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Comprueban
que Grupo Colina formaba parte estructural del SIN
La jueza
anticorrupción Victoria Sánchez ya tiene las pruebas
para acusar a todos los actores operativos e intelectuales del escuadrón
de la muerte denominado Grupo Colina. Hace unas semanas, Sánchez
y el fiscal Saavedra encontraron documentos firmados por Martín
Rivas y sus jefes de la DINTE. Estos papeles comprueban que el grupo
no era paramilitar sino que formaba parte de la estructura del Sistema
de Inteligencia Nacional y que estaba bajo la responsabilidad del
Servicio de Inteligencia del Ejército.
Escribe Milagros
Trujillo / agenciaperu.com
Han transcurrido
once años desde las matanzas Barrios Altos y La Cantuta,
y recién en las ultimas semanas se ha podido comprobar que
el Grupo Colina, el comando de aniquilamiento que asesino a sangre
fría a veinticinco personas sólo en Lima, no era un
grupo clandestino o paramilitar, sino parte orgánica de la
estructura del Servicio de Inteligencia del Ejército del
Perú (SIE).
El primero de
abril de este año, una comitiva anticorrupción, encabezada
por la jueza Victoria Sánchez y el fiscal Richard Saavedra,
realizó una diligencia en los archivos del SIE. Los documentos
que se hallaron, hasta entonces secretos, evidencian que tanto suboficiales
como altos mandos del Ejército participaron activamente del
escuadrón de la muerte. Estos oficios originales corroboran
la existencia oficial del grupo "Colina", al que dentro
del SIE se denominaba "Destacamento Colina".
LAS PRUEBAS
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Juan
Rivera Lazo, quien autorizó la creación del
Grupo Colina (Foto cortesía Caretas).
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Desde que cayó
la dictadura, y se iniciaron las investigaciones anticorrupción,
casi todos los sindicados de pertenecer a Colina negaron la existencia
del grupo. Ahora, oficios con sellos, firmas, y algunas anotaciones
originales, los desmienten.
El
memorando número 5775b-4.a, fechado el 22 de agosto de 1991
y firmado por el general Juan Rivera Lazo, entonces jefe de la Dirección
de Inteligencia del Ejército, ordena al jefe del SIE (DINTE),
el entonces coronel Víctor Silva Mendoza, trasladar a nueve
agentes operativos de inteligencia, y ponerlos a disposición
del coronel, hoy recluido en el penal de San Jorge, Fernando Rodríguez
Zabalbeascoa.
Este
personal selecto fue destinado de inmediato a la formación
del destacamento de elite. Esta información coincide
plenamente con las declaraciones de los agentes Julio Chuqui Aguirre,
Marco Flores Alván y Clemente Alayo Calderón. Quienes
se encuentran actualmente acogidos a la ley de colaboración
eficaz.
Chuqui, Flores, y Alayo, aseguran que en esa fecha, el 23 de agosto
de 1991 se gestó el Grupo Colina. El
memorando señala que las reuniones se realizan en el galpón
de mantenimiento del SIE, es decir, en la cochera dentro del
las instalaciones del Servicio de Inteligencia Nacional.
En el mismo
memorando se lee la orden de entregar al "desto colina",
el local, armamento y municiones, al igual que inmobiliarios y equipos
diversos como cámaras fotográficas, visores nocturnos,
teleobjetivos, marrocas, entre otros.
Esta semana,
el jefe del SIE durante 1992, el coronel Alberto Pinto Cárdenas,
habló con agenciaperu.com y aclaró su participación:
"todos los destacamentos son oficiales por que están
dentro de la estructura y reglamento de nuestro Ejército.
Como el Destacamento Colina, el nombre Destacamento Colina, así
como el Destacamento Leoncio Prado. Aquel que diga que no conocía
es falso porque todo el mundo lo conocía acá están
los documentos".
El 21 de enero
de 1992, cuando ya había ocurrido la matanza de barrios altos,
se separa a dos agentes del "desto colina", a Rosa Ruiz
Ríos y a Estela Cárdenas Diaz. Y
quien firma los relevos de este personal es el coronel Alberto Pinto.
"Es una
disposición superior, y si lo firmo yo es por disposición
superior, eso es el escalonamiento dentro de la relación
de estos documentos, por ordenes del Jefe de la DINTE, por encargo
del general de orden superior del jefe de la DINTE", aclara
el coronel Alberto Pinto.
El del 28 de
enero de 1992, se
separa también del grupo a Mariela Barreto Riojano, quien
fuera pareja de Santiago
Martín Rivas, y resultara asesinada y descuartizada 5
años después.
Estos son sólo
algunos de los treinta y siete documentos incautados por la jueza
Victoria Sánchez. Este material servirá para probar
la responsabilidad directa e ineludible del comando del Ejército
de entonces, encabezado por el general Nicolás Hermoza Ríos,
del Jefe del Sistema de Inteligencia Nacional, Vladimiro Montesinos,
de quien dependía el Servicio de Inteligencia del Ejército,
así como la del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas,
y Jefe Inmediato de Montesinos, el ex presidente Alberto Fujimori.
ÉPOCA
DE TERROR
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| Una
de las matanzas más recordadas: Barrios Altos
(Foto cortesía Caretas). |
La historia
del grupo colina fue descubierta por la prensa independiente en
1993, el 22 de abril de ese año, la revista Caretas fue el
primer medio que hizo pública la existencia del escuadrón
de la muerte, denominado grupo "Colina".
Enrique Zileri,
director de la revista, lo recuerda así: "en la semana
misma en la cual nosotros hacemos el informe, había ido Hermoza
Ríos al Congreso, en una actitud muy altanera, a decir, a
la Comisión Investigadora que investigaba La Cantuta y Barrios
Altos, que no iba a permitir que se afectara el prestigio del Ejército.
En esa semana se tiene evidencias de nombres, versiones muy sólidas
y cruzadas, y de la existencia de ese Equipo Colina, grupo asignado
básicamente al SIN".
Zileri, tuvo
el coraje de publicar una investigación que le costó
a su revista, amenazas diversas y represalias económicas:
"sí, era un escuadrón de la muerte, de la características
más típicas. Nosotros publicamos en esa época.
Esos meses fueron de los más movidos. Cecilia Valenzuela
recibió una amenaza muy seria. Las amenazas telefónicas
eran varias, y las recibimos todos nosotros. Es más, una
vez llegó un sobre a la revista, con una cabeza de pollo
decapitado, recién decapitado, todo ensangrentado, con una
fotografía de Cecilia Valenzuela atada a la cabeza, con una
cinta negra, como muna especie de magia negra".
El temido servicio de inteligencia de Vladimiro Montesinos, en el
que se gastaron enormes presupuestos en perjuicio del erario nacional,
estuvo marcado por el crimen desde el principio. Y un puñado
de periodistas independientes los descubrió.
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