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16 de junio del 2002
Se podría acusar a responsables de atentados
Grupo Colina fue el autor de más de veinte muertes sólo en Lima (Foto cortesía Caretas).

En este artículo

Las pruebas

Época de terror

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Documentos

Ver documentos que prueban existencia de Grupo Colina

Comprueban que Grupo Colina formaba parte estructural del SIN

La jueza anticorrupción Victoria Sánchez ya tiene las pruebas para acusar a todos los actores operativos e intelectuales del escuadrón de la muerte denominado Grupo Colina. Hace unas semanas, Sánchez y el fiscal Saavedra encontraron documentos firmados por Martín Rivas y sus jefes de la DINTE. Estos papeles comprueban que el grupo no era paramilitar sino que formaba parte de la estructura del Sistema de Inteligencia Nacional y que estaba bajo la responsabilidad del Servicio de Inteligencia del Ejército.

Escribe Milagros Trujillo / agenciaperu.com

Han transcurrido once años desde las matanzas Barrios Altos y La Cantuta, y recién en las ultimas semanas se ha podido comprobar que el Grupo Colina, el comando de aniquilamiento que asesino a sangre fría a veinticinco personas sólo en Lima, no era un grupo clandestino o paramilitar, sino parte orgánica de la estructura del Servicio de Inteligencia del Ejército del Perú (SIE).

El primero de abril de este año, una comitiva anticorrupción, encabezada por la jueza Victoria Sánchez y el fiscal Richard Saavedra, realizó una diligencia en los archivos del SIE. Los documentos que se hallaron, hasta entonces secretos, evidencian que tanto suboficiales como altos mandos del Ejército participaron activamente del escuadrón de la muerte. Estos oficios originales corroboran la existencia oficial del grupo "Colina", al que dentro del SIE se denominaba "Destacamento Colina".

LAS PRUEBAS

Juan Rivera Lazo, quien autorizó la creación del Grupo Colina (Foto cortesía Caretas).

Desde que cayó la dictadura, y se iniciaron las investigaciones anticorrupción, casi todos los sindicados de pertenecer a Colina negaron la existencia del grupo. Ahora, oficios con sellos, firmas, y algunas anotaciones originales, los desmienten.

El memorando número 5775b-4.a, fechado el 22 de agosto de 1991 y firmado por el general Juan Rivera Lazo, entonces jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército, ordena al jefe del SIE (DINTE), el entonces coronel Víctor Silva Mendoza, trasladar a nueve agentes operativos de inteligencia, y ponerlos a disposición del coronel, hoy recluido en el penal de San Jorge, Fernando Rodríguez Zabalbeascoa.

Este personal selecto fue destinado de inmediato a la formación del destacamento de elite. Esta información coincide plenamente con las declaraciones de los agentes Julio Chuqui Aguirre, Marco Flores Alván y Clemente Alayo Calderón. Quienes se encuentran actualmente acogidos a la ley de colaboración eficaz.

Chuqui, Flores, y Alayo, aseguran que en esa fecha, el 23 de agosto de 1991 se gestó el Grupo Colina. El memorando señala que las reuniones se realizan en el galpón de mantenimiento del SIE, es decir, en la cochera dentro del las instalaciones del Servicio de Inteligencia Nacional.

En el mismo memorando se lee la orden de entregar al "desto colina", el local, armamento y municiones, al igual que inmobiliarios y equipos diversos como cámaras fotográficas, visores nocturnos, teleobjetivos, marrocas, entre otros.

Esta semana, el jefe del SIE durante 1992, el coronel Alberto Pinto Cárdenas, habló con agenciaperu.com y aclaró su participación: "todos los destacamentos son oficiales por que están dentro de la estructura y reglamento de nuestro Ejército. Como el Destacamento Colina, el nombre Destacamento Colina, así como el Destacamento Leoncio Prado. Aquel que diga que no conocía es falso porque todo el mundo lo conocía acá están los documentos".

El 21 de enero de 1992, cuando ya había ocurrido la matanza de barrios altos, se separa a dos agentes del "desto colina", a Rosa Ruiz Ríos y a Estela Cárdenas Diaz. Y quien firma los relevos de este personal es el coronel Alberto Pinto.

"Es una disposición superior, y si lo firmo yo es por disposición superior, eso es el escalonamiento dentro de la relación de estos documentos, por ordenes del Jefe de la DINTE, por encargo del general de orden superior del jefe de la DINTE", aclara el coronel Alberto Pinto.

El del 28 de enero de 1992, se separa también del grupo a Mariela Barreto Riojano, quien fuera pareja de Santiago Martín Rivas, y resultara asesinada y descuartizada 5 años después.

Estos son sólo algunos de los treinta y siete documentos incautados por la jueza Victoria Sánchez. Este material servirá para probar la responsabilidad directa e ineludible del comando del Ejército de entonces, encabezado por el general Nicolás Hermoza Ríos, del Jefe del Sistema de Inteligencia Nacional, Vladimiro Montesinos, de quien dependía el Servicio de Inteligencia del Ejército, así como la del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, y Jefe Inmediato de Montesinos, el ex presidente Alberto Fujimori.

ÉPOCA DE TERROR

Una de las matanzas más recordadas: Barrios Altos (Foto cortesía Caretas).

La historia del grupo colina fue descubierta por la prensa independiente en 1993, el 22 de abril de ese año, la revista Caretas fue el primer medio que hizo pública la existencia del escuadrón de la muerte, denominado grupo "Colina".

Enrique Zileri, director de la revista, lo recuerda así: "en la semana misma en la cual nosotros hacemos el informe, había ido Hermoza Ríos al Congreso, en una actitud muy altanera, a decir, a la Comisión Investigadora que investigaba La Cantuta y Barrios Altos, que no iba a permitir que se afectara el prestigio del Ejército. En esa semana se tiene evidencias de nombres, versiones muy sólidas y cruzadas, y de la existencia de ese Equipo Colina, grupo asignado básicamente al SIN".

Zileri, tuvo el coraje de publicar una investigación que le costó a su revista, amenazas diversas y represalias económicas: "sí, era un escuadrón de la muerte, de la características más típicas. Nosotros publicamos en esa época. Esos meses fueron de los más movidos. Cecilia Valenzuela recibió una amenaza muy seria. Las amenazas telefónicas eran varias, y las recibimos todos nosotros. Es más, una vez llegó un sobre a la revista, con una cabeza de pollo decapitado, recién decapitado, todo ensangrentado, con una fotografía de Cecilia Valenzuela atada a la cabeza, con una cinta negra, como muna especie de magia negra".

El temido servicio de inteligencia de Vladimiro Montesinos, en el que se gastaron enormes presupuestos en perjuicio del erario nacional, estuvo marcado por el crimen desde el principio. Y un puñado de periodistas independientes los descubrió.

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