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Nueva amante de Montesinos al descubierto
12 de noviembre del 2001

Geovanna Castañeda, cuando recién conoció al Doc.

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Las niñas del Doc

Sexo y poder son inseparables. Esta es la historia de las mujeres de Montesinos. Entre Líneas descubrió a una amante de Montesinos que hasta hoy nadie conocía y a la que el Doctor le regaló, entre otros lujos, dos departamentos.

Escribe Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com

El sexo es el poder de los jóvenes y el poder es el sexo de los viejos. Quizás sólo con esta provocadora frase se podría resumir el éxito que Vladimiro Montesinos tuvo, los últimos años, con las mujeres.

Hasta el momento, seis de las siete señoras que estuvieron relacionadas sentimentalmente con el "Doctor", durante periodos importantes y prolongados de su vida, son investigadas por la Fiscalía anticorrupción. La séptima, Geovana Cecilia Castañeda Barrón, una dama que hasta hoy nadie conocía, aun no ha llamado la atención de la justicia. Hasta que anoche su historia fue presentada en al programa Entre líneas, de Canal N.

TRES MUJERES, UN CAMINO

Para empezar por el principio, es justo reconocer que la juventud del hombre más poderoso y corrupto del Perú en los noventa, no estuvo necesariamente signada por la pasión. En sus inicios, Montesinos fue un oficial estudioso, más interesado en los galones que en las faldas. Incluso, algunos de sus antiguos compañeros lo encontraban demasiado delicado para ser un hombre de armas.

Geovanna en su hogar, la semana pasada, el tiempo ha pasado.

El general Mercado Jarrín recuerda que la noche en que Montesinos se casó con Trinidad Becerra, el joven capitán que entonces era su asesor -cuando Mercado era primer ministro-, se le apareció en su despacho a ofrecerle sus servicios. Se vivían tiempos difíciles, el entonces presidente Velasco Alvarado padecía de una grave enfermedad, y Montesinos estaba dispuesto a sacrificar su luna de miel con tal de no perderse ni un minuto del ajetreo.

Pero después de que lo expulsaran del ejército, Montesinos conquistó a la esposa de su primo hermano Sergio Cardenal -el abogado que lo defendió y lo ayudo a salir de la prisión-, y se la llevo con él al Ecuador. Grace Riggs Brousseau es una norteamericana que también es abogada y que ahora está presa precisamente porque nunca terminó con esa relación.

Trinidad, la esposa indignada, le interpuso al marido una demanda por alimentos, con lo que logró que el departamento del piso 12 del edificio de Javier Prado, donde todavía vive con la última de sus hijas, pasara a su nombre.

Matilde Pinchi Pinchi, según el registro electoral de la época en que conoció a Montesinos.

Luego de regresar al Perú, el futuro Rasputín de Fujimori perdió parte del interés que le había despertado Grace y empezó entonces a pugnar por el perdón de la "Trini", cuando en eso, uno de esos días, de repente, conoció a Matilde Pinchi Pinchi; una mujer humilde pero emprendedora nacida en Tarapoto y criada únicamente por su madre, doña Circuncisión Pinchi.

Por supuesto, la Matilde de entonces no es la Matilde de hoy, pero sigue siendo la mujer en la que Montesinos confió durante más tiempo.

Vladimiro y Matilde se enamoraron mientras él oficiaba como su abogado y su relación realmente no terminó hasta que ambos abandonaron el Servicio de Inteligencia Nacional, hacia fines del año pasado.

En el camino, Matilde hizo una fortuna dedicándose al viejo negocio del contrabando y quizá ella sea la única de sus mujeres en la que el ex asesor no invirtió dinero, ni desencantos.

Calmell del Solar se declaró preso político, pero sus acciones fueron delicuenciales.

LA SECRETARIA Y EL DOCTOR

En los inicios de la década del noventa, cuando Montesinos se hizo del poder y vivía formalmente con Trinidad y veía esporádicamente a Matilde y a Grace, conoció a Geovana Castañeda Barrón. Ella había sido enviada al SIN por la academia de secretariado Ela, a mediados de 1991.

Geovana hizo turumba en el Servicio de Inteligencia, era mucho más joven que el Doctor y era aficionada a las fiestas y a los tragos. La razón por la que Montesinos se distanció del temible coronel Manuel Aybar Marca, y lo saco del SIN para refundirlo en la comisaría de Miraflores en 1993, fue Geovana.

En esta oportunidad, Montesinos se templó como cuerda de guitarra. A Geovana la cuidaban agentes y automóviles de seguridad del estado, como lo demuestra una fotografía conseguida por Entre líneas. La foto fue tomada a la fachada de su casa, a fines de 1992.

Durante el noviazgo, Montesinos obsequió a Geovana con dos autos y dos departamentos. El último regalo, una Nissan Station Wagon, se lo compró en julio del año pasado.

Los departamentos están ubicados en el Sauce 395 en Surquillo, a la altura de la cuadra 42 de la avenida Aviación, y en la avenida Benavides. El segundo está registrado a nombre de un familiar y, según las fuentes de Entre líneas, ella está dispuesta a negar la propiedad.

Los padres de Geovana no estuvieron en posibilidades de hacer por su hija lo que sí pudo hacer el Doctor, sólo que con el dinero de todos los peruanos. El padre, Ramón Filadelfio Castañeda Angulo, estuvo preso por asalto y robo a una sucursal del Banco de Crédito de Magdalena, pero la madre, Vilma Barrón Véliz, crió a sus dos hijas con su sueldo de profesora ahora jubilada.

La hermana de Geovana, Vilma Castañeda Barrón, también trabajo en el SIN como secretaria, aunque después fue asignada al Ministerio del Interior, al despacho del viceministro Edgard Solís Cano.

Jackie Beltrán estudión en la misma escuela de secretariado que Geovanna.

JACKIE, LA SUCESORA

En 1994, cuando el idilio con Geovana atravesaba un enfriamiento, desde la misma academia de secretariado, Ela, llegó Jackeline Beltrán Ortega, quien con el tiempo se convirtió en la esposa moral del ex asesor.

Su historia es harto conocida y aunque Jackie gozó intensamente del amante, disfrutó poco -en comparación a las demás- de la generosidad del Doctor.

El departamento que Montesinos le regaló no tiene ni la mitad de tamaño de los que le obsequió a Geovana, ni del que le dio a Grace, y tampoco se parece a la casa que pensaba compartir con Leslie Beltrán, la hermana de Jackie a quien también pretendía y engalanaba

el jefe de los siniestros servicios de inteligencia de Fujimori, cuando el video Kouri-Montesinos lo agarró prácticamente con los pantalones abajo y lo obligó a dejar el poder y la sexualidad que tanto lo halagaba.

Esta foto del salchicha de Trinidad Becerra se tomó en el mismo estudio donde se tomaron las clásicas fotos de Jackie.

¿Qué demonio le impedía a Montesinos terminar con un noviazgo antes de comenzar con otro? ¿Acaso su complejo de jeque lo obligaba a tener un harén? ¿Cómo hacía para que, por ejemplo, Jackie no se enterara que al mismo estudio a donde él la mandaba a fotografiarse, Trinidad llevaba a imortalizar a su mascota, un salchicha buenmozón al que le gustaban los sombreros?

Un mismo molde, una misma fijación, un deseo maltratado. Lo cierto es que nadie puede negar el aire que une, por lo menos, a Trinidad, Grace, Geovana y Jackie. Además de un montón de propiedades, de joyas, de depósitos bancarios y un sólo corazón.