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El
negocio de los traficantes de tierras
En lo que
va del año se han producido en Lima más de siete intentos de invasiones,
organizadas y dirigidas por experimentados traficantes de tierras
que continúan negociando con las esperanzas de la gente. Esta semana,
agenciaperu.com descubrió quiénes son y cómo operan los dos
principales mercaderes de tierras en la capital. El más antiguo
se llama Luis Alberto Ríos Sánchez, conocido como Chito Ríos o Lobo
Uno.
Escriben Alexa Vélez, Patty Araujo, y Daniel Yovera / agenciaperu.com
Chito, de filiación
aprista, cambió en los 80 el pañuelo blanco por los
plásticos y las esteras de las invasiones. Su primera incursión
fue en Los Olivos, en la ocupación del fundo Naranjal, hoy
prospero asentamiento humano bautizado como Confraternidad.
El éxito de aquella ocupación le gano la confianza
de la gente y la reputación de invencible. Desde ese entonces,
tres años ya, sigue organizando invasiones.
Según fuentes policiales Chito Ríos o Lobo Uno, sobre
el que pesa ahora una orden de captura, ha vuelto a operar en enero
y marzo de este año. Su última incursión movilizó
a más de 5 mil familias que intentaron ocupar 170 hectáreas
de terrenos agrícolas ubicados en esta zona, del distrito
de Carabayllo.
Agenciaperu.com accedió esta semana al acta de una
de las reuniones donde se planificó esta invasión.
En este documento se especifican las tareas asignadas a cada invasor
y los materiales necesarios para confrontar a la policía.
Los invasores debían cargar consigo botellas vacías,
un costalillo, y un balde de pintura también vacío
para la fabricación de bombas molotov. Además un grupo
de invasores del AA. HH. 20 de Enero crearon incluso una pagina
web para fomentar la ocupación de los terrenos, fungiendo
de defensores de sin techos y convocándolos a unirse a la
próxima toma.
La policía ha registrado reuniones clandestinas, protagonizadas
por Chito Ríos y su entorno más cercano, a fin de
planificar este golpe. Se sabe que tiene 4 grupos organizados y
liderados por igual número de líderes.
Fuentes policiales,
revelaron a agenciaperu.com que estos puntos de reunión
serían: jirón Buin 4819 en San Martín de Porres;
Chillón mz 61 lt. 4 en Los Olivos; pasaje Las Golondrinas
105 urbanización El Cóndor en El Callao. Además,
gente del entorno de Ríos, asegura que esta cevicheria, ubicada
en el AA. HH. Enrique Milla, en Los Olivos, es el punto de reunión
más frecuente.
En estos locales se determinó que cada asociado debía
pagar 25 soles por derecho a inscripción, aparte de los 20
por los accesorios necesarios para la ocupación.
Además, para la invasión de los terrenos en Carabayllo,
esta banda de agitadores organizó a los grupos de invasores
por distritos de proveniencia. Cada grupo era liderado por un delegado,
se reparten en todo el terreno y se protegen con armas e incluso
pistolas.
Chito Ríos se valió también de otro tipo de
recursos, como la utilización de videos en sus reuniones
con la gente a la que logra atraer. Pero los encargados de planificar
y ejecutar cada movimiento previo a la invasión son viejos
colaboradores y gente de absoluta confianza de Ríos.
Estos son algunos nombres: Marcos Quispe Condori, Carlos Fernando
Guzmán Acuña, Elsa Fortunata Aguirre Lapa, Fernando
Romero Osores, Luis Alberto Videales Ruiz, Marco Eugenio Mori Avilés
y Carlos Ramírez Aparacana, alias "Che Carlitos".
Este ultimo, militante aprista y luego fujimorista, trabajó
en el Cofopri de la re reelección, y es amigo de Absalón
Vásquez, María Jesús Espinoza, y Migdoneo Bellota,
el recordado regidor fujimontesinista implicado en la falsificación
del millón de firmas.
EL CASO LANAVILLA
Pero al extremo,
en el cono sur, aunque en menor escala, Bernardino Esplana Enríquez
le sigue los pasos a Chito Ríos.
Esplana se ha convertido en tiempo record en un exitoso vendedor
de tierras de la comunidad de Llanavilla. Según los propios
comuneros, Esplana Enríquez ha vendido hasta el momento 30
mil hectáreas de las 148 mil que pertenecen a la comunidad.
Según
la ley, las tierras de las comunidades campesinas no pueden ser
vendidas, sino solo adjudicadas. Sin embargo, la actual junta directiva
de Llanavilla presidida por Lady Pinto Ríos, compañera
sentimental de Esplana, le otorgó a este un poder absoluto
que le permite vender las tierras de la comunidad.
Agenciaperu.com consiguió documentos que prueban la
venta de tierras de la comunidad de Llanavilla. El negocio de la
venta de lotes empezó en el 2000, cuando Jorge Huaman Cayllahua
era presidente de la comunidad, y Bernardino Esplana figuraba como
vicepresidente de la junta directiva.
El notario que oficio las ventas entonces fue Rubén Soldevilla
Gala, el mismo que el año pasado certifico, según
los comuneros, la irregular elección de la actual junta directiva,
presidida por Lady Pinto.
"Cuando
la nueva junta es elegida legalmente participamos todos los comuneros.
Yo estoy en la comunidad desde el año 96 y no he tenido conocimiento
que el señor Esplana nos haya convocado a todos los comuneros
a elecciones. Por consecuente, él ha hecho reuniones entre
gallos y medianoche con un pequeño grupo" nos dice un
comunero consultado.
Lo curioso es que el vicepresidente y mano derecha de Lady Pinto
Ríos es nada menos que Tony Américo Esplana Huamán,
hijo de Bernardino Esplana.
La venta de los terrenos de la comunidad de Llanavilla se ha convertido
en un negocio redondo para la familia Esplana. En una de las últimas
ventas la comunidad obtuvo 38 mil soles y el contrato fue celebrado
con la inmobiliaria Lurín.
Esta venta llamo la atención de los comuneros, quienes, atando
cabos, llegaron a la conclusión de que, precisamente, en
el local donde opera la inmobiliaria se realizan las asambleas y
reuniones de la junta directiva de Llanavilla.
La venta de tierras de la comunidad de Llanavilla y la sospechosa
elección de una junta directiva han puesto en alerta a los
comuneros, quienes están seguros que el responsable solo
puede ser Bernardino Esplana
Chito Ríos y Bernardino Esplana le han sacado la vuelta al
estado y han convertido el problema habitacional en un negocio redondo.
Para estos traficantes todo terreno desocupado es terreno libre
y por lo tanto perfecto para planear la siguiente invasión.
Pero los que terminan sin soga y sin cabra son las miles de familias
que esperanzadas se lanzan a pelear por un terreno que tal vez nunca
llegue a ser suyo.
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