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Sendero
se infiltra en el Huallaga
Esta semana,
Hugo Cabieses, asesor del zar antidrogas Ricardo Vega Llona, afirmó
que en el Perú existen 60,000 hectáreas de coca, el
doble de la cifra estimada por los funcionarios norteamericanos.
Inmediatamente, el gobierno peruano desmintió a Cabieses
y la cifra real quedo en el misterio. Agenciaperu.com estuvo
en el Valle del Huallaga, y encontró a los campesinos cocaleros
en pie de guerra, y con el peor de los consejeros: Sendero Luminoso.
Escribe Paola Ugaz / agenciaperu.com
El descontento
de los campesinos cocaleros esta basado en 20 años de programas
de desarrollo alternativo que no ha funcionado. José Aguirre,
jefe de la Asociación de Productores Agropecuarios de Hoja
de Coca de Aucayacu, vivió de cerca el problema: "anteriormente
la mafia, los narcotraficantes, viajaban en buenas motos, buenos
carros. Pero ahora las mafias son las ONG's. Ellas arman un buen
proyecto, pero ninguno ha dado fruto".
El descontento
también se nota en Tadeo Rengifo, alcalde de Tocache: "en
20 años el programa de desarrollo alternativo no ha dado
resultados. No se ha hecho una planificación de abajo hacia
arriba, tal vez porque todo el proyecto se ha elaborado en gabinetes,
oficinas. De allí su fracaso".
Hilario, es
un campesino cocalero de Aucayacu, dice que las políticas
de erradicación de cultivos los han perjudicado siempre:
"la erradicación de coca ha afectado otros cultivos.
Nosotros estamos recibiendo este apoyo con la fumigación
que hicieron con los hongos mortales a las plantas. Por eso ahora
el terreno se ha quedado estéril. Aquí por ejemplo
nosotros sembramos plantas que ya no vuelven a crecer bien. En cambio,
los terrenos que no tienen ninguna variedad de coca no están
fumigados".
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Patricio
Vanderbeghe, director del Programa de la ONU para Fiscalización
Internacional de Drogas.
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Sin embargo,
el director del Programa de Naciones Unidas para Fiscalización
Internacional de Drogas, Patricio Vanderbeghe, difiere de ambos:
"lo importante es generar ingresos alternativos. Realmente
lo que queremos es generar otras fuentes de ingresos lícita
y que no provengan de la coca. El campesino, cuando llegas a proveerle
de un ingreso razonable, es el primero en querer salirse no sólo
de la coca, sino de todo lo que va con ella, porque quien dice coca
quiere decir violencia. La violencia que hoy puede quemar sus casas,
por no cumplir con un pago. Es una vida muy dura".
Y sobre la cantidad
de hectáreas de coca sembradas en los valles del país
Vanderbeghe dice que ellas "ascienden a no menos de 46 mil
200. Es un resultado que implica un aumento de un 6.5 % con respecto
del año anterior. Esa cifra es muy similar aunque digan lo
contrario a la de los norteamericanos".
Pero el precio
de la hoja de coca ha subido de 40 centavos de dólar el kilo
en 1995, a 3.50 dólares hoy en día. Según el
alcalde de Tocache el problema es más complejo de lo que
parece: "es palpable cuando ya empiezas a ver dólares
en la zona. Eso quiere decir que hay comercialización de
hoja de coca. Aparte, el costo del precio de la coca ha subido.
Estamos hablando de 50, 40 dólares la arroba. Es decir que
hay producción de coca y esto incentiva al sembrío.
Al agricultor le desalienta vender tres cajas de papayas o plátanos
por un sol. Esto conlleva a sembrar coca antes que otro producto".
Ahora los campesinos
cocaleros no tienen el poderío territorial de antaño.
Uno de ellos, José Aguirre, lo expone así: "nos
da vergüenza decir que somos cocaleros porque ya, de una u
otra manera, hemos sido erradicados, reducidos. En el boom de la
coca, 75, 80, 85, una hectárea de coca producía 70
a 80 arrobas. Ahora sólo 5 a 7".
El problema
se agrava cuando se confirma la presencia de Sendero Luminoso en
la zona. Vanderbeghe asegura conocer de la presencia del grupo terrorista
en Apurimac. Así como que "han cambiado su discurso",
y reconoce una relación "incipiente" entre el narcotráfico
y Sendero.
Inicial pero
de desarrollo intenso. En octubre del 2000, los campesinos cocaleros
llevaron a cabo un paro regional que recibió el inesperado
respaldo de Sendero. José Aguirre, como dirigente, se opuso,
pero no pudo impedirlo: "pusimos las denuncias en la Defensoría
del Pueblo por el temor a que nos puedan confundir. Usted sabe que
la policía, las fuerzas armadas, se podrían confundir
con nosotros. Si se da la erradicación tendría que
correr sangre, dijeron [los terroristas]".
Cuando le preguntamos
a Aguirre, sobre la posibilidad de de que Sendero utilice las plantaciones
de coca para financiarse, éste respondió tajante:
"nosotros, como dirigentes, tenemos nuestros propósitos
y propuestas, que quizás congenien con las de Sendero. Pero
no con ello queremos decir que nosotros nos unamos o que ellos se
solidaricen con nosotros. Ya en el año 2000 nos hemos pronunciado
porque sabíamos que el CORAG [organización del Ministerio
del Interior, encargada de la erradicación de la coca] venía
a la zona para ver nuestras marchas pacíficas. Entonces como
ya veíamos la presencia de ellos, no íbamos a aceptar
de ninguna manera que se nos quite el pan de la boca. A decir verdad,
la poca coca que tenemos ahora es como una caja chica para nosotros".
Pequeña
caja que según el alcalde de Tocache, Tadeo Rengifo, se incrementa
de acuerdo a la producción: "cuando rebrota el narcotráfico,
y ya hay comercialización de coca, el narcotraficante busca
su protección directa con Sendero. Para mi es peligroso hablar
de esto por ser autoridad".
Aunque parece
más peligrosa la reacción de la subversión,
José Aguirre, el dirigente cocalero del bolsón de
Aucayacu, piensa que la preocupación de Sendero está
en la erradicación de la coca. Además añade:
"lamentablemente de alguna u otra manera los agricultores en
el campo se ven entre la espada y la pared. Si apoyan a Sendero
van a tener problemas con las fuerzas del orden. Si apoyan a las
fuerzas del orden va atener problemas con Sendero. De alguna otra
manera tiene que hacer sus aportaciones, sus colaboraciones hacia
Sendero, yo lo tomo así. Eso hace que se relacione al cocalero
con Sendero".
El alcalde de
Tocache advierte sobre el incremento de la pobreza y la debilidad
del estado en el lugar, que desde hace 20 años está
aislada por una carretera en mal estado, gracias a la cual es casi
imposible comercializar sus productos.
Así mismo,
dijo que la responsabilidad del Estado es estos temas es crucial.
"dando alternativas, haciendo que el Ministerio de Agricultura
cumplan su rol".
Para Vanderbeghe,
el problema de los mercados es fundamental para aliviar la extrema
pobreza de los campesinos cocaleros en el alto Huallaga: "sacar
papaya del Monzón es imposible, el costo de un flete de Pucallpa
a la costa, es mas alto que de la costa a Nueva York".
Pero aunque
a Vanderbeghe no le falta razón, nadie puede negar que en
el Alto Huallaga, el principal obstáculo sigue siendo la
violencia. El Comité Regional Huallaga. Una de las pocas
bases senderistas que se mantiene imbatible en el lugar ha vuelto
a las andadas. Sendero vista periódicamente los bolsones
y los caseríos del Valle del Huallaga y cuando lo hace le
sigue cobrando cupos a la población.
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