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Tras
los pasos de Portella
La Fiscalía
Anticorrupción encargada de derechos humanos, ha dictado
orden de captura contra en teniente del Ejército Peruano
en situación de retiro, Carlos Aquilino Portella Nuñez.
Según la investigación fiscal realizada en 1993, Portella
fue el oficial que abrió la reja de la Universidad de la
Cantuta para que ingrese el grupo Colina la noche del 18 de julio
de 1992.
En ese entonces, Portella trabajaba con el seudónimo de 'Teniente
Medina' y cuando la prensa identificó a los integrantes del
Colina y los acusó de ser los responsables del secuestro
de los nueve estudiantes y el profesor, en 1993, Portella o Medina,
desapareció.
Sus jefes lo protegieron y Portella no declaró ni siquiera
en el juicio militar de 1994. ¿Por qué? Tal vez porque
sólo él puede decir quién le dio la orden de
abrirle la puerta de la Universidad, que en ese entonces estaba
intervenida por un destacamento militar, a un escuadrón de
la muerte que, como ahora sabemos, formaba parte orgánica
del ejército peruano.
La Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior,
estuvo la semana pasada a punto de detener al teniente Portella.
Sin embargo, el ex oficial logró huir. Pero usted podrá
conocer al teniente Portella. Jerónimo
Centurión
de Entre Líneas, también estuvo tras los pasos
de Aquilino Portella.
agenciaperu.com
Hasta hace diez
años nadie conocía su paradero. Es el único
implicado en la matanza de La Cantuta que no pudo ser ubicado. Jamás
se presentó al juicio, y por muchos años se mantuvo
prófugo.
Este hombre
cuyo rostro era un misterio para la opinión pública
y de quien sólo se tenía una antigua fotografía
se llama Carlos Aquilino Portella Núñez y fue el oficial
que, la noche del 18 de julio de 1992, le abrió las puertas
de la Universidad La Cantuta al grupo Colina.
Según
testimonios de diversos estudiantes, el teniente Portella fue quien
guió al escuadrón de la muerte hacia las habitaciones
de los estudiantes y el profesor desaparecidos.
Esta semana,
agenciaperu.com logró grabar en imágenes al
teniente Aquilino Portella Núñez, y descubrió
dónde se hallaba, a qué se dedica y a quién
habría protegido este cómplice y testigo de primera
línea de uno de los crímenes más horrendos
cometidos durante la dictadura fujimorista.
Gisela Ortiz,
hermana de uno de jóvenes estudiantes asesinados, asegura
que Portella "participó no sólo dando contención
y vigilancia con los demás miembros del Ejército,
sino también ayudando a identificar a las víctimas",
ya que "él era el que autorizaba el ingreso y la salida
de cualquier persona extraña en la Universidad".
Además
la estudiante piensa que "por estos continuos enfrentamientos
que tenía con los estudiantes sindicó a muchos de
ellos para que esa noche fueran víctimas del grupo Colina".
"El 16
de julio del 92 el día que hubo una movilización de
estudiantes, Bertina Lozano en compañía de otras compañeras
habían sido las que habían convocado la movilización
y Aquilino Portella vino, nos señaló con el dedo y
nos dijo: ustedes se van a morir", asegura.
"El día
de la intervención yo no estuve en el internado. Esta fue
la razón por la cual logré salvar mi vida, porque
definitivamente sí estábamos también en la
lista que el grupo Colina buscaba o que Aquilino Portella identificaba
porque sabemos que el formó parte de identificar a las víctimas",
agrega.
La fatídica
noche Bertila Lozano si estuvo en la Universidad, y sus restos,
junto a los de los otros ocho estudiantes y el del profesor Muñoz
fueron hallados calcinados meses después.
Tras el macabro
hallazgo, el fiscal Cubas Villanueva denunció a los integrantes
de Colina, y junto a ellos, al teniente Aquilino Portella.
"Todas
estas personas fueron denunciadas de manera genérica como
autores de los delitos de secuestro, desaparición forzada
y homicidio calificado, entre ellas Aquilino Portella Nuñez",
afirma Cubas.
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| Para el
fiscal Cubas Villanueva, el Colina es un "grupo que evidentemente
no conocía la universidad y tuvo que ser guiado por alguien". |
Para Cubas Villanueva,
encargado de la investigación en su momento, Portella, además
de permitir el ingreso del grupo Colina y ayudar a identificar a
las victimas, podría haber participado en la elaboración
de lista negra.
El fiscal señala
que los integrantes del sanguinario grupo Colina "eran personas
que no había ido con anterioridad a la Universidad, no podrían
ubicar rápidamente los ambientes. Entonces, este grupo que
evidentemente no conocía la universidad tuvo que ser guiado
por alguien".
Según
Cubas "en esa labor ha participado gente que estaba dentro
de la Universidad, pero también ha colaborado el teniente
Aquilino Portella".
La denuncia
pasó al fuero militar, pero Aquilino Portella jamás
se presentó al juicio. Se supo que sus mandos lo sacaron
del país.
Luego, con la
negociada ley de amnistía, Portella respiró tranquilo.
Pero luego que ésta fuera derogada, y se reabrieran las investigaciones,
este teniente en retiro tendrá que decir quién le
ordenó abrirle la puerta del recinto que resguardaba al comando
de aniquilamiento.
"Si la
noche de la incursión se hubiese opuesto resistencia al grupo
que pretendía ingresar, era muy fácil que avisen al
comando. Esto no ocurrió por que los que ingresaron llegaron
a la Universidad con una orden indudablemente ya coordinada con
el jefe del batallón de Acción Cívica, Aquilino
Portella", afirma Cubas Villanueva.
Este hecho convierte
a Portella en pieza clave para determinar el grado de relación
que existía entre los jefes militares de esa época
y el grupo Colina.
LA EMPRESA
Se sabe que
hasta el año 2000, Portella vivió en Lima, que estuvo
casado con la enfermera señora Susana Reátegui y que
inscribió a su nombre dos empresas constructoras: Carport
e Hidromar, las que luego vendió.
Luego de estar
un tiempo en Japón, junto a sus dos hermanos mayores, en
el 2000 se instaló en Piura, para trabajar junto a su hermana,
gloria, en la empresa Tinamu.
Hasta esta ciudad
norteña llegó esta semana agenciaperu.com,
para seguir paso a paso los movimientos de Portella, y se logró
grabar imágenes de él, en el edificio donde funciona
Tinamu, empresa de su hermana.
Como representante
de esta empresa, el ex teniente estuvo supervisando personalmente
importantes obras de prevención del fenómeno El Niño.
Esto, debido a que su empresa obtuvo la buena pro del Ministerio
de Agricultura, para trabajar el encauzamiento del río Piura.
En un campamento
ubicado a 35 kilómetros al suroeste de Piura, en la zona
conocida como Chatochico, se escondió el sábado 23
de noviembre Aquilino Portella. Tras una hora y media de caminata,
cruzando el río Piura, los agentes de la Dirección
de Inteligencia del Ministerio del Interior, llegaron a su oficina.
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| Aquilino
Portella registrado por el lente de Jerónimo Centurión. |
Sin embargo,
minutos antes, Carlos Aquilino Portella habría sido alertado
y habría logrado fugar antes que la policía llegue
a este lugar.
La Policía
siguió luego la pista del auto que solía conducir
Portella: esta camioneta nissan verde. Pero tras un minucioso seguimiento,
se determinó que él no iba en ella.
Desde el año
2000 Portella se instaló en Piura y las dos únicas
personas con las que tiene una relación estrecha son su hermana,
Gloria Portella Núñez y su novia, Fabiola Requena
Celia, de 21 años, a quien conoció hace dos años
y con quien tiene dos hijos.
Su hermana,
la ingeniera química y administradora de Tinamu, Gloria Portella
Núñez, vive y trabaja en el tercer piso de este edificio
y, por la manera en la que ha trabajado durante los últimos
días, y la forma cómo ha contestado y las incesantes
llamadas telefónicas, se presume que está en contacto
con su hermano.
LA HUÍDA
El último
lugar donde estuvo Aquilino Portella fue en un departamento ubicado
en el tercer piso de este edificio de la calle Los Robles, en la
urbanización residencial de Miralfores, en Piura.
Aquí
el equipo de la DIGIMIN realizó una exhaustiva vigilancia.
Día y noche registraron cada uno de los movimientos de Fabiola
Requena.
También
se vigiló los autos que llegaban al edificio, a las personas
que ingresaban al departamento y hasta aquellas sombras que se vislumbraban
a través de los cristales del domicilio.
Pero la policía
no podía ingresar al inmueble para constatar si Portella
estaba ahí, hasta que el fiscal no apareciera. Lo que ocurrió
recién el martes, tres días después del intento
de capturarlo en el río Piura y un día después
que el diario La Razón revelase todo el operativo.
A las doce y
media de la madrugada del miércoles, la DIGIMIN, la Policía
Judicial y el fiscal adjunto Juan Torrejón, ingresaron al
domicilio que alquiló hace un mes Aquilino Portella.
Desde luego,
el ex teniente ya no estaba allí. Su pareja, Fabiola Requena,
al inicio opuso resistencia, pero había un acta de allanamiento.
La casa evidenciaba que la familia no pretendía permanecer
mucho tiempo allí.
Según
Fabiola, Aquilino Portella se fue de Piura hace tres semanas. En
el baño, sin embargo, la cámara de agenciaperu.com
registró un frasco de espuma de afeitar en el lavamanos.
La policía determinó luego que el pomo tenía
espuma fresca. Fabiola no supo explica por qué.
La inspección
duró aproximadamente dos horas e, irónicamente mientras
se realizaba el allanamiento al domicilio, en el primer piso, un
par de guitarristas interpretaban la 'Flor de Retama', un viejo
canto senderista.
Culminada la
inspección, el equipo de investigación y el fiscal,
quien no declaró, se dirigieron a la oficina y casa de Gloria
Portella, hermana y jefe de Aquilino.
Aquí,
durante las dos horas que se registró la vivienda, sólo
se hallaron facturas de la empresa constructora Tinamu.
¿DÓNDE
ESTÁ PORTELLA?
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| Gloria
Portella, hermana de Aquilino Portella, asegura desconocer el
paradero de su hermano. |
Luego de la
inspección fiscal, la hermana de Aquilino Portella, aseguró
que no ve a su hermano hace como dos o tres semanas, sin precisar
a donde pudo haberse dirigido. Además, aseguró que
se comunicó con él "sólo por relaciones
de trabajo por vía telefónica".
Según
Gloria Portella, su hermano en un momento consideró atestiguar
en este proceso, pero considera que éste no es el mejor momento.
"Solamente
sé que la cosa fue juzgada, que no lo deben juzgar nuevamente
y si ahora me dicen que está con orden de captura, porque
eliminaron la ley de amnistía, bueno pues es una situación
que está dada que nos apena", afirma.
Su último
casero, Carlos Tafur, primo hermano del ex jefe del comando conjunto,
asegura que conoció a Aquilino Portella a través de
negocios comunes y que a raíz de ese vinculo le alquiló
el departamento.
Tafur asegura
que "hace un mes que están alojados en ese departamento.
Se lo he alquilado al señor Carlos Portella".
Hasta hace un
mes, Aquilino Portella y su pareja vivían en esta casa de
la calle Las Cidras, domicilio del cual se retiraron sin pagar el
alquiler.
Allí,
una antigua empleada de los Portella reveló a la policía
que en setiembre de este año, Martin Rivas y Milagritos Malpica
fueron ilustres huéspedes del teniente Aquilino Portella.
¿Por
qué huye ahora? ¿Por qué se niega a revelar
quien le dio la orden de abrirle la puerta y escoltar al escuadrón
de la muerte? Aquilino Portella tiene la respuesta.
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