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La
U, el Monumental y el "Elefante Blanco"
En el actual parlamento hay un congresista que fue presidente
de una institución deportiva que ahora está casi quebrada,
club que tiene un lujoso estadio que, en realidad, no es suyo y
ni siquiera puede usar.
Los socios de Universitario de Deportes, señalan al congresista
Alfredo Gonzáles como el responsable de sus desgracias y
lo acusan de corrupción. Este lunes 28, el Congreso podría
quitarle la inmunidad parlamentaria al voluminoso representante
de Solución Popular.
Además, uno de los socios de la U ha descubierto un desfalco
de doscientos mil dólares y ha iniciado contra Gonzáles
un proceso penal.
Escribe Marco
Sifuentes
/ agenciaperu.com
El día
de hoy, el Congreso de la República podría decidir
si se levanta o no la inmunidad parlamentaria de Alfredo Gonzáles,
actual congresista de Solución Popular, la agrupación
del frustrado golpista, Carlos Boloña.
Gonzáles
fue el controvertido presidente de Universitario de Deportes durante
los años 1995 al 2001. Su peculiar forma de dirigir a este
club de fútbol le ganó muchas críticas. Sin
embargo, el "Gordo" Gonzáles, como es llamado en
el ambiente futbolístico, no ha sido convocado a los tribunales
únicamente por su estilo.
Marco Paredes,
socio del club, denunció a Gonzáles en junio del 2000.
Esta demanda podría costarle la inmunidad al congresista.
Paredes asegura
que el ex presidente de la U "ha hecho una serie de manejos
que no están lo suficientemente explicitados, y que con cubren
un faltante de alrededor de doscientos mil dólares en la
institución".
Pero los doscientos
mil dólares evaporados son solo la punta del iceberg de una
serie de hechos irregulares vinculados al actual congresista Gonzáles.
Según
la denuncia, del total de ese dinero, veinte mil dólares
fueron destinados a un cheque al portador firmado por Gonzáles.
Al reverso del cheque, alguien escribió "pago recurso
de amparo".
El cheque fue
girado el 10 de diciembre de 1999. Coincidentemente, el día
anterior, la ya famosa Sala Transitoria de Derecho Publico, presidida
por Sixto Muñoz, emitió una sentencia a favor de Alfredo
Gonzáles, en un proceso contra la Federación Peruana
de Fútbol.
La historia
de este curioso proceso, único en la historia de este deporte,
empezó tres años antes de la resolución de
Sixto Muñoz, en 1996.
LA ERA GONZÁLES
Alfonso Palao,
otro socio de la U, es uno de los conocedores de la trayectoria
de Gonzáles. En el 96, el "Gordo" se vio envuelto
en un intento de soborno a un jugador del Torino, club de la ciudad
de Talara.
Palao aseguró
a agenciaperu.com que, en este caso, Gonzáles "habían
intentado aparentemente arreglar el partido de alguna otra manera",
y que "la fiscalía de turno apertura una investigación,
pero es no llegó a mayores".
Un mensaje,
grabado en el celular de Alfredo Gonzáles en noviembre de
1996, ofrece una idea de por qué la fiscalía de talara
habría archivado la denuncia.
Larrabure:
Ya hablé con Blanca, está yendo para Talara. (...)
Urgente, comunícate conmigo, soy César Larrabure
¿Es la
Blanca a la que Larrabure se refiere, Blanca Nélida Colán?
Larrabure es amigo de Gonzáles desde sus épocas en
el colegio Markham, pero las relaciones de Gonzáles con miembros
de la red montesinista en el Poder Judicial, también eran
bastante estrechas.
Según
Alfonso Palao, "él regalaba entradas del Club a personajes
allegados a Montesinos y al Poder Judicial. Era algo que no estaba
prohibido, pero denota falta de transparencia".
En efecto, en
diversas oportunidades, Gonzáles envió personalmente
entradas de cortesía a conspicuos jueces, vocales y fiscales
de la red de corrupción, como Pedro Infante, Hugo Sivina,
Moisés Pantoja, Pedro Iberico, Víctor Hugo Salvatierra,
Alipio Montes de Oca, y Alejandro Rodríguez Medrano.
Incluso, el
entonces presidente de la U regaló varias entradas a Grace
Riggs, una de las amantes de Vladimiro Montesinos.
LA U CONTRA
GONZÁLES
Aunque la fiscalía
había archivado el caso, la Federación Peruana de
Fútbol, internamente, halló responsable a Gonzáles
y lo suspendió de su cargo.
Sin embargo,
Gonzáles apeló su suspensión, pero no antes
los tribunales deportivos, sino ante los del ex asesor Montesinos.
Es decir, ante los mismos tribunales en los que repartía
las codiciadas entradas de cortesía.
Para el socio
Alfonso Palao, "si él estaba siendo procesado lo menos
que podía hacer el, era regalarles, obsequiarles entradas
a los jueces que estaban viendo sus casos".
Y fue entonces
cuando Sixto Muñoz, actualmente en el penal de San Jorge,
hizo historia en el derecho deportivo, reponiendo a Gonzáles
como presidente de la U. Solo la desafiliación de Universitario
de Deportes de la FIFA, logró que Gonzáles aceptara
que había sido inhabilitado por ocho años.
Pero el paso
de Gonzáles por Universitario dejó más de una
huella. Según Palao: "cuando hubo la transferencia de
mando del ciudadano Gonzáles al presidente Javier Aspauza,
en marzo del 2001, los socios pedimos una auditoria total de la
gestión del señor Gonzáles, que fueron dos
periodos consecutivos".
"Hace tres
o cuatro meses se instituyó en el club, a raíz de
la petición de los socios de la asamblea general", continúa
Alfonso Palao, "la asamblea determinó, en una asamblea
especial ad hoc para ver este caso que el señor Gonzáles
debería ser sometido a disciplina", señaló.
Así,
"la asamblea nombró una comisión autónoma
de auditoria integral, que preside Cecil Griffiths", afirmó
el socio de Universitario de Deportes.
LÍO
MONUMENTAL
Sin embargo,
el principal problema que enfrenta la comisión que investiga
la gestión Gonzáles es el del Estadio Monumental.
El lío
alrededor este "elefante blanco", enorme e inútil,
es casi tan monumental como su nombre. Pero el problema básicamente
se reduce a que el estadio de la U, no es de ese club, sino de Gremco,
la empresa constructora de los hermanos Levy.
Según
el trato de Universitario con Gremco, los catorce millones que costaba
el Monumental se iban a cancelar, entregándole el 30% del
terreno a la constructora. Este era el trato, hasta que Gonzáles
entró a la presidencia de la U.
Para los socios
del club, una serie de adendas y modificaciones al contrato no autorizadas
por la asamblea, consiguieron que la institución sólo
sea dueña de un 6% del total de la construcción, es
decir, en la práctica, del gras de la cancha del estadio.
Además, súbitamente, ahora Universitario de Deportes
le debe a Gremco más de cuarenta y cuatro millones de dólares.
Pero eso no
es todo. Aunque la ley no lo permitía, el club entonces presidido
por Gonzáles vendió el total del terreno del monumental
a la corporación Gremco, que luego lo revendió a la
Corporación Deportiva Gremco, que a su vez lo vendió
a Gremco S.A., que terminó transfiriéndolo a Gremco
Industrial S.A. todas empresas de los hermanos Levy, también
dueños del intervenido Banco Nuevo Mundo.
Los Levy tienen
una anécdota bastante peculiar en relación al Monumental
y Montesinos.
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| Levi: "nos
llamaron al SIN para decirnos cómo deberíamos
llevar las medidas de seguridad (del estadio)". |
Según
lo declararon a agenciaperu.com, luego del desastroso partido
inaugural del monumental, Montesinos les sugirió construir
un pequeño muro de contención que costaría
la friolera de diez millones de dólares
Jaques Levy
dijo: "yo no quiero especular
nos llamaron al SIN para
decirnos cómo deberíamos llevar las medidas de seguridad
(del estadio). Se nos dijo que teníamos que hacer un muro
de diez millones de dólares. Mi hermano gemelo y yo no entendíamos,
porque un muro de esas características sólo costaba
cien mil dólares".
En todo caso,
los Levy no disfrutaron mucho la propiedad del codiciado estadio.
En mayo de 1999, Gremco S.A. cedió gratuitamente y por noventa
y nueve años, el derecho de superficie de los terrenos del
monumental a Finsur, una de las empresas de la Caja de Pensión
Militar Policial, entonces dirigida por Juan Valencia Rosas, uno
de los testaferros más fieles de Vladimiro Montesinos.
Los socios de
la U alegan que ninguna de estas operaciones, ni la venta original
del total del terreno a Gremco ni la concesión a Finsur,
podrían haberse efectuado sin la autorización del
entonces presidente del club, Alfredo Gonzáles.
Sin embargo,
el congresista de Solución Popular ha afirmado que este es
un lío de unos cuantos socios contra él, y que la
U, como institución, o lo que queda de ella, no tiene nada
en contra suya. Pero, como aseguró el socio del club, Alfonso
Palao: "siendo él, el personero del club, el no se iba
a denunciar a si mismo".
Marco Paredes,
otro asociado de la institución, señaló que:
"mi actuación no es contra el señor Gonzáles,
al cual no tengo el gusto o el disgusto de conocer". "Pero
decir que la U, que la institución no tiene nada contra él,
es una falacia, porque él no se iba a denunciar a si mismo
y ya vemos que el doctor Aspauza hace lo imposible por no hacerlo",
afirmó.
ASPAUZA
Pero, ¿por
qué el club Universitario de Deportes, actualmente presidido
por Javier Aspauza, aún no ha denunciado a Alfredo Gonzáles?
Tal vez sea una coincidencia que el notario de las transacciones
entre la U y los múltiples Gremcos fue Javier Aspauza.
Para Marco Paredes:
"hay una crisis administrativa, hay una crisis dirigencial,
hay una crisis de conciencia y de valores en el club, y deben ser
castigados quienes corresponden, sea el señor Gonzáles,
sea cualquier otra persona".
Definitivamente,
Alfredo Gonzáles tiene mucho que esclarecer en el fuero común.
"Si él no debe nada, si el no teme nada, debería
dejar que la justicia siga su curso", señala Paredes.
Las investigaciones
de la Comisión Interna de la U aún no terminan, pero
el congresista Gonzáles ya tiene una denuncia que afrontar
en el Poder Judicial.
El defensor
de los torturadores de Leonor la Rosa en el SIE, debería
esclarecer sus vínculos con el montesinismo. Podría
empezar, por ejemplo, qué hacía el confeso primer
jefe operativo del Grupo Colina, Clever Pino Benamu, como Gerente
Deportivo durante su gestión.
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