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“Soy incapaz de lucrar con lo único que me importa: mi hijo”
agenciaperu.com
“Me ofende que sugieran que quiero lucrar con mi hijo”, aseguró conmovida Cecilia Otoya. Para ella vivir no ha sido fácil desde que en un completo acto de irresponsabilidad, Celso Pastor atropelló a su hijo José Miguel Gonzáles.
Y por si fuera poco, ahora el irresponsable conductor ha emprendido una campaña de difamación en su contra, y pretende hacer creer a la opinión pública que Cecilia ha malgastado el dinero que por obligación moral le viene entregando para la rehabilitación de su hijo.
Según explicó Otoya, ella llegó a un acuerdo con Celso Pastor en el que por un plazo de dos años, el agresor se comprometía a cubrir los gastos de curación y recuperación de José Miguel, pero no hubieron garantías de por medio.
Aunque nada aseguraba que Pastor cumpliría el acuerdo, ella le tuvo que creer que sería así. “Mi hijo estaba en coma, ya no tenía dinero para pagar la clínica y la atención; él puso las condiciones y yo tuve que firmar”.
“El acuerdo dice que él reconoce los gastos, pero no es así. El me reembolsa el dinero que yo gasté en la cuenta que él mismo me hizo abrir”, contó indignada en La Ventana Indiscreta.
“A mi no me ayuda de nada que él esté encarcelado”, señaló, sin embargo precisó que se negó a formar el pedido de excarcelación de Pastor pues, a ella nada le garantiza que estando libre, seguirá cumpliendo con su obligación.
La madre de José Miguel narró que al inicio, Celso Pastor cumplía con el pago puntualmente, sin embargo los problemas se iniciaron cuando éste cambió de abogado y ella se negó a pagar el documento para lograr su excarcelación.
“A mi lo que me interesa es poder asegurar la salud de José Miguel (…) lo que me interesa es haya una garantía concreta”, dijo angustiada tras denunciar que Celso Pastor se niega a poner a su nombre sus propiedades y así no tener que dar una garantía para asegurar que cumplirá con el pago.
LA CAJA CHICA
La realización de un concierto solidario le permitió a Cecilia recaudar fondos para contar con “una caja chica” de donde ella saca dinero para pagar los gastos de atención de su hijo, y que Pastor debería reponer.
Sin embargo, Pastor y su defensa cuestionan el uso de este dinero. “¿Cómo se le ocurre preguntarme que hice con el dinero? Ese dinero ya se usó y es lo que él me debe”, afirmó.
“Es también la caja chica con la que pago a la enfermera de José Miguel (…) Su tratamiento no va a durar dos años como el acuerdo, y a partir del primer día del tercer año yo necesito contar con ese colchón para continuar con su rehabilitación”.
“José Miguel se está recobrando, pero es un proceso sutil. Él no puede sostenerse, no controla esfínteres, no recupera del todo la memoria, no habla bien (…) tiene problemas neurológicos (…) él tiene temores, no sabe como va a ser su vida”.
Y aunque muchos se lo hayan dicho luego que José Miguel volviera del coma en el que estuvo sumergido por meses, Cecilia Otoya admite casi resignada “él no ha vuelto a nacer”.
PIDE JUSTICIA
A pesar de las denuncias y las pretensiones de Pastor para dejar de pagar y quedar como una víctima más de aquella fatídica noche, ella no tiene miedo de confrontarlo.
“Ellos pueden decir lo que les de la gana, la clínica ya ha entregado el reporte de los pagos (…) Todas estas cifras se han abierto al Poder Judicial. La auditoría la hará un ente imparcial; yo sólo me limito a pedir lo que les exige la ley”.
“Pastor tiene que cumplir. Las cuentas están claras. Yo pido a las autoridades que sean severas, sólo pido una garantía concreta y real que asumirá su compromiso. Confío en que esta campaña para desprestigiarme no saldrá adelante”.
Casi conteniendo las lágrimas, Cecilia Otoya concluyó: “A mí lo que me interesa es recuperar a mi hijo (…) He perdido el hijo maravilloso que crié (…) soy incapaz de lucrar con lo único que me importa que es José Miguel”.
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