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El
infiero de Utopía
¿Puede
imaginar cómo es el rugido de un león quemándose?
Ese es el sonido se les quedó grabado a muchos jóvenes
asistentes a la discoteca Utopía, del Jockey Plaza. Aquello
fue probablemente fue lo último que escucharon las hasta
ahora 28 víctimas de este absurdo incendio.
El local no tenía licencia de funcionamiento, rociadores
contra incendios, ni señalización para las salidas
de emergencia. Sus dueños habían permitido malabares
con fuego a pesar que sus paredes y su techo estaban recubiertos
de material inflamable, "para mejorar la acústica".
La tragedia de la discoteca Utopía nos devuelve a la realidad.
Como en el incendio de Mesa Redonda, los peruanos han encontrado
absurdamente la muerte debido a la cultura de la informalidad. Pero,
¿qué sucedió en la Utopía? ¿Cómo
empezó todo? ¿Quiénes son los responsables?
Un grupo de nuestros periodistas tiene las siguientes respuestas.
Informe especial de Marco Sifuentes, Milagros Trujillo, Paola
Ugáz y Daniel Yovera / agenciaperu.com
¿Es realmente
una utopía esperar que en el Perú se respete la ley,
o por lo menos las reglas? Veintiocho personas murieron aplastados,
asfixiados, o quemados la madrugada de ayer sábado para confirmar
que los peruanos, de cualquier estrato social, no respetamos la
vida ni pensamos en la seguridad.
El viernes por
la noche, mil doscientos jóvenes se reunieron en la exclusiva
discoteca Utopía, la nueva discoteca del Jockey Plaza. La
que estaba de moda en lima. Más de mil hombres y mujeres
en un local de cuatrocientos metros cuadrados, inaugurado hace dos
meses, sin licencia municipal, ni alarma contra incendio, ni extintores,
ni rutas de escape.
La mayoría
de ellos lograron escapar del fuego, pero cincuenta y tres quedaron
gravemente heridos, y veintiocho enfrentaron la forma más
horrenda de morir.
LA HISTORIA
La noche prometía.
Acababa de terminar el concierto del grupo chileno Los Prisioneros
y un grupo de los asistentes se fueron para "Utopía".
Además, había doble motivo para la celebración:
la reapertura del local, y la presentación de la ultima fragancia
de Hugo Boss: "So You" olor salvaje.
Para crear ambiente,
los dueños de Utopía montaron una fiesta zoológica
y convinieron con el circo de los Hermanos Fuentes Gasca la presencia
esa noche de tres leones, una tigresa de bengala, un caballo y una
chimpancé.
En las tarjetas
de invitación se especificaba claramente que el ingreso a
Utopía estaría sujeto a la capacidad del local. Y
como el rigor en el Perú es elástico, una discoteca
que solo tenía espacio para cuatrocientas personas hizo sitio
para mas de mil.
Los organizadores
habían cursado siete mil invitaciones y, según la
Fiscalía, permitieron el ingreso de mil doscientas personas
en un local de cuatrocientos metros cuadrados. Eso, sin contar la
barra, las mesas, los baños, las jaulas de los animales y
la cabina del discjockey, donde comenzó la tragedia.
EL INICIO DE LA TRAGEDIA
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| "Del
techo de la cabina del DJ salió chispas, como luces de bengala,
y dije: 'esto es un corto circuito", asegura un testigo. |
Si usted tiene
más de cuarenta años tal vez nunca estuvo en un local
cerrado donde se permite la exhibición de malabares con fuego.
Sin embargo, esta es una práctica muy común, casi
habitual en la barra de cualquier discoteca "moderna".
Para una de
las asistentes, Julieta, el espectáculo con fuego le pareció
"parte del show, era justo la música trans y era parte
del show".
Sin embargo,
lo que no es habitual es que estos juegos se lleven a cabo en la
cabina del discjockey. Pero minutos antes de las tres de la mañana,
el DJ Alfredo Cabrera, conocido entre los jóvenes como DJ
Pulpo tuvo un confuso incidente.
DJ Pulpo llevaba
largo rato jugando con fuego hasta que de alguna forma la bencina
utilizada para estas demostraciones, salpicó la manga de
su casaca. El discjockey hizo un ademán con el brazo para
sacudir el líquido inflamable, pero solo consiguió
que la bencina cayera en la cornisa de madera que estaba sobre la
puerta de la cabina. En ese momento todo se prendió y el
fuego llego en segundos al techo y a las paredes del local que,
estaban recubiertas de una esponja que mejora la acústica
de una discoteca.
Erika, testigo
presencial de los hecho, vio que "del techo de la cabina del
DJ salió chispas, como luces de bengala, y dije: 'esto es
un corto circuito'. Dos segundos después, el fuego se levantó
hasta el segundo piso".
EL INCENDIO
Sin embargo,
el gerente de Utopía, Percy North, culpa a Roberto Ferreyro,
el cuidador de los animales del Circo Fuentes Gasca de haber iniciado
el incendio. Otros testigos afirman que Ferreyro, como algunos de
los otros asistentes, intentó apagar el fuego, echándole
licor, pero que no fue él quien origino el siniestro.
Erika asegura
que en realidad "se prendió un pedazo del techo y alguien
con un vaso de alcohol, o algún tipo de trago, lo roció
para apagarlo, sin embargo eso avivó la llama. Hay que estar
loco para hacer eso. No se. Sobretodo en un cuarto donde esta el
cableado".
Lamentablemente
la mayoría pensó que las chispas en la cabina era
parte del show. Uno de ellos fue Viviana: "al ratito se prendió
una llama que no era nada, podían agarrar un trapo y apagarla,
nadie hizo nada, bueno de hecho que nadie reaccionó, tan
no era nada que yo me quede mirando pensando, ahorita lo apagan".
Pero cuando
la cabina del DJ Pulpo se convirtió en una estufa encendida,
el pánico y la desesperación se propago tan rápido
como el fuego. Pero era tarde. La puerta principal que se encontraba
exactamente encima de la cabina del discjockey se había prendido,
y el humo habían bloqueaba la salida.
Viviana lo vivió
así: "cuando de pronto se empezó a prender todo,
la entrada principal se ha prendido, y obviamente, yo quería
salir por la entrada principal pero era imposible salir por ahí".
Otra testigo,
Mariela, contó que "la puerta principal, por donde normalmente
se entra y sale, se había prendido. La gente, cuando vio
que todo se estaba quemando, se fue directamente a esa puerta, y
al ver que no podían salir han comenzado a retroceder, y
al ver que no podían salir, han entrado en pánico.
No sabían a dónde ir".
LAS RESPONSABILIDADES
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| La
discoteca se convirtió en una trampa mortal gracias a
la falta de señalización, y bloqueo de la salida. |
A las 3:05 de
la mañana, casi dos horas después de comenzada la
tragedia, se alertó del incendio. Inmediatamente, la administración
del centro comercial decidió cortar la energía eléctrica,
algo que, según los administradores del Jockey Plaza, es
lo habitual en estos casos.
Sin embargo,
algo que callan los administradores del popular centro comercial
es que cuando se apaga la luz general, la que sirve en casos normales,
se prendan las luces de emergencia. Y, tampoco reconocen que la
oscuridad tiene responsabilidad en la muerte por aplastamiento de
la mayoría de las victimas.
Esto, es confirmado
por el mismo gerente del Jockey Plaza: "nuestro centro de control
ha cortado la energía eléctrica para evitar cualquier
cortocircuito, y al cortarse la luz ha habido oscuridad y la gente
por el humo en ves de ir a la puerta de escape ha ido hacia los
baños. La información que tenemos es que de las veintitres
o veinticuatro que han fallecido, diecinueve estaban en un baño
y nueve en otro".
Así fue,
Viviana nos contó que "justo cuando estaba yendo al
baño, abrieron una puerta anexa, una puerta de emergencia",
asegura. Por su parte, Mariela agrega que en el local "no ha
habido señalizaciones, no he visto extintores, nada".
Resulta muy
conveniente para North, súbitamente atacado por un cuadro
de depresión que lo llevó a internarse en la clínica
angloamericana, que la responsabilidad recaiga en un empleado de
otra empresa.
LOS DUEÑOS
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| Percy
North, uno de los propietario de Utopia. El único que
ha dado la cara. |
Los propietarios
de la discoteca de moda que se convirtió en una trampa mortal
son: Percy North Carrión, uno de los accionistas de inversiones
García North (administradora de Utopía), Edgar Paz
Ravines, y Alan Azizollahof Gate, todos muy conocidos en las noches
de juerga limeñas.
Paz Ravines
y Azizollahof son accionistas, además, de Peruvian Entertainment,
administradora de La Rumba, The Beach, el Rompe y Raja y el Jijunas,
cuatro de las discotecas más exitosas de la capital.
El día
de ayer en la noche, agenciaperu.com comprobó que
el concepto de seguridad que manejan estos empresarios se reduce
a la contratación de matones en la puerta. De hecho, en los
locales visitados anoche se repiten las mismas deficiencias que
ocasionaron la tragedia de Utopía.
Agenciaperu.com
intentó contactarse con los socios de inversiones García
North, pero ni Paz Ravines ni Azizollahof aceptaron dar explicaciones
a la prensa.
LA AUTORIDAD
AUSENTE
El alcalde de
Surco, Carlos Dargent, afirma que ya había pedido la clausura
de Utopía, pero que la Municipalidad estaba atada de manos
por el Poder Judicial: "Utopía, al igual que otras discotecas
que funcionan sin las respectivas licencias, no pueden ser clausurados
de amanera inmediata si la administración no cumple con el
trámite respectivo, ya que de hacerlo, el Poder Judicial
puede ordenar la reapertura como ha sucedido en muchas oportunidades
de varios locales, por cuanto podría considerarse que el
cierre inmediato vulnera el debido proceso y el derecho de defensa
como ha sucedido en otros casos similares".
Pero North,
uno de los dueños, en realidad el único que saca la
cara, señala que su local tenía "autorización
del Indeci, y además, la discoteca funcionaba por un contrato
de arrendamiento con el centro comercial Jockey Plaza".
José
Chueca, gerente del Centro Comercial señala que lo que "nos
preocupamos por que ellas al momento que celebramos el contrato
se comprometan y actuamos de buena fe. En otras palabras creemos
que las personas con las que estamos contratando van a cumplir sus
obligaciones, nos preocupamos con exigirles las condiciones de seguridad".
Algo que se
repite no sólo con Utopía. En mayo de este año,
el Fiscal de Prevención del Delito encontró varias
deficiencias en los sistemas de seguridad en todo el Centro Comercial,
incluyendo las tiendas Saga y Ripley.
El alcalde de
Surco pidió un informe de las condiciones de seguridad del
Jockey Plaza en su conjunto hace bastante tiempo: "no para
evaluar un punto en particular ya que hay muchas deficiencias en
todo el recinto. Lamentablemente en alguna parte tenía que
suceder la tragedia".
Al parecer,
los alcaldes callan cuando los 'ningunean' y solo denuncian las
arbitrariedades de sus acaudalados vecinos cuando ocurren las tragedias.
El incendio
de la discoteca Utopía nos devuelve a la realidad. Tal y
como pasó en Mesa Redonda, los peruanos encontramos absurdamente
la muerte porque somos informales, no obedecemos las reglas, o las
disposiciones las leyes. Porque no exigimos ni damos seguridad.
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