristán?
Mi parentesco es muy remoto, y que descubrí muy tarde,
así que no creo que ello haya influenciado.
Alfredo
Bryce y Jaime de Althaus son también parientes de Flora
Tristán.
Claro, con Alfredo Bryce Echenique. Una hija de Pío
Tristán, tío carnal de Flora, se casó
con el presidente Echenique. Los años que vivió
Gaugin en Lima, los vivió en la casa del presidente
Echenique.
Pero
una de las cosas que usted no ha dicho, en las distintas entrevistas
sobre esta novela, es rescatar el hecho de que usted también
es pariente de Flora Tristán.
No, porque no creo que haya tenido un rol muy importante en
la sedición de escribir sobre Flora, yo me encariñé
con el personaje mucho antes de saber que había un
parentesco entre los Tristán y los Llosa, total, todos
los arequipeños están emparentados unos con
otros, Arequipa es una ciudad muy incestuosa.
¿Es
esta la novela que más viajes le ha obligado a hacer?
Más largos por lo menos, porque tanto Flora Tristán
como Paul Gaugin hicieron grandes recorridos. En realidad
Gaugin más que Flora Tristán.
¿Qué
fue lo más interesante de las travesías de Gaugin?
El suyo es un caso muy interesante. Él descubrió
la profesión muy tarde, cuando tenía treinta
y pico de años, a una edad en que los pintores generalmente
están con una obra avanzada. Al poco tiempo llegó
a la conclusión de que en Europa la pintura estaba
en una decadencia total, se había cortado de la sociedad,
era una pintura que estaba en manos de pintores, coleccionistas
y críticos, y que por ello el arte realmente vivo sólo
existía en las comunidades primitivas, donde el arte
expresaba un conjunto de la sociedad.
Por eso fue a buscar esas sociedades, que para él eran
como el paraíso, un mundo totalmente integrado, donde
el arte formaba parte de las creencias, de las costumbres,
del conjunto de la sociedad. Así fue a Panamá,
a la Martinica, trató de ir a Madagascar, a Vietnam,
y finalmente llegó a Tahití, y allí descubrió
que la realidad no era exactamente lo que él creía.
Entonces, en vez de revisar su sueño, su fantasía,
decidió que lo que ocurría era que Tahití
ya había sido colonizado por los europeos, y ese espíritu
había hecho que Tahití entrará en decadencia.
Se le ocurrió que en las Islas Marquesas, que son las
islas más apartadas de un continente, las islas más
islas del mundo, todavía existía una sociedad
de esas características. Y se fue hasta allí,
que era realmente el fin del mundo, y fue muy dramático,
porque cuando llegó notó que él estaba
en un estado físico que lo imposibilitó moverse,
así que no llegó nunca a ver a los primitivos
que existían en la isla. Su final fue muy dramático.
¿Cómo
es esa vida entre Madrid, Londres y Lima?
Es una vida muy itinerante pero en la que, al mismo tiempo,
hay algo muy estable, que es mi trabajo. Mi trabajo no cambia,
se mueve conmigo, donde yo estoy trabajo sobre las mismas
cosas, siguiendo una misma rutina, de tal manera que aunque
me muevo exteriormente mucho, la rutina diaria es más
o menos la misma, y no cambia aunque cambie el entorno.
¿Pero
a la larga dónde permanecerá más, en
el viejo mundo o en Barranco?
No lo se. Este tipo de vida me gusta, al final me mantiene
bastante vivo, y me gustaría mantener este tipo de
vida hasta el final. Ya veremos si puedo hacerlo, pero por
el momento no tengo ninguna intención de estabilizarme,
es más, pretendo seguirme moviendo, quizá contagiado
un poco por los viajes de Flora Tristán y Paul Gaugin,
qui vivieron toda su vida viajando de un lugar a otro.
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