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No fue incautada a tiempo
26 de noviembre del 2001

Lo que fue una lujosa residencia de 2500 metros cuadrados es ahora una casa tomada por los ladrones.

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La casa fantasma de Villanueva Ruesta

Una de las lujosas casas compradas con el dinero que la mafia le robó al país ha sido saqueada por (otros) ladrones, a vista y paciencia de las autoridades judiciales. Entre Líneas, de Canal N, comprobó que cualquiera puede entrar a la casa fantasma de la Mafia.

Escribe María Isabel Torres / agenciaperu.com

Agenciaperu.com simplemente levantó el pestillo de una puerta y así, sin mayores problemas, ingresó a la mansión del otrora comandante general del Ejército, José Villanueva Ruesta y registró para el programa Entre Líneas, de Canal N, el estado deplorable en que se encuentra uno de los bienes que las autoridades judiciales, hace tiempo, debieron recuperar.

Hace apenas un año, los vecinos de La Cantuta se preguntaban por qué esta casaclub, ubicada en la calle Circunvalación 148 en Chosica, era custodiada por camionetas de lunas polarizadas y una nube de agentes armados. La respuesta era muy simple. Esta residencia de 2500 metros cuadrados era el refugio de invierno del entonces Comandante General del Ejército, José Villanueva Ruesta, y su familia.

Los ladrones no han dejado sólo las estructuras de la lujosa residencia de la Mafia.

CASA TOMADA

Hoy la calma ha vuelto a la apacible urbanización. Desde hace varios meses, la mansión está abandonada; todo el tiempo en que el "promoción" de Montesinos esta en prisión. Al llegar, agenciaperu.com encontró que la casa se ha convertido en el fantasma de lo que fue. Rodeada de jardines amarillentos y secos, la residencia se ha convertido en una construcción totalmente saqueada.

En la sala, en la que en otros tiempos se reunieron los altos jefes de la mafia, los ladrones han hecho su agosto. Hasta el piso de parquet ha sido robado. Todos los ventanales han sido retirados y juntos con ellos, lámparas, focos, interruptores de luz y enchufes.

Los cinco baños de la casa que todavía conservan los lavatorios y pisos de mármol, también han sido saqueados. Toda la grifería, incluyendo los mismos inodoros han sido retirados y los cinco jacuzzis -había uno en cada dormitorio- están siendo utilizados como urinarios.

Los ladrones que robaron a los otros ladrones (los mayores) dejaron huella.

En el lado opuesto, se encuentra la cocina donde los ladrones no han dejado nada. Lo mismo sucede con la sala de televisión y la terraza exterior. De la primera sólo queda el mueble de la televisión, empotrado en la pared y algunos envases de bebidas alcohólicas. En la terraza queda solo un bar enchapado en mármol y una chimenea de piedra, ambos imposibles de retirar.

Al final del pasillo, se encuentra el dormitorio del Comandante General. El guardarropa de la pareja es del tamaño de una habitación. Las alfombras han sido arrancadas y las puertas corredizas robadas.

Al parecer, el general disfrutaba del placer del baño. No sólo contaba con una espaciosa sauna y dos duchas individuales, sino que también se podía remojar en este jacuzzi desde donde podía ver el interior de su alcoba.

Esto alguna vez fue un Volvo valorizado en más de $190 mil.

LA PISCINITA Y EL CARRITO

Los exteriores de la casa lucen igualmente sombríos. De la que fue una gran y refrescante piscina sólo quedan los adornos, dos caballos de bronce, que los ladrones aún no descubren cómo sacar. De los cómodos bungalows para los visitantes se han robado hasta el techo y la cancha de frontón se pierde entre la maleza.

El ultimo monumento de la residencia es un automóvil Volvo blindado, que la esposa del general Villanueva solía conducir. El Volvo ha sido completamente desmantelado. De este auto valorizado en más de 190 mil dólares sólo queda el freno de mano; hasta los asientos han sido robados.

De la lujosa casaclub de Villanueva Ruesta sólo queda el recuerdo. ¿Por qué no fue incautada a tiempo?

¿Por qué esta casa no ha sido incautada por las autoridades judiciales si esta claro que pertenece a José Villanueva Ruesta? En agosto del año pasado, imediaperu.com descubrió que esta casa de 2,500 metros cuadrados, había sido comprada por uno de los testaferros del entonces Comandante General del Ejército, el coronel Mario Arbulú Seminario, a través de una empresa de fachada llamada Long View Corporation creada en Panamá.

Los ladrones, poco a poco, han desmantelado la casaclub convirtiendo un inmueble, que debería rematarse para rescatar parte del dinero que Montesinos y la cúpula militar le robaron al Estado peruano, en una casa fantasma.