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Vecinos
de Mesa Redonda también escondían material pirotécnico
Recientes
operativos de la Fiscalía confirmaron los informes policiales
que señalaban los lugares precisos en los que se almacenaban
toneladas de material pirotécnico. Esta semana, agenciaperu.com
conversó con el fiscal Venegas y con los vecinos de Mesa
Redonda que habían convertido sus propias casas en arsenales
de pólvora.
Escribe Silvia
Cuevas / agenciaperu.com
En la cuadra
nueve del jirón Andahuaylas, a tan solo unos metros de la
zona siniestrada en Mesa Redonda, se encuentra la Quinta Santa Cruz.
La noche del 29 de diciembre de 2001 pudo arder Troya en el interior
de sus estrechos pasillos.
El inmueble alberga por lo menos a quince familias, la mayoría
con una gran cantidad de niños. En las fiestas de fin de
año, algunos de sus vecinos optaron por convertir sus casas
en almacenes de productos pirotécnicos de los vendedores
ambulantes de la zona, con el consecuente riesgo para sus vidas.
LOS DESPREOCUPADOS
VECINOS
La semana pasada,
agenciaperu.com conversó con algunos vecinos de la
quinta; uno de ellos reveló cómo, sin pensarlo dos
veces, construyeron sus propias trampas mortales. "Yo guardaba
la mercadería de una señora. Pero hasta ahora no ha
venido a reclamármela, quizá ha muerto en el incendio.
Nosotros servíamos de almacenes para los ambulantes, necesitamos
dinero, por eso lo hacíamos, además era legal. Guardábamos
de todo, bombardas, cohetes o chispitas mariposas. Pero nunca pensé
que fuera peligroso, no lo creo aún y si en el incendio el
fuego hubiese llegado, normal nomás, mojábamos las
cajas y no pasaba nada".
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A
muchos vecinos no parece importarle estar conviviendo con
la muerte.
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Pero no todas
las familias son tan despreocupadas. Clara Pinedo, la hija menor,
presenció desde su azotea cómo el fuego lo devoraba
todo. Días después, desde el mismo lugar fue testigo
de cómo algunos comerciantes intentaron evitar las sanciones
posteriores, escondiendo sus productos pirotécnicos en techos
o botándolos hacia los techos de los edificios aledaños.
El viernes 5
de enero, los fiscales ingresaron a la Quinta Santa Cruz, y requisaron
una gran cantidad de productos pirotécnicos. Clara Pinedo
estuvo ese día en casa y aunque sabía que algunos
vecinos convirtieron sus casas en almacenes de fuegos artificiales,
nunca imaginó que estos llenarían casi la mitad del
patio de la Quinta.
"La fiscal
vino ese día acompañada de oficiales de la policía.
Pero entraron sólo a las casas donde estaban sus dueños
y sacaron tantas cajas que llenaron casi la mitad del patio. La
fiscal dijo que regresaría con la orden de un juez, para
revisar en toda la quinta pero hasta ahora no ha venido".
Este operativo confirma la investigación que la policía
de inteligencia realizó en la zona, en diciembre del año
pasado. En este se detectaron hasta veinte locales donde se almacenaban
y comercializaban estos productos.
Según
un informe policial, el 14 de diciembre de 2001 la policía
solicitó ante el fiscal César Venegas Gamarra la autorización
para efectuar un operativo de incautación. Las investigaciones
habían detectado que en el jirón Andahuaylas 979 se
almacenaba material pirotécnico. En
el informe policial consta la negativa del fiscal Venegas
a intervenir el inmueble, a pesar de haberle proporcionado la dirección
y un croquis del lugar. El jirón Andahuaylas 979 es la dirección
de la Quinta Santa Cruz.
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Fiscal
Venegas: "No era de mi competencia apelar a la decisión
de la jueza".
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EL FISCAL
SE DEFIENDE
El fiscal Venegas
Gamarra niega haber recibido la información. Añade,
además, que sólo se hace responsable de los documentos
que llevan el sello de su despacho.
Lo extraño
es esta solicitud fue realizada el 14 de diciembre y el fiscal Venegas
estuvo de turno en la fiscalía de prevención del delito
entre el 10 y el 19 de ese mes.
Además,
este no fue el único operativo consultado a Cesar Venegas.
Desde el 12 de diciembre del año pasado, la Municipalidad
de Lima y la policía solicitaron la autorización para
incautar productos pirotécnicos en algunos
locales ubicados en la cuadra seis del jirón Cuzco.
En esa oportunidad
la incautación sí se realizó, pero sólo
en forma parcial. El fiscal Venegas sostiene que, de la lista de
locales ofrecida por la policía y la Municipalidad, se descartaron
aquellos que tenían referencias inexactas para su ubicación.
"Efectivamente
no se realizó el operativo en su totalidad. No descerrajamos
todos los locales de la lista propuesta por la Municipalidad y la
policía, pero ésa no es mi responsabilidad. Nosotros
hicimos las gestiones con la jueza encargada y fue ella quien negó
el ingreso a los locales con referencias inexactas" sostiene.
Como
la vez anterior, en esta ocasión también se anexaron
varios croquis a la lista. Sin embargo, las autoridades
judiciales no supieron ubicarse.
El fiscal Venegas
insiste en su versión. "No era de mi competencia apelar
a la decisión de la jueza. No existe una vía formal
para hacerlo, así el la normativa, y contra eso no se puede
hacer nada".
No obstante,
la semana pasada esa zona fue inspeccionada por los representantes
del Ministerio Público, quienes lograron incautar una gran
cantidad de material pirotécnico en los locales descartados
en el operativo de diciembre del año pasado.
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