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Las
niñas del Doc
Sexo
y poder son inseparables. Esta es la historia de las mujeres
de Montesinos. Entre Líneas descubrió
a una amante de Montesinos que hasta hoy nadie conocía
y a la que el Doctor le regaló, entre otros lujos,
dos departamentos.
Escribe
Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com
El sexo
es el poder de los jóvenes y el poder es el sexo
de los viejos. Quizás sólo con esta provocadora
frase se podría resumir el éxito que Vladimiro
Montesinos tuvo, los últimos años, con las
mujeres.
Hasta
el momento, seis de las siete señoras que estuvieron
relacionadas sentimentalmente con el "Doctor",
durante periodos importantes y prolongados de su vida, son
investigadas por la Fiscalía anticorrupción.
La séptima, Geovana Cecilia Castañeda Barrón,
una dama que hasta hoy nadie conocía, aun no ha llamado
la atención de la justicia. Hasta que anoche su historia
fue presentada en al programa Entre líneas,
de Canal N.
TRES
MUJERES, UN CAMINO
Para
empezar por el principio, es justo reconocer que la juventud
del hombre más poderoso y corrupto del Perú
en los noventa, no estuvo necesariamente signada por la
pasión. En sus inicios, Montesinos fue un oficial
estudioso, más interesado en los galones que en las
faldas. Incluso, algunos de sus antiguos compañeros
lo encontraban demasiado delicado para ser un hombre de
armas.
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Geovanna en su hogar,
la semana pasada, el tiempo ha pasado.
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El general
Mercado Jarrín recuerda que la noche en que Montesinos
se casó con Trinidad Becerra, el joven capitán
que entonces era su asesor -cuando Mercado era primer ministro-,
se le apareció en su despacho a ofrecerle sus servicios.
Se vivían tiempos difíciles, el entonces presidente
Velasco Alvarado padecía de una grave enfermedad,
y Montesinos estaba dispuesto a sacrificar su luna de miel
con tal de no perderse ni un minuto del ajetreo.
Pero
después de que lo expulsaran del ejército,
Montesinos conquistó a la esposa de su primo hermano
Sergio Cardenal -el abogado que lo defendió y lo
ayudo a salir de la prisión-, y se la llevo con él
al Ecuador. Grace Riggs Brousseau es una norteamericana
que también es abogada y que ahora está presa
precisamente porque nunca terminó con esa relación.
Trinidad,
la esposa indignada, le interpuso al marido una demanda
por alimentos, con lo que logró que el departamento
del piso 12 del edificio de Javier Prado, donde todavía
vive con la última de sus hijas, pasara a su nombre.
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Matilde Pinchi Pinchi,
según el registro electoral de la época
en que conoció a Montesinos.
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Luego
de regresar al Perú, el futuro Rasputín de
Fujimori perdió parte del interés que le había
despertado Grace y empezó entonces a pugnar por el
perdón de la "Trini", cuando en eso, uno
de esos días, de repente, conoció a Matilde
Pinchi Pinchi; una mujer humilde pero emprendedora nacida
en Tarapoto y criada únicamente por su madre, doña
Circuncisión Pinchi.
Por
supuesto, la Matilde de entonces no es la Matilde de hoy,
pero sigue siendo la mujer en la que Montesinos confió
durante más tiempo.
Vladimiro
y Matilde se enamoraron mientras él oficiaba como
su abogado y su relación realmente no terminó
hasta que ambos abandonaron el Servicio de Inteligencia
Nacional, hacia fines del año pasado.
En el
camino, Matilde hizo una fortuna dedicándose al viejo
negocio del contrabando y quizá ella sea la única
de sus mujeres en la que el ex asesor no invirtió
dinero, ni desencantos.
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Calmell del Solar se
declaró preso político, pero sus acciones
fueron delicuenciales.
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LA
SECRETARIA Y EL DOCTOR
En los
inicios de la década del noventa, cuando Montesinos
se hizo del poder y vivía formalmente con Trinidad
y veía esporádicamente a Matilde y a Grace,
conoció a Geovana Castañeda Barrón.
Ella había sido enviada al SIN por la academia de
secretariado Ela, a mediados de 1991.
Geovana
hizo turumba en el Servicio de Inteligencia, era mucho más
joven que el Doctor y era aficionada a las fiestas y a los
tragos. La razón por la que Montesinos se distanció
del temible coronel Manuel Aybar Marca, y lo saco del SIN
para refundirlo en la comisaría de Miraflores en
1993, fue Geovana.
En esta
oportunidad, Montesinos se templó como cuerda de
guitarra. A Geovana la cuidaban agentes y automóviles
de seguridad del estado, como lo demuestra una fotografía
conseguida por Entre líneas. La foto fue tomada
a la fachada de su casa, a fines de 1992.
Durante
el noviazgo, Montesinos obsequió a Geovana con dos
autos y dos departamentos. El último regalo, una
Nissan Station Wagon, se lo compró en julio del año
pasado.
Los
departamentos están ubicados en el Sauce 395 en Surquillo,
a la altura de la cuadra 42 de la avenida Aviación,
y en la avenida Benavides. El segundo está registrado
a nombre de un familiar y, según las fuentes de Entre
líneas, ella está dispuesta a negar la
propiedad.
Los
padres de Geovana no estuvieron en posibilidades de hacer
por su hija lo que sí pudo hacer el Doctor, sólo
que con el dinero de todos los peruanos. El padre, Ramón
Filadelfio Castañeda Angulo, estuvo preso por asalto
y robo a una sucursal del Banco de Crédito de Magdalena,
pero la madre, Vilma Barrón Véliz, crió
a sus dos hijas con su sueldo de profesora ahora jubilada.
La hermana
de Geovana, Vilma Castañeda Barrón, también
trabajo en el SIN como secretaria, aunque después
fue asignada al Ministerio del Interior, al despacho del
viceministro Edgard Solís Cano.
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Jackie Beltrán
estudión en la misma escuela de secretariado
que Geovanna.
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JACKIE,
LA SUCESORA
En 1994,
cuando el idilio con Geovana atravesaba un enfriamiento,
desde la misma academia de secretariado, Ela, llegó
Jackeline Beltrán Ortega, quien con el tiempo se
convirtió en la esposa moral del ex asesor.
Su historia
es harto conocida y aunque Jackie gozó intensamente
del amante, disfrutó poco -en comparación
a las demás- de la generosidad del Doctor.
El departamento
que Montesinos le regaló no tiene ni la mitad de
tamaño de los que le obsequió a Geovana, ni
del que le dio a Grace, y tampoco se parece a la casa que
pensaba compartir con Leslie Beltrán, la hermana
de Jackie a quien también pretendía y engalanaba
el jefe
de los siniestros servicios de inteligencia de Fujimori,
cuando el video Kouri-Montesinos lo agarró prácticamente
con los pantalones abajo y lo obligó a dejar el poder
y la sexualidad que tanto lo halagaba.
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Esta foto del salchicha
de Trinidad Becerra se tomó en el mismo estudio
donde se tomaron las clásicas fotos de Jackie.
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¿Qué
demonio le impedía a Montesinos terminar con un noviazgo
antes de comenzar con otro? ¿Acaso su complejo de
jeque lo obligaba a tener un harén? ¿Cómo
hacía para que, por ejemplo, Jackie no se enterara
que al mismo estudio a donde él la mandaba a fotografiarse,
Trinidad llevaba a imortalizar a su mascota, un salchicha
buenmozón al que le gustaban los sombreros?
Un mismo
molde, una misma fijación, un deseo maltratado. Lo
cierto es que nadie puede negar el aire que une, por lo
menos, a Trinidad, Grace, Geovana y Jackie. Además
de un montón de propiedades, de joyas, de depósitos
bancarios y un sólo corazón.
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