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28 de septiembre del 2006
Periodista confirma regreso a Lima

Beto Ortiz: “Quiero reconstruir mi carrera”

> BETO ORTIZ.

En enlace desde Nueva York con el programa La Ventana Indiscreta, el periodista Beto Ortiz confirmó que regresará el 4 de octubre a Lima para presentarse en el proceso judicial que se le sigue por, presuntamente, haber intentado haber obtenido dinero por la venta del audio entre César Villanueva y César Almeyda.

Hace poco, el Poder Judicial ratificó la orden de captura nacional e internacional contra Beto Ortiz. La Fiscalía lo acusó de haber ocultado el audio que contenía la grabación de la conversación entre César ‘Montesinistos’ Almeyda y el ‘Cajero de Montesinos’, el general Oscar Villanueva Vidal. Almeyda se había reunido con Villanueva cuando el general era un prófugo de la justicia, y se presumía que cargaba mucho dinero en efectivo.


Ortiz sostiene que el suyo es el único caso en que un periodista que busca denunciar un acto de corrupción, termina incluido en el proceso judicial como implicado.

Almeyda cayó preso en marzo de 2004 y sigue preso. Pero sus amigos, Toledo, Olivera o Eliane Karp, hubieran hecho todo posible por vengarse de Ortiz.

Entrevista Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com

¿Por qué has decidido volver a pesar del riesgo que corres?
Porque no tengo ninguna razón para esconderme. Porque no he cometido ningún delito, no tengo de qué huir, y ya llevo muchos años aquí, alejado de mi familia, de mi país y del lugar donde he hecho mi carrera. No hay derecho a estar de un lado a otro ocultándome como si fuera un fugitivo cuando no lo soy.
Como tú bien has dicho, yo no me presenté ante las autoridades en su momento porque era evidente que el juicio en mi contra era una represalia del gobierno de Toledo. Ahora, que hay un nuevo gobierno y que las cosas, entiendo, paulatinamente están cambiando, yo no tengo temor en presentarme ante las autoridades para contar mi verdad, para decir lo que sé de este caso, y para finalmente el asunto se aclare, porque ya van a ser cuatro años que estoy fuera de mi país, y si el juicio es el 13 de octubre y yo estoy acusado, qué mejor que presentarme ante las autoridades judiciales para decir todo lo que tengo que decir y responder y absolver todas las interrogantes que ellos tengan.

Beto, mucha gente piensa que tu te fuiste del Perú cuando hicieron la denuncia en tu contra. Hasta donde yo recuerdo, eso no es cierto. ¿Cuándo saliste del país y cuándo te enteraste que había una denuncia en tu contra?
Eso es muy importante, porque mucha gente dice ‘Beto Ortiz huyó porque sabía que estaba en peligro, porque el Estado lo denunció’. Yo no huí del país. Yo me fui del país en junio del 2003 y publiqué la denuncia del caso Almeyda – Villanueva en enero del 2004. Es decir, poquito más que medio año después. También se dijo, dentro de la acusación, que yo estaba, de alguna manera, interfiriendo en una acusación que había contra César Almeyda, y que en el supuesto caso que yo hubiera ocultado ese audio, estaba interfiriendo la acción de la justicia.
Hay que recordar que en ese momento César Almeyda era un intocable, era el asesor principal de Toledo, el “Montesinito”, como tú le dices, y no había manera de investigarlo, los fiscales se aterraban de escuchar su nombre, los jueces se persignaban. Entonces, eso de que yo interferí en una investigación es una mentira. No había una investigación contra César Almeyda en ese momento. César Almeyda era un personaje poderosísimo, y todos los intentos de la prensa por cuestionarlo siempre se estrellaban contra la pared.
El hecho central de la investigación, que es el audio entre Villanueva y Almeyda, fue un material que yo jamás tuve en mi poder. Las pruebas están publicadas en todos lados. Hay en el diario Correo la fotografía del ‘Agente Sun’ entregándole personalmente el casette a Katerine Lanseros. En ese momento el diario Correo lo tuvo, lo tuvo Radio Programas del Perú, y lo tuvieron muchos otros periodistas y muchos otros medios que lo difundieron y lo trascribieron como había que hacerlo. Pero lo que yo tuve fue apenas un fragmento muy pequeño que me permitió hacer pública la información. Pero si yo lo hubiera tenido, como si lo hubiera tenido cualquier otro periodista, qué mejor para un periodista que una primicia de esa magnitud y una información que ponía en jaque a las esferas más altas del poder. Hubiera sido absurdo que yo lo hubiera tenido guardado, encajonado, dejando que mis colegas de otros medios tuvieran la primicia a nivel nacional.

¿Te fuiste del Perú medio año antes?
Así es. Yo me fui exactamente el 27 de junio del 2003. La denuncia del caso Almeyda es del 25 de enero.

¿Por qué te fuiste? ¿Qué estabas buscando?
Por muchas razones. Yo no vine a los Estados Unidos en busca del sueño americano. Te diría con toda sinceridad, Cecilia, que yo me fui del Perú porque no me quedaba más remedio. Una serie de acontecimientos adversos se habían sucedido, tanto en mi vida profesional como en mi vida personal. Muchos de ellos causados por mí mismo. Y llegó un momento en el cual yo ya no tenía un espacio en los medios; mi discoteca de Iquitos, este proyecto absolutamente absurdo no sólo colapsó sino que además fue pasto del saqueo y de la rapiña de mis más cercanos hombres de confianza; y pues de una manera muy abrupta y catastrófica, me vi sin trabajo, sin medios, y creí que la única manera de empezar de nuevo era salir. Era alejarme de todo y tratar de encontrar algún norte en mi vida, porque todo este vértigo de la televisión y los proyectos descabellados en los que me enmarqué, sumados al ejército de enemigos que, obviamente, yo solito me fabriqué, me pusieron en un callejón sin salida. Entonces, entré en un proceso de depresión muy fuerte, y necesitaba estar solo, necesitaba aislarme, necesitaba un poco de oxígeno. Si me vine a Miami fue porque tenía guardado un boleto que me habían regalado por el día del periodista.
En ese momento no tenía plata, no tenía para dónde mirar, y lo que tenía era un boleto a Miami. Entonces dije, ‘bueno, me voy y que sea lo que Dios quiera’. Nunca pensé que me iba a quedar cuatro años, en realidad. Pensé que serían sólo unas semanas o unos meses de replantear mi vida, de reflexionar, de sentarme a pensar para dónde enrumbar mis pasos. Pero esto se fue extendiendo, y cuando decido publicar la investigación del caso Almeyda – Villanueva, y termino involucrado en este juicio, ya se me hizo imposible regresar. No es que no hubiera tenido ganas de volver durante todo el gobierno de Alejandro Toledo. Lo pensé mucho tiempo, pero era imposible, porque estaba Olivera en el éxtasis del poder, estaba Eliane Karp y una serie de personajes que seguramente hubieran querido cobrarse facturas pendientes, y yo no estaba lo suficientemente fuerte como para enfrentar una embestida de esa naturaleza.
Entonces, decidí esperar, decidí sobrevivir, que es lo que he hecho en este país, y el hecho que se me haya involucrado como acusado en una denuncia, que yo mismo planteé contra un funcionario público, posibilitó que el gobierno norteamericano me diera el asilo político. Que es algo sumamente difícil luego del 11 de septiembre. Sin embargo, las autoridades migratorias aquí, estudiaron mi caso a fondo, vieron que era evidente que había amenazas de Fernando Olivera, pues él mismo se encargó de salir a los medios a llamarme delincuente, a llamarme criminal, a decir que me iba a demandar. El IPYS dio todas las aletas del caso en su momento. Y había una serie de evidencias de que, en mi caso, las garantías en el país no existían.

Al volver perderás el asilo político que te ha otorgado Estados Unidos. Retomo la pregunta: ¿por qué has tomado la decisión?
La verdad es que si yo no me presento al proceso, que es el 13 de octubre, la situación jurídica se va a complicar sobremanera. Es decir, yo voy a aparecer como una persona que está evadiendo la acción de la justicia. Voy a parecer en rebeldía extrema frente a un juicio en el cual no tengo nada que ocultar, ni qué temer. Yo puedo contar todos los detalles que las autoridades requieran. Si yo no me presento a este juicio, mi situación en el Perú se va a complicar muchísimo. Si yo quisiera quedarme aquí, tengo todos los documentos para hacerlo. Ya tengo el Seguro Social, ya tengo el permiso de trabajo. Podría quedarme todo el tiempo que quisiera, bajo la protección de Estados Unidos. Pero no lo haré. No tengo nada que ocultar. No tengo nada escondido. Lo que quiero es regresar a mi país. Quiero reconstruir mi carrera, remecida por movimientos sísmicos que yo mismo he provocado. Creo que todavía tengo mucho para dar. Lo he estado haciendo de una manera más o menos constante desde la prensa escrita, gracias a que Perú 21 nunca me cerró las puertas. Yo he trabajado en medios de este país. Pero lo que ocurre es que los problemas de este país no me interesan tanto, como los problemas que pasan en el mío.

 

 
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