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28 de abril del 2002
La estrategia detrás de las invasiones

El "Chito" Ríos, un ya mítico organizador de invasiones.

En esta investigación:

El caso Llanavilla

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El negocio de los traficantes de tierras

En lo que va del año se han producido en Lima más de siete intentos de invasiones, organizadas y dirigidas por experimentados traficantes de tierras que continúan negociando con las esperanzas de la gente. Esta semana, agenciaperu.com descubrió quiénes son y cómo operan los dos principales mercaderes de tierras en la capital. El más antiguo se llama Luis Alberto Ríos Sánchez, conocido como Chito Ríos o Lobo Uno.


Escriben Alexa Vélez, Patty Araujo, y Daniel Yovera / agenciaperu.com

Chito, de filiación aprista, cambió en los 80 el pañuelo blanco por los plásticos y las esteras de las invasiones. Su primera incursión fue en Los Olivos, en la ocupación del fundo Naranjal, hoy prospero asentamiento humano bautizado como Confraternidad.

El éxito de aquella ocupación le gano la confianza de la gente y la reputación de invencible. Desde ese entonces, tres años ya, sigue organizando invasiones.

Según fuentes policiales Chito Ríos o Lobo Uno, sobre el que pesa ahora una orden de captura, ha vuelto a operar en enero y marzo de este año. Su última incursión movilizó a más de 5 mil familias que intentaron ocupar 170 hectáreas de terrenos agrícolas ubicados en esta zona, del distrito de Carabayllo.

Agenciaperu.com accedió esta semana al acta de una de las reuniones donde se planificó esta invasión. En este documento se especifican las tareas asignadas a cada invasor y los materiales necesarios para confrontar a la policía.

Los invasores debían cargar consigo botellas vacías, un costalillo, y un balde de pintura también vacío para la fabricación de bombas molotov. Además un grupo de invasores del AA. HH. 20 de Enero crearon incluso una pagina web para fomentar la ocupación de los terrenos, fungiendo de defensores de sin techos y convocándolos a unirse a la próxima toma.

La policía ha registrado reuniones clandestinas, protagonizadas por Chito Ríos y su entorno más cercano, a fin de planificar este golpe. Se sabe que tiene 4 grupos organizados y liderados por igual número de líderes.

Fuentes policiales, revelaron a agenciaperu.com que estos puntos de reunión serían: jirón Buin 4819 en San Martín de Porres; Chillón mz 61 lt. 4 en Los Olivos; pasaje Las Golondrinas 105 urbanización El Cóndor en El Callao. Además, gente del entorno de Ríos, asegura que esta cevicheria, ubicada en el AA. HH. Enrique Milla, en Los Olivos, es el punto de reunión más frecuente.

En estos locales se determinó que cada asociado debía pagar 25 soles por derecho a inscripción, aparte de los 20 por los accesorios necesarios para la ocupación.

Además, para la invasión de los terrenos en Carabayllo, esta banda de agitadores organizó a los grupos de invasores por distritos de proveniencia. Cada grupo era liderado por un delegado, se reparten en todo el terreno y se protegen con armas e incluso pistolas.

Chito Ríos se valió también de otro tipo de recursos, como la utilización de videos en sus reuniones con la gente a la que logra atraer. Pero los encargados de planificar y ejecutar cada movimiento previo a la invasión son viejos colaboradores y gente de absoluta confianza de Ríos.

Estos son algunos nombres: Marcos Quispe Condori, Carlos Fernando Guzmán Acuña, Elsa Fortunata Aguirre Lapa, Fernando Romero Osores, Luis Alberto Videales Ruiz, Marco Eugenio Mori Avilés y Carlos Ramírez Aparacana, alias "Che Carlitos". Este ultimo, militante aprista y luego fujimorista, trabajó en el Cofopri de la re reelección, y es amigo de Absalón Vásquez, María Jesús Espinoza, y Migdoneo Bellota, el recordado regidor fujimontesinista implicado en la falsificación del millón de firmas.


EL CASO LANAVILLA

Pero al extremo, en el cono sur, aunque en menor escala, Bernardino Esplana Enríquez le sigue los pasos a Chito Ríos.

Esplana se ha convertido en tiempo record en un exitoso vendedor de tierras de la comunidad de Llanavilla. Según los propios comuneros, Esplana Enríquez ha vendido hasta el momento 30 mil hectáreas de las 148 mil que pertenecen a la comunidad.

Según la ley, las tierras de las comunidades campesinas no pueden ser vendidas, sino solo adjudicadas. Sin embargo, la actual junta directiva de Llanavilla presidida por Lady Pinto Ríos, compañera sentimental de Esplana, le otorgó a este un poder absoluto que le permite vender las tierras de la comunidad.

Agenciaperu.com consiguió documentos que prueban la venta de tierras de la comunidad de Llanavilla. El negocio de la venta de lotes empezó en el 2000, cuando Jorge Huaman Cayllahua era presidente de la comunidad, y Bernardino Esplana figuraba como vicepresidente de la junta directiva.

El notario que oficio las ventas entonces fue Rubén Soldevilla Gala, el mismo que el año pasado certifico, según los comuneros, la irregular elección de la actual junta directiva, presidida por Lady Pinto.

"Cuando la nueva junta es elegida legalmente participamos todos los comuneros. Yo estoy en la comunidad desde el año 96 y no he tenido conocimiento que el señor Esplana nos haya convocado a todos los comuneros a elecciones. Por consecuente, él ha hecho reuniones entre gallos y medianoche con un pequeño grupo" nos dice un comunero consultado.

Lo curioso es que el vicepresidente y mano derecha de Lady Pinto Ríos es nada menos que Tony Américo Esplana Huamán, hijo de Bernardino Esplana.

La venta de los terrenos de la comunidad de Llanavilla se ha convertido en un negocio redondo para la familia Esplana. En una de las últimas ventas la comunidad obtuvo 38 mil soles y el contrato fue celebrado con la inmobiliaria Lurín.

Esta venta llamo la atención de los comuneros, quienes, atando cabos, llegaron a la conclusión de que, precisamente, en el local donde opera la inmobiliaria se realizan las asambleas y reuniones de la junta directiva de Llanavilla.

La venta de tierras de la comunidad de Llanavilla y la sospechosa elección de una junta directiva han puesto en alerta a los comuneros, quienes están seguros que el responsable solo puede ser Bernardino Esplana

Chito Ríos y Bernardino Esplana le han sacado la vuelta al estado y han convertido el problema habitacional en un negocio redondo. Para estos traficantes todo terreno desocupado es terreno libre y por lo tanto perfecto para planear la siguiente invasión.

Pero los que terminan sin soga y sin cabra son las miles de familias que esperanzadas se lanzan a pelear por un terreno que tal vez nunca llegue a ser suyo.

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