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19 de diciembre del 2003
Álvaro Vargas Llosa:

“Fui una voz en el desierto, la gente no me hizo mucho caso”

> VARGAS LLOSA: "El Perú es un país de solicitantes, todo hombre de pequeña o mediana empresa lo que aspira es a contratar con el Estado, le solicita al Estado un contrato; todo joven que sale de la universidad le solicita al Estado un empleo público".

En entrevista con el programa La Ventana Indiscreta, el escritor Álvaro Vargas Llosa habla sobre su exilio, su libro “Rumbo a la Libertad”, sus puntos de vista sobre el poco desarrollo del país y su visión de futuro.

Entrevista Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com

Mañana será la presentación de tu último libro: “Rumbo a la Libertad”. Sin embargo, no estarás presente en este acto. ¿Por qué?
Bueno, tú sabes que soy víctima de una persecución política por parte de este gobierno por haber dicho con algo de anticipación que había una serie de hechos reñidos con la ética y con los principios en nombre de los cuales una serie de peruanos y peruanas salimos a las calles a defender el derecho a ejercer libertades públicas. Pero estoy muy contento de presentar este libro mañana en la Facultad de Psicología de la Universidad de San Marcos, al margen de mi peripecia personal, porque es un libro escrito para los jóvenes, para transmitirles a ellos la idea de que el Perú no tiene que seguir generación tras generación siendo ese país de oportunidades escasas, ese país de generaciones jóvenes que aspiran a emigrar, sino un país con oportunidades para todos. Es decir, mi mensaje esta noche no es un mensaje de derrota sino uno optimista, al margen, repito, de mi pequeña peripecia personal.

Curiosamente, como precisas en tu libro, quienes te persiguen son aquellos a los que te juntaste para luchar contra la dictadura corrupta de Fujimori y Montesinos.
Así es, pero eso es muy normal en la historia, es frecuente que aquellas organizaciones, grupos o movimientos que luchan por recuperar la democracia practiquen muchas de las cosas contra las cuales se rebelaron. Yo lo que pretendo, sin embargo, es que muchos de los principios en contra de los cuales los muchachos de San Marcos, donde se va a presentar este libro, y otras universidades se rebelaron, lleguen a ser principios vigentes el día de mañana en el Perú. Son principios que tienen que ver con la libertad política, económica, cultural, religiosa, en fin, todas las libertades del mundo. Este gobierno ha estado a la altura de algunos de los principios de los cuales nos rebelamos, pero que en algunos de los casos, especialmente en el campo de la ética o en el campo de la economía, no ha estado a la altura de ellos. Lo que pretendo con “Rumbo a la Libertad” es recordarle a la gente que nos rebelamos en contra de una estructura, de una forma de ejercer el poder enemistada con los principios de la libertad. Lo que estoy revindicando hoy es el principio de la libertad frente a quienes la han despreciado, pisoteado o ninguneado para perpetrar aquellas prácticas que en los años 80 precisamente dio pie al fenómeno de Fujimori, a la dictadura. Lo que trato es que volvamos a los principios originales en nombre de los cuales nos rebelamos contra el autoritarismo de ayer, y por los que debemos luchar para perseverar esas libertades que están todavía por conquistar.

Tengo que reconocer que cuando anunciaste tu distanciamiento de la pareja Toledo y del entorno de Perú Posible, te juzgué exagerado, y me disculpo porque en realidad con lo que hemos venido descubriendo nosotros y otros medios de prensa, tengo la sensación de que te quedaste corto. ¿Tú compartes esa sensación Álvaro?
Bueno, yo antes tengo que felicitarte a ti, Cecilia, porque a diferencia de otros medios has mantenido una independencia insobornable a lo largo de estos años. Cuando nosotros nos levantamos contra la dictadura en nombre de, entre otras cosas, la libertad de expresión, y no todos nuestros colegas lamentablemente han ejercido la independencia frente a poder, tu sí la has ejercido.
Yo siento que me adelanté un poco a mi tiempo, pero era por razones completamente comprensibles: yo era parte de esa movilización a favor de las libertades públicas, tenía una cierta cercanía con el candidato que entonces encarnaba esa opción, y era más fácil para mi, con respecto a otra gente, identificar las desviaciones con respecto a esos principios. Lo dije hace un momento, como suele ocurrir en estas ocasiones, fui una voz en el desierto, la gente no me hizo mucho caso, nadie creyó lo que yo decía, no fue muy obvio para muchos que lo que yo decía era cierto, pero eso para mi no fue ningún consuelo, porque mi impresión es que hemos perdido cuatro años preciosos. Desde luego no hay que caer en la tentación de comparar a este régimen con el régimen anterior. Ha habido avances importantes: esta noche estamos conversando libremente tú y yo sin censuras. Eso no hubiera sido posible el año 97, 98 o 99, y esto es un progreso extraordinario. Sin embargo todavía, con un Poder Judicial enormemente corrompido, con instituciones inmensamente podridas, con un presidente que no entiende lo que hay que hacer para que el Perú crezca, como lo hacen Nueva Zelanda, Islandia y otros países, con unas prácticas de empresarios cercanos al poder que son prácticas totalmente reñidas con la ética y los principios de igualdad ante la ley, pero desde luego hemos avanzado. Lo que trato con este libro es proponer a los jóvenes, como los de San Marcos y los de otras universidades, una opción de sistema democrático compatible con una noción de libertad económica, con una noción de estado de derecho, algo que este sistema, bajo este gobierno, no nos da.

En los primeros capítulos de tu libro acusas al “espíritu de cuerpo, al mercantilismo de mercado, a la cultura del privilegio, a la forma cómo se transfiere la riqueza y a la ley politizada” de ser los culpables del atraso de América Latina. En el Perú, ¿cuáles de estas cinco características o presiones nos simboliza más?
Yo diría que todas. Lo que “Rumbo a la Libertad” propone es básicamente transitar de un sistema que está caracterizado por un país de “solicitantes”, que le “solicitan” al gobierno que les resuelva sus problemas, hacia un país de emprendedores, que resuelva su problema por cuenta propia. Tocqueville, autor de un hermoso libro llamado “La libertad en América”, decía que el gran peligro de las democracias es convertirse en países de solicitantes. El Perú es un país de solicitantes, todo hombre de pequeña o mediana empresa lo que aspira es a contratar con el Estado, le solicita al Estado un contrato; todo joven que sale de la universidad le solicita al Estado un empleo público; toda organización no gubernamental, una ONG, lo que le solicita al Estado es alguna forma de prebenda, privilegio o exclusividad. Yo quiero transitar hacia una sociedad en la que la aspiración de los jóvenes, de las pequeñas, medianas y grandes empresas, no sea que el gobierno le resuelva su problema, sino que el mercado, que son las opciones y preferencias de los ciudadanos comunes y corrientes, pobres, medianos y ricos, les resuelva su problema. Para eso tenemos que eliminar lo que yo denomino los cinco principios de la opresión: el cooperativismo, el mercantilismo de estado, el privilegio, la redistribución de la riqueza de abajo hacia arriba, la ley política. Todo esto gobierna el Perú.

 
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