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27 de marzo del 2005
Asegura que no entregó documentos

Dammert niega participación en caso de cartas apócrifas al Vaticano

> DAMMERT SOBRE OLIVERA: "Ya no tengo pensamiento, porque no sería objetivo (risas). Allá él, que camine por su camino y que me deje a mí caminar".

- En conversación exclusiva con el programa La Ventana Indiscreta, el ex asesor ad honorem del Ministerio de Justicia, Augusto Dammert León, negó su participación en el caso de las cartas apócrifas enviadas al Vaticano con la intención de desprestigiar a monseñor Luis Cipriani.
- Hasta antes de esta entrevista, la versión que manejaba la prensa era que Dammert había recibido las cartas de manera anónima, y había acompañado al Obispo de Puno a la oficina del entonces ministro de Justicia, Fernando Olivera, para entregarlas. El acusado aseguró que todo esto era falso: nunca entregó ni vio las cartas que Olivera llevó al Vaticano.

Entrevista Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com

El señor Fernando Olivera, como ministro de Justicia, envió las cartas apócrifas al Vaticano mientras uestes era asesor de asuntos eclesiásticos.
Hay una confusión, porque a mi me toca recibir en forma anónima, en un sobre manilla con una hoja donde no había ninguna referencia del remitente, y era un asunto que a mi me pareció que debía ser conocido por las autoridades de la Conferencia. Ese documento fue elevado a la comisión respectiva, entregado en la sección respectiva.

¿Quién era la sección respectiva?
En ese momento...La secretaría de la Conferencia Episcopal.

Bien. Recibe usted un sobre anónimo. ¿Qué contenía ese sobre?
Ese sobre traía una hoja de un documento cuya copia, desgraciadamente, no guardé porque lo entregué a quien correspondía.

¿Qué decía en ese documento?
No recuerdo exactamente lo que decía, pero me pareció que era un tema que necesitaba ser urgentemente conocido por las autoridades de la Conferencia.

¿Y que tiene que ver entonces ese documento con las cartas apócrifas que Olivera lleva al Vaticano?
Yo no he sabido de eso. Se confunde el documento que yo entrego, el cual no recuerdo exactamente porque no guarde copia, con esas “cartas”. De ahí viene el caso de que por lo que estaba ocurriendo en el penal de Puno acompañé al Obispo de Puno a entrevistarse con el Ministro de Justicia.

> más datos
> EL EX VICEMINISTRO DE JUSTICIA, PEDRO CATERIANO BELLIDO, aseguró a la fiscal Salinas que Augusto Dammert fue quien presentó a monseñor Jorge Carrión ante Olivera en la reunión donde se hizo la entrega de los documentos apócrifos.

¿Por qué razón entonces ante la Fiscalía usted reconoce haber entregado copias de las tres cartas apócrifas al Nuncio y a...?
No, no, no. Yo no reconozco eso.

¿No? Eso es lo que ha trascendido en la prensa.
Bueno, algún periodista se dio maña habiendo estado yo ante la señora fiscal Martha Salinas. Recuerdo haber visto a una persona que daba vueltas por ahí. Resulto ser un periodista, que al día siguiente dio su versión de lo que yo había informado o contestado a la fiscal.

¿Usted nunca entregó esas cartas a Fernando Olivera?
Nunca. Esas cartas me las mostró a mí la señora fiscal.

¿Nunca las había visto?
Nunca.

¿Monseñor Carrión le entregó las cartas Fernando Olivera?
No, tampoco. Él no las conocía.

Entonces, ¿de dónde saca Fernando Olivera las cartas?
Monseñor Carrión fue donde el señor ministro de Justicia (en ese entonces Fernando Olivera) para hablar del asunto de la prisión de Yanamayo.

¿Usted lo acompañó?
Sí.

¿Usted intervino para conseguir esa reunión?
Yo trabajaba en el mismo local del Ministerio pero no dependía del señor ministro.

¿Pero usted intervino? ¿La pidió, la solicitó?
No.

¿Todo el tiempo estuvieron los tres reunidos?
Y había otras personas, las personas de la secretaría del señor ministro.

¿En ningún momento en esa oportunidad se habló de monseñor Cipriani o del Nuncio?
No. No teníamos por qué hablar de ellos.

Entonces, ¿por qué Fernando Olivera ha guardado silencio respecto de la relación o, digamos, la acusación que hay contra usted y contra monseñor Carrión?
Eso saldrá después por alguna razón política. No sé.

¿Usted diría entonces que el obispo de Puno está siendo acusado de manera falsa?
Bueno, a alguien se le ha ocurrido denunciarlo, porque esto llegó a un periódico y en ese periódico sacaron una nota.

¿En qué momento se enteró de lo que había ocurrido, de que el ministro Olivera había llegado hasta el Vaticano con estas tres cartas?
Lo que recuerdo es que el ministro de Justicia, apropósito del problema de la corrupción, se habían reunido en Praga los ministros de justicia por los problemas que habían aquí ¿Qué más ocurre? Que por algún asunto equis, que yo no conozco, las autoridades de la iglesia concertaron una entrevista en Roma, regresando de Praga, con el señor Olivera en su viaje de regreso al Perú. Eso es lo que yo sé.

Usted entrega ese documento a varias personas, y entre esas personas estuvo el entonces ministro Olivera.
Sí, para que el a través de sus canales oficiales…

¿Haga una investigación?
Sí. Viera una investigación.

Es así que, por esos días, usted acompaña al obispo Carrión a hablar con el ministro Olivera.
Sobre el asunto del penal Yanamayo. Había un problema gravísimo en el penal de Puno. En esa conversación participaron el secretario general o viceministro, el señor Cateriano, después el asesor político Carriquirri, y estaban también las dos secretarias en la antesala, en la oficina en directa conexión con el ministro, y también estaba la señora Diana Álvarez de Calderón.

¿En ningún momento, dice usted, el obispo Carrión entregó otros documentos al señor Olivera?
No. No entrego absolutamente nada.

Entonces, ¿a santo de qué lo involucran a usted en el tema de las cartas falsas?
Yo no lo sé.

¿Quién lo ha hecho?
No sé.

¿Han sido las autoridades judiciales, ha sido la fiscal, ha sido la juez o sido el propio ministro Olivera?
Yo me entero por medio de la señora Salinas, Martha Salinas, me entero por ello de que había esas otras documentaciones.

Esas otras cartas
Esas otras cartas referidas al señor Nuncio y al señor Cipriani.

¿Usted fue a la fiscalía a hablar con la fiscal Martha Salinas antes de que el escándalo se desatara en Lima, antes de que el monseñor Cipriani hiciera en su homilía la denuncia de que estaba siendo víctima de esta calumnia?
Esto es en el 2001.

¿Vio las cartas?
Me las mostró la señora Salinas.

¿Ella en algún momento le sugirió que usted las había recibido o las había fabricado?
Me preguntó si las conocía. “No tengo la menor idea”, le dije. No tenía yo por qué tener idea ninguna, si no me hacia conocer eso.

¿Usted conoce a Juan Javier Rojas Saavedra, este muchacho que trabajó varios anos en la Conferencia Episcopal?
Sí lo he conocido, pero no para que entrara continuamente en su oficina.

¿Monseñor Bambarén le ha contado en algún momento qué fue lo que Olivera le conversó?
No, porque ya no he tenido mayor relación con monseñor Bambarén.

El Obispo de Puno ¿lo ha llamado alguna vez?
No, las veces que viene a Lima me hacen saber por sus familiares que está en Lima y nada más.

¿Y no han conversado sobre este tema?
No, no, no. Porque tenemos la conciencia limpia, que el proceso sigue hasta donde termine. Por más dolorosos que resulten todos los procesos, deben ir hasta el fin.

¿Esta usted seguro que va a demostrar su inocencia?
La verdad no se puede ocultar.

¿Lo están acusando injustamente, entonces?
¿A mi que me importa que me acusen? Mi conciencia está limpia.

¿No le importa que lo utilicen para una conspiración y una intriga en contra de la Iglesia?
No, ¿quién me va a utilizar a mi?

¿Cuál es su relación en este momento con la Conferencia Episcopal? ¿Sigue apoyando, aportando?
No, no tengo relación con la Conferencia.

¿A qué cosa se está dedicando ahora Augusto?
Me dedico a seguir asistiendo a los antiguos internos de los penales, en una fundación hecha en el año 2000 por el padre Hubert Lanssiers, capellán de cárceles del Perú. Luego en desarrollo integral solidario que tenemos un grupo de trabajo para ver la posibilidad de erradicar la miseria y la pobreza en el Perú, pero en forma bien hecha, no en el parlamento, ni en los periódicos, que se habla mucho y se escribe mucho, pero no hay acciones concretas

¿Usted trabajó una temporada para el ministerio de Justicia? ¿Lo hizo de manera ad honorem?
Sí.

¿Qué piensa de Fernando Olivera ahora, el político, el ex ministro?
Ya no tengo pensamiento, porque no sería objetivo (risas). Allá él, que camine por su camino y que me deje a mí caminar, por donde yo deba caminar.

 
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