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Ministro Wagner habla sobre sanciones a responsables de carretera a Cabana
El Ministro de Defensa, Allan Wagner, explicó en el programa La Ventana Indiscreta cómo se tomó la decisión de relevar al general Rafael Hoyos de Vinatea del cargo de comandante de la Región Militar Centro, y detalló los pormenores de cómo se desarrollan las investigaciones sobre este caso.
Además, habló sobre los juicios a militares que sirvieron durante los años de terrorismo, el apoyo del Estado a estas personas y el concepto de reconciliación en la que deber ser partícipes.
agenciaperu.com
Nosotros realizamos una investigación sobre las irregularidades en la pavimentación de la carretera a Cabana. Para ello recogimos información de primera mano. ¿Cómo es que se llegó a informar usted sobre el caso?
A través del Ministerio de Transportes. Recibí el día 22 un oficio al MTC con la auditoria que se había realizado sobre la carretera, donde se señalaba irregularidades del millón doscientos mil soles. Cosas como compra de bolsas de cemento que nunca llegaron. En el acto lo que hice fue dirigir una comunicación oficial al Comandante General del Ejército pidiéndole una investigación sumaria, y que en el plazo de 10 días me de resultados sobre esa investigación. Cosa que se produjo. En el informe elaborado por inspectoría general del Ejército, que es el órgano encargado de realizar ese tipo de investigaciones, se señalan responsabilidades administrativas y, en todo caso penales, coincidente con las irregularidades detectadas por el Ministerio de Transportes.
En el caso del general Hoyos, las responsabilidades fueron administrativas. En el caso del coronel Rojas Yupanqui, y del comandante Cruz, primer director del proyecto, se corroboran las irregularidades del MTC. En el caso del coronel Churango, serían responsabilidades administrativas. Pero en todo caso esto conduce, luego del relevo de los oficiales de sus cargos, que fue la decisión que tomé conjuntamente con el Presidente de la República, ellos deben ser sometidos al Consejo de Investigación, que es el procedimiento debido dentro de lo que son la normas del reglamento del Ejército. Ese Consejo de Investigación determinará cuál es la situación de los oficiales frente al Ejército, en tanto avanzan las investigaciones del Ministerio Público, y a la Contraloría General de la República, en lo correspondiente.
Hemos actuado con Energía sobre la propia base del informe de la institución, es decir la Comandancia General del Ejército, que procedió a responder con presteza a las solicitudes del Ministro de Defensa.
¿Existe alguna posibilidad de que el general Hoyos de Vinatea no se haya dado cuenta de que la carretera que quería el presidente Toledo no se estaba haciendo, qué no se avanzaba, y que no pidiera al coronel Rojas Yupanqui informes ni siquiera de la empresa a la que el general había subcontratado? Además porque tampoco era ilegítimo subcontratar, ya que se trataba precisamente de Ingeniería del Ejército quien se encargaba de la obra.
Eso sería especular. De todas formas, el Consejo de Investigación que se va a realizar en los próximos días posiblemente profundice en el tema. Pero además, será la Contraloría y el Ministerio Público los que tengan que determinar los niveles de responsabilidad que caben en este tema.
Lo que yo creo, de todo lo que ha surgido como producto de la auditoria del MTC, del informe del Auditoria General del Ejército y del informe de tu programa, es que han surgido dos cosas raras.
En primer lugar, yo no concibo cómo un el Comandante General del la región Centro, que tiene a su cargo responsabilidades inmensas en materia de seguridad nacional, incluyendo la zona de emergencia del Huallaga y el Ene, tenga que estarse responsabilizando de supervisar una carretera a Cabana. Pero no es sólo eso, sino que además 18 horas civiles dentro de la región Centro. Allí hay algo que no está bien. El General de la Región Centro no debería preocuparse de eso, sino de los temas militares y de seguridad que son de su competencia. Es cierto que le correspondía de acuerdo al reglamento. Por eso el informe de Inspectoría del Ejército le encuentra responsabilidades administrativas, por haber cumplido con la supervisión técnica y financiera que de acuerdo al reglamento, él como jefe de región debía haber hecho.
Pero esta carretera era la carretera del presidente Toledo, de su amigo el presidente, con quien había compartido dos años siendo miembro de la Casa Militar de Palacio de Gobierno. Él estaba muy entusiasmado con terminar esta carretera. No era cualquier carretera.
A quien debía haberle preocupado es al jefe de la unidad que el comandante general debe formar para la supervisión de la obra. En el atestado que se maneja hay informaciones de que hubo reportes sobre demoras e irregularidades. El caso del coronel Rojas Yupanqui también arroja otra lección. Curiosamente, el coronel Rojas Yupanqui, que es uno de los 20 coroneles que trabaja en la Región Centro y que por paradojas de esta región trabaja dentro de Inspectoría, era asesor de esta empresa, con quien el director del proyecto, el comandante Rojas, contrata la provisión de la maquinaria que el Ejército no tenía para ejecutar la obra. Este señor era asesor, pero asesor formal.
El coronel Churango ha sido nombrado en un cargo más importante del que tenía. ¿Eso qué significa?
Lo que sucede es que cuando los oficiales son renovados de sus cargos, deben dárseles otros cargos para que puedan ganar su sueldo hasta tanto se deslindan responsabilidades. En el caso del general Hoyos, él ha sido adscrito al Ministerio de Defensa, porque ahí hay un cargo de asesor para general de división. En el caso de los otros oficiales, han sido adscritos a la Oficina Administrativa de la Comandancia General del Ejército, porque ahí hay plazas que les permiten ganar un sueldo. Son funciones administrativas, mucho menos importantes.
RECONCILIACIÓN Y RECONOCIMIENTOS
Existe una gran cantidad de militares, en diversas jerarquías, que son investigados por actos realizados durante los años en que se combatió al terrorismo. Desde generales y técnicos hasta incluso algún cocinero. Algunos abogan por sancionarlos. Otros se enfocan en otros aspectos. Lo cierto es que hay dos grupos bastante diferenciados. ¿Qué hacer para reconciliar ambos bandos?
En primer lugar lo que se debe hacer es plantear correctamente el problema. En primer lugar, los grandes violadores de los derechos humanos fueron los terroristas. Ellos fueron quienes organizaron la violencia y quienes la ejecutaron. ¿Es posible la reconciliación entre quienes sufrieron violaciones a los derechos humanos y entre quienes no hicieron nada para impedirlo? Es decir, nosotros. Que nos dedicamos a levantar muros en nuestras casas, mientras los pobres, los campesinos, morían a manos de Sendero Luminoso, y en algunos casos entre dos fuegos.
Creo que hay que plantear las cosas de otra forma. Es la sociedad peruana la que tiene que reconciliarse consigo misma y, como parte de esa reconciliación, es que debe de reconocer el sufrimiento de que quienes llevaron la peor parte fueron los pobres, los campesinos. Además, se deben hacer las reparaciones correspondientes. Esas reparaciones rehacen por parte del Estado, pero la sociedad debe saber que se está reparando a quienes sufrieron debido a su indeferencia.
En el caso de los militares y policías, hay que tener en cuenta que ellos eran quienes defendían a la sociedad y al Estado. Ahora se da una paradoja, y es que se los recuerda supuestamente como violadores a los derechos humanos, pero no como los que defendieron a la sociedad y al Estado. Creo que eso hay que replantearlos, y hay que reconocer a los ex combatientes, a las personas que estuvieron dando la cara, dando la batalla contra el terrorismo.
Lamentablemente, testimonios recogidos por la Comisión de la Verdad han sido judicializados en saco. Eso no puede ser. Eso debe ser realizado. Las responsabilidades deben ser individualizadas. En esa individualización, deberán surtirse las pruebas correspondientes y abrirse los procesos. Lo que no puede ser es que continúen las investigaciones sobre estos casos durante años, causando gran estrago en las personas y sus familias, y creando una situación muy complicada en términos de lo que es la moral colectiva a las Fuerzas Armadas.
Por eso hay el compromiso del Presidente de la República de buscar apoyo legal para que estas personas puedan ejercer su derecho a la defensa. Derecho que tiene todo ciudadano. En ese sentido, hay un decreto supremo del año 2002, en que se estableció que para altos funcionarios del Estado, el Estado concurriría con un apoyo económico para la defensa de estos altos funcionarios. En el caso de ser culpables, estas personas debían devolver al Estado lo invertido en su defensa. Curiosamente ese decreto excluyó a los miembros de las Fuerzas Armadas y Policiales.
Un asunto que estoy estudiando con la Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, es cómo organizar una defensa que, sobre la base del decreto del año 2002 ampliado a los militares, podamos dar este derecho quien lo solicite.
Me ha llegado una carta de una persona que defiende a su primo, que está en la Fuerza Aérea, donde me informa que esta persona que es un simple soldado ha sido recluido en el Penal de San Jorge. Entonces, acá el tema es la ingratitud de la patria. Sabemos que ellos nos defendieron, sabemos que hay criminales de guerra, pero no es el caso de todos, menos de los soldados que obedecieron a un oficial. Entonces, debemos encontrar una manera de que se controle y se vigile las soluciones de ambas partes.
La forma de avanzar es primero individualizar los casos. Eso va a permitir que una gran cantidad de gente que entró en el saco, quede separada de este asunto. Luego está el tema de las reparaciones: justicia para todos, reparaciones para todos.
El planteamiento, y que estoy comenzando a dar forma, es crear un campamento de ex combatientes dentro del Ejército. Es decir, un campamento que se ocupe del bienestar de los ex combatientes. Ese bienestar es atención psicológica, atención para el entrenamiento, para el trabajo, necesidades de vivienda, en fin. Y en el caso de los familiares de los ex combatientes, también cierto tipo de reparaciones.
Parte de la reconciliación es esto: reconocer el esfuerzo de quienes lo hicieron, y al mismo tiempo, reparar lo que ocurrió. Reparar en el sentido amplio.
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