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5 de marzo del 2002
Mientras, la frontera sigue en la miseria

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Perú habría sido advertido una semana antes de la ruptura del proceso de paz colombiano (28/02/02)

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El riesgo que las FARC ingresen a territorio peruano ha puesto en alerta roja a las FFAA, que se han atrincherado en El Estrecho, un pueblito casi abandonado en la frontera con Colombia. Además, al otro lado de río Putumayo, en Marundua, unos colonos colombianos acusados de narcotráfico por las autoridades peruanos, se defienden.

Escribe Paola Ugaz / agenciaperu.com

Desde el 20 de febrero, día en que comenzó la guerra civil en Colombia, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se convirtieron también en una amenaza para el territorio nacional. Ese mismo día las Fuerzas Armadas del Perú decretaron estado de alerta roja en los 1,526 kilómetros del río Putumayo que constituye la frontera natural entre Perú y Colombia. Luego ordenaron aumentar las tropas de la Fuerza Armada que custodian la frontera.

El Estrecho, pueblo peruano en la frontera con Colombia, está ahora totalmente militarizado.

agenciaperu.com comprobó la reciente militarización en El Estrecho, capital del distrito de Putumayo, además de la pobreza que aqueja la zona.

Desde el año pasado, diversos reportes periodísticos señalaban que las FARC habían cruzado la frontera y que debido al repliegue de sus fuerzas causado por el Plan Colombia iban a instalar sus nuevas bases en el nuestro territorio.

A fines de 1996, El Estrecho era una próspera ciudad dedicada al negocio del narcotráfico; hoy es una ciudad militarizada por las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú debido al peligro de que las FARC y el narcotráfico ingresen al país. Si bien la Fuerza Aérea no una base en el lugar, vuela diariamente entre los puestos de Gueppí, El Estrecho, El Alamo y Caballococha.

En Marundua, Colombia, viven 96 colonos de quienes las FFAA peruanas creen que tienen contactos con el narcotráfico y la guerrilla.

EL PUEBLO QUE SEPARA EL PERU DE LAS FARC

Frente a El estrecho está Marundua, un pueblo ubicado en el lado colombiano del río; con una población de 96 personas, encabezados por Leonel Rodríguez, Euclides Poli y Luis Víctor Meleco quienes viven y comparten sembríos y aventuras con un ex policía peruano llamado Miguel. Ellos afirman que Marundua no es el centro de narcotraficantes y guerrilleros que creen los militares y la prensa peruana. "Aquí vivimos gente humilde, gene que no nos metemos con nadie" reclama Poli.

El hecho es que las Fuerzas Armadas investigan al mínimo detalle las actividades de los colombianos ubicados frente a la frontera peruana. Este patrullaje molesta a los pobladores de Marundua, quienes llaman 'pirañas' a los botes de la Marina que vigilan la frontera. Los colonos colombianos sienten que las autoridades peruanas los hostigan cada vez que pueden, sin mediar motivo alguno.

Euclides Poli, presunto narcotraficante, se defiende. "Solo somos gente humilde".

Poli comenta al respecto que se han quejado con la gobernación y han puesto "seis denuncias y el cónsul (de Colombia en el Perú), va a tomar las medidas respectivas, pues, para que se arregle. Para que se respete la soberanía".

Cerca de la mitad de los pobladores colombianos de Marundua están impedidos de ingresar al territorio peruano, porque las autoridades militares peruanas sospechan que están relacionados a las FARC y al narcotráfico. El ciudadano colombiano Euclides Poli señaló al respecto que, "yo no paso nunca; y le digo una cosa: llevo unos cuatro años que no paso y no paso porque por el montaje que a mí me tiene raro. Se ha dicho que soy narcotraficante, que soy guerrillero, y no es así. La marginación es que dicen que nosotros somos narcotraficantes y terroristas".

El Estrecho alguna vez fue un próspero pueblo gracias al narcotráfico; hoy es una frontera abandonada.

Acerca de las publicaciones periodísticas que relacionaban a Poli con el comandante Tiberio, miembro de las FARC acusado de cobrar cupos a las barcazas que atraviesan el río Putumayo, el colono se defiende: "Hace unos tres meses, llego una nota informativa, ahí a la policía para que fuera investigado, que yo el 14 de octubre me había reunido con alias no sé qué Tiberio. Que era gobernante de la guerrilla -la cual aquí nunca lo ha habido, yo nunca la he visto-, pues nosotros no lo conocemos al señor. El papel decía que alias Poli, alias Meleco y alias Leonel se reunieron con el comandante alias Tiberio; y decían que el comandante decía que se siembren dos hectáreas de coca". Y concluye: "Nunca en mi vida me he encontrado con las FARC".

LA POBREZA AQUEJA AL ESTRECHO

El notable incremento de miembros del Ejército en El Estrecho ha incomodado a sus humildes pobladores.

El poblado peruano del Estrecho se encuentra aquejado por la pobreza y el abandono del gobierno central. La prosperidad de la que gozó cuando era el refugio de pequeños carteles de drogas peruanos y colombianos se acabó a mediados de 1997.

Actualmente sólo el ejército tiene cuatro batallones especiales de frontera y catorce puestos de vigilancia entre Perú y Colombia, pero se sabe que este número aumentará en los próximos meses. Mientras el número de miembros del ejército se incrementa, los pobladores El Estrecho no cuentan con agua potable y diariamente sólo tienen acceso a cuatro horas de servicio eléctrico.

Los habitantes de El Estrecho ven a Colombia desde sus ventanas y sienten la desigualdad cuando contrastan la situación de los colombianos con que ellos pasan. La pobladora peruana Gladis Maraví, precisa que "la gente gana su sueldo allá, les dan sus casas la medicina. Si un peruano va y se atiende es gratis". Asimismo, Odorico Sangama, joven peruano que se dedica a la locución de radio del Estrecho señaló que, "la diferencia entre la frontera colombiana y la peruana es muy grande".

Gladis Maraví es una peruana que ve con envidia la situación del pueblo que está al otro lado del Putumayo.

Mientras los niños colombianos empezaron el colegio este 18 de febrero, los niños del lado peruano esperan poder hacerlo recién a fines de mayo. Esa situación ha obligado a algunos niños peruanos a cruzar la frontera para estudiar en Marundua.

Por otro lado, los jóvenes no encuentran ninguna salida a la situación de desempleo que los aqueja desde hace años. El peruano Odorico Sangama expresa al respecto que, "en cuestiones de trabajo los jóvenes no encuentran nada por años, a veces nos alocamos y algunos jóvenes salen del distrito y se van al frente a raspar la hoja de coca".

La miseria de los pueblos peruanos del Putumayo, los podría convertir en presas fáciles para las FARC.

En cambio, en Marundua gracias a los remanentes del plan Colombia, todas las comunidades ubicada frente al Putumayo reciben un sueldo per cápita que les permite comprar medicinas, contratar al promotor de salud y al profesor. Además, Fundambiente, una organización colombiana estatal, les provee con tanques de agua y letrinas, además de paneles solares para surtirse de electricidad.

El poblado peruano del Estrecho es rico en extracción de madera y la producción del camu camu; pero ninguno de estos beneficios es explotado debidamente por el actual gobierno de Alejandro Toledo; es por ese motivo que los lugareños peruanos coinciden en solicitarle el Ejecutivo una política que les garantice una mejor calidad de vida.

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