Investigación
 Reportes
 Actualidad
 Entrevistas
 Cultural
 Columnas
 Economía
 Sociedad
 Boca Floja
 Multimedia
 Archivo
 Servicios
 Interactiva
 Especiales
 La Agencia

 

  Investigación 
14 de abril del 2002
La nueva estrategia senderista

Valle del Huallaga.

Artículos relacionados:

Loret de Mola: "nunca se ha producido enfrentamientos entre las FFAA y las FARC" (25/02/01)

Sendero se infiltra en el Huallaga

Esta semana, Hugo Cabieses, asesor del zar antidrogas Ricardo Vega Llona, afirmó que en el Perú existen 60,000 hectáreas de coca, el doble de la cifra estimada por los funcionarios norteamericanos. Inmediatamente, el gobierno peruano desmintió a Cabieses y la cifra real quedo en el misterio. Agenciaperu.com estuvo en el Valle del Huallaga, y encontró a los campesinos cocaleros en pie de guerra, y con el peor de los consejeros: Sendero Luminoso.


Escribe Paola Ugaz / agenciaperu.com

El descontento de los campesinos cocaleros esta basado en 20 años de programas de desarrollo alternativo que no ha funcionado. José Aguirre, jefe de la Asociación de Productores Agropecuarios de Hoja de Coca de Aucayacu, vivió de cerca el problema: "anteriormente la mafia, los narcotraficantes, viajaban en buenas motos, buenos carros. Pero ahora las mafias son las ONG's. Ellas arman un buen proyecto, pero ninguno ha dado fruto".

El descontento también se nota en Tadeo Rengifo, alcalde de Tocache: "en 20 años el programa de desarrollo alternativo no ha dado resultados. No se ha hecho una planificación de abajo hacia arriba, tal vez porque todo el proyecto se ha elaborado en gabinetes, oficinas. De allí su fracaso".

Hilario, es un campesino cocalero de Aucayacu, dice que las políticas de erradicación de cultivos los han perjudicado siempre: "la erradicación de coca ha afectado otros cultivos. Nosotros estamos recibiendo este apoyo con la fumigación que hicieron con los hongos mortales a las plantas. Por eso ahora el terreno se ha quedado estéril. Aquí por ejemplo nosotros sembramos plantas que ya no vuelven a crecer bien. En cambio, los terrenos que no tienen ninguna variedad de coca no están fumigados".

Patricio Vanderbeghe, director del Programa de la ONU para Fiscalización Internacional de Drogas.

Sin embargo, el director del Programa de Naciones Unidas para Fiscalización Internacional de Drogas, Patricio Vanderbeghe, difiere de ambos: "lo importante es generar ingresos alternativos. Realmente lo que queremos es generar otras fuentes de ingresos lícita y que no provengan de la coca. El campesino, cuando llegas a proveerle de un ingreso razonable, es el primero en querer salirse no sólo de la coca, sino de todo lo que va con ella, porque quien dice coca quiere decir violencia. La violencia que hoy puede quemar sus casas, por no cumplir con un pago. Es una vida muy dura".

Y sobre la cantidad de hectáreas de coca sembradas en los valles del país Vanderbeghe dice que ellas "ascienden a no menos de 46 mil 200. Es un resultado que implica un aumento de un 6.5 % con respecto del año anterior. Esa cifra es muy similar aunque digan lo contrario a la de los norteamericanos".

Pero el precio de la hoja de coca ha subido de 40 centavos de dólar el kilo en 1995, a 3.50 dólares hoy en día. Según el alcalde de Tocache el problema es más complejo de lo que parece: "es palpable cuando ya empiezas a ver dólares en la zona. Eso quiere decir que hay comercialización de hoja de coca. Aparte, el costo del precio de la coca ha subido. Estamos hablando de 50, 40 dólares la arroba. Es decir que hay producción de coca y esto incentiva al sembrío. Al agricultor le desalienta vender tres cajas de papayas o plátanos por un sol. Esto conlleva a sembrar coca antes que otro producto".

Ahora los campesinos cocaleros no tienen el poderío territorial de antaño. Uno de ellos, José Aguirre, lo expone así: "nos da vergüenza decir que somos cocaleros porque ya, de una u otra manera, hemos sido erradicados, reducidos. En el boom de la coca, 75, 80, 85, una hectárea de coca producía 70 a 80 arrobas. Ahora sólo 5 a 7".

El problema se agrava cuando se confirma la presencia de Sendero Luminoso en la zona. Vanderbeghe asegura conocer de la presencia del grupo terrorista en Apurimac. Así como que "han cambiado su discurso", y reconoce una relación "incipiente" entre el narcotráfico y Sendero.

Inicial pero de desarrollo intenso. En octubre del 2000, los campesinos cocaleros llevaron a cabo un paro regional que recibió el inesperado respaldo de Sendero. José Aguirre, como dirigente, se opuso, pero no pudo impedirlo: "pusimos las denuncias en la Defensoría del Pueblo por el temor a que nos puedan confundir. Usted sabe que la policía, las fuerzas armadas, se podrían confundir con nosotros. Si se da la erradicación tendría que correr sangre, dijeron [los terroristas]".

Cuando le preguntamos a Aguirre, sobre la posibilidad de de que Sendero utilice las plantaciones de coca para financiarse, éste respondió tajante: "nosotros, como dirigentes, tenemos nuestros propósitos y propuestas, que quizás congenien con las de Sendero. Pero no con ello queremos decir que nosotros nos unamos o que ellos se solidaricen con nosotros. Ya en el año 2000 nos hemos pronunciado porque sabíamos que el CORAG [organización del Ministerio del Interior, encargada de la erradicación de la coca] venía a la zona para ver nuestras marchas pacíficas. Entonces como ya veíamos la presencia de ellos, no íbamos a aceptar de ninguna manera que se nos quite el pan de la boca. A decir verdad, la poca coca que tenemos ahora es como una caja chica para nosotros".

Pequeña caja que según el alcalde de Tocache, Tadeo Rengifo, se incrementa de acuerdo a la producción: "cuando rebrota el narcotráfico, y ya hay comercialización de coca, el narcotraficante busca su protección directa con Sendero. Para mi es peligroso hablar de esto por ser autoridad".

Aunque parece más peligrosa la reacción de la subversión, José Aguirre, el dirigente cocalero del bolsón de Aucayacu, piensa que la preocupación de Sendero está en la erradicación de la coca. Además añade: "lamentablemente de alguna u otra manera los agricultores en el campo se ven entre la espada y la pared. Si apoyan a Sendero van a tener problemas con las fuerzas del orden. Si apoyan a las fuerzas del orden va atener problemas con Sendero. De alguna otra manera tiene que hacer sus aportaciones, sus colaboraciones hacia Sendero, yo lo tomo así. Eso hace que se relacione al cocalero con Sendero".

El alcalde de Tocache advierte sobre el incremento de la pobreza y la debilidad del estado en el lugar, que desde hace 20 años está aislada por una carretera en mal estado, gracias a la cual es casi imposible comercializar sus productos.

Así mismo, dijo que la responsabilidad del Estado es estos temas es crucial. "dando alternativas, haciendo que el Ministerio de Agricultura cumplan su rol".

Para Vanderbeghe, el problema de los mercados es fundamental para aliviar la extrema pobreza de los campesinos cocaleros en el alto Huallaga: "sacar papaya del Monzón es imposible, el costo de un flete de Pucallpa a la costa, es mas alto que de la costa a Nueva York".

Pero aunque a Vanderbeghe no le falta razón, nadie puede negar que en el Alto Huallaga, el principal obstáculo sigue siendo la violencia. El Comité Regional Huallaga. Una de las pocas bases senderistas que se mantiene imbatible en el lugar ha vuelto a las andadas. Sendero vista periódicamente los bolsones y los caseríos del Valle del Huallaga y cuando lo hace le sigue cobrando cupos a la población.

    Más en Investigación

  Buscador
  Especiales
 Interactiva
FORO
ENCUESTAS

Derechos Reservados © 2006 / agenciaperu.com / Lima - Perú