|
Habla
testigo clave de tráfico de armas a las FARC
Montesinos
y Fujimori empezaron a caer el mediodía del 21 de agosto
del 2000, cuando aparecieron en una conferencia de prensa para anunciar
el plan Siberia. Lo que estaba sucediendo en realidad, era que Montesinos
estaba traicionando a sus socios, es decir a los hermanos Aybar
Cancho a los que capturó y acusó de ser los únicos
responsables del tráfico de armas. Durante las investigaciones
judiciales que se realizan actualmente, tanto los unos como los
otros se autoproclaman inocentes y se acusan entre sí.
Hace dos
semanas, en la víspera de que se produjera el careo entre
Montesinos y los Aybar, llegó la noticia de que Charles Acelor,
el intermediario de nacionalidad francesa que le había vendido
los fusiles a José Aybar Cancho, para que a su vez este se
los entregara a Marulanda (jefe de las FARC), había sido
capturado por la Interpol en Alemania y estaba preso en Frankfourt,
dispuesto a ser interrogado por las autoridades peruanas.
En ese momento,
cuando Montesinos y Los Aybar se enteraron de la captura de Acelor,
tanto ellos como sus abogados cambiaron de estrategia y el día
de la confrontación sucedió algo tan grave como peligroso.
Agenciaperu.com obtuvo las declaraciones de Acelor ante el
fiscal peruano y todo indica que la intriga alrededor de ese caso
estaría por resolverse.
Escribe Silvia Cuevas / agenciaperu.com
El 20 de marzo
algo absolutamente inusual ocurrió en el penal de la Base
Naval del Callao. Una mujer ingresó sin autorización
a la sala de audiencias donde se encontraba Vladimiro Montesinos.
Pero lo más sorprendente fue que ella permaneció en
el lugar sin que el reo dijera "esta boca es mía".
El 20 de marzo,
cuando todo estaba listo para la confrontación entre los
hermanos José Luis y Luis Frank Aybar Cancho con Vladimiro
Montesinos por el caso de tráfico de armas para las FARC,
Pedro Vidaurre, abogado del ex asesor presidencial, se presentó
en el patio de la sala de audiencias ubicado en el anexo Delta de
la Base Naval y le informó a la juez del segundo juzgado
anticorrupción, Jimena Cayo, que su defendido se encontraba
"mal de salud" y solicitaba postergar el careo.
Cuando la jueza
se retiraba, observó que junto a la camioneta que había
llevado a los Aybar desde el penal de Castro Castro, estaba parada
una mujer. La magistrado se acercó y le pidió que
se identificara. La señora resultó ser Ana Doris Aybar
Cancho, la hermana de los cómplices de Montesinos en el tráfico
de armas a las FARC. (ver
croquis)
La doctora Cayo
inmediatamente ordenó que todos ingresaran nuevamente a la
sala de audiencias, tras lo cual elevó un acta
registrando los hechos.
La hermana de
los Aybar no tenía autorización para ingresar, pero,
según las declaraciones que constan en el acta judicial,
entró con la ayuda de los abogados, sorprendiendo a los marinos.
Ella permaneció
en una pequeña habitación junto al lugar donde Montesinos
esperaba ingresar a sus audiencias. La salita donde estuvo Ana Aybar
por más de una hora está separada únicamente
por una reja. ¿De qué hablaron Montesinos y la hermana
de los Aybar mientras estuvieron en la salita de espera? ¿De
qué hablaron en privado? ¿Acaso estaban negociando?
¿Se estaban poniendo de acuerdo para culpar de todo a Charles
Acelor, el intermediario que les envió los fusiles que ellos
entregaron a las FARC?
EL NEXO DE LA VENTA
Charles Acelor
fue detenido en Alemania días antes de que se produjera el
encuentro Montesino - Ana Aybar. Acelor tiene mucho que contar sobre
los fusiles jordanos que se desviaron a la guerrilla colombiana.
Según su propio testimonio, su participación en el
negocio fue contactar al conocido vendedor de armas de origen jordano,
Sakis Soghanalian, con los Aybar y Vladimiro Montesinos.
El testimonio
que Charles Acelor rindió voluntariamente ante el fiscal
anticorrupción Alejandro Espino hace un año en Miami
es revelador. Según el intermediario, él se vinculó
a Montesinos y los hermanos Aybar Cancho en 1998 y acordó
con ellos la venta de 50 000 fusiles AKM.
Acelor asegura
en su testimonio tener los números de cuentas y los nombres
de las personas que le depositaron más de 1 millón
de dólares a cambio de los fusiles que vendió.
LA COMPRA
DE VLADIMIRO
En esta declaración,
Acelor sostiene que la primera reunión para acordar el millonario
negocio ocurrido en Miami, en octubre del 98. En esa oportunidad,
él conversó con José Luis Aybar Cancho y Juan
Manuel López Rodríguez, un ciudadano franco-español
que Acelor conocía desde hacía 25 años. Después
de conversar durante algunos minutos, José Luis Aybar le
entregó un sobre cerrado.
"Querían
comprar armas. Me presentaron una lista de armamento entre los cuales
se encontraban fusiles, aviones, helicópteros, misiles y
municiones", señala Acelor, quien debido a su larga
amistad con Juan Manuel López tomó en serio el ofrecimiento.
La conversación
continuó, y cuando estuvieron en confianza, José Luis
Aybar le reveló el nombre de la persona a quien representaba:
"se trataba de armamentos de guerra que solicitaba Montesinos
Torres. Tenía conocimiento que José Luis Aybar Cancho
tenía empresas de fachada como Nipon Corporation para los
negocios de Montesinos".
En esa oportunidad,
Aybar le dijo a Acelor que la compra la efectuaba el Gobierno del
Perú.
|

|
|
Sakis
Soghanalian, conocido vendedor de armas involucrado en la
venta de fusiles a las FARC.
|
Cuando la reunión
terminó, Acelor se puso en contacto con uno de sus proveedores:
Sakis Soghanalian, conocido mundialmente en el negocio de las ventas
de armas.
Desde ese momento,
Acelor inició una serie de viajes al Perú. En enero
de 1999, sus visitas se incrementaron: "Me reuní con
los Altos Mandos de las Fuerzas Armadas, con representantes de la
Marina y de la Fuerza Aérea. No recuerdo los nombres"
afirma.
El fiscal Alejandro
Espino mostró a Charles Acelor una serie de fotografías
con los rostros de los altos mandos militares de esa época.
Luego de revisarlas, Acelor reconoció un rostro, el del general
José Villanueva Ruesta, en ese entonces ministro del Interior.
Acelor recuerda
que durante sus visitas al Perú, Villanueva siempre se reunía
en privado con José Luis Aybar Cancho.
Charles Acelor
confiaba en que el negocio crecería, que primero vendería
los fusiles y luego otro tipo de armamento mayor.
En uno de sus
últimos viajes al Perú, Acelor se dio con una sorpresa:
"Montesinos contactó a Sarkis porque tenía los
fusiles que deseaba adquirir. Yo era intermediario y Sarkis lo tenía
todo, es su negocio", enfatizó.
El testimonio
de Acelor revela por lo menos que Montesinos a través de
los Aybar compró 50 mil fusiles AKM, y que él tenía
las pruebas en su poder.
"Tengo
información sobre el depósito, los detalles de la
cuenta, quién envió el dinero. Pero quiero que se
eliminen los problemas legales que tengo en el Perú a cambio
de la información que tengo en mi poder", finaliza.
El temor de
Montesinos, recluido en la Base Naval del Callao, y el de los Aybar,
presos en Castro Castro, es que las pruebas que tendría Acelor
confirmaría que ellos les vendieron armas a la sangrienta
guerrilla colombiana.
"Niego
conocer que dicha venta tenía como destino las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia. De ser cierto, Montesinos nunca se
lo habría comunicado a nadie", aclara Acelor.
Las declaraciones
de este testigo son claves en la investigación. Acelor está
comprometido en el proceso, y por esos fue detenido por la INTERPOL
en Frankfurt, Alemania, días antes de que Ana Aybar se filtrara
en una audiencia en la Base Naval para poder hablar en privado con
Montesinos.
El fiscal anticorrupción
Alejandro Espino Méndez viajará a Alemania para entrevistarse
nuevamente con Charles Max Damián Acelor, y esta vez espera
regresar con el nombre de la persona que pagó por los 50
mil fusiles comprados a Jordania, y que acabaron en poder de las
FARC.
|