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La
casa fantasma de Villanueva Ruesta
Una
de las lujosas casas compradas con el dinero que la mafia
le robó al país ha sido saqueada por (otros)
ladrones, a vista y paciencia de las autoridades judiciales.
Entre Líneas, de Canal N, comprobó
que cualquiera puede entrar a la casa fantasma de la Mafia.
Escribe
María Isabel Torres / agenciaperu.com
Agenciaperu.com
simplemente levantó el pestillo de una puerta y así,
sin mayores problemas, ingresó a la mansión
del otrora comandante general del Ejército, José
Villanueva Ruesta y registró para el programa Entre
Líneas, de Canal N, el estado deplorable en que
se encuentra uno de los bienes que las autoridades judiciales,
hace tiempo, debieron recuperar.
Hace apenas un año, los vecinos de La Cantuta se
preguntaban por qué esta casaclub, ubicada en la
calle Circunvalación 148 en Chosica, era custodiada
por camionetas de lunas polarizadas y una nube de agentes
armados. La respuesta era muy simple. Esta residencia de
2500 metros cuadrados era el refugio de invierno del entonces
Comandante General del Ejército, José Villanueva
Ruesta, y su familia.
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Los
ladrones no han dejado sólo las estructuras
de la lujosa residencia de la Mafia.
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CASA
TOMADA
Hoy
la calma ha vuelto a la apacible urbanización. Desde
hace varios meses, la mansión está abandonada;
todo el tiempo en que el "promoción" de
Montesinos esta en prisión. Al llegar, agenciaperu.com
encontró que la casa se ha convertido en el fantasma
de lo que fue. Rodeada de jardines amarillentos y secos,
la residencia se ha convertido en una construcción
totalmente saqueada.
En la
sala, en la que en otros tiempos se reunieron los altos
jefes de la mafia, los ladrones han hecho su agosto. Hasta
el piso de parquet ha sido robado. Todos los ventanales
han sido retirados y juntos con ellos, lámparas,
focos, interruptores de luz y enchufes.
Los
cinco baños de la casa que todavía conservan
los lavatorios y pisos de mármol, también
han sido saqueados. Toda la grifería, incluyendo
los mismos inodoros han sido retirados y los cinco jacuzzis
-había uno en cada dormitorio- están siendo
utilizados como urinarios.
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Los
ladrones que robaron a los otros ladrones (los mayores)
dejaron huella.
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En el
lado opuesto, se encuentra la cocina donde los ladrones
no han dejado nada. Lo mismo sucede con la sala de televisión
y la terraza exterior. De la primera sólo queda el
mueble de la televisión, empotrado en la pared y
algunos envases de bebidas alcohólicas. En la terraza
queda solo un bar enchapado en mármol y una chimenea
de piedra, ambos imposibles de retirar.
Al final
del pasillo, se encuentra el dormitorio del Comandante General.
El guardarropa de la pareja es del tamaño de una
habitación. Las alfombras han sido arrancadas y las
puertas corredizas robadas.
Al parecer,
el general disfrutaba del placer del baño. No sólo
contaba con una espaciosa sauna y dos duchas individuales,
sino que también se podía remojar en este
jacuzzi desde donde podía ver el interior de su alcoba.
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Esto
alguna vez fue un Volvo valorizado en más de
$190 mil.
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LA
PISCINITA Y EL CARRITO
Los
exteriores de la casa lucen igualmente sombríos.
De la que fue una gran y refrescante piscina sólo
quedan los adornos, dos caballos de bronce, que los ladrones
aún no descubren cómo sacar. De los cómodos
bungalows para los visitantes se han robado hasta el techo
y la cancha de frontón se pierde entre la maleza.
El ultimo
monumento de la residencia es un automóvil Volvo
blindado, que la esposa del general Villanueva solía
conducir. El Volvo ha sido completamente desmantelado. De
este auto valorizado en más de 190 mil dólares
sólo queda el freno de mano; hasta los asientos han
sido robados.
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De
la lujosa casaclub de Villanueva Ruesta sólo
queda el recuerdo. ¿Por qué no fue incautada
a tiempo?
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¿Por
qué esta casa no ha sido incautada por las autoridades
judiciales si esta claro que pertenece a José Villanueva
Ruesta? En agosto del año pasado, imediaperu.com
descubrió que esta casa de 2,500 metros cuadrados,
había sido comprada por uno de los testaferros del
entonces Comandante General del Ejército, el coronel
Mario Arbulú Seminario, a través de una empresa
de fachada llamada Long View Corporation creada en Panamá.
Los
ladrones, poco a poco, han desmantelado la casaclub convirtiendo
un inmueble, que debería rematarse para rescatar
parte del dinero que Montesinos y la cúpula militar
le robaron al Estado peruano, en una casa fantasma.
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