Investigación
 Reportes
 Actualidad
 Entrevistas
 Cultural
 Columnas
 Economía
 Sociedad
 Boca Floja
 Multimedia
 Archivo
 Servicios
 Interactiva
 Especiales
 La Agencia

 

 Entrevistas  
24 de septiembre del 2003
Gino Costa:

“Una buena gestión pública requiere de buenas ideas”

> COSTA: "El libro está lleno de ejemplos de pequeños logros que costaron mucho trabajo y esfuerzo. ¡Es tan difícil mover el aparato público!".

Gino Costa, ex ministro del Interior, conversó con agenciaperu.com a propósito de la publicación del libro “Liderazgo Civil en el Ministerio del Interior”, que escribió junto a Carlos Basombrío. En el diálogo, Costa recuerda aspectos interesantes de su paso por la administración pública.

Entrevista Roxana Chirinos / agenciaperu.com

¿Cómo nace la idea del libro?
Comienza con la llamada de un viejo amigo, George Vickers, quien es el representante para América Latina del Open Society Institute. Cuando se entera que hemos salido del Ministerio (del Interior), sugiere que escribamos sobre la experiencia que habíamos tenido. Es así que contamos con el apoyo de su Institución.

¿Cómo surgió la idea de escribir el libro entre dos?
En realidad, al principio fuimos cinco: Carlos Basombrío, Ricardo Valdez, Fernando Rospigliosi y Dante Vera. Crear el libro entre varios nos parecía más rico y más completo. Nos reuníamos una vez por semana, discutíamos y, a veces, invitábamos gente que había participado en nuestra gestión. Fuimos haciendo verbalmente un balance de nuestra labor. Cuando regresa Fernando Rospigliosi al Ministerio del Interior, con Ricardo Valdez y Dante Vera, el grupo se deshizo. Fue entonces que Carlos (Basombrío) y yo nos pusimos a escribir el libro. Hasta entonces había muy poco escrito.

¿A qué público va dirigido este libro?
El libro va dirigido a la Policía Nacional, a las personas interesadas en seguridad, a gente de las rondas campesinas, a todos aquellos que de alguna manera participan en la labor de seguridad ciudadana y, en realidad, a cualquier persona que tenga algún interés en la vida política de país. El libro es un testimonio que forma parte de la historia política contemporánea. Es contar desde el interior lo que significa un esfuerzo de gestión en la administración pública.

A su parecer, ¿tiene el libro un valor académico?
No hemos hecho un trabajo de investigación. No somos tan pretenciosos. Simplemente hemos escrito lo que ha sido nuestra experiencia. La anécdota y el detalle se dejaron de lado. Analizamos cómo conseguimos la reforma policial, qué encontramos, qué nos propusimos hacer, qué hicimos, qué quedó pendiente y por qué no se pudo hacer más. Hay una segunda parte del libro que trata sobre el manejo de la seguridad: cómo manejamos y respondimos a los desafíos de seguridad ciudadana y a los problemas de orden público. Luego, hay una parte introductoria que son los principios de nuestra gestión.

¿Por qué Liderazgo Civil?
El mensaje del libro es que los grandes desafíos en términos de la conducción del país y los grandes cambios institucionales se enfrentan exitosamente con liderazgo.

¿Cómo encontró el Ministerio del Interior a inicios de su gestión?
El Ministerio y la PNP se habían militarizado mucho. Además, encontramos a la Policía seriamente afectada por problemas de corrupción y en dificultades de brindar un servicio óptimo a la ciudadanía. Entonces, el equipo civil asumió el liderazgo del Ministerio y se propuso desmilitarizarlo. Se enfrentaron los problemas de corrupción, y se hizo que la institución preste un servicio más eficiente y cercano a la comunidad. El ingrediente fundamental fue el liderazgo. En realidad, el mensaje del libro es que los grandes desafíos, en términos de la conducción del país, y los grandes cambios institucionales se enfrentan exitosamente superando los problemas con liderazgo. Tuvimos que enfrentar la responsabilidad que se nos dio y el cambio de la policía que el Presidente anunció públicamente, sin recursos. No tuvimos un sol más de lo que estaba establecido en el presupuesto. Hubo que iniciar un proceso de cambio con pura voluntad.

Ustedes trabajaron haciendo varias convocatorias ¿Qué respuesta obtuvieron?
Muy buena. Encontramos a la Policía trabajando en la organización de los vecinos para la seguridad ciudadana. La mayoría veía estas acciones no como una labor eminentemente policial, sino como un trabajo de asistencia social, un poco marginal. Nos dimos cuenta que la única forma de enfrentar los problemas de seguridad con los pocos recursos es logrando que la comunidad participe. En el Perú llevamos en la sangre la organización voluntaria. La respuesta siempre fue sensacional. Si se encuentra una Policía dispuesta, la gente tiene la mejor voluntad de salir las veces que sean necesarias para tener un lugar más tranquilo y seguro donde vivir.

¿Cómo reaccionaron los policías a los cambios propuestos por su gestión?
Los generales nos dijeron que para hacer mejor el trabajo requerían de más dinero y leyes que les den más facultades para intervenir. Ante eso dijimos: no hay más plata y tampoco van a tener más leyes, básicamente porque no disponíamos de suficientes recursos. El principal problema era la corrupción, mientras no se le atacara para transformar la institución con una buena gerencia, transparente y respetuosa de la ciudadanía, los recursos y las leyes que necesitaban no eran posibles. Esa fue la primera discusión; había que invertir las cosas: hacer un diagnóstico transparente de la Institución era urgente. Se constituyeron comisiones civiles para abordar los distintos temas que nos permitió relacionarnos con el resto del personal de la policía. Donde más aprendimos fue en las reuniones con los suboficiales; de ahí nacieron varias ideas positivas como la campaña ‘A la Policía se le respeta’. No fue un proceso donde un grupo de civiles, ajenos a la institución, trajeron ideas de fuera y las impusieron; fue un equipo civil que vino con las ganas de cambiar y abrió el diálogo y la discusión dentro de la propia policía.

Para hacer esta reforma ¿se basaron en algún informe internacional?
Encontramos un informe muy bueno hecho por el Gobierno de Transición, pero no el diagnóstico. Necesitábamos abrir la discusión hacia fuera y dentro de la Institución. Para conocer mejor los problemas nos basamos en realizar encuestas al personal policial, esto le dio legitimidad a las propuestas que ofrecimos. Pero hubo mucha resistencia, en particular en los altos mandos que veían amenazada su forma tradicional de hacer las cosas. Significaba pérdida de poder y de beneficios.

¿Y el tema de la sanidad policial?
Los cambios que plantamos no tuvieron éxito. Casi el ochenta por ciento de los entrevistados hablaban mal de la sanidad policial. Encontramos problemas de mal manejo de recursos. Con el dinero que el Estado gasta anualmente en la salud policial se podría y debería tener un sistema óptimo, como el que brinda la Clínica Ricardo Palma, que es una de las mejores de Lima. Por lo tanto es un problema de administración, mal manejo y corrupción. Es difícil enfrentar a los que se benefician de un sistema intencionalmente mal organizado. Son grupos poderosos e inescrupulosos que se oponen a muerte a un cambio del sistema.

¿Y en la compra de combustible?
Es un gran ámbito de corrupción. Gran parte de esa gasolina entra al mercado negro. Se la compra a Petro Perú a granel, y la Policía, a dedo, escoge los grifos que la distribuyen. Por este servicio se paga con gasolina. El Ministerio del Interior planteó modificar el sistema por medio de una licitación: ganó una empresa privada. Esto, además de ofrecer un sistema de seguros, impedía el mal uso del combustible y permitía grandes ahorros estableciendo un sistema por el cual era más difícil robar. Sin embargo, hasta hoy no se ha podido hacer efectiva esa licitación.

¿Cuánto cree que avanzaron en su gestión?
Se avanzó bastante en algunas cosas, en otras muy poco: faltó tiempo. Constaté que si uno quiere una buena gestión pública requiere de buenas ideas. Saber hacia dónde se quiere ir. Contar con un buen equipo, cohesionado alrededor de ese objetivo, que funcione como una cosa integrada. Además, de voluntad política y estar respaldado por el Presidente de la República y el Gobierno. Sobre todo se necesita continuidad en el tiempo. Lamentablemente se quedaron algunas cosas truncas, pero creo que se consiguió algo y estoy orgulloso de eso.

¿Esa futilidad de la política no te dio frustración?
Sobre todo en haber invertido tanto y constatar lo mucho que cuesta hacer bien poquito. A veces incluso la gente de fuera no lo percibe: se quieren resultados. Sabemos que eso se da con el tiempo y la continuidad. El libro está lleno de ejemplos de pequeños logros que costaron mucho trabajo y esfuerzo. ¡Es tan difícil mover el aparato público!

¿Por qué el libro termina con un testimonio personal?
En el libro hay muy poco de anécdota. No tenemos la pluma literaria como para aventurarnos en un libro de estas características. Siempre quise escribir sobre mi salida. El final lo incorporé pese a que desentonaba con el estilo del libro: me saqué el clavo.

 
    Más en Entrevistas

  Buscador
  Especiales
 Interactiva
FORO
ENCUESTAS

Derechos Reservados © 2006 / agenciaperu.com / Lima - Perú