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9 de diciembre del 2002
La raíz del conflicto
Luccheti, presencia en los Pantanos de Villa desde los tiempos de Fujimori (Foto Cortesía Caretas).
En este artículo
Los inicios

Luccheti contra la Municipalidad

El veredicto de INRENA

¿Por qué Lucchetti?

Relaciones bilaterales

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¿Contamina Lucchetti?

La batalla entre la Municipalidad de Lima Metropolitana y la empresa chilena Luchetti comenzó en 1996. El conflicto, según todos sus protagonistas, podría definirse la próxima semana. El Municipio decidirá si prorroga o no el plazo para que la fábrica se quede en la zona de los pantanos de villa o sea trasladada a otro lugar.
Sin embargo, esta vez existe documentación calificada que, sin lugar a dudas, abrirá un nuevo debate. El argumento más sólido que esgrimió la Municipalidad para oponerse al otorgamiento de la licencia fue el del daño ambiental y ecológico que el funcionamiento de esta fábrica causaría en la reserva nacional; pero, al cabo de estos años, todos los estudios realizados por el INRENA, determinan que la fábrica de Lucchetti, no contamina.

Escribe César Hildebrandt Chávez / agenciaperu.com

El caso Lucchetti, una de las mayores controversias jurídicas, sociales y ecológicas que ha vivido el Perú, llega a sus últimos episodios. Todo indica que la próxima semana, se decidirá si la empresa chilena de fideos se queda o no en la zona de Pantanos de Villa.

Por parte de la Municipalidad de Lima, su abogado, Ernesto Blume, asegura que "por el bien del país, Lucchetti debe entender que lo más razonable es irse a otro lugar y seguir trabajando en el país".

Sin embargo para Jorge Avendaño, abogado de la empresa chilena, pretender desocupar la fábrica "es un absurdo, los trabajadores no se van a dejar desocupar, como es natural".

Asimismo, Jorge Caillaux, de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) asegura que "no existe dentro de la población y de las instituciones publicas la convicción de que la operación de Lucchetti hoy es una operación legal, más aún después de la intervención del Poder Judicial de Vladimiro Montesinos".

LOS INICIOS

Todo empezó el 4 de julio de 1996. La empresa Lucchetti Peru S. A. preguntó al Municipio de Chorrillos si podía o no levantar una fábrica de tallarines y pastas en los lotes 1 y 2 de la avenida Prolongación Huaylas, al costado de la fábrica Mimosa.

Pedro Solano, de la SPDA, señala que la empresa chilena decidió "estar en la zona de pantanos de Villa porque querían dar a entender que su producto era muy limpio, el tema de la convivencia con la vida silvestre, las aves, era parte de la imagen que Lucchetti quería dar a sus productos".

La respuesta de la comuna de Chorrillos fue que la zona tenía calificación I2, es decir industria liviana, y que el uso que Lucchetti le quería dar al terreno sí era compatible con el reglamento nacional de construcciones.

Así, se presentaron los planos, se aprobaron las solicitudes de construcción: el proyecto ya estaba en camino. Pero a fines de 1997, la Municipalidad de Lima decidió revisar la autorización y nombrar una comisión investigadora para el caso Lucchetti. Para el Municipio, los permisos de construcción otorgados no se habían ajustado a la ley.

Desde ese momento, la batalla legal entre Lucchetti y la Municipalidad Metropolitana de Lima comenzó.

LUCCHETTI CONTRA LA MUNICIPALIDAD

Jorge Avendaño, abogado de Lucchetti: "pretender desocupar la fábrica es un absurdo, los trabajadores no se van a dejar desocupar, como es natural".

Una de los principales argumentos de la Municipalidad contra Lucchetti fue que a la empresa no le correspondía la calificación de industria liviana, sino la de gran industria.

El argumento de la comuna limeña fue que el volumen de producción, la gran infraestructura de la compañía chilena y, sobretodo, la orientación de Lucchetti al mercado nacional y regional la calificaban de ese modo, es decir, como gran industria. Por lo tanto, era imposible construir la fábrica frente a los Pantanos de Villa, zona en donde sólo pueden operar compañías con calificación de industria liviana.

Lo cierto es que las mismas condiciones no se cumplían con fábricas de mayor magnitud. Por ejemplo Alicorp, la fábrica de pastas y harinas del grupo Romero, que produce casi tres veces más que Lucchetti y que dirige el 20% de su producción al mercado extranjero está ubicada en una zona del Callao, es calificada según este mapa documental no como gran industria ni como industria liviana sino con la calificación I1, es decir, industria elemental.

EL VEREDICTO DE INRENA

El segundo argumento fue el del impacto ambiental. El Municipio de Lima presentó diversos informes que indicaban que Lucchetti infringía normas de ecología y que su construcción dañaría el medio ambiente.

A pesar de las observaciones, Lucchetti inició la construcción de su fábrica sin contar con un estudio de impacto ambiental verificado por el Instituto Nacional de Recursos Naturales, INRENA.

Para Jorge Caillaux, es necesario recordar que "el estudio de impacto ambiental se hizo después de que ya estaban construyendo para ajustar un poco un proyecto a un documento de compromiso ambiental que perdió su carácter de ser un compromiso de prevención, porque una de las posibilidades hubiera sido decir: no señores, ustedes no pueden construir aquí, tienen que hacerlo en otro lugar".

En 1997 y 1998, los debates entre el Municipio de Lima y la fábrica chilena continuaron. Distintas entidades, organismos de defensa del medio ambiente y ONGs ecológicas emitieron informes sobre el tema.

Sin embargo, la única entidad capacitada para pronunciarse sobre el impacto ambiental en la zona protegida de los pantanos de villa es el INRENA.

"La opinión ecológica y ambiental podría ser de que la presencia de Lucchetti no genera hoy un grave daño al pantano", asegura Caillaux, de la SPDA.

En efecto, esta semana, agenciaperu.com tuvo acceso a un documento del Instituto Nacional de Recursos Naturales: un riguroso examen de monitoreo ambiental que registra evaluaciones en periodos variables desde el año 98 hasta diciembre de 2001. Las conclusiones de este informe abrirán un nuevo debate.

Se hizo cinco diagnósticos: calidad del aire, emisiones atmosféricas, parámetros meteorológicos, ruido ambiental y calidad del agua.

En el primero, calidad del aire, el INRENA halló que los niveles de dióxido de azufre, hidrocarburos de petróleo, monóxido de carbono, plomo y óxidos de nitrógeno se mantuvieron, en el periodo indicado, muy por debajo del límite permitido.

El examen de emisiones atmosféricas aplicado a la fábrica Lucchetti determina que, con los niveles de partículas, dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y monóxido de carbono, sucede lo mismo: sus valores están por debajo del límite establecido.

En el rubro Ruido ambiental, el INRENA ha determinado que, de las cuatro mediciones hechas en distintos lugares de la fabrica de Chorrillos, sólo una de ellas supero el limite de tolerancia en una oportunidad, esto ocurrió en octubre de 2000. En las conclusiones del informe se menciona además que los niveles de presión sonora, tienden a disminuir sin transito vehicular.

Los exámenes elaborados en los últimos meses de este año sobre el impacto ambiental de la empresa Lucchetti en los pantanos de villa, corroboran este resultado: la fábrica de tallarines y fideos chilena no contamina el medio ambiente.

¿POR QUÉ LUCCHETTI?

En 1998 la Municipalidad no podía prever este resultado, sin embargo la preocupación del Municipio de Lima por la probable contaminación producida por Lucchetti no era similar cuando se trataba de otras fábricas.

El 31 de agosto de 1995, la empresa 3M PERU S.A., ubicada también frente a la zona de pantanos de Villa obtuvo de la propia Municipalidad de Lima un certificado para construir un depósito de su compañía sobre una zona calificada como vivienda o taller multifamiliar.

El 2 de enero de 1998, una comisión técnica decidió declarar nula el otorgamiento de la licencia de construcción de Lucchetti.

Así, según la empresa de pastas, cuando la Municipalidad de Lima decide anular todo lo que ella misma había hecho, es que ellos deciden ir al Poder Judicial de Montesinos. Meses después, el doctor dicto sentencia y falló a favor de Lucchetti

Según Blume, "Lucchetti se pone de acuerdo con Montesinos, usa al juez Percy Escobar, y ordena que le den la razón a Lucchetti, entonces mediante fallos prevaricadores es que Lucchetti construye".

Jorge Caillaux es de la idea de que "debe haber una sanción ejemplar, o debe haber una asunción de responsabilidades o de 'mea culpa' por parte de la empresa". Algo que no comparte del todo Jorge Avendaño, abogado de Lucchetti: "si las personas naturales se portaron mal, no tienen por que pagar la empresa industrial y los trabajadores que prestan servicios en ella".

En agosto del año pasado, la Municipalidad de Lima aprobó una solicitud presentada por Lucchetti y amplió el periodo para que la empresa chilena abandone la zona de los pantanos de Villa. Esta próxima semana, el Concejo de Lima Metropolitana decidirá si renueva la ampliación, es decir, si la fábrica Lucchetti se va o no.

RELACIONES BILATERALES

Por su parte, el Presidente Toledo ha expresado su opinión. Para el mandatario, la planta de pastas debería desaparecer para colocar en la zona, en su lugar, un museo.

La propuesta, para Avendaño, está alejada de la realidad: "ese local esta construido sobre pilotes de concreto armado, y eso hay que dinamitarlo. ¿El Perú se va a dar el lujo de dinamitar una empresa que costo millones de dólares? No creo".

"Lo que ha dicho el presidente equivale a decir 'regálenme la fabrica', y el presidente Toledo no puede decidir el una expropiación, estas se rigen por ley y por el Congreso de la Republica", sentencia Avendaño.

Tras las declaraciones del jefe de Estado, el gobierno chileno dio una señal de protesta e insto al gobierno peruano a respetar el convenio de protección recíproca de inversiones, ratificado por el Perú y Chile en agosto de 2001.

Una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores reveló a agenciaperu.com que el 13 de mayo de este año, varios meses antes de las expresiones del Presidente Toledo, la Cancillería peruana comunicó, a través de una nota informativa a la embajada de Chile, que el convenio de protección para las inversiones extranjeras no es aplicable para el caso Lucchetti ya que éste se encuentra en fueros municipales.

Ernesto Blume asegura que "este convenio rige desde agosto de 2001 en adelante, o sea que se aplican a las controversias surgidas desde esa época y el caso Luccheti y su controversia data del año 1997".

Todo indica que la última palabra sobre Lucchetti, está dentro de los fueros nacionales, y la tiene el Concejo Metropolitano de Lima. Pero si el Municipio decidiera no prorrogar el plazo de permanencia de Lucchetti en los pantanos de Villa, la empresa chilena está decidida a demandar al gobierno peruano ante organismos internacionales.

Sin embargo, la empresa haría bien en demostrar, por lo menos, que ha cambiado sus gestos.

Pedro Solano, de la SPDA, señala: "todos sabemos que la instalación fue ilegal, todos sabemos que hubo corrupción de funcionarios, y hasta ahora nadie ha escuchado una disculpa formal de la empresa. Creo que ese tema de actitud, además de la prepotencia con que se instalaron, fastidia mucho".

Por su parte, Jorge Caillaux, afirma que "el caso evoca toda una situación de incumplimiento que constituye un precedente nefasto para futuros proyectos y para esta cultura de primero hacer y luego preguntar si puedo hacer, después recién acudir a la autoridad. Por eso es importante que este caso no se vea desde una sola esfera sino de todo un conjunto para que esto no se vuelva a repetir".

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