Investigación
 Reportes
 Actualidad
 Entrevistas
 Cultural
 Columnas
 Economía
 Sociedad
 Boca Floja
 Multimedia
 Archivo
 Servicios
 Interactiva
 Especiales
 La Agencia

 

  Investigación 
21 de julio del 2002
Nueva tragedia, viejo problema

Un familiar llora por la tragedia. (Foto cortesía Terra).

Artículos relacionados

Incendio en discoteca deja por lo menos 24 muertos

En este artículo

Un espectáculo peligroso

Familiares de políticos entre las víctimas

Discoteca no contaba con autorización municipal

Autoridades piden sanción

El infiero de Utopía

¿Puede imaginar cómo es el rugido de un león quemándose? Ese es el sonido se les quedó grabado a muchos jóvenes asistentes a la discoteca Utopía, del Jockey Plaza. Aquello fue probablemente fue lo último que escucharon las hasta ahora 28 víctimas de este absurdo incendio.

El local no tenía licencia de funcionamiento, rociadores contra incendios, ni señalización para las salidas de emergencia. Sus dueños habían permitido malabares con fuego a pesar que sus paredes y su techo estaban recubiertos de material inflamable, "para mejorar la acústica".
La tragedia de la discoteca Utopía nos devuelve a la realidad.

Como en el incendio de Mesa Redonda, los peruanos han encontrado absurdamente la muerte debido a la cultura de la informalidad. Pero, ¿qué sucedió en la Utopía? ¿Cómo empezó todo? ¿Quiénes son los responsables? Un grupo de nuestros periodistas tiene las siguientes respuestas.


Informe especial de Marco Sifuentes, Milagros Trujillo, Paola Ugáz y Daniel Yovera / agenciaperu.com

¿Es realmente una utopía esperar que en el Perú se respete la ley, o por lo menos las reglas? Veintiocho personas murieron aplastados, asfixiados, o quemados la madrugada de ayer sábado para confirmar que los peruanos, de cualquier estrato social, no respetamos la vida ni pensamos en la seguridad.

El viernes por la noche, mil doscientos jóvenes se reunieron en la exclusiva discoteca Utopía, la nueva discoteca del Jockey Plaza. La que estaba de moda en lima. Más de mil hombres y mujeres en un local de cuatrocientos metros cuadrados, inaugurado hace dos meses, sin licencia municipal, ni alarma contra incendio, ni extintores, ni rutas de escape.

La mayoría de ellos lograron escapar del fuego, pero cincuenta y tres quedaron gravemente heridos, y veintiocho enfrentaron la forma más horrenda de morir.


LA HISTORIA

La noche prometía. Acababa de terminar el concierto del grupo chileno Los Prisioneros y un grupo de los asistentes se fueron para "Utopía". Además, había doble motivo para la celebración: la reapertura del local, y la presentación de la ultima fragancia de Hugo Boss: "So You" olor salvaje.

Para crear ambiente, los dueños de Utopía montaron una fiesta zoológica y convinieron con el circo de los Hermanos Fuentes Gasca la presencia esa noche de tres leones, una tigresa de bengala, un caballo y una chimpancé.

En las tarjetas de invitación se especificaba claramente que el ingreso a Utopía estaría sujeto a la capacidad del local. Y como el rigor en el Perú es elástico, una discoteca que solo tenía espacio para cuatrocientas personas hizo sitio para mas de mil.

Los organizadores habían cursado siete mil invitaciones y, según la Fiscalía, permitieron el ingreso de mil doscientas personas en un local de cuatrocientos metros cuadrados. Eso, sin contar la barra, las mesas, los baños, las jaulas de los animales y la cabina del discjockey, donde comenzó la tragedia.


EL INICIO DE LA TRAGEDIA

"Del techo de la cabina del DJ salió chispas, como luces de bengala, y dije: 'esto es un corto circuito", asegura un testigo.

Si usted tiene más de cuarenta años tal vez nunca estuvo en un local cerrado donde se permite la exhibición de malabares con fuego. Sin embargo, esta es una práctica muy común, casi habitual en la barra de cualquier discoteca "moderna".

Para una de las asistentes, Julieta, el espectáculo con fuego le pareció "parte del show, era justo la música trans y era parte del show".

Sin embargo, lo que no es habitual es que estos juegos se lleven a cabo en la cabina del discjockey. Pero minutos antes de las tres de la mañana, el DJ Alfredo Cabrera, conocido entre los jóvenes como DJ Pulpo tuvo un confuso incidente.

DJ Pulpo llevaba largo rato jugando con fuego hasta que de alguna forma la bencina utilizada para estas demostraciones, salpicó la manga de su casaca. El discjockey hizo un ademán con el brazo para sacudir el líquido inflamable, pero solo consiguió que la bencina cayera en la cornisa de madera que estaba sobre la puerta de la cabina. En ese momento todo se prendió y el fuego llego en segundos al techo y a las paredes del local que, estaban recubiertas de una esponja que mejora la acústica de una discoteca.

Erika, testigo presencial de los hecho, vio que "del techo de la cabina del DJ salió chispas, como luces de bengala, y dije: 'esto es un corto circuito'. Dos segundos después, el fuego se levantó hasta el segundo piso".


EL INCENDIO

Sin embargo, el gerente de Utopía, Percy North, culpa a Roberto Ferreyro, el cuidador de los animales del Circo Fuentes Gasca de haber iniciado el incendio. Otros testigos afirman que Ferreyro, como algunos de los otros asistentes, intentó apagar el fuego, echándole licor, pero que no fue él quien origino el siniestro.

Erika asegura que en realidad "se prendió un pedazo del techo y alguien con un vaso de alcohol, o algún tipo de trago, lo roció para apagarlo, sin embargo eso avivó la llama. Hay que estar loco para hacer eso. No se. Sobretodo en un cuarto donde esta el cableado".

Lamentablemente la mayoría pensó que las chispas en la cabina era parte del show. Uno de ellos fue Viviana: "al ratito se prendió una llama que no era nada, podían agarrar un trapo y apagarla, nadie hizo nada, bueno de hecho que nadie reaccionó, tan no era nada que yo me quede mirando pensando, ahorita lo apagan".

Pero cuando la cabina del DJ Pulpo se convirtió en una estufa encendida, el pánico y la desesperación se propago tan rápido como el fuego. Pero era tarde. La puerta principal que se encontraba exactamente encima de la cabina del discjockey se había prendido, y el humo habían bloqueaba la salida.

Viviana lo vivió así: "cuando de pronto se empezó a prender todo, la entrada principal se ha prendido, y obviamente, yo quería salir por la entrada principal pero era imposible salir por ahí".

Otra testigo, Mariela, contó que "la puerta principal, por donde normalmente se entra y sale, se había prendido. La gente, cuando vio que todo se estaba quemando, se fue directamente a esa puerta, y al ver que no podían salir han comenzado a retroceder, y al ver que no podían salir, han entrado en pánico. No sabían a dónde ir".


LAS RESPONSABILIDADES

La discoteca se convirtió en una trampa mortal gracias a la falta de señalización, y bloqueo de la salida.

A las 3:05 de la mañana, casi dos horas después de comenzada la tragedia, se alertó del incendio. Inmediatamente, la administración del centro comercial decidió cortar la energía eléctrica, algo que, según los administradores del Jockey Plaza, es lo habitual en estos casos.

Sin embargo, algo que callan los administradores del popular centro comercial es que cuando se apaga la luz general, la que sirve en casos normales, se prendan las luces de emergencia. Y, tampoco reconocen que la oscuridad tiene responsabilidad en la muerte por aplastamiento de la mayoría de las victimas.

Esto, es confirmado por el mismo gerente del Jockey Plaza: "nuestro centro de control ha cortado la energía eléctrica para evitar cualquier cortocircuito, y al cortarse la luz ha habido oscuridad y la gente por el humo en ves de ir a la puerta de escape ha ido hacia los baños. La información que tenemos es que de las veintitres o veinticuatro que han fallecido, diecinueve estaban en un baño y nueve en otro".

Así fue, Viviana nos contó que "justo cuando estaba yendo al baño, abrieron una puerta anexa, una puerta de emergencia", asegura. Por su parte, Mariela agrega que en el local "no ha habido señalizaciones, no he visto extintores, nada".

Resulta muy conveniente para North, súbitamente atacado por un cuadro de depresión que lo llevó a internarse en la clínica angloamericana, que la responsabilidad recaiga en un empleado de otra empresa.


LOS DUEÑOS

Percy North, uno de los propietario de Utopia. El único que ha dado la cara.

Los propietarios de la discoteca de moda que se convirtió en una trampa mortal son: Percy North Carrión, uno de los accionistas de inversiones García North (administradora de Utopía), Edgar Paz Ravines, y Alan Azizollahof Gate, todos muy conocidos en las noches de juerga limeñas.

Paz Ravines y Azizollahof son accionistas, además, de Peruvian Entertainment, administradora de La Rumba, The Beach, el Rompe y Raja y el Jijunas, cuatro de las discotecas más exitosas de la capital.

El día de ayer en la noche, agenciaperu.com comprobó que el concepto de seguridad que manejan estos empresarios se reduce a la contratación de matones en la puerta. De hecho, en los locales visitados anoche se repiten las mismas deficiencias que ocasionaron la tragedia de Utopía.

Agenciaperu.com intentó contactarse con los socios de inversiones García North, pero ni Paz Ravines ni Azizollahof aceptaron dar explicaciones a la prensa.


LA AUTORIDAD AUSENTE

El alcalde de Surco, Carlos Dargent, afirma que ya había pedido la clausura de Utopía, pero que la Municipalidad estaba atada de manos por el Poder Judicial: "Utopía, al igual que otras discotecas que funcionan sin las respectivas licencias, no pueden ser clausurados de amanera inmediata si la administración no cumple con el trámite respectivo, ya que de hacerlo, el Poder Judicial puede ordenar la reapertura como ha sucedido en muchas oportunidades de varios locales, por cuanto podría considerarse que el cierre inmediato vulnera el debido proceso y el derecho de defensa como ha sucedido en otros casos similares".

Pero North, uno de los dueños, en realidad el único que saca la cara, señala que su local tenía "autorización del Indeci, y además, la discoteca funcionaba por un contrato de arrendamiento con el centro comercial Jockey Plaza".

José Chueca, gerente del Centro Comercial señala que lo que "nos preocupamos por que ellas al momento que celebramos el contrato se comprometan y actuamos de buena fe. En otras palabras creemos que las personas con las que estamos contratando van a cumplir sus obligaciones, nos preocupamos con exigirles las condiciones de seguridad".

Algo que se repite no sólo con Utopía. En mayo de este año, el Fiscal de Prevención del Delito encontró varias deficiencias en los sistemas de seguridad en todo el Centro Comercial, incluyendo las tiendas Saga y Ripley.

El alcalde de Surco pidió un informe de las condiciones de seguridad del Jockey Plaza en su conjunto hace bastante tiempo: "no para evaluar un punto en particular ya que hay muchas deficiencias en todo el recinto. Lamentablemente en alguna parte tenía que suceder la tragedia".

Al parecer, los alcaldes callan cuando los 'ningunean' y solo denuncian las arbitrariedades de sus acaudalados vecinos cuando ocurren las tragedias.

El incendio de la discoteca Utopía nos devuelve a la realidad. Tal y como pasó en Mesa Redonda, los peruanos encontramos absurdamente la muerte porque somos informales, no obedecemos las reglas, o las disposiciones las leyes. Porque no exigimos ni damos seguridad.

    Más en Investigación

  Buscador
  Especiales
 Interactiva
FORO
ENCUESTAS

Derechos Reservados © 2006 / agenciaperu.com / Lima - Perú