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“Está tan comprobado el delito, que Arias se declaró culpable”
El actual jefe del Fish & Wildlife Service en Miami y Puerto Rico ofreció una entrevista a agenciaperu.com sobre el caso de contrabando de especies protegidas del Perú. Su conclusión es clara: hay abundantes pruebas para afirmar que existe una red de tráfico de especies protegidas desde el Perú hacia los Estados Unidos. Los responsables ya están plenamente identificados.
Entrevista Enrique Flor / agenciaperu.com
¿Los traficantes de especies de flora y fauna reciben una condena real por estos delitos?
La ley, aquí en La Florida, es muy severa para castigar con prisión a las personas involucradas en el tráfico ilegal de vida silvestre. El juez también tiene la potestad de imponer pagos de cuantiosas sumas de dinero a los culpables.
Actualmente está pendiente el caso del peruano Manuel Arias Silva, por tráfico ilegal de orquídeas...
Sí. El caso del señor Manuel Arias y George Norris, a quienes se les hicieron cargos de conspiración por importar ilegalmente del Perú toda clase de orquídeas de un género protegido, cuyo nombre científico es Phragmipedium. Arias las enviaba a Norris, y para pasar los controles sin que nadie supiera lo que en realidad se estaba exportando, le asignaban códigos, basado en un sistema de códigos que ellos mismos inventaron. Y lo lograban hacer porque el personal de los aeropuertos aún no tiene la suficiente experiencia para detectar el contrabando de especies tan difíciles de encontrar como las Phragmipedium.
Una de las Phragmipedium traficadas ilegalmente es conocida como Kovachi...
Efectivamente. La Kovachi es la más apetecida.
¿Por qué?
Porque recientemente se descubrió en el Perú. Llegó un punto en que los colectores de orquídeas en Estados Unidos y Alemania pagaban 10 mil dólares por cada una.
¿Ustedes han hecho un análisis financiero del valor traficado por Manuel Arias?
Los datos suministrados a la Corte de Miami hacen referencia a tres cargamentos, los cuales fueron valorizados en 45 mil dólares, al momento de ser importados. Eso no quiere decir que ese sea el valor del mercado. Es mucho más, y son numerosos cargamentos. Recuerde que existe la demanda y la codicia de una persona por poseer algo sui generis, y que es capaz de pagar lo que sea para tener una especie única.
¿Ustedes encuentran colaboración de las autoridades peruanas para combatir casos como estos?
Por lo general sí. Sin embargo, muchas veces esta cooperación, y me refiero de manera general, no sólo al Perú, no es tan espontánea. Por medio de la prensa y ante los ojos del mundo se sabe que existe esta clase de contrabando y que es fácil traficar ilegalmente con especies protegidas. Pero cuando uno pide ayuda a los países de origen, de donde provienen esas especies, hay cierta tendencia de apenarse, pues se trata de una cosa embarazosa. Entonces eso nos causa cierta decepción.
¿El caso del señor Arias es un delito comprobado?
Sí, es tan comprobado que él se declaró culpable aquí en Miami. Y también el señor Norris.
¿Qué condena les tocaría?
El pago de 250 mil dólares más o menos. Para mí, basado en lo que ha sucedido, los señores Norris y Arias deberían estar cierto tiempo en la cárcel. Ahora, no sé cuál será el castigo que reciban.
OPERACIONES ESPECIALES
¿La agencia que usted dirige en Miami y Puerto Rico organiza operaciones especiales para evitar el tráfico ilegal de especies de flora y fauna?
Sí. Soy la persona encargada de un equipo de profesionales, de inspectores y personal que conoce el funcionamiento de nuestras oficinas, además de 5 agentes federales o investigadores criminales. Los inspectores verifican que todo esté en orden, basados en la documentación presentada ante Aduanas y ante nosotros. Si por algún motivo hay algo raro, los inspectores llaman al agente encargado durante la semana. Entonces, este agente es quien toma la decisión de verificar el cargamento o, más aún, si hay mérito para empezar una investigación de largo plazo en la cual tanto agentes de esta oficina como de otras partes del país puedan infiltrar las redes de contrabandistas. Así es como nosotros hacemos operativos a diario. No sólo aquí en Miami, sino en otras partes del mundo, porque también, muchos países fuera de los Estados Unidos nos piden ayuda o que los capacitemos y le demos asistencia técnica y forense. Tenemos el laboratorio forense más completo de todo el mundo y hacemos trabajos orientando a profesionales a combatir esta clase de crímenes.
En 1993 hubo un caso escandaloso de un piloto de misioneros evangélicos dedicado al contrabando de boas del Perú...
Exacto. Fue un caso asignado a uno de nuestros agentes, quien lamentablemente falleció hace poco de un cáncer cerebral. Este agente, por medio de un informante, logró detectar que personal que daba apoyo a un grupo evangélico en el Perú, con el transporte de víveres, partes y repuestos, traficaba ilegalmente con flora y fauna de la Amazonía. En este caso el individuo llamado Timothy Eaton decía que traía a Estados Unidos la famosa Uña de Gato del Perú, pero cuando se le abrieron las maletas aquí en Miami, se le encontró que la famosa Uña de Gato eran, en realidad, boas cuyo tráfico era ilegal. Este hombre fue encausado ante el gran jurado, llevado a las cortes y declarado culpable. Quién iba a imaginar que bajo el hábito de un evangelista, al fin y al cabo una vocación tan generosa, de buenas intenciones, existía alguien que se prestaba al mundo ilícito del contrabandeo de especies protegidas por el Perú.
¿Cuál es el flujo de embarques provenientes mensualmente del Perú?
Fluctúa entre los 150 a 230 cargamentos de especies de vida silvestre. Recibimos muchos cargamentos de la Amazonía, de Iquitos, de peces tropicales, reptiles.
Es decir, de Perú nos llega un embarque cada dos días, aproximadamente.
Pero además debemos controlar e investigar exportaciones de todas partes del mundo. Por ejemplo el año pasado tuvimos más de 870 casos. Aquí tenemos 132 aerolíneas que llegan a Miami. Hay vuelos diarios de Mozambique, Sudáfrica, China, de todas partes de mundo. O sea el tráfico de flora y fauna a esta ciudad es una avalancha y no tenemos el personal suficiente para poder inspeccionar todos estos cargamentos. Por eso nos basamos también en información que obtenemos de otros países, o de nuestra red de informantes.
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