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  Investigación 
7 de abril del 2002
Implica a Villanueva Ruesta

Charles Acelor, testigo clave de la transacción.

En esta investigación:

El nexo de la venta

La compar de Vladimiro

Documentos:

Acta de la jueza Jimena Cayo

Croquis del encuentro

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Habla testigo clave de tráfico de armas a las FARC

Montesinos y Fujimori empezaron a caer el mediodía del 21 de agosto del 2000, cuando aparecieron en una conferencia de prensa para anunciar el plan Siberia. Lo que estaba sucediendo en realidad, era que Montesinos estaba traicionando a sus socios, es decir a los hermanos Aybar Cancho a los que capturó y acusó de ser los únicos responsables del tráfico de armas. Durante las investigaciones judiciales que se realizan actualmente, tanto los unos como los otros se autoproclaman inocentes y se acusan entre sí.

Hace dos semanas, en la víspera de que se produjera el careo entre Montesinos y los Aybar, llegó la noticia de que Charles Acelor, el intermediario de nacionalidad francesa que le había vendido los fusiles a José Aybar Cancho, para que a su vez este se los entregara a Marulanda (jefe de las FARC), había sido capturado por la Interpol en Alemania y estaba preso en Frankfourt, dispuesto a ser interrogado por las autoridades peruanas.

En ese momento, cuando Montesinos y Los Aybar se enteraron de la captura de Acelor, tanto ellos como sus abogados cambiaron de estrategia y el día de la confrontación sucedió algo tan grave como peligroso. Agenciaperu.com obtuvo las declaraciones de Acelor ante el fiscal peruano y todo indica que la intriga alrededor de ese caso estaría por resolverse.


Escribe Silvia Cuevas / agenciaperu.com

El 20 de marzo algo absolutamente inusual ocurrió en el penal de la Base Naval del Callao. Una mujer ingresó sin autorización a la sala de audiencias donde se encontraba Vladimiro Montesinos. Pero lo más sorprendente fue que ella permaneció en el lugar sin que el reo dijera "esta boca es mía".

El 20 de marzo, cuando todo estaba listo para la confrontación entre los hermanos José Luis y Luis Frank Aybar Cancho con Vladimiro Montesinos por el caso de tráfico de armas para las FARC, Pedro Vidaurre, abogado del ex asesor presidencial, se presentó en el patio de la sala de audiencias ubicado en el anexo Delta de la Base Naval y le informó a la juez del segundo juzgado anticorrupción, Jimena Cayo, que su defendido se encontraba "mal de salud" y solicitaba postergar el careo.

Cuando la jueza se retiraba, observó que junto a la camioneta que había llevado a los Aybar desde el penal de Castro Castro, estaba parada una mujer. La magistrado se acercó y le pidió que se identificara. La señora resultó ser Ana Doris Aybar Cancho, la hermana de los cómplices de Montesinos en el tráfico de armas a las FARC. (ver croquis)

La doctora Cayo inmediatamente ordenó que todos ingresaran nuevamente a la sala de audiencias, tras lo cual elevó un acta registrando los hechos.

La hermana de los Aybar no tenía autorización para ingresar, pero, según las declaraciones que constan en el acta judicial, entró con la ayuda de los abogados, sorprendiendo a los marinos.

Ella permaneció en una pequeña habitación junto al lugar donde Montesinos esperaba ingresar a sus audiencias. La salita donde estuvo Ana Aybar por más de una hora está separada únicamente por una reja. ¿De qué hablaron Montesinos y la hermana de los Aybar mientras estuvieron en la salita de espera? ¿De qué hablaron en privado? ¿Acaso estaban negociando? ¿Se estaban poniendo de acuerdo para culpar de todo a Charles Acelor, el intermediario que les envió los fusiles que ellos entregaron a las FARC?


EL NEXO DE LA VENTA

Charles Acelor fue detenido en Alemania días antes de que se produjera el encuentro Montesino - Ana Aybar. Acelor tiene mucho que contar sobre los fusiles jordanos que se desviaron a la guerrilla colombiana. Según su propio testimonio, su participación en el negocio fue contactar al conocido vendedor de armas de origen jordano, Sakis Soghanalian, con los Aybar y Vladimiro Montesinos.

El testimonio que Charles Acelor rindió voluntariamente ante el fiscal anticorrupción Alejandro Espino hace un año en Miami es revelador. Según el intermediario, él se vinculó a Montesinos y los hermanos Aybar Cancho en 1998 y acordó con ellos la venta de 50 000 fusiles AKM.

Acelor asegura en su testimonio tener los números de cuentas y los nombres de las personas que le depositaron más de 1 millón de dólares a cambio de los fusiles que vendió.


LA COMPRA DE VLADIMIRO

En esta declaración, Acelor sostiene que la primera reunión para acordar el millonario negocio ocurrido en Miami, en octubre del 98. En esa oportunidad, él conversó con José Luis Aybar Cancho y Juan Manuel López Rodríguez, un ciudadano franco-español que Acelor conocía desde hacía 25 años. Después de conversar durante algunos minutos, José Luis Aybar le entregó un sobre cerrado.

"Querían comprar armas. Me presentaron una lista de armamento entre los cuales se encontraban fusiles, aviones, helicópteros, misiles y municiones", señala Acelor, quien debido a su larga amistad con Juan Manuel López tomó en serio el ofrecimiento.

La conversación continuó, y cuando estuvieron en confianza, José Luis Aybar le reveló el nombre de la persona a quien representaba: "se trataba de armamentos de guerra que solicitaba Montesinos Torres. Tenía conocimiento que José Luis Aybar Cancho tenía empresas de fachada como Nipon Corporation para los negocios de Montesinos".

En esa oportunidad, Aybar le dijo a Acelor que la compra la efectuaba el Gobierno del Perú.

Sakis Soghanalian, conocido vendedor de armas involucrado en la venta de fusiles a las FARC.

Cuando la reunión terminó, Acelor se puso en contacto con uno de sus proveedores: Sakis Soghanalian, conocido mundialmente en el negocio de las ventas de armas.

Desde ese momento, Acelor inició una serie de viajes al Perú. En enero de 1999, sus visitas se incrementaron: "Me reuní con los Altos Mandos de las Fuerzas Armadas, con representantes de la Marina y de la Fuerza Aérea. No recuerdo los nombres" afirma.

El fiscal Alejandro Espino mostró a Charles Acelor una serie de fotografías con los rostros de los altos mandos militares de esa época. Luego de revisarlas, Acelor reconoció un rostro, el del general José Villanueva Ruesta, en ese entonces ministro del Interior.

Acelor recuerda que durante sus visitas al Perú, Villanueva siempre se reunía en privado con José Luis Aybar Cancho.

Charles Acelor confiaba en que el negocio crecería, que primero vendería los fusiles y luego otro tipo de armamento mayor.

En uno de sus últimos viajes al Perú, Acelor se dio con una sorpresa: "Montesinos contactó a Sarkis porque tenía los fusiles que deseaba adquirir. Yo era intermediario y Sarkis lo tenía todo, es su negocio", enfatizó.

El testimonio de Acelor revela por lo menos que Montesinos a través de los Aybar compró 50 mil fusiles AKM, y que él tenía las pruebas en su poder.

"Tengo información sobre el depósito, los detalles de la cuenta, quién envió el dinero. Pero quiero que se eliminen los problemas legales que tengo en el Perú a cambio de la información que tengo en mi poder", finaliza.

El temor de Montesinos, recluido en la Base Naval del Callao, y el de los Aybar, presos en Castro Castro, es que las pruebas que tendría Acelor confirmaría que ellos les vendieron armas a la sangrienta guerrilla colombiana.

"Niego conocer que dicha venta tenía como destino las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. De ser cierto, Montesinos nunca se lo habría comunicado a nadie", aclara Acelor.

Las declaraciones de este testigo son claves en la investigación. Acelor está comprometido en el proceso, y por esos fue detenido por la INTERPOL en Frankfurt, Alemania, días antes de que Ana Aybar se filtrara en una audiencia en la Base Naval para poder hablar en privado con Montesinos.

El fiscal anticorrupción Alejandro Espino Méndez viajará a Alemania para entrevistarse nuevamente con Charles Max Damián Acelor, y esta vez espera regresar con el nombre de la persona que pagó por los 50 mil fusiles comprados a Jordania, y que acabaron en poder de las FARC.

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