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“Sólo en este país se le dice ‘chauchilla’ a un caso de violación sexual”
La joven Milady Rojas, supuesta víctima de violación por parte de Miguel Toledo, sobrino del presidente Alejandro Toledo, narró en La Ventana Indiscreta los pormenores de este caso.
Entrevista Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com
Milady, cuéntanos cómo sucedieron los hechos.
A mi me llaman para hacer una entrevista de trabajo. La segunda de ellas se dio en el local de Perú Posible, en Pershing. Allí me llegué a contactar con un señor al que me presentaron como “Micky”. Quien me llevó fue el ingeniero Lindley Chuquipiondo Apéstegui, con quien estuve trabajando cuatro años. En esa reunión me dijeron que no iba a poder estar en Perú Posible porque necesitaban un lugar más tranquilo para conversar, y me llevaron a Barranco.
Fuiste con ellos a Barranco.
Así es. Me llevaron hasta el restaurante Bora Bora, de Barranco. Ahí me presentan al señor como “Micky”, no como Miguel (…) En ningún momento supe que era el sobrino del Presidente, hasta que después comenzaron a conversar de unas obras.
¿Qué más sucedió?
Tome como tres copas de vino. Me paré de la mesa en cuatro oportunidades. En una de ellas me parece que me pudieron echar la droga para yo quedarme dormida. (…) Ambos me sacaron de los brazos. El ingeniero Lindley me dijo: “no te preocupes, te voy a llevar a tu casa”. Eso fue lo último que escuché.
Miguel Toledo ha aceptado que tuvo relaciones contigo, pero ha dicho que estas fueron con tu consentimiento. ¿Eso es cierto?
No, es falso. Ninguna persona puede dar su consentimiento teniendo droga en la sangre.
¿Te llevó a un hotel?
Sólo recuerdo hasta que me metieron al auto. Después desperté en un cuarto de hotel.
¿Él (Miguel Toledo) estaba contigo cuando despertaste?
Sí, estaba conmigo.
¿Qué fue lo que te dijo?
Dijo ‘no te preocupes, yo te voy a llevar a tu casa’. Pero yo no sabía ni dónde estaba.
Pero te diste cuenta que algo había pasado.
Sí. Noté que me habían violado. En ese momento traté de levantarme, pero no podía hacerlo. Estaba como inmóvil.
¿Cómo reaccionaste?
Quería reaccionar poco a poco, pero no podía. Le increpé, le pregunté dónde estaba. Yo fui a comer con ellos a la 1 de la tarde, y me habré levantado a las 6:30.
Después de esto, ¿a dónde te dirigiste?
Me llamaba mi conviviente al celular. No podía contestar, hasta que lo logré. Le dije que no sabía dónde estaba, ni lo que me había pasado. En ese momento no podía hacer nada. Levantaba mi mano y ésta se caía. He demorado en ponerme de pie, en arrastrarme fuera de la cama.
¿Y luego fuiste a hacer la denuncia?
Con las pocas fuerzas que tenía, salí del cuarto. Él estaba en el baño. Como estaba gritando, llegaron los chicos de seguridad y limpieza. Pedí que me dijeran dónde estaba, y me respondieron: “estas en la avenida Aviación, en la cuadra 33, esto es un hostal”. Esta desesperada. Mi conviviente escuchó todo por teléfono, y en ese momento colgó y se fue al lugar.
Cuando él llegó, les pedí a los muchachos que me ayuden a salir del sitio. Ellos me sacaron afuera y me dijeron “corre, corre, porque ahí viene”. Yo he salido agarrándome de las paredes, de un carro, de cosas, y he llegado, creo, a una cuadra más allá. Allí me encontró mi conviviente.
¿Estos chicos han testificado?
Ellos testificaron que dos hombres me cargaron de los brazos, estando yo dormida; y además que salí en ese estado.
¿En qué situación está el proceso?
El fiscal ha pedido 10 años (para Miguel Toledo). Pero de acá a 10 días se dará la sentencia.
¿Es cierto que has querido suicidarte, o ello es sólo una versión periodística?
Es cierto, por la misma presión y porque me siento burlada. Veo que las autoridades no hacen nada, sólo por él ser sobrino del Presidente. No actúan en nada a mi favor.
¿Qué ha pasado con tu novio?
Nos hemos separado, por la misma presión. Lo presionaban en su trabajo. Ya en su trabajo le decían que le iban a preparar su baja. Por eso fue nuestra separación.
Consideras que Miguel Toledo ha desgraciado tu vida.
Considero que no sólo me ha desgraciado, sino que además me ha destruido, ha desecho mi hogar, estaba con planes matrimoniales, estaba de novia. Creo que eso merece un castigo, y un castigo con todo el peso de la ley.
¿Has escuchado lo que dijo el Presidente sobre el caso “chauchilla” de su sobrino Miguel?
Me indigna que hable de “chauchilla”. “Chauchilla” es algo que no tiene importancia, que no es real. ¿Cómo puede el Presidente referirse así? Si esto le pasara a su esposa o a alguna de sus hijas, no pensaría que esto es un caso chauchilla. Solamente en este país he escuchado que se le dice chauchilla a un caso de violación sexual. En otros países se condena a la persona. Pero, ¿qué podemos esperar de un Presidente que demoró tanto tiempo en reconocer a su hija? |